La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener
13 Abr

Artículo publicado en la Revista Deusto Nº 106 (primavera 2010)
El P2P, YouTube, las descargas, … en definitiva, decir Internet en los pasillos de Hollywood es como mentar al diablo. Y es que una de las industrias más castigadas por la Red parece que empieza a ver de nuevo la luz con las técnicas 3D, que dicen moverán de nuevo a las masas a las salas de cine. Aún así, el negocio se resiente a pesar de que ya no se conciban estrategias comerciales sin un importante respaldo en la Web. ¿O más bien son los soportes los que están sufriendo…? El DVD se hunde mientras el Blue-ray nace ya muerto; los cines se vacían y entretanto las formas de consumo evolucionan a una velocidad vertiginosa.
Pero no todo lo que reside en Internet supone un problema para el mundo del celuloide. También existen sitios web con información interesante para los cinéfilos. IMDb (Internet Movie Database) es el máximo exponente en este sentido. Se trata de una base de datos inmensa que recoge información de películas, actores, directores, bandas sonoras, series, etc… relacionando todos los datos entre sí. El acceso es abierto aunque posee una versión de pago que recoge más datos de la industria. El uso más curioso de esta información lo hace una página de la Universidad de Virginia que trata de demostrar la teoría de los seis grados de separación usando como referente a uno de los actores secundarios más trabajadores: Kevin Bacon. El Oráculo de Bacon es una plataforma en la que podremos enlazar a cualquier actor o actriz con Kevin Bacon en menos de seis pasos.
IMDb fue una de las primeras páginas dedicada al cine que nació en los albores de la Web a través de un grupo de Usenet “rec.arts.movies” (1990). En 1998, Jeff Bezos, el fundador de Amazon, adquirió la plataforma vislumbrando las posibilidades que presentaba de cara a vender productos relacionados con el cine. De hecho, esta gran plataforma de venta on-line no se ha centrado exclusivamente en el mundo del libro y ha sacado servicios como Amazon Unbox: venta y alquiler de películas y capítulos de televisión bajo demanda, con un catálogo impresionante y con acuerdos comerciales con fabricantes de televisores que incluyen ya este canal de streaming en el propio dispositivo.
Mucho de cierto tiene el dicho de que si no puedes con tu enemigo, únete a él. Así que, poco a poco, también afloran alternativas en la Red (aunque casi todas en EEUU) que ofrecen nuevos modelos de negocio rentables en este medio. Los videoclubes tienen su presencia on-line gracias a Netflix. Con una tarifa plana no muy cara, se pueden ver películas en streaming directamente en nuestro navegador, sin tener que bajarlas, ahorrándonos tiempo y espacio en disco. Su punto fuerte está en un algoritmo de recomendaciones que hace que las películas más visualizadas curiosamente no estén siendo los éxitos de las salas de cines, sino otros metrajes menos conocidos.
El todopoderoso Google no podía dejar escapar otro terreno más a conquistar y ha entrado en competencia directa con Netflix mediante YouTube, arrancando una experiencia de alquiler de películas, también en EEUU, en colaboración con el Festival de cine de Sundance. Y es que el cine independiente es la semilla germinal del uso de Internet: una forma ideal de quitarse intermediarios y llegar a grandes audiencias a pesar de no copar los circuitos comerciales convencionales.
Que el tío Oscar no se enfade conmigo… pero a pesar de que muchos se empeñen en mostrar a Internet como uno de los principales males del cine, quizás parte de culpa también resida en la cada vez más limitada originalidad de los guiones, los mil y un remakes que inundan nuestras pantallas, la más que discutible calidad de algunas cintas, el precio del cine, … Veremos si Avatares y técnicas 3D devuelven el esplendor perdido de Hollywood o si, por lo contrario, algunos siguen entonando una adaptación de la memorable canción que interpretara en su día Rita Hayworth en Gilda: “Put the blame on… Internet”.
9 Dic
Llevo ya más de año y medio generando silencios y sonidos a partes iguales. Es costumbre que cada una de las recomendaciones musicales que publico vaya acompañada de su respectivo vídeo para poder disfrutar no sólo del audio (algunos videoclips son también auténticas obras de arte). Pero no siempre es fácil conseguirlo porque YouTube me devuelve su famoso mensaje de “Inserción desactivada por solicitud“. Dicho de otra manera: “me gusta Internet para promocionar a mis artistas pero lo ves donde yo te diga y como yo te diga”. Esa es la premisa que siguen las grandes discográficas cuando suben videoclips de sus grupos. Podrás contemplarlos en la famosa plataforma, pero que ni se te pase por la cabeza colocarlos en tu blog, no vaya a ser que las reproducciones dejen de estar acompañadas de la publicidad de la que reciben comisión.
Por eso, cuando me enteré del lanzamiento de Vevo, me inundó la alegría (qué poco dura últimamente…
). Esta plataforma está a apenas unas horas de ver la luz y será un lugar de encuentro para todos los videoclips de las bandas que publican bajo tres de las discográficas más poderosas: EMI, Universal y Sony. Eso sí, de nuevo vuelven con la misma cantinela: podrás ver lo que quieras en su plataforma pero que no se te pase por la cabeza poder enchufarlos en tu blog, tu perfil de facebook, tu página web, … Parece que la difusión de los internautas sí interesa en campañas virales como la de Looking for Paradise de Alejandro Sanz, pero no para el videoclip oficial del artista junto a Shakira. Tampoco los usuarios podrán contribuir con sus contenidos. Así que se confirma la función de mero escaparate (para más inri el slogan es VEVO: 1.music 2.videos 3.you… ¿dónde está el you?).
No deja de sorprenderme la relación de las discográficas con Internet (y más en los tiempos de rayos y centellas que nos azotan). Una relación cargada de hipocresía: dejamos que se vean nuestros contenidos pero necesitamos ingresos por ello y sin embargo, no valoramos la repercusión que tiene que millones de internautas lleguen hasta nuestros artistas. Si bien en radios se paga por reproducciones o números unos en listas, aquí no funciona esto.
Seguimos viendo que la balanza que impulsa la cultura es ni más ni menos que la publicidad. Luego se quejarán de las injerencias de la Red y el modelo del todo gratis. Ese modelo que hemos ido adaptando los internautas (y que no digo que sea el correcto) viene heredado no sólo de este medio: si funcionan televisiones, radios, algunas publicaciones, etc… de forma gratuita es porque entre col y col: lechuga. O lo que es lo mismo, a cambio de la publicidad, aquí tienes lo tuyo. Pero no se puede estar en misa y tocando las campanas. Así que o nos financiamos mediante publicidad o lo hacemos a través de los ingresos de los consumidores. Pero no vale darle a todos los palos.
Imagen de Daquella manera (CC-by)
2 Nov

Cada vez es más evidente que las conversaciones no se mantienen ya exclusivamente en los blogs sino que se dispersan en muchos hilos paralelos a través de las diferentes plataformas que pueblan la Red: Twitter, Facebook, FriendFeed, … Si sólo escuchas los comentarios que te dejan en una entrada, estarás perdiéndote parte del diálogo.
Por eso me parece interesante uberVU, una herramienta que sirve de pegamento de todo lo que se referencia de una palabra o URL en diferentes sitios. Si hacemos la búsqueda, nos mostrará la actividad en torno a esa información en los comentarios de blogs de WordPress o Blogger, Twitter, FriendFeed, YouTube, Flickr, Del.icio.us, … Además ordena los hilos en cascada para saber qué mensajes han surgido en respuesta a otros y marca los días que más actividad han suscitado en la Red.
Se puede usar el buscador sin necesidad de registro (por ejemplo, este es el resultado para esta entrada) y con una cuenta poner alertas a determinadas palabras. Podremos diseñar un widget para insertar en nuestro blog o instalar un plugin en firefox que vitamine a nuestro google reader.
Otra funcionalidad interesante es la API que permite reutilizar esos datos.
Y es que no podemos olvidar que la primera regla de oro de la Red es ESCUCHAR.
26 Ene

En Deusto llevamos ya un tiempo dando vueltas a la idea de abrir la universidad a la Red y establecer allí nuevos canales de comunicación y participación, pero no es tan sencillo como lanzarse a una red social sin manguitos ni flotador. Hay que analizar muchos factores. Uno de ellos es el peligro inherente al cloud computing. A pesar de que sea un concepto muy manoseado últimamente, voy a explicarlo por encima:
El cloud computing o computación en nube (está claro que en inglés todo suena más romántico) consiste en servicios en la Red que trabajan con los datos de los usuarios, almacenándolos en servidores de proveedores externos. Es decir, cambiamos nuestras aplicaciones de ordenador por las que están en Internet, dejando nuestra información en la nube. No dejéis de leer esta entrada al respecto.
Casi toda la parafernalia que rodea a la web 2.0 se fundamenta en el cloud computing: gmail, facebook, flickr, twitter, youtube, … Si mañana echaran el cierre, muchos llorarían durante una temporada larga. Y la crisis está trayendo eso: cierres.
Por tanto, nos debatimos entre dos premisas claras: la primera que nos dice que tenemos que movernos a donde está la gente y no esperar lo contrario (que la gente se mueva a donde nosotros estamos). Pero la segunda es que la gente está en lugares donde no tenemos control. Y con la palabra control no quiero decir manipulación, sino más bien me refiero a temas técnicos: ¿quién decide si un contenido es apropiado? ¿qué hacemos ante una parada del servicio? ¿Y si nos borran nuestra información porque consideran que no cumplimos los términos de uso? Nada nos queda. Y menos aún podemos pedir cuentas, puesto que en la mayoría de los casos se tratan de servicios gratuitos.
Un ejemplo claro que estamos rumiando estos días es la gestión de contenido audiovisual. Si analizas el mercado del vídeo, está más que claro quién es la plataforma ganadora en cuanto a usuarios y éxito: YouTube. Sin embargo, ellos marcan las reglas del juego: vídeos de no más de 10 minutos ni 1 GB de tamaño (por no hablar de las restricciones de copyright, etc… ). Estupendo, pues seleccionemos una segunda plataforma: Google Video. Aquí podremos dejar material de más de 10 minutos y con mayor calidad. Pues resulta que han decidido deshabilitar las subidas de nuevo material. Todo dentro de la estrategia de supervivencia a la crisis (igual que el cierre de Jaiku, Google Notebook, …). ¿Y qué haces ante eso, si ni siquiera el todopoderoso Google te asegura nada? No te lo puedes montar por tu cuenta porque estarás solo, pero tampoco confiar todos tus huevos a una misma cesta. Claro que distribuir entre muchas cestas implica un gran esfuerzo de horas/persona.
¿Qué se puede hacer en estos casos?
6 Sep
Los que nos pasamos el día navegando por la Red, hablando de cosas 2.0 día sí y día también, terminamos encerrándonos en un círculo endogámico. Y creemos que este espíritu está ya contagiado a todos los ámbitos de la vida. Por ejemplo, a las empresas.
Yo tenía esa percepción hasta que empecé con mi blog Silencio. Allí suelo acompañar siempre a las canciones que publico con su correspondiente videoclip. El lugar de búsqueda obligada en el mundo del vídeo es youtube, pero cada día lo hago menos. La razón es que muchísimas discográficas publican los videoclips de sus artistas en youtube pero no permiten que esos vídeos sean incrustados en otras páginas webs. Y sinceramente, no lo entiendo. ¿Cuál puede ser la razón para que no lo permitan? ¿Acaso las casas discográficas no pagan a las radios para que se escuchen sus canciones? ¿Por qué sí en youtube pero no en otros blogs? ¿Será youtube el que les hace esa exigencia para tener un canal oficial en su plataforma? Desconozco la razón, pero no le encuentro ningún sentido. Creo que aún muchos no se están dando cuenta del potencial de publicitación que puede suponer la larga cola (y no sólo las plataformas más conocidas). Y aún más en el mundo de la música, en el que yo preferiré la recomendación musical de una persona a la que sigo normalmente y con la que tengo afinidad (aunque no tenga muchos lectores), que el portal de vídeos más reconocido. Cercanía vs. frialdad.
Es difícil de asimilar lo cerradas que están aún algunas mentalidades. Más aún cuando no se les está pidiendo que sean pioneros y se arriesguen a ser comidos por los cocodrilos, puesto que ya existen precedentes de éxitos cosechados en la Red. Por ejemplo, Arctic Monkeys, grupo inglés que alcanzó la popularidad gracias a Internet.
Menos mal que otros medios, como la CNN, se están percatando de esto y ya permiten embeber y distribuir sus vídeos. ¿Por qué da tanto miedo la larga cola? El tamaño sí importa
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