Archivo de septiembre, 2010

Del escondite inglés a las cuatro esquinas

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Artículo publicado en la Revista Deusto Nº 108 (otoño 2010)


¿Dónde quedaron los años en los que nos escondíamos por mero placer o juego? Eso nos preguntamos algunas viendo lo que ahora se estila: mostrar en todo momento cuál es nuestra ubicación y qué hacemos. Una necesidad imperante de reafirmarnos haciendo públicas nuestras experiencias y diciendo aquello de “yo he estado aquí, yo he vivido esto”.

Así que no es de extrañar el éxito que están teniendo redes sociales como Foursquare en Estados Unidos. Éxito que se replica poco a poco por otras latitudes más cercanas. Esta plataforma junta dos de las tendencias en boga de la web: el poder de la ubicuidad que confieren los terminales móviles y el cultivo de la extimidad mediante la geolocalización, marcando nuestra situación física vía GPS. El invento busca que los usuarios dejen constancia de los sitios por los que transitan, añadiendo información de valor sobre estos para que sus contactos puedan informarse con posterioridad si se pasan por allí. Pongamos un ejemplo práctico: visitamos un bar nuevo en el que hacen unos batidos increíbles. Mientras disfrutamos de la bebida, sacamos nuestro teléfono móvil con GPS, nos conectamos a Foursquare y hacemos un “check-in” del sitio. De esta forma, nuestros amigos sabrán que hemos estado allí y que además hay unos batidos estupendos. Ahora bien, no siempre funciona como un instrumento de recomendación, sino más bien como una forma de simplemente comunicar dónde nos encontramos.

La idea no es nueva. De hecho, una de las primeras redes sociales virtuales que nacieron allá por el 2000, Dodgeball, ya buscaba eso. En el proyecto estaba implicado uno de los creadores de Foursquare: Dennis Crowley. Incluso el magnate de la Red, Google, vio su éxito y la compró en el 2005, convirtiéndola posteriormente en su servicio Latitude. Pero Foursquare ha encontrado la gallina de los huevos de oro: agregarle a todo esto el componente del juego. Cada vez que se marca un sitio, se ganan puntos e incluso medallas, pudiendo llegar a ser los “alcaldes virtuales” de un espacio si hemos pasado muchas veces por allí. Así pues, nuestro instinto competitivo se une al del exhibicionismo para encumbrar a la plataforma.

Como puntos fuertes destacan la variedad de aplicaciones existentes para interactuar desde nuestros terminales móviles, sea cual sea la marca y modelo (incluyendo la posibilidad de añadir información con un simple SMS) y que se integra con nuestras cuentas en Twitter y Facebook, mandando a éstas actualizaciones cada vez que introducimos un punto en Foursquare. De hecho, estas dos redes sociales también le han visto las ventajas a la geolocalización y la incluyen como servicio. Twitter ya localiza los mensajes de sus usuarios y Facebook lo tiene programado en sus próximos desarrollos. Sin embargo, su talón de Aquiles reside en la necesidad del uso de un terminal de última generación con su cara conexión de datos para interactuar con la plataforma. Algo que no está aún muy extendido aquí.

¿Y dónde está el modelo de negocio de esta red social? Aquí es muy claro: en los establecimientos y locales comerciales. Foursquare les ofrece estadísticas como el ratio de hombres y mujeres que les visitan, a qué horas, información en tiempo real sobre las personas que están allí, … Y también les da la posibilidad de lanzar campañas personalizadas. Empresas como Starbucks ofertan descuentos a los usuarios de Foursquare que se pasen asiduamente por sus cafeterías.

Sin embargo, también hay quien se mofa de esta nueva moda. Y si no que se lo digan a los creadores de la web Please Rob Me (Por favor, róbame), que muestra un listado de todas las casas que están vacías porque sus dueños así lo explicitan a través de las redes sociales.

A medio camino entre lo absurdo y lo útil, veremos si los usuarios terminamos adueñándonos de la herramienta para que sea más lo segundo. Porque el problema no está en la tecnología, sino en el uso que nosotros le damos.

Imagen de Dawn M. Armfield (CC by-nc)


Vistiendo a WordPress: nunca los themes fueron tan fáciles

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Como es costumbre, aquí dejo el material usado en el cursillo del e-ghost+aprendices que he impartido esta semana sobre cómo convertir a nuestro WordPress en una página web y no tanto en un blog y cómo entender a fondo el funcionamiento de las plantillas.

La información está también recogida en el wiki que, por cierto, está de estreno. No porque esté descontenta con wikispaces… pero me gusta más tener mis datos bajo mi paraguas (manías de vieja ;-) ). Poco a poco iré migrando el resto de contenidos allí.

Vistiendo a WordPress

Más presentaciones de Lorena Fernández.

La estructura de WordPress

Internamente WordPress se compone de los siguientes ficheros y carpetas:

  • wp-config.php: fichero de configuración. Aquí está almacenado el usuario y el nombre de la base de datos, así como otros datos de seguridad. Es importante que este fichero no tenga lectura más que por el owner del mismo. Este fichero no se machaca con las actualizaciones de WP.
  • wp-admin y wp-includes: carpetas que guardan los ficheros php que hacen que funcione el blog. Ambas carpetas se machacan con las actualizaciones
  • wp-content: esta carpeta guarda los datos y configuraciones propias del blog. No se toca nada en la actualizaciones de WP. La estructura interna es la siguiente:
    • uploads: todas las imágenes, vídeos y archivos que se suban a la librería de wordpress. Normalmente se organiza por años y luego por meses. Ejemplo: uploads/2009/12.
    • plugins: todos los plugins que tenemos disponibles para el blog (aunque no estén activos).
    • languages: aquí van los ficheros .mo de los idiomas en los que queremos tener WP (tanto la parte visible como la de administración). Para indicar luego que el blog esté en un idioma u otro, habrá que añadir una línea en wp-config.php como la que sigue: define (‘WPLANG’, ‘es_ES’); donde es_ES es el nombre del fichero .mo (tienen que coincidir en nombre).
    • themes: todas las plantillas que tenemos disponibles para “vestir” al blog. Nosotros nos centraremos en esta carpeta.

Como podemos ver, una instalación de WordPress es muy portable. Si nos queremos cambiar de servidor o hosting, bastará con que nos llevemos estas carpetas y la Base de Datos exportada en un simple .sql. No requiere de otras configuraciones más complejas.

La estructura básica de un theme

Las plantillas o themes son la capa de presentación de los blogs o páginas web que se monten. Se puede cambiar esta capa sin que la información se vea afectada. WordPress reconoce automáticamente los siguientes ficheros y los interpreta:

Cuerpo.jpg
  • header.php: aquí se define la cabecera de la página.
  • footer.php: aquí se define el pie de página.
  • sidebar.php: aquí se definen las diferentes barras laterales.
  • index.php: este es el fichero que carga de inicio el site. Desde aquí se invoca la carga de cabecera (get_header();), barras laterales (get_sidebar();) y footer (get_footer();) y en el cuerpo central, se ejecuta el bucle para cargar la información de los posts.
  • single.php: este es el fichero que se interpreta cuando se carga un post concreto.
  • archive.php: igual que single.php pero para las páginas de categorías y etiquetas.
  • category.php: plantilla para las categorías. Cuando un usuario pincha sobre el enlace de una categoría, WordPress prueba si existe el fichero category.php. Si no lo encuentra, carga archive.php. Y si éste tampoco lo encuentra, se va a por el index.php. Más adelante veremos un gráfico con la interpretación jerárquica que hace WordPress.
  • comments.php: plantilla de los comentarios.
  • searchform.php: formulario de búsqueda.
  • search.php: página donde se muestran los resultados de una búsqueda.
  • functions.php: aquí se recogerán funciones propias del theme. Por ejemplo, si queremos registrar varias barras laterales para que aparezcan en la sección de widgets, indicar a WP dónde están los ficheros de idiomas, quitar filtros, …
  • style.css: fichero con los estilos.
  • 404.php: si creamos este fichero, cada vez que algo no se encuentre en el blog, se cargará esta página.

Desde el apartado de administración se podrá configurar la apariencia de una forma muy visual mediante widgets (en el apartado Apariencia –> Widgets). Aquí aparecen las barras laterales definidas y múltiples funcionalidades que se pueden colocar: comentarios recientes, posts recientes, buscador, una caja donde introducir nuestro propio código html, …

También desde el apartado de administración (Ajustes –> Lectura) podemos configurar que la portada que se carga de nuestra web sea una página y no el formato blog de entradas, dándole más carácter de página web.

Podríamos cargar diferentes sidebars con la misma metodología que los headers y los footers (explicada más adelante), pero existe una manera para que generemos un espacio dentro del apartado de los widgets.

Para que aparezcan en la sección de widgets las diferentes sidebars que queramos “alimentar” desde el panel de administración, hay que registrarlas en el fichero functions.php de la siguiente forma:

if ( function_exists(‘register_sidebars’) )
{
register_sidebar(array(
‘name’ => ‘Barra Lateral Derecha’,
‘before_widget’ => ‘código html que queremos que se cargue al inicio de la barra’,
‘after_widget’ => ‘código html que queremos que se cargue al final de la barra’,
‘before_title’ => ‘código html que queremos que se cargue al inicio del título de la barra’,
‘after_title’ => ‘código html que queremos que se cargue al final del título de la barra’,
));
register_sidebar(array(
‘name’ => ‘Barra Lateral Izquierda’,
‘before_widget’ => ‘código html que queremos que se cargue al inicio de la barra’,
‘after_widget’ => ‘código html que queremos que se cargue al final de la barra’,
‘before_title’ => ‘código html que queremos que se cargue al inicio del título de la barra’,
‘after_title’ => ‘código html que queremos que se cargue al final del título de la barra’,
));
}

Para usarlas posteriormente, la llamada será de la siguiente forma:

<?php if ( !function_exists(‘dynamic_sidebar’) || !dynamic_sidebar(‘Barra Lateral Izquierda’) ) :
echo “El usuario no ha puesto widgets en esta barra”;
endif; ?>

Cabeceras y Footers personalizados

<?php if (is_category(‘Cine’)) {
get_footer(‘Cine’);
} else {
get_footer();
} ?>

De esta forma tan sencilla podemos cargar ficheros php personalizados para mostrar diferentes footers o cabeceras según estemos en una categoría u otra. En el ejemplo, si estamos en la categoría de Cine se cargará footer-cine.php. Si no, se cargará footer.php.

Sería exactamente lo mismo para las cabeceras (header-cine.php vs. header.php):

<?php if (is_category(‘cine’)) {
get_header(‘cine’);
} else {
get_header();
} ?>

Es decir, lo que WordPress busca es el fichero header-slug.php (el slug es el permalink. Es decir, la versión url del nombre: una cadena sin mayúsculas, sin tildes, con guiones en vez de espacios).

Categorías y etiquetas personalizadas

Para cargar diferentes presentaciones dependiendo de la categoría o la etiqueta sobre la que se pinche, podemos crear un php igual que lo hacíamos con las cabeceras, es decir category-slug.php o tag-slug.php o bien con el siguiente formato de nombre category-XX.php o tag-XX.php (donde XX es el id que tiene internamente esa categoría o etiqueta). De esta forma, podríamos ponerle una cabecera, un footer y un sidebar personalizados dependiendo de la categoría o la etiqueta en la que estemos.

Aquí vemos el orden en el que WordPress busca los ficheros y los carga:

Para cualquiera de las vistas que no tenga un archivo de plantilla separado, WordPress usará index.php de manera predeterminada. Si un visitante solicita un artículo individual, WordPress primero buscará un archivo llamado single.php. Si ese archivo existe, será utilizado para presentar el artículo. Si ese archivo no existe, WordPress utilizará index.php.

Templates

Podemos crear plantillas con comportamientos propios a los que luego asignar a cada página. Desde el editor de páginas estáticas hay una opción para aplicar plantillas. Para que un fichero php sea interpretado por WordPress como una template, hay que incluir al inicio del mismo el siguiente código:

/*
Template Name: Nombre-plantilla
*/

The Loop

El bucle es el proceso más importante de WordPress, aquel que nos devuelve y recorre todos los posts que corresponden al fichero desde el que se invoca:

  • Si se le llama desde index.php, nos devuelve los últimos posts que se hayan escrito (tantos como tengamos definidos que deberían formar parte de la portada en el apartado de administración).
  • Si se le llama desde archive.php, nos devuelve los posts de una etiqueta determinada o de una categoría concreta (dependerá de quién haga la llamada a ese fichero).

Por tanto, es en este bucle donde procesaremos la colección de posts.

<?php
get_header();
if (have_posts()) :
while (have_posts()) : the_post();
the_content();
endwhile;
endif;
get_sidebar();
get_footer();
?>

  • wp_query->current_post: nos devuelve el número del post en el que estamos dentro del loop. Un ejemplo de uso en el que mostramos el contenido para los tres primeros posts y sólo el título para el resto:

<?php if (have_posts()) :
while (have_posts()) : the_post();
if ($wp_query->current_post < 3) {
the_content();
}
else {
the_title();
}
endwhile;
endif; ?>

Sin embargo, nosotros también podemos controlar qué posts nos devolverá ese loop mediante la función query_posts. Esa función regenera la consulta y filtra los posts en base a los parámetros que le pongamos:

  • cat=ID: filtra por esa categoría. Si al id se le pone un guión por delante, muestra los posts de todas las categorías menos de esa.
  • tag=slug: filtra por etiqueta. En esta ocasión se le pasa el slug. Si queremos usar el ID de la etiqueta, pondremos el parámetro tag_id.
  • author=ID: filtra por usuario, usando el ID del mismo.
  • order=ASC u order=DESC: indica la ordenación de los resultados, ascendente o descendente.
  • year=año: filtra por año.
  • monthnum=mes: filtra por mes.
  • day=día: filtra por día.
  • posts_per_page=número: número de posts por página

Ejemplo:

<?php
query_posts(‘posts_per_page=5&author=3&tag=discos’);

//The Loop
if ( have_posts() ) : while ( have_posts() ) : the_post();
..
endwhile; else:
..
endif;

//Reset Query
wp_reset_query(); ?>

Funciones

  • the_permalink(): nos dará la url del post que estemos tratando dentro del loop. No tiene parámetros. Con get_permalink() tendremos que mostrarlo nosotros por pantalla con un echo, pero nos permite que, si tenemos el ID del post y se lo pasamos por parámetro, lo usemos fuera del loop: get_permalink($post->ID).
  • the_title($before, $after, $echo): muestra el título del post y también es necesario usarlo dentro del loop. Los parámetros $after y $before nos permite introducir cadenas de texto que irán delante y detrás respectivamente. Por ejemplo, si queremos que el título vaya con las etiquetas html <h3>, podemos hacer la siguiente llamada: the_title(‘<h3>’, ‘</h3>’). El parámetro $echo nos sirve para indicar si queremos que muestre el título por pantalla (si lo ponemos a true) o no para hacer algún tratamiento con ese título (si lo ponemos a false). Con get_the_title(ID) sucede igual que get_permalink pero para el título del post.
  • the_content(): muestra el cuerpo del post.Se usa dentro del loop. Tiene también su versión get_the_content().
  • the_excerpt(): muestra lo que hayamos introducido en el campo Extracto. Se usa dentro del loop. Tiene su versión get_the_excerpt().

<?php if(!empty($post->post_excerpt)) {
// Si tiene extracto, lo muestra
the_excerpt();
} else {
// Si no, muestra el contenido del post
the_content();
} ?>

  • the_time(): muestra la fecha por cada post. Le podemos pasar por parámetro el formato de esa fecha:
    • l = Nombre completo del día de la semana.
    • F = Nombre completo para el mes.
    • j = Día numérico.
    • m = Mes con dos dígitos.
    • Y = Año con cuatro dígitos.
    • y = Año con dos dígitos.
    • Para escapar letras, usaremos la barra \. Por ejemplo, para poner la palabra “de” le pasaremos “\d\e”

<?php the_time(‘l, j \d\e F, Y’); //Nos muestra Martes, 14 de Septiembre, 2010 ?>

  • the_date(): igual que the_time pero muestra la fecha solo en el primer post de un grupo que haya sido publicado el mismo día.
  • Bloginfo: nos ofrece numerosa información de nuestro blog que luego podremos plasmar en otros apartados (tiene se versión get_bloginfo):
    • bloginfo(‘name’): muestra por pantalla el nombre del blog.
    • bloginfo(‘description’): muestra por pantalla el nombre del blog.
    • bloginfo(‘url’): muestra por pantalla la dirección del blog.
    • bloginfo(‘stylesheet_url’): muestra por pantalla la ruta del fichero de estilos (style.css).
    • bloginfo(‘template_url’): muestra por pantalla la ruta del theme.
    • bloginfo(‘rss2_url’): muestra por pantalla la ruta del RSS.

En este ejemplo se muestra el nombre del blog enlazado a su dirección:

<a href=”<?php bloginfo(‘url’); ?>” title=”<?php bloginfo(‘name’); ?>”><?php bloginfo(‘name’); ?></a>

  • the_author(): muestra por pantalla el autor que ha escrito ese post. Tiene su versión sin echo: get_the_author.
  • the_tags( $before, $separator, $after): muestra las etiquetas asociadas a ese post. Por parámetro se le puede pasar el texto que precederá a las etiquetas, los caracteres que queremos que separen las etiquetas y el texto que irá al final. Tiene también su versión get_the_tags que nos devolverá un array con las etiquetas, para que las procesemos nosotros.

<?php the_tags(‘Etiquetas:’, ‘ – ‘, ‘<br />’); ?>

  • posts_nav_link: muestra un enlace con el texto que le pasemos por parámetro a los posts que estén en páginas anteriores. Se usa en el index.php para que se pueda navegar a los contenidos anteriores a los posts que se muestran en la portada.
  • previous_posts_link: muestra un enlace con el texto que le pasemos por parámetro a los posts que estén en páginas anteriores. Se usa en el index.php para que se pueda navegar a los contenidos anteriores a los posts que se muestran en la portada.
  • next_posts_link: muestra un enlace con el texto que le pasemos por parámetro a los posts que estén en páginas posteriores. Se usa en el index.php para que se pueda navegar a los contenidos posteriores a los posts que se muestran en la página desde la que se invoca.

<div>
<div><?php previous_posts_link(”,”,’&laquo; Artículos Anteriores’)?></div>
<div><?php next_posts_link(”,’Artículos Siguientes &raquo;’,”)?></div>
</div>

  • in_category($category): nos dice si ese post está en la categoría pasada por parámetro. Se puede pasar el ID de la categoría o bien el slug. Con esto también podemos hacer que tenga comportamientos distintos según la categoría y en un único fichero category.php.

<?php if (in_category(’3′) ){ ?>
<img src=’/images/plant.png’ alt=’a plant’ />
<?php } elseif (in_category(’4′) ){ ?>
<img src=’/images/flower.png’ alt=’a pretty flower’ />
<?php } ?>

Custom fields – Campos personalizados

Cuando estamos creando un post, justo debajo de la caja del texto podemos introducir campos personalizados introduciendo un nombre y un valor:

El Nombre será el identificador de nuestro campo personalizado y el Valor lo que queremos mostrar. Obtendremos el valor de ese campo dentro del loop con la siguiente llamada get_post_custom_values:

<?php $valor_custom_field = get_post_custom_values(“nombre-del-custom-field”); ?>

O también con la función get_post_meta:

<?php $valor_custom_field = get_post_meta($post->ID, nombre-del-custom-field); ?>

Estos custom fields son los metadatos extra de cada post (que se suman a los ya típicos autor, fecha, etiquetas, categorías, etc…). Así podría ser la canción que está escuchando el autor cuando escribió el post o su estado de ánimo, el precio (si usamos el blog como tienda virtual), etc…

Panel de administración del theme

Para crear un apartado de administración de nuestro theme, debemos incluir la siguiente llamada en functions.php (en este ejemplo estamos poniendo un textarea para que se almacene nuestro código de Google Analytics):

/* Meter código de Google Analytics */
function nombredeltheme_theme() {
if(isset($_POST['submitted']) and $_POST['submitted'] == ‘yes’) :
update_option(“google_analytics”, stripslashes($_POST['google_analytics']));
endif;
?>
<form method=”post” name=”update_form” target=”_self”>
<h1>Google Analytics</h1>
<table>
<tr>
<th>Google Analytics:</th>
<td><textarea name=”google_analytics” style=”width: 95%;” rows=”10″ />
<?php echo get_option(‘google_analytics’); ?></textarea><br />Copia el código Google Analytics aquí.</td>
</tr>
</table>
<p id=”jump_submit”>
<input name=”submitted” type=”hidden” value=”yes” />
<input type=”submit” name=”Submit” value=”Save Changes” />
</form>
<?php
}
function nombredeltheme_options() {
add_menu_page(‘Opciones del Theme’, __(‘Opciones del Theme’, ‘default’), ‘edit_themes’, __FILE__, ‘nombredeltheme_theme’);
}
add_action(‘admin_menu’, ‘nombredeltheme_options’);

Luego ponemos en el footer.php:

<?php echo get_option(‘google_analytics’); ?>

De esta forma se cargará en el footer lo que el usuario alimente desde el panel de administración.

Enlaces de interés

  • Nuestra nueva biblia: Codex WordPress.
  • El gran repositorio de WordPress de plantillas, para que seleccionemos una como base para la modificación.

God save London! (V): Parques

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Último capítulo ya de esta bitácora de viaje:

Londres tiene numerosas zonas verdes, algunas de ellas de gran tamaño como Hyde Park o Regent’s Park, que pertenecen en su mayoría a la Corona Británica. Una forma ideal de escapar del bullicio del centro y, si hace buen tiempo, tumbarse a tomar un poco el sol o hacer un buen picnic.

Hyde Park es el más grande y conocido. Sus esquinas son también célebres. Por ejemplo, tenemos el Speakers’ Corner, donde los oradores se ponen a disertar. Justo al lado está el Marble Arch, lo que iba a ser la puerta del Palacio de Buckingham, pero fue trasladado aquí porque los carruajes no cogían por él. Actualmente tiene escondida una comisaría en su interior. El domingo es el día clave para visitar el lago Serpentine, el Memorial de Diana de Gales, el Memorial del Holocausto y ver a los londinenses practicando deporte o tomando sol en las hamacas que se colocan. Justo al lado tenemos los Kensington Gardens.

Sin duda, el parque que más me gustó fue Regent’s Park. Es como un oasis en medio del asfalto. Un lugar por el que pasear y no encontrarte por algunos tramos con ni un alma (algo que se agradece si has tenido que cruzar Oxford Street, por ejemplo). Además, tiene una zona que parece casi una jungla, con pequeños puentes, mini-cataratas,… además del Zoo de Londres. Si seguimos subiendo hacia el norte, tenemos Primrose Hill, una pequeña colina desde la que se tienen unas vistas envidiables de la ciudad. Es una zona tan relajada que hasta famosos como Chris Martin y Gwyneth Paltrow viven por allí. Los domingos es muy común ver a los londinenses con una cestita de mimbre, una botella de champán y unas copitas de cristal, organizar un buen picnic mientras ven como atardece. Alrededor del parque tenemos el Regent’s Canal, un canal que cruza casi toda la ciudad (de hecho, lo veréis también en Camden), que antiguamente su usaba para mover mercancías con barcos arrastrados por caballos. Ahora, los únicos barcos que quedan son mini-viviendas y podremos encontrar hasta un restaurante chino flotante. No muy lejos de este parque también está la famosa Baker Street que tanto describió sir Arthur Conan Doyle y, si sois muy fans de Sherlock Holmes, aquí encontraréis su museo.

Como ya comentaba en mi paseo por The Mall, a su lado tenemos dos zonas verdes: St James’s Park y Green Park. Desde su tranquilo lago tendremos una perspectiva interesante del Palacio de Buckingham. También se estila aquí la colocación de hamacas para que la gente tome el escaso sol que hace.

Highgate cuenta con un parque, pero lo más atractivo, por raro que resulte, es su cementerio. Este campo santo victoriano tiene un halo misterioso y romántico. Y además es lugar de peregrinación de muchos porque allí se encuentran los restos del pensador comunista Karl Marx, el filósofo Herbert Spencer, el novelista George Eliot o el científico Michael Faraday.

En capítulos anteriores:


God save London! (IV): Mercados

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Londres es la ciudad de los mercados. Hay uno para cada día de la semana.

El sábado tenemos Portobello Market en el mismísimo corazón de Nothing Hill, un barrio precioso de obligado paseo. A lo largo y ancho de Portobello Road, con sus casitas victorianas de colores, encontraremos miles de puestos y tiendas que venden antigüedades, arte, comida, ropa, … Una recomedación: ir prontito, porque luego se llena de gente.

El domingo nos podríamos acercar a Spitalfields Market y a Brick Lane Market en la zona del East End. Spitafields es un mercado más “formal” con mucho material hecho a mano, pero Brick Lane es un lugar por el que es imprescindible pasar si vas a Londres. La calle que da nombre al mercado es de lo más underground que te puedas encontrar. Probablemente te sientas fuera de lugar por lo “normal” que eres. Moda vintage y de segunda mano se junta con este ambiente caótico, multicultural (se ha convertido en el barrio bengalí) y que rezuma arte por todos sus poros: street art a tutiplén con vistosos graffitis, múltiples Space Invaders, galerías y espacios de trabajo, bares muy peculiares para tomarte algo (con tomateras como adorno, por ejemplo), …
La Old Truman Brewery es una antigua fábrica de cerveza que actualmente da cobijo a diseñadores de moda, artistas, fotógrafos, galerías de arte y bares. Justo delante tiene una plaza donde os encontraréis sitios tan curiosos como el restaurante vegano Rootmaster.

Para el lunes hemos dejado otro plato fuerte: Camden Town. Ya no es tan underground como fuera antaño (ahora es más turistero) pero sigue teniendo mucho encanto, con múltiples tiendas con sus fachadas decoradas con aviones, gatos, botas, … Se divide en cinco zonas: Stables (antiguos establos reformados), Camden Lock, Camden Canal, Camden Market e Inverness Street. Artesanía, electrónica, ropa, pintura y gente de todo tipo. Aunque suene raro, hay que visitar los baños de Stables. Están decorados por graffitis impresionantes. Y también Cyberdog: una tienda futurista cyberpunk, con música electrónica a todo trapo, luces de neón y una enorme pista de baile a la que saltan los dependientes de vez en cuando.

¿Y qué tal si el martes nos vamos a Covent Garden? Éste, más que un mercado, es un distrito completo. Medio cubierto, medio al aire libre (con la Piazza), podemos comprar alimentos, bisutería, ropa o ver un buen espectáculo improvisado en la calle. También podremos echar un vistazo al Royal Opera House.

Si sois unos amantes del buen comer y de los alimentos de primer nivel, Borough Market es vuestro lugar en Southwark. Gente de muchas partes del mundo se acerca a Londres sólo para comprar aquí café.

Ya sólo queda un capítulo para que os deje de dar la brasa ;-) .

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God save London! (III): Tanto para ver…

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Enmarcado por las calles Regent Street al oeste, Oxford Street al norte, Charing Cross al este y Shaftesbury Anevue al sur, es dentro de este espacio donde encontraremos el barrio del Soho. Un lugar con muchísima vida y ambiente. No podéis dejar de tomaros una pinta en Carnaby Street y probar los tipos de comida que confluyen. Y como en toda ciudad grande que se precie, por supuesto no podía faltar un Chinatown, con Gerrard St como arteria principal, aunque bastante más pequeño que el de otras urbes.

En la parte este, junto al Támesis, tenemos también unos cuantos rincones con encanto. La Torre de Londres, un castillo donde están los famosos cuervos y los aún más conocidos Beefeaters. Dice la leyenda que el día que los cuervos emprendan viaje, se caerá la Torre y con ella la monarquía. Así que los tienen a cuerpo de rey ;-) . Junto a la Torre está el único vestigio que queda del poblado romano que fue en su día Londinium: un pedazo de muralla junto a la estatua de Trajano. Y ese núcleo primigenio es lo que ahora se conoce como La City. También la llaman la milla cuadrada por su tamaño y porque es el centro financiero de Londres. Si os pasáis por ahí en domingo, parecerá un poblado fantasma. Sin embargo, entre semana se respira dinero. Tiene su propia policía y alcalde. Aquí hay impresionante edificios de oficinas como el Gherkin, de Norman Foster, más conocido como el pepino por su forma, Lloyds, … pero también obras arquitectónicas más viejitas como la altísima columna The Monument, con 61 metros. Justo la distancia a la que se originó el gran incendio que calcinó la ciudad en 1666 (con tanto seis, algo malo tenía que pasar…). La verdad es que Londres ha sido azotada por numerosísimos incendios, así que la mayoría de edificios han tenido que ser reconstruidos en multitud de ocasiones. Esta columna tiene un mirador en su parte superior, pero para llegar a él habrá que acoquinar 3 libras y subir 311 escalones.

Cerca está uno de los puentes más míticos: Tower Bridge. Se abre por la mitad (aunque ya es raro que suceda) y se puede recorrer por la parte superior. No hay que confundirlo con el London Bridge, que es justo el que está enfrente. Este último no es gran cosa arquitectónica pero tiene un mayor valor histórico puesto que fue el primero que se construyó para cruzar el Támesis. Entre la Torre de Londres y el puente, os recomiendo que sigáis caminando para llegar a St Katharine Docks, un muelle lleno de yates y con un hotelito muy cuco ;-) . A la otra orilla del Támesis está el nuevo ayuntamiento de cristal diseñado también por Norman Foster con forma de concha en su interior. Si seguimos nuestro camino nos encontraremos con el Shakespeare Globe y la Tate Modern. El primero es una recreación del teatro original de William Shakespeare donde se siguen haciendo representaciones. La segunda es el Museo Nacional Británico de Arte Moderno, alojado en una antigua central de energía. Por fuera no es nada del otro mundo. De hecho, tira a feucha. Pero por dentro es otro cantar. Además de ser gratis (excepto las exposiciones itinerantes), está estupendamente estructurada y alberga obras de grandes artistas (Dalí, Warhol, Rothko, …). No os podéis perder las vistas desde la cafetería en su séptima planta. Nos encantó. Si os sobre tiempo y dinero, podéis coger un barco para recorrer el Támesis y llegar hasta su hermana mayor: la Tate Britain.


Justo frente a la Tate tenemos uno de los puentes más nuevos (del año 2000): el Millenium Bridge. ¿A que no adivináis quién fue su arquitecto? Exacto: Norman Foster. Pero éste vino con polémica porque a los tres días de su inauguración se tuvo que cerrar dado que se movía y mareaba a los viandantes :-S. Las vibraciones se corrigieron y por ahora no ha habido más sustos ;-) . Conecta directamente con la enorme Catedral de St Paul (que todos recordamos de los títulos de crédito del Show de Benny Hill ;-) ).

Hablando de museos, no podíamos olvidarnos del British Museum, uno de los mayores y más famosos museos de antigüedades de todo el mundo. Es también gratuito y cuando entras en él sientes una enorme vergüenza por el espíritu expoliador que han tenido los ingleses a lo largo de los años. Y es que medio Antiguo Egipto y parte del Partenón están allí. La principal atracción es la piedra Rosetta aunque nos impresionó bastante poco, dado que está siempre rodeada de cabezas que tratan de verla y sacarle una foto. Lo que más me gustó fue la parte de las momias y el nuevo Gran Atrio que ha construido Norman Foster (el estudio de este tío tiene mucho trabajo…) con acero y cristal.

Apenas hemos bajado al sur del Támesis, pero allí también hay un montón de cosas para ver. Por ejemplo, justo debajo de Hyde Park tenemos varios edificios juntos: el Museo de Ciencia Natural, muy orientado a los niños con muchos botoncitos que tocar (es gratis); el Royal Albert Hall, uno de los teatros más conocidos del mundo (y muy cerca, en Hyde Park, el Albert Memorial); el Museo de Historia Natural con un edificio que te quita el hipo y algunas cosas curiosas como el tronco de una secuoya contextualizado en años, el esqueleto de un dinosaurio o una gigantesca ballena (también es gratis); y por supuesto, los archiconocidos almacenes Harrods, que ya no son de Al Fayed porque los vendió este mismo año (hay que pasar por los baños :-) ).

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God save London! (II): Tanto para ver…

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Cogiendo el metro y bajándonos en la parada de Westmister ya tenemos un conjunto de edificios característicos en apenas pocos metros. A un lado del Támesis está el emblemático Big Ben con el Palacio de Westminster que alberga el Parlamento (la Cámara de los Lores y los Comunes), la Abadía de Westminster y la Catedral. La torre con el reloj más famoso del planeta realmente debe su nombre a la enorme campana que se encuentra en su interior (¡de más de 13 toneladas!). Su tamaño y envergadura deja a cualquiera boquiabierto.

Al otro lado del río ya nos saluda la inmensa noria más conocida como el London Eye junto al County Hall (que alberga el Aquarium y el Dali Universe). Este tremendo ojo londinense fue construido con motivo del cambio de milenio en el año 2000 y su estancia estaba programada para cinco años. Sin embargo, debido a su éxito se ha convertido en una atracción permanente. Sus enormes cápsulas tardan unos 30 minutos en dar una vuelta completa. Va tan despacito que no para nunca para que la gente suba. Lo pueden hacer en movimiento. Eso sí, igual de despacito van las colas para comprar los tickets por un lado y para montarse por otro.

Si avanzamos dirección a Trafalgar Square, pasaremos junto a Downing Street: en esta famosa calle, en el número 10 para ser más precisos, vive el Primer Ministro (en el 11 está su vecino, el Ministro de Hacienda). Pero no os decepcionéis si os topáis con unas bonitas y enormes rejas que impiden vuestro paso.  Desde 1989 no se puede acceder para evitar así posibles ataques terroristas. Como mucho podréis sacar fotos a los bobbies que las custodian.

Al lado tenemos también la Horse Guards Parade, lugar donde pacientemente la guardia montada de la Reina aguanta impasible, subidos a sus caballos, sin mover ni una pestaña mientras los turistas se sacan fotos y les hacen muecas (y con el olor a excremento bajo sus pies). Eso sí, ojito con los jamelgos, que no tienen la misma flema inglesa y pueden pegarte un buen bocado o una coz. Ver el cambio de esta guardia (a las 11:00 diariamente) es más recomendable que el de Buckingham porque suele congregar a menos gente.

Justo cuando llegamos a Trafalgar, tenemos a mano izquierda el Admiralty Arch incitándonos a que dejemos para más tarde la plaza y lo crucemos para llegar hasta el Palacio de Buckingham por la majestuosa avenida The Mall. Tenéis que encontrar la nariz al arco ;-) .

Antes de alcanzar la residencia de la reina, tenemos St. James’s Park, Green Park (haremos un análisis a fondo de todas las zonas verdes que dan oxígeno a la ciudad), Marlborough House, Clarence House (morada de la reina Madre hasta su muerte y actual de Carlos y Camila), … Cuando veamos el dorado Queen Victoria Memorial, habremos llegado hasta los aposentos de la reina. Si ondea la bandera de Inglaterra, es que no está en casa. Si está la enseña real, igual sale a saludarnos y todo ;-) . Ver aquí el famoso cambio de guardia es misión imposible. Tendrás que ir varias horas antes para coger sitio en sus verjas.

Tras este paseito ya podemos volver a Trafalgar Square para disfrutar del capitán Nelson, sus fuentes, la National Gallery y la iglesia de St Martin’s-in-the-Fields. Tampoco nos podemos perder el cuarto pedestal o fourth plinth en la esquina nororiental de la plaza. En esta peana iban a colocar la enésima estatua ecuestre pero se quedaron sin dinero y decidieron poner en su lugar una obra de arte contemporáneo que estuviese durante 18 meses, para ser luego sustituida. En mi viaje tocó el Nelson’s Ship in a Bottle de Yonki Shonibare pero están ya buscando al próximo inquilino mediante votación popular.

Ya que estamos por aquí es inevitable que entremos a la National Gallery por varias razones: no suele tener muchas colas, es gratis (ya sabemos como nos llama eso ;-) ) y tiene obras interesantes para ver como mi segunda versión de Los Girasoles de Van Gogh (la primera la vi en Múnich, así que ahora sólo me quedan las otras tres que pululan por el mundo).

No muy lejos de aquí tenemos la estación de Charing Cross que se considera el centro de Londres y es su kilómetro cero; innumerables teatros en el West End, siendo uno de los más conocidos el Her Majesty’s Theatre (me pregunto que pasará con el nombre de este lugar el día que Inglaterra esté reinada por un hombre ;-) ); Leicester Square con los conocidos cines Odeon (lugar donde se hacen los grandes estrenos y por donde pasean las estrellas) y la caseta de Tkts (espacio igual al que hay en NY donde venden entradas para el teatro a mitad de precio). Y por supuesto la plaza más retratada: Picadilly Circus. Con su estatua de Eros y sus carteles luminosos, es un lugar de quedada por excelencia. Eso sí, si habéis visto Times Square, os entrará la risa con los paneles publicitarios de Picadilly ;-) . En esta intersección nace una de las calles más caras de la ciudad: Regent Street. No os perdáis Hamleys, una de las tiendas de juguetes más grandes del mundo (menudos precios que tienen los ositos aquí…).

En capítulos anteriores:


God save London! (I)

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Como ya va siendo costumbre por este rincón, toca una serie de posts contando la experiencia de mi viaje a Londres, para que quede como cuaderno de bitácora y por si a más gente le puede ser de utilidad. Estará dividido en varias entregas contando costumbres, curiosidades y lugares de obligada visita.

Londres, London, Londinium. Muchas ciudades en una, que lo tiene todo y bien mezclado: edificios históricos con diseños innovadores; antiquísimas guardias reales con lo más underground; nuevas tendencias con ambientes un tanto rancios (a veces enmascarados bajo la palabra vintage); muchas culturas y razas (y cada vez menos ingleses); cabinas de teléfono rojas; autobuses también rojos de dos plantas; sol, lluvia, viento, calor, frío, … pero todo en un único día.

De hecho, hay un objeto que no puede faltar en tu bolso: el paraguas. Por mucho que cuando amanezca, brille el sol y los pajarillos canten, no te puedes fiar. No hay más que ver cómo todas las borrascas que entran por Galicia tienen un eje de giro: Inglaterra. Es ilustrativo que en la BBC dan su “weather” mostrando cómo los bancos de lluvias se mueven a lo largo del día y no poniendo solecitos y nubes como aquí.

Por tanto, notaréis que existen dos Londres: el de la luz y el de la lluvia. En cuanto un rayo de sol aparece, la gente asoma sus cuernos por parques y calles, tomando los edificios otro color (no os podéis perder el dorado del Parlamento cuando está atardeciendo).

Los ingleses son especiales: tienen moneda diferente (libra), sistemas métricos diferentes (galones, millas, grados Fahrenheit, …), enchufes diferentes (con tres clavijas) y hasta conducen al revés (menos mal que en todos los pasos de cebra está pintado en el suelo para donde tenemos que mirar los despistados turistas…). Que sepáis que esto de conducir en la otra dirección no es un mero capricho. Más bien se trata de una costumbre heredada de cuando los carruajes de caballos llenaban las calles. Para que los conductores no diesen a los peatones con sus látigos, se movían por la izquierda.

Mis sensaciones más personales y subjetivas: es una ciudad cara (ya no sólo por el cambio de la libra), con mucho caos (Oxford Street me agobió mucho más que en su día Times Square en NY), con gente nativa no excesivamente amable pero llena de foráneos trabajando (que compensan lo secos que son los ingleses) y con un tiempo endiablado (si viviera aquí, terminaría con depresión por tanta lluvia y tan poco sol… y mira que vivo en Bilbao ;-) ). Eso sí, se nota que es la cuna de las nuevas tendencias, de las expresiones culturales, de grandes bandas y cantantes que surgen en los pubs, de artistas callejeros como Banksy (es impresionante ver cómo el merchandising de sus obras se ha adueñado de la ciudad y, sin embargo, los funcionarios no dejan ni un graffiti vivo) y un lugar por el que puedes pasear con una maceta en la cabeza y nadie se te quedará mirando. Eso sí, encontrarás cámaras de vídeo grabando por todas las esquinas.

En cuatro palabras yo diría que Londres es im-prescindible e im-presionante.

Transporte

A pesar de que Inglaterra sea una isla, tenemos multitud de opciones para llegar hasta Londres: por aire, tierra o mar. Con sus nada más y nada menos que cinco aeropuertos, podremos llegar en avión con mucha facilidad. Si lo tuyo es el Low Cost, probablemente desembarques como nosotras en Stansted, un aeropuerto que está bastante lejos de la ciudad (a hora y media en autobús). Por mar tienes los ferrys y por tierra el Eurotúnel.

Una vez dentro de la ciudad también tenemos bastantes opciones: el archiconocido Metro, los aún más archiconocidos autobuses rojos de dos plantas, los trenes DLR y, por supuesto, tus pies (que al final son los más fiables). Lo mejor es cogerse un bono de transporte de varios días (hay travelcards de 1, 3 ó 7 días) o una tarjeta oyster que se puede recargar y te sirve para metro, autobús y tren.

El metro o Tube, como ellos lo conocen, es viejito aunque eficiente, pero hay días en los que se puede convertir en tu peor pesadilla: mucha gente, cortes de servicio sin previo aviso, calor, … Su famoso plano fue diseñado por Harry Beck hace casi 80 años. Ojo, porque no muestra la posición geográfica de las estaciones.

Los afamados autobuses son ideales para disfrutar de la ciudad en modo turista porque su segundo piso acristalado ofrece unas vistas envidiables. Eso sí, como tengas prisa, olvídate de usarlos porque el tráfico en Londres es horrible (a pesar de la cuota que cobran a los vehículos que quieren transitar por el centro).

El DLR (Docklands Light Railway) es el sistema de tren ligero. A no ser que queráis salir de Londres o acercaros a partes que no cubra el metro, seguramente no lo probéis.

En próximas entregas llegarán los sitios imprescindibles por los que pasar :-) .

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