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Primicia primiciosa: Apple presenta el PhoneBook

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No podía volver de mis vacaciones con un notición mayor: mis espías de Cupertino me han dado un chivatazo horas antes de que Mr. Steve Jobs llene twitters, facebooks y hasta medios de comunicación tradicionales con su última novedad: el PhoneBook.

No pueden perdérselo en acción. Lo nunca visto hasta ahora:

Bromas a parte (no creo que sea lo que mañana presente Apple… a no ser que a este libro se le vaya la cobertura si el niño lo coge por el extremo izquierdo ;-) ), estamos en la era de la muerte de tendencias y tecnologías. No acaba de ser presentado algo y ya tiene a su “killer” encima echándole el aliento en la nuca. La celeridad de la tecnología nos hace ir siempre corriendo para acabar finalmente en el mismo punto del que partimos. Giros recurrentes que hacen que las TIC sean como la ropa: hay que guardarlas en el armario unos años a la espera de que se vuelvan a poner de moda con un poco de chapa y pintura.

¡Y quién sabe! Igual después de tanta pelea entre el libro de papel y el electrónico, ¡¿a ver si la solución va a ser un híbrido y ninguno de los dos tiene que morir por el camino?! Yo me alegraría porque los dos me caen muy bien ;-) .


A falta de contenidos, buenas son entrevistas

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Últimamente no es que escriba entradas a diestro y siniestro… A pesar de lo que pudiera parecer, julio está siendo un mes cargadito de trabajo y el calor tampoco me incita a la actividad bloguera en demasía, teniendo en cuenta la potencia de horno-microondas que ha adquirido mi portátil. Así que a falta de posts, os dejo con un par de entrevistas que han salido publicadas este fin de semana en dos periódicos.

La primera en El Correo, acompañada de Toti Martínez de Lezea y con Lucía Martínez Odriozola como maestra de ceremonias. Un cara a cara para enfrentar libros físicos contra libros digitales: De papel y pantalla. Aunque, como ya le dije a Lucía cuando me propuso el “careo”, yo no concibo que un soporte vaya a reemplazar al otro. Cada uno tendrá su espacio y seguramente sus reglas. De hecho, siempre que se habla de los e-readers, se piensa en ellos como útiles para la lectura convencional que hasta ahora se estaba llevando a cabo con el papel. Pero espero que los caminos se despejen en la hipertextualidad y pronto nos sorprendan con nuevas formas de disfrutar de los contenidos.

Se están reproduciendo los mismos fallos que con la música. El músico puede dar un concierto pero, ¿el autor? ¡Como no dé una conferencia!

Y por otro lado dos artículos en Noticias de Gipuzkoa de la mano de Harri Hernández analizando la participación de los nativos digitales y las mujeres en la Red. Están otros sospechosos habituales como Igor San Román, José Antonio del Moral, Miren Berasategi y Naiara Pérez de Villareal.

Antes se decía que los niños nacían con un pan bajo el brazo, ahora vienen con un ordenador y conexión a Internet.


Los libros se asoman a las pantallas

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Libro con usb

Artículo extendido del publicado en la Revista Deusto Nº 105 (invierno 2010)

El título de este artículo se inspira en el encabezado “Los libros no están muertos. Simplemente se están asomando a las pantallas“, que ocupó la portada de la popular revista estadounidense Newsweek en noviembre de 2007, en la que Jeff Bezos, el director ejecutivo de Amazon, anunció una revolución de la mano de los nuevos dispositivos que decía, inundarían el mercado. Dos años después, aún están intentando introducirse y no son muchos los contenidos disponibles en versión digital. Sin embargo, pasados cinco siglos desde la imprenta de Gutenberg, un nuevo soporte promete cambiar la forma en que leemos.

En el mundo editorial más de uno se repite aquello de que “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. Y es que las nuevas tecnologías, y en especial Internet, están modificando los modelos de negocio de muchas industrias: la del cine, la música, … y pronto harán lo mismo con la del libro. A pesar de la innegable erótica del papel, los nuevos dispositivos de lectura, también conocidos como e-readers, se están haciendo un hueco en el día a día del lector. Con su tecnología de tinta digital que no emite luz y que, por tanto, no cansa la vista, poco a poco vamos descubriendo a más personas que han sustituido su soporte tradicional por el electrónico en transportes públicos (segundo lugar donde más se practica la lectura después de nuestros hogares).

En el año 2000, Stephen King decidió usar Internet como medio de distribución exclusivo de su novela “Riding the bullet“, llegando a más de 400.000 lectores. Tras esta iniciativa pionera introdujo una nueva modalidad de distribución en la Red con la publicación por capítulos de otra novela, “The plant” y la venta de cada uno de ellos por un dolar. En el 2002 las editoriales Random House y HarperCollins comenzaron a vender versiones electrónicas de sus títulos en Internet. En España, a la primera obra interactiva, “El misterio del Goya robado” de Jordi Sierra i Fabra, le han seguido otras como Pateando paraísos de Fernando Arrabal o la cuarta entrega de “El Capitán Alatriste” de Arturo Pérez Reverte.. Proyectos aún embrionarios y en fase de consolidación que van abriendo el camino al más que incipiente cambio.

Todo un mar de interrogantes aún inunda a las dos piezas pivotantes de esta nueva lectura digital: los contenidos (e-books) y los aparatos (e-readers). Muchos son los dispositivos que ocupan ya los escaparates comerciales, aunque sea a un precio prohibitivo que oscila entre los 250 y los 400 euros: Papyre, Kindle, Nook, Sony Reader, … Y mientras se libra una lucha encarnizada por convertirse en el mecanismo de lectura de referencia, en el otro extremo (el de los contenidos), aún queda mucho por decidir, como por ejemplo el estándar de intercambio de e-books. Ante el conocido PDF de Adobe, Amazon apuesta por su formato propietario y cerrado que sólo funciona en el dispositivo Kindle: azw. Google, entre otros, intenta conquistar una nueva industria como es la literaria con el estándar abierto ePub, creado por el International Digital Publishing Forum, que se podrá leer en cualquier dispositivo. Sony juega a dos bandas: por un lado trabaja con su formato Sony Broadband eBooks (BBeB | .LRF), pero también es compatible con ePub.

Pero, una vez hecho el desembolso correspondiente al e-reader, ¿dónde podemos encontrar los e-books para alimentarlo? Al más que célebre y comercial portal Amazon.com, se van sumando otras opciones como:

BookServer

Internet Archive es una organización sin ánimo de lucro que busca preservar la historia de la Web mediante un repositorio universal de información y recursos multimedia. Con más de un petabyte (un millón de gigabytes) de contenidos, Archive.org recoge desde los históricos de muchas de las páginas web, donde podemos ver cómo han ido evolucionando a lo largo del tiempo, hasta imágenes y películas con licencias libres.

Ahora arrancan un ambicioso proyecto dedicado a los libros digitales: BookServer es un sistema abierto de búsqueda, compra o préstamo de libros. Algo así como un catálogo universal y abierto que permitirá a autores y editores controlar las ventas de forma directa y a los usuarios finales, buscarlos de una forma sencilla. Será un mero intermediario, enviando tras la búsqueda al sitio de la editorial o autor. Cualquiera podrá publicar aquí sus obras y hacerlas así accesibles en la búsqueda. El sistema está montado sobre una arquitectura libre y sólo permitirá formatos de libros abiertos que se puedan leer tanto en ordenadores como smartphones, consolas, o cualquier modelo de e-reader.

Google Editions

El gigante de Internet no se conforma con su proyecto de repositorio de libros Google Books, con el que recibió un cachete en Estados Unidos hace tres años tras una denuncia por parte de la Sociedad de Autores, Authors Guild, la Association of American Publishers, y varios escritores y editores, que presentaron una demanda conjunta por la digitalización de fondos de bibliotecas con derechos de explotación. A día de hoy ya ha resuelto el desencuentro, llegando a un acuerdo y preparando el camino para su nuevo proyecto: Google Editions. Para mediados de 2010 prepara el lanzamiento de su propia tienda de libros, en clara competencia con Amazon, con más de 500.000 títulos disponibles. Más que un vendedor, será un digitalizador e intermediario en las ventas (serán las editoriales las que pongan sus libros en la plataforma y las que fijen sus precios), ofertando asimismo su propio medio de pago (Google Checkout). Las ventajas frente al portal Amazon son que sus contenidos serán independientes de un aparato específico (los libros comprados en Amazon sólo se pueden leer en un Kindle o en un iPhone), accesibles con cualquier navegador web y con posibilidad de ser leídos sin conexión a la Red una vez que han sido descargados.

Para concluir, sólo resta aclarar que la irrupción del mundo digital en los libros únicamente supone un cambio de traje, pero el interior continúa siendo el mismo. Si comprendemos esto, nos daremos cuenta que tanto el papel como los e-books no tienen por qué ser elementos excluyentes, sino que podrán coexistir felizmente durante largo tiempo. Y mientras se libran muchas batallas en el mundo literario, los lectores sufriremos la esquizofrenia de tantos modelos de dispositivos, formatos, DRMs, y contenidos por leer.

Imagen de Chrishoward.author (CC by-nc)


Catálogos caseros en la nube

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Coincidiendo con el aniversario del nacimiento de uno de mis autores favoritos, J. R. R. Tolkien (3 de enero de 1892), hoy toca post del mundo del papel ;-) .

Como bien sabéis los que soléis alternar por esta taberna blogueril, llevo unos meses empapándome de todo lo que se mueve en torno a las bibliotecas. Una de las joyas de la corona suele ser su OPAC (catálogo de libros on-line). Así que para predicar con el ejemplo y aprovechando que estoy en plena mudanza, he estado buscando plataformas desde las que llevar mi propio catálogo casero. Y tras probar unas cuantas, dos han sido las que más me han llamado la atención: aNobii y LibraryThing.

aNobii

Podremos crear nuestra estantería de libros virtual en esta red social, buscando los ejemplares por título, autor o ISBN. Esta estantería se puede luego exportar a excel, csv o html. Por cada libro añadido, es posible indicar si está ya leído, si se está leyendo o incluso si se ha abandonado. Podremos puntuarlo, etiquetarlo, indicar si nos lo han regalado, prestado o si lo hemos cogido en una biblioteca. En este último caso tiene una cosa buenísima para las cabecitas locas como yo: puedes programar un recordatorio para devolverlo a tiempo y que no nos pongan una traba.

También se puede escribir una crítica sobre el mismo para compartir con el resto (incluso te permite indicar mediante una alerta que vamos a hacer un spoiler).

Otra funcionalidad interesante es la de hacer seguimiento de los libros que prestamos a los amigos (que todos sabemos que no siempre lo que se va, vuelve), mandando incluso de forma automática e-mails de recordatorio al gorrón/a en cuestión. Asimismo podremos tener nuestra lista de deseos, por si alguien anda falto de ideas para el cumpleaños.

Se integra a las mil maravillas con twitter o facebook, mandando notificaciones con los nuevos libros que incorporemos a nuestra estantería.

Para los amantes de los números, genera unas bonitas estadísticas de cuántos libros e incluso páginas nos comemos por año.

Y como buena red social, permite que tengamos amigos y vecinos con los que intercambiar ejemplares y comprobar nuestra afinidad lectora, así como crear grupos.

Si alguno se anima a crearse cuenta o ya tenía una antes, decir que éste es mi usuario.

LibraryThing

Es una plataforma más cercana al mundo de las bibliotecas pues permite consultar información avanzada como los registros MARC de los libros, el número Dewey y la clasificación LC (Library of Congress Clasification). Permite importar nuestros libros desde un fichero que contenga los ISBNs, la lista de deseos de Amazon, e incluso se puede hacer con una pistola de lectura de código de barras :-O. E igual que entra la información, también dejan que salga en ficheros csv.

Como en aNobii, se puede etiquetar, puntuar y comentar cada obra que ya se ha leído, se esté leyendo o se vaya a leer próximamente; agregar amigos, crear grupos y generar nuestra lista de deseos. Como parte curiosa, también nos muestra el listado de libros que prevee NO nos gustarán (para evitarnos malos tragos ;-) ).

Busca información de cada libro en Google Books, Amazon, Abebooks, Project Gutenberg y WorldCat. Ofrece mucha información de cada tomo, así como de los autores (incluso tiene un recordatorio diario de nacimientos y defunciones).

Y para apuntalar aún más este maremagnum de datos, cuenta con una sección denominada Zeitgeist que ofrece una “fotografía” de lo que más interesa a la comunidad lectora en cada momento (autores y libros más populares, etiquetas más usadas, obras más valoradas, etc…).

Aquí está mi catálogo en LibraryThing.

En ambas plataformas se pueden crear widgets para incluir en nuestros blogs pero además, en LibraryThing, contamos con una serie de APIs para “atacar” a la información.

Como conclusión decir que aNobii es más amigable para el usuario final. Sin embargo, a pesar de que la apariencia de LibraryThing es más espartana, es toda una mina de datos para los profesionales de la información.

Imagen de ginnerobot (CC by-sa)


Los futuros del libro, la crónica

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bolaPor fin saco un rato para poner por escrito las conclusiones de las jornadas sobre los futuros del libro, desarrolladas en la Feria del libro de Sevilla. Antes de nada, me gustaría agradecer a Javier López Yáñez y su gente el trato que nos dispensaron, así como el tremendo evento que montan año tras año. Nos entra una envidia malsana a los del norte, comparando con lo que se organiza por estos lares. Once días plagados de actividades de todo tipo y para todos los públicos.

Para arrancar la crónica, tomaré prestadas las palabras de Txetxu en su mesa sobre nuevos formatos: el título “futuros” en plural está perfectamente elegido, porque serán muchos y no habrá un único camino o un único soporte que domine al resto. De hecho, en lo que más énfasis se puso fue en destacar la complementariedad de soportes. No será o todo blanco o todo negro. Pueden convivir tanto el ebook como el papel. Y cuando se habla del ebook, se está haciendo referencia a dos cosas: por un lado, al dispositivo (kindle, sony reader, papyrus, …) y por otro, a las obras electrónicas. Y es que no sólo los formatos se adaptarán a las nuevas tecnologías, también lo harán los contenidos, pasando a ser hipertextos que serán diferentes dependiendo de los ojos que los miren. Cada lector marcará su sendero de información, quedando atrás la lectura lineal: lecturas de difícil repetición.

En esos futuros cambiará la forma de leer, incluso es probable que haya cambios cognitivos: cerebros lectores distintos. Pero se vuelve a recalcar lo mismo: lo importante no es el soporte, sino el contenido. Así que sería una torpeza por parte de la industria editorial cometer el mismo error que su primas hermanas (música y cine), que centraron su valor en el formato y no supieron adaptar ese contenido a las nuevas tecnologías.

Los pasos por la web social aún son un poco torpones y, como en otras muchas empresas, sin plan de acción. Muchos aún no comprenden lo “caro” que puede salir la experimentación. No sólo porque un patinazo aquí perdura durante el tiempo, sino por lo poco que se valoran las horas empleadas en estas herramientas sin saber qué se va a obtener. O lo que es peor aún, qué se pretende obtener.

Mesa Marketing 2.0

Por último, apuntar dos historias de las que no tenía conocimiento y que me dejan un poco destemplada. La primera, el Plan Revolucionario de Lectura que pretende implantar Hugo Chávez en Venezuela. Al escuchar “plan de lectura”, lo primero que viene a la cabeza es: “¡bien! Más cultura es sinónimo de una sociedad más avanzada”. Sin embargo, se trata de unas orejeras de burro, porque sólo se emplearán libros de un mismo tinte.

La otra historia es sobre la feria del libro de Madrid, que dará comienzo el 29 de mayo. Aquí, en una demostración de modernismo (leáse con mucha ironía), se ha prohibido el ebook. Pero no sólo los dispositivos (lo que podría ser comprensible para que no se convierta en un salón tecnológico), sino también los contenidos electrónicos. Otros intentando poner puertas al mar y cerrando los ojos ante lo que ya es presente.

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