Todo cuerpo sentado en el wáter hará sonar el timbre de la puerta (Ley de nicagar puedeuno)
4 Jul
Estamos a punto de llegar al apunte décimo de esta sección, pero antes toca el noveno, que no por ello va a ser menos importante:
26 Jul
El miércoles pasado, en la semana paréntesis de mis vacaciones, di la charla “Web 2.0 y Software Libre. Una relación de amor-odio“, dentro de los cursillos de julio del e-ghost. Las sensaciones tras la misma fueron muy positivas, dado que hubo un interesante debate entre los asistentes (Mario, muchas gracias por tu activa participación
).
Como siempre, aquí tenéis la presentación y un poco de letra para que se entienda:
Arrancamos poniendo cara a cara a dos de los baluartes de ambos mundos: Tim O’Reilly por la web 2.0 y Richard Stallman por el mundo del software libre, con dos posiciones bastante diferenciadas y extremistas.
Por un lado Tim, que en la única conferencia en la que le he visto en directo, preguntó al auditorio si usaba software libre. Se trataba de un evento organizado por Empresa Digitala y los asistentes eran de lo más variopinto, así que pocos fueron los que levantaron la mano. Justo después preguntó quién usaba google para hacer búsquedas. Ahí sí se levantaron todas las manos. Entonces, dijo Tim, todos usáis software libre, porque los servidores de google están montados con herramientas libres. Es un planteamiento cogido con pinzas (es como decir que tú ayudas a los indígenas del Amazonas porque compras un producto que destina el 1% de sus ventas a ayudarles), pero viene genial para analizar las tripas de la Red. Por ejemplo, si miramos las estadísticas de netcraft de junio de 2009, vemos como Apache sigue siendo el servidor web más usado (a pesar de que, desde 2006, momento en que Goddady decidió cambiar sus servidores apache por IIS, no ha dejado de bajar).
Y en el otro polo tenemos a Richard Stallman, que en septiembre de 2008, hizo unas declaraciones para The Guardian en las que indicaba:
[...] “Una razón por la cual no deberían usar aplicaciones web es porque se pierde el control. Es tan malo como usar software propietario. Haz tu trabajo en tu propio ordenador con un programa que respete tus libertades. Si utilizas un software propietario o el servicio web de otra persona, estás sin defensas. Estás en las manos de la persona que desarrolló ese software.”
Como decía antes, una posición un poco extremista pero no falta de razón (como indicó Mario, en ocasiones, necesitamos este tipo de tirones de orejas, que aunque son un poco alejados del realismo, nos hacen plantearnos cosas).
Está claro que estamos ya metidos en el ciclón del cloud computing y es muy difícil salir de él. Nos reporta tremendas ventajas: acceso a nuestros datos desde cualquier parte, necesitando sólo una conexión a Internet y un navegador, usando servicios que son más fiables que nuestro propio ordenador (con su propio sistema de backups y mayor disponibilidad)… O al menos eso creemos, porque luego suceden casos como el de Magnolia, un sistema de marcadores sociales que hizo crack y perdió todos los datos de sus usuarios, dando de lado a los que tenían cuenta gratuita y devolviendo el dinero a los de pago (pero… ¿cómo se recompensa el tiempo y el conocimiento generado hasta entonces?). Además, siempre hablamos de cajas negras (nadie sabe cuál es el código fuente de google ni qué hace por debajo… igual que sucede con windows). Tampoco conocemos quiénes son los administradores de una plataforma ni cuáles son sus intenciones. Yo, como bofh de Nireblog, tengo acceso a los usuarios y contraseñas y estoy convencida de que más del 50% de ellos usarán ese mismo login y password en otros sitios. Por tanto, nadie nos puede asegurar que se monte una plataforma-trampa para recoger esos datos. Tampoco podemos cambiar esas plataformas y amoldarlas a nuestras necesidades (una de las razones que hicieron a Richard Stallman ponerse en pie de guerra e iniciar el proyecto GNU). La única libertad es la que nos otorgan las APIs. Por tanto, cada vez somos más esclavos de las plataformas: ¿y si cierran? ¿y si cambian de manos y por tanto, de filosofía? ¿y si pierden nuestros datos? ¿y si cambian las condiciones de uso? (bueno, de algunas plataformas, no hace falta que cambien porque ya hemos aceptado términos abusivos desde el inicio). No hay más que echar un vistazo a Twitter cuando se cae GMail para ser conscientes de nuestro nivel de dependencia. De hecho, es la mejor forma de ilustrar la diferencia de significado de la palabra inglesa free. El software libre es free como la libertad de expresión. La web 2.0 es free como la cerveza gratis. Aunque lo que es indudable es que ambos tienen la misma filosofía por detrás: la de generar conocimiento abierto y compartir con la comunidad.
Y entonces, ¿cuál es la solución ante esto? Sólo hay una salida: los estándares abiertos que nos permitan la portabilidad de nuestros datos de un lugar a otro. De esta forma, seremos capaces de movernos de una plataforma a otra, sin tener ese yugo. Para hablar de esa portabilidad, tenemos que diferenciar entre tres tipos de información que generamos en la Red: los contenidos propiamente dichos, la identidad con la que nos autenticamos en los lugares y las interacciones o relaciones que establecemos. Aunque pudiera parecer que los tres nos pertenecen, casos como el de Robert Scoble nos alertan de lo contrario. A este conocido bloguero americano le cerraron su cuenta en Facebook por intentar exportar los nombres, emails y cumpleaños de SUS contactos a plaxo mediante un script. En un alegato a la incoherencia, Facebook puede rastrear la libreta de direcciones de tu cuenta de correo para buscar contactos pero te prohíbe que los saques de allí (es lo que se conoce como walled garden o jardín cerrado). Y es que el mejor truco del ilusionista 2.0 es hacernos creer que nuestros datos nos pertenecen. Por ejemplo, diariamente alimento mi cuenta de last.fm con las canciones que escucho, participando en una base de conocimiento global que ayudará a otros usuarios a descubrir grupos relacionados. Hasta ahora, todo muy bonito y con un lazo rosa. Pero, ¿puedo obtener mis datos para, por ejemplo, pasárselos a Amazon y que me muestre esos discos y así poder comprarlos? NO.
Se trata de una plataforma que trata de plantear una serie de estándares abiertos para generar redes sociales abiertas:
Existen otras tecnologías como OpenSocial que, aunque en su nombre lleva la parte de Open, no nos puede llevar al engaño, puesto que no es un protocolo de comunicación entre redes, sino un estándar para el diseño de gadgets, de forma que si se crea uno, pueda funcionar en Google, LinkedIn, MySpace, Plaxo, Yahoo, … Pero como comentaba antes, lo de open lo limita luego cada plataforma. Por ejemplo, en LinkedIn se reservan el derecho de admisión de gadgets hechos con OpenSocial (por ahora sólo permiten una serie de aplicaciones).
En la línea de la interoperabilidad también está el open cloud manifesto, firmado por grandes nombres como AMD, eyeOS, Sourceforge, Sun, IBM, … pero sin el apoyo de Google, Microsoft, Amazon, … Y es que el gigante Google suele darnos cal y arena. Está claro que lo que hace, lo hace muy bien. Y su aportación al mundo del software libre no se puede desdeñar: su navegador google chrome basado en chromium (licencias BSD y CC-by 2.5), el sistema operativo para móviles android (apache license 2.0 y GPLv2) y muchas otras aplicaciones que podemos encontrar en google code (gears, jaiku, …). Por no hablar del próximo tsunami de Internet: Google Wave, que nos indican que será libre (cualquiera lo podrá instalar en su servidor), usará un protocolo libre (cualquiera podrá hablar con él) y tendrá una api abierta para desarrollar gadgets usando OpenSocial. De hecho, harán una apuesta arriesgada apostando por el HTML5 (que ahora mismo no funciona en Internet Explorer). Pero a pesar de todos estos regalos que nos hacen los chicos de Mountain View, tenemos que ser conscientes de que un único dueño y señor de Internet es nefasto.
Excelentes enlaces recibidos a través de Twitter sobre el tema (gracias @txipi y @gallir
):
28 Jun
Otro año más (y ya van diez), alumnos y profesores de la Universidad de Deusto amantes del software libre se arremangan para preparar unos jugosos cursillos gratuitos (Google Web Toolkit, Gimp, OpenVPN, Asterisk, …).
Este año participaré dando una charla: “Web 2.0 y software libre: una relación de amor-odio“. Será el 22 de julio a las 16:00. La manida web 2.0 y el software libre tienen una relación un tanto curiosa: por un lado, muchos servicios sociales funcionan gracias al open source y el espíritu colaborativo que se respira recuerda mucho al que siempre ha impregnado a la comunidad del software libre. Por otro, muchas son las voces que claman contra la computación en la nube, la pérdida de protagonismo de las aplicaciones de escritorio abiertas donde sabíamos a ciencia cierta qué hacían y los peligros que tiene frente a nuestras libertades la web 2.0. Intentaré mostrar ambos lados de la moneda.
Para asistir, no tenéis más que inscribiros aquí. ¿Nos vemos?
Foto de Francis Storr (CC by-sa)
17 Jun
El 7 de julio (un par de días antes de que me encamine a NYC) estaré por Madrid impartiendo el módulo de redes sociales dentro del curso de verano sobre web 2.0 que organiza la Universidad Camilo Jose Cela. Serán cuatro horas hablando de eso que nos conecta (tanto en Internet como en la calle) y ampliando lo que traté en iCities:
Además de esto, del 6 al 10, se hablará de blogs, identidad digital, el vídeo en la Red, periodismo ciudadano, open goverment, …
No os lo perdáis.
5 Oct
Artículo publicado en la Revista Deusto Nº 100 (otoño 2008)
25 años son los que lleva esta revista en marcha. Y no muchos más los que tiene Internet. Así que aprovechando la celebración, vamos a repasar brevemente la filogénesis de la Red de redes desde su primitivo inicio hasta llegar a lo que hoy conocemos y utilizamos.
Internet ha supuesto una revolución en el mundo de las comunicaciones. Sus principales pilares residen en la descentralización de los datos, la ruptura de barreras temporales y espaciales, así como la propagación de una cantidad ingente de información no controlada ni controlable por ninguna entidad (o eso nos gusta pensar a los románticos / ilusos).
Sus orígenes se remontan a finales de los años 60, cuando la ARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados) del Departamento de Defensa de los Estados Unidos puso en marcha la primera red experimental de computadoras interconectadas conocida como ARPANET. Para ser más precisos, cuatro fueron los primeros nodos. Un número sorprendente teniendo en cuenta los miles de millones de usuarios que ahora formamos parte del ciberespacio. Su origen militar fue ampliándose al ámbito académico, y tuvimos que esperar hasta finales de los años 80 para ver el comienzo del uso comercial de las conexiones.
Muchos son los servicios que nos ofrece Internet: el correo electrónico, la transmisión de ficheros, la mensajería instantánea, etc… Aunque sin ninguna duda, el servicio estrella es la World Wide Web (WWW), conocida popularmente como Web. No debemos, por tanto, confundirla con Internet. Lo primero sólo es un pequeño subconjunto de lo segundo. De hecho, este proyecto es aún más joven: fue desarrollado en 1990 en el CERN por los científicos Tim Berners-Lee y Robert Cailliau. La idea básica consistía en páginas interconectadas mediante hiperenlaces que permitían saltar de un sitio a otro de una forma rápida y sencilla.
Las buenas intenciones iniciales de esta web abierta y gratuita para todos, pronto se fueron “pervirtiendo”. Como consecuencia de esto, entre 1997 y 2001, se produjo la popular burbuja.com. De repente, la telaraña mundial se comenzó a ver como un espacio ideal para los negocios y la obtención rápida de dinero. No era raro entrar en una página y caer deslumbrado por montones de gifs animados anunciando algo. Esto produjo una rápida subida de la cotización en bolsa de muchas empresas del sector. Pero si fuerte fue la subida, más aún la bajada.
Esta etapa de especulación económica dio paso a otra de recesión y desaliento. Tras el crack, nadie quería invertir un duro en las compañías punto-com. Así que la recuperación está siendo muy lenta y costosa.
Sin embargo, no todo lo que se forjó durante esos años fue malo ni estuvo avocado al fracaso. En 1997 nació el buscador de contenidos más famoso y utilizado en el mundo entero: Google. De la mano de dos estudiantes de doctorado en Ciencias de la Computación de la Universidad de Stanford, Larry Page y Sergey Brin, se intentó diseñar una herramienta con la que poner orden a la información y así llegar a todas las esquinas de la Red. Como curiosidad decir que el origen del nombre está en la palabra googol, que en inglés es el calificativo que se da a la cifra “10 elevado a 100″. Un número muy elevado que puede que un futuro sea el número de sitios en Internet.
En la actualidad, la madurez de la web viene impulsada por un nuevo concepto: la Web 2.0. Blogs, wikis, redes sociales,… pero sobre todo, un protagonista central: el usuario. Pero no un usuario como el de antes. El infociudadano de ahora desempeña un nuevo rol de prosumidor (productor + consumidor de información). Se ha pasado de las páginas estáticas, raramente actualizadas, a un modelo en el que cualquiera, sin necesidad de conocimientos informáticos, puede tener su espacio en la Red. Un aluvión de nuevas palabras nos invade: sindicación, permalinks, folcsonomías, … Una revolución tecnológica que ha dado paso a un gran cambio social, modificando la forma en que usamos las herramientas y primando la inteligencia colectiva. El origen del término (que no de la concepción) es de la editorial O’Reilly Media.
Poniendo la mirada en el futuro, muchos dicen que nos encontraremos con la Web semántica. Una tecnología que pretende agregar sentido a la información, haciendo a las máquinas un poco menos tontas a base de añadir metadatos semánticos que doten de significado a la información. De esta forma, cuando hagamos búsquedas de información, los resultados obtenidos se ajustarán más gracias a bases de conocimiento. Por ejemplo, cuando usemos palabras polisémicas, la máquina será capaz de resolver automáticamente la ambigüedad léxica en base al contexto.
También se dice que la aparición de nuevos dispositivos para la conexión (móviles, PDA’s, …) será otro punto de inflexión que marque el desarrollo de la tecnología. Incluso se habla de una posible saturación de la Red, dado que los nuevos contenidos que se consumen han pasado del liviano texto plano a los pesados vídeos e imágenes de alta calidad.
No estoy en condiciones de sacar mi bola de adivina en este aspecto, dado el carácter cambiante que caracteriza a este medio. Lo que si tengo claro es que debemos abogar todos juntos por acabar con la brecha digital y el analfabetismo digital, logrando así que cualquier persona tenga acceso a Internet, sea cual sea su origen, edad o condición física. Si recuperamos las intenciones iniciales de una red abierta, gratuita y sin intervenciones gubernamentales, habremos logrado nuestro objetivo. ¡Larga vida a Internet!
Artículo en formato pdf [177 KB]
5 Abr
El jueves pasado me desplacé hasta el campus de Donosti de la Universidad de Deusto para impartir una charla introductoria sobre la web 2.0 al grupo iNNoVaNDiS, que pretende despertar el espíritu emprendedor e innovador de sus integrantes. Las sensaciones fueron estupendas, porque la reunión con alumnos que se embarcan en un proyecto que no está dentro de su titulación, ni les va a reportar créditos de libre elección, ni puntos positivos, es toda una sorpresa tal y como está hoy en día la educación (donde muchos funcionan con la ley del mínimo esfuerzo para conseguir el papelito que acredita su título).
Como siempre, aquí dejo el material por si a alguien le puede ser de ayuda
| VerY por supuesto, se aceptan sugerencias y críticas a la presentación, que seguro que se puede mejorar…
5 Mar
Aquí dejo el material que usaremos mañana Txipi y yo en el Taller de tecnologías web 2.0, enmarcado dentro de la ESIDE Words (o más oficialmente Semana UD de las Ciencias y las Letras) de la Universidad de Deusto.
Os recuerdo que se puede pasar quien quiera a las 18:30 por el aula 113L de ESIDE (1er piso). Eso sí, también os recuerdo que el taller, como ya indico en el título, es for dummies (básico, básico y con fundamento). Intentaremos que sea lo más participativo posible (¡que para algo estamos hablando de web 2.0!) y dejar la chapa para que cada uno se lo mire luego por su cuenta. Por eso hemos creado unos pdf en los que describimos paso a paso (o mejor dicho, pantallazo a pantallazo) procesos tan simples como los de crear un blog, subir una foto a Flickr, etc…
Guión del taller:
¡Nos vemos mañana!
17 Ago
Hoy toca mini-post para comentar una herramienta que he encontrado vía Menéame. Se trata de una página en la que podemos crear un logo que cumpla los 10 mandamientos 2.0:
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