perro_friki
Hoy he estado viendo una página con fotografías de perros frikis (es lo que tiene el aburrimiento) y me ha venido a la cabeza una cuestión que llevaba mucho tiempo dándome vueltas.

El mundo es una Torre de Babel conformada por millones de lenguas que se entrelazan. Siempre creí que esta locura sólo correspondía a las personas pero al estudiar euskera me di cuenta de que no era así. Los perros, esos animalitos que vayas donde vayas te suenan igual, tienen también su onomatopeya idiomática propia. O lo que es lo mismo, parece ser que no todos los perros ladran igual.

Es decir, que lo que a mí me suena “guau, guau”, a una persona eusko-parlante le suena “zaunka, zaunka”, a un alemán “wuff, wuff” y a un koreano “mung-mung”. Así que ahora empiezo a entender por qué el mastín de mi tío no se lleva muy bien con el pastor alemán de la vecina: ¡Si no se entienden!

Eso sí, ya puedes ser de Teruel o de la Polinesia, que todo quisqui, para mandar sentar al perro le dice el típico: “Sit, sit!!” Y el pobre animal tiene que saber que sit es poner el culito en tierra.

Y esto no es algo exclusivo de los perros. Por ejemplo, los gallos españoles hacen “quiquiriquí”, mientras que los franceses “cocorico”, y ya los ingleses rizan el rizo con su “cock-a-doodle-doo” (entre que empienza a cantar y termina ha amanecido ya un par de veces).

Desde luego, hasta los animales tienen que saber idiomas para entenderse.

Aquí tenéis una página con todas las onomatopeyas de animales dependiendo de su procedencia. Aunque la web pueda parecer un poco cutre pertenece a la mítica Universidad de Georgetown, así que los datos son más que fiables.

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