A principios de Septiembre el Ministerio de Sanidad solicitó a Twitter el cierre de cuentas que promovían la anorexia y la bulimia. La respuesta de la red social fue que no lo iba a hacer. La razón: la defensa de la libertad de expresión.
Entramos entonces en un terreno peliagudo: definir qué es la libertad de expresión y dónde están sus difusos límites. Cuestión que dudo mucho que se clarifique algún día. Ahora bien, me chirría enormemente que plataformas como Twitter se erijan como los garantes de la libertad de expresión cuando luego cierran perfiles a la velocidad de la luz de usuarios bajo la sospecha de ser spammers (cercano es el caso que le sucedió a Mikel Agirregabiria). Está claro que queda mucho menos romántico e idealista decir que si se inician en un terreno pantanoso como ése, deberían contratar a más personal para que no sea un robot el que valide estos casos.
Eso es lo que intento reflejar en la entrevista que me han hecho esta semana en Deia. Os copio mis respuestas originales, para que podáis contrastar con el resumen luego publicado :
¿Tiene constancia de que haya aumentado la apología de la anorexia y la bulimia en internet?
Como administradora hasta hace bien poco de una plataforma de creación de blogs (Nireblog), doy fe de la presencia elevada de bitácoras con esta temática. Sin embargo, no es que haya muchos usuarios generando contenidos, sino que un número reducido produce mucho material y en muchas plataformas a la vez. Es alarmante encontrar este tipo de información por la Red, pero no debemos pensar que es una consecuencia directa de las nuevas tecnologías. Internet no es más que un fiel reflejo de nuestra sociedad, y lo que se produce en la calle, también se da en la Red. Lo que la diferencia es que es más sencillo “viralizar” la información y llegar a más gente que con el boca-oreja tradicional.
Se estima que el número de páginas web con contenidos que hacen apología de la anorexia y la bulimia ha crecido un 470% desde el año 2006. ¿Qué opina de esta expansión? ¿Es proporcional al crecimiento de todo tipo de contenidos, dado el mayor uso de blogs y redes sociales, o es realmente algo alarmante?
Es igual de alarmante que ver en pasarelas a modelos con unas tallas imposibles o el éxito de libros con dietas milagrosas. Es decir, la multiplicación de estos contenidos es proporcional a la repercusión que está teniendo el culto desmesurado al cuerpo en el resto de espacios. Estamos hablando de un problema cultural y no tecnológico. Igual que el ciberbullying es el reflejo del acoso escolar a través de las nuevas tecnologías, la ciberanorexia y la ciberbulimia son la manifestación digital de estas enfermedades. Y al igual que crecen las páginas web con estos contenidos, también lo hacen las que luchan contra ellas: stop-obsesion.com, masqueunaimagen.com, 1espejo1000ventanas.com,… Incluso en 2008 se lanzó una campaña en la blogosfera para escribir entradas contando los peligros de estas enfermedades y usando palabras clave para posicionar en Google por encima de las pro-anorexia y pro-bulimia.
Además, como tú bien comentas, el número de contenidos en Internet ha crecido exponencialmente, viéndonos inmersos en una infoxicación a todos los niveles.
¿Es internet un arma de doble filo?
Siguiendo tu símil, Internet es como un cuchillo. Dependiendo de quién lo blanda, lo usará para cortar alimentos o para clavárselo en el pecho a otra persona. Las conductas que se dan en un bar, en un parque, en casa, en el colegio y así hasta un largo etcétera, se reproducirán igualmente en Internet, que no deja de ser un espacio más. Sin embargo, lo que actúa como catalizador en la Red es el anonimato. La posibilidad de comunicar este tipo de aberraciones desde un nick. De hecho, la anorexia y la bulimia se camuflan bajo los nombres de “Ana y Mía”.
El Ministerio de Sanidad pidió a Twitter que eliminara los perfiles proanorexia, pero estos se negaron en defensa de la libertad de expresión. ¿Comparte su decisión?
Hay que tener claro qué se entiende como libertad de expresión. Se trata de la libre difusión de ideas siempre y cuando éstas sean respetuosas con los demás. En mi opinión, la apología de la anorexia y la bulimia no se puede considerar un ejercicio de libertad de expresión, dado que atenta contra la salud pública y la protección de la juventud y de la infancia. Por tanto, considero una irresponsabilidad por parte de plataformas como Twitter no actuar ante estos casos. Mi percepción es que se escudan en la defensa de la libertad de expresión cuando realmente se trata de miedo a establecer precedentes de borrado de contenidos que les podría conducir a necesitar un extra de personal que analice las diferentes situaciones para valorarlas.
Ahora bien: esto no convierte a Twitter en una plataforma pro-trastornos alimenticios, ni a Internet en un lugar oscuro donde tus hijos o hijas pueden caer en estas enfermedades. Sigue existiendo un lugar común para la lucha contra esto: la educación y el núcleo social más próximo.
¿Por qué códigos se rigen las redes sociales, qué censuran y qué no?
Aquí entra en juego la escala de valores de la propia red social, que se cubre las espaldas en las condiciones de uso que todos firmamos cuando nos creamos una cuenta y que se rige por los principios de los responsables de esas redes sociales. Así no es de extrañar encontrarnos con casos estrambóticos como el de la censura de una fotografía de una mujer amamantando a su bebé por parte de la conocida red social Facebook al considerarla pornográfica. O incluso el cierre de un perfil personal en esta misma red por hablar de Google+, la competencia. Por lo que vemos, los raseros varían mucho dependiendo de la plataforma. Además, es curioso como los lobbys culturales suelen tener más posibilidades de éxito a la hora de eliminar contenidos que el Ministerio de Sanidad.
¿La autorregulación de las propias redes es la única solución?
No creo que sea esa la vía. Volvemos sobre la educación, que es desde donde se pueden atajar estos problemas tan enraizados en la sociedad actual. La autoregulación es más una cuestión moral que legal y está muy mediada por dónde está radicada la red social en cuestión. Por tanto, lo que pudiera parecer moralmente reprobable en EEUU aquí podría ser visto de una forma distinta (como ya hemos comentado en los casos concretos anteriores).
¿No es posible actuar legalmente contra estos contenidos?
Efectivamente, publicar este tipo de información no está tipificado como delito, por lo que no se puede solicitar su eliminación por vía judicial. Sin embargo, el artículo 8 de la Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico (LSSI) indica que en el caso de que un determinado servicio de la sociedad de la información atente o pueda atentar contra la “protección de la salud pública” o “la protección de la juventud y de la infancia”, se podrá interrumpir la prestación del mismo, pudiéndose así bloquear el acceso a Twitter desde España. Pero igual que no se nos ocurre apagar la emisión de las televisiones porque aparezcan en ellas imágenes que podrían incitar a estas enfermedades, tampoco creo que cortar el acceso a Twitter sea el camino. Mi solución: educar. Aunque ya vemos que en estos tiempos de recortes que vivimos, parece que es la última salida.
Artículo publicado en la Revista Deusto Nº 111 (verano 2011)
La web es jovencita. Apenas veinte años la contemplan. Y sin embargo, ya se ha llevado más de un susto. Allá por 1997 sufrió la cacareada burbuja de las punto com, momento en el que muchas empresas vinculadas a Internet subieron su valor bursátil como la espuma para que, años después, alguien viera al rey desnudo, con el consiguiente descalabro.
Tras una larga etapa de desconfianza, la Red vuelve ahora a tomar altos vuelos y muchos son los que vaticinan un nuevo susto. Empresas como Facebook, Google o Twitter cotizan al alza. Así que, una de las preguntas que más se repite en los mentideros de Internet (y fuera) es: ¿cuál es el modelo de negocio de estas plataformas web? La respuesta es bien sencilla: la publicidad. Pero como quedaría un tanto pobre el artículo si lo dejamos aquí, pondremos la lupa sobre las principales compañías que hoy en día “roban” los minutos de los internautas.
Empecemos por el gigante de Internet, y cada día, de más y más mundos que no sólo son digitales (por ejemplo, el energético). Google diversifica su negocio en muchos frentes con más de treinta servicios diferentes: desde el correo electrónico, pasando por los mapas, los vídeos, los libros, la música, etc. Ahora bien, una de las constantes en todos esos servicios es el de la gratuidad. Bueno, quizás debiéramos matizar la palabra gratis y centrar su contexto en el plano monetario, porque, como muy bien decía Quevedo “es de necios confundir valor y precio”. Y si bien trabajan con un modelo freeconomics, los usuarios les pagamos con otra moneda: nuestro tiempo. Todo el que invertimos navegando por sus múltiples espacios se convierte en un intervalo en el que nos pueden “impactar” con anuncios. Pero eso no es todo: cuantas más plataformas diferentes de su dominio visitemos, más visible y rastreable será nuestra baba de caracol que les ofrece un perfil completo de lo que somos y lo que nos gusta. Toda una delicatessen para los expertos en marketing ávidos por vender. Precisamente su médula espinar es ni más ni menos que Google Adwords, su propio sistema de publicidad online. Así que, por más que nos presenten su empresa (fijaos que he puesto empresa y no fundación u ONG) como un ente casi filantrópico, el hecho de que nos ofrezcan tantos servicios gratis tiene una explicación mucho más cercana al cobre.
Facebook tampoco le va a la zaga y además de la publicidad con la que rellenan cualquier hueco de su página web, “trafican” también con nuestros datos. No hay más que echar un vistazo a sus condiciones de uso (esa letra pequeña con una redacción farragosa que casi ningún usuario se lee cuando se crea su cuenta), donde avisan ya (y el que avisa no es traidor) que podrán vender nuestra información a terceros. Así que su estrategia pivota también sobre el hecho de mantenernos muchos minutos en su parcela, de modo que dejemos más y más información y veamos los anuncios que tienen preparados para nosotros.
Con Twitter, el modelo de negocio se vuelve algo más gris. Cada día crece el número de usuarios que tiene que soportar la plataforma, creciendo también de manera exponencial los recursos tecnológicos que tienen que destinar para que la maldecida ballena de “web caída” no aparezca. Y sin embargo, aún no tienen muy claro cómo van a rentabilizar a toda esa gente. Los socios se comienzan a impacientar mientras Twitter sólo asoma su patita con Trending Topics (los temas más calientes de los que se están hablando en la Red) patrocinados y una idea que aún no han puesto en práctica de twits patrocinados que aparezcan en su buscador o incluso en el “timeline” de los usuarios.
Spotify hizo una apuesta doble con su servicio gratuito: por un lado, captar al máximo número de usuarios en un tiempo muy corto, convirtiéndose casi en un estándar de facto para la escucha de la música; por otro, trabajar el modelo de la publicidad. Éste último le salió rana, dado que con los anuncios que interrumpían a esas cuentas gratuitas no les llegaba para pagar a las discográficas y a las gestoras de derechos de autor, cada vez que se reproducía una canción (y ya, del coste tecnológico que suponía tener todos esos servidores y disponibilidad, ni hablamos…). Ahora está mezclando ese modelo de publicidad con el de servicios premium, cobrando una cuota mensual a sus usuarios. Por tanto, tras ofrecer la “droga” gratis, ahora pasa a pedir una cantidad mínima a sus usuarios más “enganchados”.
Y frente a estas grandes compañías, modelos como el de la Wikipedia, que soportan su gestión de contenidos en la inteligencia colectiva y su subsistencia, en las donaciones de los internautas.
Quitando a esta plataforma, en el resto de ejemplos analizados, hay una materia prima recurrente: los usuarios, su tiempo y sus datos. Sin embargo, hay más modelos en la web: comercio electrónico, software como servicio, subastas, donaciones, … Esperemos que el “Big Brother is watching you” no sea la única alternativa para lograr éxito en la Red.
Este viernes tengo el inmenso placer de debatir en el Museo de San Telmo de Donosti el papel de las redes sociales en las movilizaciones ciudadanas que están transformando el mundo árabe. Y es que mi compañero de mesa es un auténtico lujo: Sofiène Ben Haj M’Hamed, uno de los blogueros más activos y significativos de Túnez. Por fin podremos conocer desde las entrañas cuál es la incidencia real de las redes sociales en las revoluciones de los países del norte de África.
Por mi parte, yo pondré mi punto de vista desde el cómodo sofá de mi casa, asomada a la pantalla de mi ordenador y a los medios convencionales de comunicación que nos rodean. Veremos si ambas visiones son coincidentes.
¿Y cuál es mi percepción? La dejo por aquí para contrastarla con la vuestra y enriquecerla antes del viernes.
¿Realmente se cuecen las revoluciones internamente en Internet o las redes sociales lo que son es una gran altavoz para comunicar hacia fuera lo que sucede?
Yo soy muy escéptica y me cuesta creer el papel que se nos ofrece desde los medios de comunicación tradicionales y la propia web donde se proclama a Twitter o Facebook como los motores del cambio social (y para más inri, luego transcienden noticias del calibre de “Padre egipcio llama a su hijo Facebook“).
Me cuesta creer ese papel porque la brecha digital es demasiado honda (en Egipto, por ejemplo, el índice de penetración de Internet era de un 20% en 2008; en Libia, hay cerca de 350.000 internautas en una población de más de seis millones). Y estos números sólo hablan de acceso (dentro del acceso hay que valorar las sub-brechas derivadas del conocimiento de plataformas y su uso).
Me cuesta creer ese papel, porque los ciberdisidentes tienen un papel muy difícil ante regímenes dictatoriales que controlan el acceso a Internet (por ejemplo, las autoridades egipcias cortaron la Red al inicio de la revuelta). No hay más que echar un ojo al mapa de cibercensura que han elaborado Reporteros Sin Fronteras.
Es por esto que merece la pena recalcar la diferencia entre causa y efecto. Los cambios sociales y políticos son fruto de unos precedentes en el mundo off-line. La mecha no se prendió en las redes sociales. Otra cosa es que las TIC sirvan de catalizador (desde el poderoso impacto que supuso los SMS a las manidas redes sociales). Pero yo no confundiría “altavoz viral” (efecto) con “germen de una revuelta” (causa). Ese altavoz viral lo que sí puede ejercer es una presión mediática en los países de Occidente para que reaccionen de manera que no pierdan popularidad ante sus conciudadanos (aunque seguimos viendo que nada tiene tanto efecto como oler el petroleo ). Pero esto tampoco está causado por las redes sociales sino por la nueva forma del mundo en el que vivimos: un mundo globalizado, donde nos llegan noticias de cualquier rincón del planeta. ¿Que Twitter ha reducido a la mínima expresión el tiempo que tardan en llegar esas noticias hasta nuestros ojos? Totalmente de acuerdo.
Otra máxima que se cumple es la famosa frase de McLuhan: “El medio es el mensaje“. Las herramientas moldean la forma en que nos comunicamos. Las redes sociales nos imprimen su velocidad, su inmediatez, su brevedad, su autogestión, … Con el tiempo, las características de esas herramientas cambian lo que vemos y cómo lo vemos.
También se habla de las redes sociales como la panacea horizontal de la comunicación (la larga cola, que diría Chris Anderson) y, sin embargo, nuestra sociedad sigue estando necesitada de héroes con nombre y apellidos (o en este caso, nick) que pueblen nuestras pantallas. Y si no, que se lo digan al egipcio Wael Ghonim, ejecutivo de Google, que de la noche a la mañana se convirtió en un referente de la revolución egipcia. Es lo que se conoce como un “influyente” o más bien, “influenciador” (si existiera la palabra ). Sin embargo, quizás el problema venga de pensar que todos sus compatriotas son iguales a él. De la misma manera que nosotros aplicamos la regla de tres al resto de la sociedad que nos rodea pensando que pasa el mismo tiempo en redes sociales o tiene el mismo conocimiento de la Red. Endogamia pura y dura que nos nubla la vista y nos pone un cristal que no nos permite ver que pertenecemos a una minoría sesgada. La marabunta social motor de las revueltas estaba compuesta por esas clases medias, cultivadas y occidentalizadas, que tienen acceso a las TIC y saben sacarles chispas, pero sobre todo de las clases populares, que no usan Facebook o Twitter. Esas clases populares fueron las que reventaron tras llegar al límite de su aguante.
Otra cosa que me parece paradójica hasta al extremo es que se hable de derrocar regímenes dictatoriales en plataformas tan sumamente cerradas, donde una fotografía de una madre amamantando a su bebé puede ser censurada. Recientemente leía al padre de la web, Tim Berners-Lee, lo siguiente: “Las Redes Sociales son sólo cotos cerrados que no favorecen el intercambio real de ideas o de intereses, sino simplemente sirven para reforzarlos y conectar personas de ideas similares, llegando incluso a los extremos, sin favorecer el debate“. También solemos asociar a Twitter o Facebook propiedades mágicas como las inherentes a un servicio distribuido, con miles de voces y difícilmente controlable por un regímen. ¡Mentira! De distribuido tienen muy poco estas plataformas. Son servicios muy centralizados y fácilmente controlables por los Estados (por no hablar de lo sencillo que es también infiltrarse, espiar o incluso manipular información y/u opinión).
Seguimos a la caza del contenido en el mundo de los ebooks y Javier Celaya nos presenta una lista de 50 buscadores para llegar hasta ellos. Un complemento ideal al listado de webs donde encontrar libros digitales gratis.
¿Qué puede hacer Twitter por mi biblioteca? Excelente site en el que se describen posibles usos de este sistema de microblogging en las bibliotecas, además de contar con un directorio de personas de ese mundillo en Estados Unidos.
Cuando aún no han despegado del todo los e-readers, parece que ya tienen a sus killers resoplando en la nuca: los tablets. Y para variar… todos a la espera de los movimientos de Apple el 27 de enero. Parece ser que la tinta electrónica tiene una patente propiedad de una empresa taiwanesa que mantiene los precios por las nubes: el 66% del coste final se va por ahí .
A falta de más y más cacharrería (esto es peor que la guerra entre VHS y Beta), aparecen también soluciones de software. Ese es el caso de Blio eReader, una plataforma que funcionará en muchos dispositivos (e-readers, móviles, ordenadores, …) mostrando los e-books de una forma más atractiva (con imágenes a gran calidad, vídeos, …). Ha sido presentado en el CES (Consumers Electronics Show) y veremos la acogida que tiene… Qué incierto es todo
Cada vez es más evidente que las conversaciones no se mantienen ya exclusivamente en los blogs sino que se dispersan en muchos hilos paralelos a través de las diferentes plataformas que pueblan la Red: Twitter, Facebook, FriendFeed, … Si sólo escuchas los comentarios que te dejan en una entrada, estarás perdiéndote parte del diálogo.
Por eso me parece interesante uberVU, una herramienta que sirve de pegamento de todo lo que se referencia de una palabra o URL en diferentes sitios. Si hacemos la búsqueda, nos mostrará la actividad en torno a esa información en los comentarios de blogs de WordPress o Blogger, Twitter, FriendFeed, YouTube, Flickr, Del.icio.us, … Además ordena los hilos en cascada para saber qué mensajes han surgido en respuesta a otros y marca los días que más actividad han suscitado en la Red.
Se puede usar el buscador sin necesidad de registro (por ejemplo, este es el resultado para esta entrada) y con una cuenta poner alertas a determinadas palabras. Podremos diseñar un widget para insertar en nuestro blog o instalar un plugin en firefox que vitamine a nuestro google reader.
Otra funcionalidad interesante es la API que permite reutilizar esos datos.
Y es que no podemos olvidar que la primera regla de oro de la Red es ESCUCHAR.
Aquí va la segunda entrega del espacio dedicado a la Red en Hoy por Hoy Bilbao, que se emitió el pasado lunes 14 y en el que pudimos hablar de Twitter con Eneko e Iruri Knörr. Nos contaron el avance de Filesocial y de la Ideateca, esa fábrica de sueños interneteros mantenida por un gran equipo.
Tenía pendiente leerme las nuevas condiciones de uso de dos redes sociales que utilizo y que recientemente han sido modificadas: Twitter y Plaxo. Por ahora, sólo he podido procesar las de Twitter y éstas son las reglas con las que jugamos (no voy a entrar a juzgarlas, simplemente pongo en conocimiento un resumen de las mismas):
Tú eres responsable de todo lo que publiques. Si hay un contenido indebido, Twitter no se responsabilizará ni podrá ser enjuiciado por ello (y tampoco tiene obligación de retirarlo). De hecho, eres responsable hasta del uso que hagan terceros de tu contenido.
Pueden cesar el servicio en cualquier momento (de forma temporal o permanente) sin necesidad de avisar previamente.
El servicio podrá incluir publicidad. Ellos mismos indican que están dejando la puerta abierta a este área, pero que por ahora no van a poner en marcha nada.
Los contenidos son nuestros. Sin embargo, se les concede una licencia mundial, no exclusiva, libre de royalties y con derecho a sublicenciar. Con lo que podrán usar, copiar, reproducir, procesar, adaptar, modificar, publicar, transmitir, mostrar y distribuir dicho contenido en cualquier sitio. Luego nos aclaran que esto es necesario para poder mostrar nuestros tweets al resto del mundo… ¬_¬ Eso sí, también pueden pasar esa información a otras compañías, organizaciones o individuos que se trabajen con Twitter. Por supuesto, aclaran que de ese uso que se haga no recibiremos compensación monetaria.
Os he dicho que no iba a entrar a valorar… pero no me resisto a morderme el teclado. Parece ser que la tendencia de todas las plataformas es que si hay problemas, tú tienes que apechugar con ellos (es decir, te hacen responsable de todo lo que publiques). Cosa que hasta cierto punto me parece razonable… Pero luego se tiran en plancha a por esos datos para usarlos como más les plazca, avisando además de que si un día deciden cerrar la persiana, no te tienen por qué avisar. Así que todo aquel que tenga especial estima sobre su cháchara en Twitter, será mejor que vaya haciendo backup de ella. ¿Y cómo? Cada día tengo más claro que el futuro de los respaldos de información está en los feeds. Si vamos almacenando el rss de todo lo que publicamos, tendremos una copia de esa información.
Retomando las razones que provocaron que empezara con este blog (es decir, el “bicheo”), me he puesto a probar el twitterbot que ha hecho Saghul en python (debo reconocer que estoy pez en este lenguaje… pero el script es bastante sencillote).
El androide de cerebro positrónico se encarga de buscar, cada cierto tiempo, todo lo que se haya tuiteado (la de verbos que estamos incluyendo en nuestro vocabulario “gracias” a las redes sociales e Internet…) con una cierta etiqueta, para retuitearlo después (el retuiteador que lo retuitee, buen retuiteador será). Es decir, es una especie de Twubs, pero multihashtag. La única finalidad es enterarme de qué se está diciendo sobre #redessociales, #socialnetworks, #redsocial, #redes_sociales, … Pero no me apetece mucho suscribirme al RSS de todas estas etiquetas, porque mi agregador terminaría explotando. Prefiero ir procesando de vez en cuando las pildoritas pero sin agobiarme con el Síndrome de Diógenes Digital. Así ha nacido @red_social, que con pocos días de existencia virtual, ya tiene más de 80 followers.
Lo más interesante del experimento está siendo ver cómo se comporta el público anglosajón frente a Twitter. Me ha sorprendido mucho, por ejemplo, ver que es una práctica bastante habitual agradecer los RT. Y por supuesto, lo activos que están los spammers. A los pocos minutos de crear la cuenta (sin aún usarla), ya tenía unos 10 followers.
Poner el RT delante de cada mensaje, para que se vea claramente que es una redifusión y no una conversación con los usuarios.
Poder introducir como parámetro el idioma, adaptando así la búsqueda al lenguaje en el que esté la etiqueta.
Que no retuitee los mensajes que contienen su propio nombre de usuario, dado que serán respuestas o cosas que ya se han publicado anteriormente.
Si alguien quiere descargarlo, que me diga y se lo paso.
Esto de los robots tiene hasta su gracia. Aún recuerdo las risas que nos hicimos cuando Carlos nos animó a twittear que estábamos en la T4 durante el último iCities. Para entender el chiste, lo mejor es que hagáis la prueba .
Y ya que estamos en fregaos de microblogging, aprovecho la jugada para comentar otra herramienta que puede ser muy interesante para mantenerse a la escucha de quién nos retuitea o quién está publicando nuestros enlaces. Es ya más que evidente que las conversaciones se han desplazado de los blogs a las redes sociales. Casi me atrevería a decir que un post tiene ya tantas vidas como sitios a los que salte el enlace. Pues gracias a topsy podremos saber cuál es el recorrido dentro de Twitter. Aquí, por ejemplo, se puede ver en cuántos twitts ha aparecido una entrada en concreto. Un excelente buscador para combinar con el nativo de Twitter y llevar a cabo el primer paso de la receta de Alorza: escuchar, enlazar, compartir.
Cháchara. Un 40.5% de lo que se ‘habla’ en Twitter no es más que frases y palabras que no interesan a casi nadie. [...]
Y digo yo: ¿qué se supone que es Twitter? Para mí, por mucho que sus creadores lo nieguen, es una red social. Una red social que presenta ese importante componente comunicacional pero también el de establecer relaciones. Y como buena red social “digital”, sólo lleva a la Red lo que hacemos al otro lado de las pantallas. Y aún no conozco a nadie que mantenga conversaciones transcendentales de continuo con amigos, familiares, compañeros de trabajo, …
Así que con estos resultados, nada nuevo bajo el sol. Que el Dios digital perdone nuestros pecados por no estar emitiendo constantemente información de interés (que por cierto, ¿cuál es el criterio objetivo para definir lo que interesa o lo que no? ¿hay algo que interese a todos los usuarios de Twitterland?).
Aquí van otros usos que ya he comentado en anteriores ocasiones:
Durante los congresos, se ha convertido en un foro de discusión en tiempo real. Mientras que los ponentes están disertando a la masa, esa masa genera su conversación en paralelo, teniendo un papel más activo y logrando que personas que no están en ese evento, también participen.
Otro ejemplo lo encontramos en las pasadas elecciones estadounidenses, donde los candidatos han ido narrando todos sus movimientos a través de Twitter. La Red es ya un canal de comunicación más que ha logrado una alta movilización por parte de los ciberactivistas. En este caso se demostró que los demócratas llevaron a cabo una mejor campaña en Internet. Sólo era necesario comparar los seguidores del canal de Barack Obama (por encima de los 112.000) y sus más de 250 actualizaciones, frente a los cerca de 5.000 followers de John McCain con sólo 25 twitteos. Casos como el de las pasadas elecciones iraníes también lo corroboran.
Compartir información y conocimiento como en una lista de correo, un foro o como si fuera nuestro del.icio.us donde publicamos enlaces de interés.
También ofrece muchas posibilidades como canal de emisión corporativa para las empresas. Dell, compañía que desarrolla y vende ordenadores, ha creado una cuenta para lanzar ofertas especiales a sus seguidores.
Medios de comunicación como El País, CNN o Times lo usan para distribuir sus titulares y mantener informados a sus usuarios de noticias de última hora.
Socialización y networking.
Coordinar equipos de trabajo y proyectos (aunque para esto es más recomendable yammer.com, un twitter para empresas sin límite de caracteres y que agrupa por el dominio de nuestra dirección de correo).
Cubrir un evento o noticia. Twitter se suele sobreactivar ante sucesos importantes. Por ejemplo, el día de la muerte de Michael Jackson, se colapsó: 9 de los 10Trending Topics eran referentes al Rey del Pop.
Incluso se pueden materializar ideas más peregrinas, como la que nos ofrece el proyecto Botanicalls: un nuevo canal de comunicación entre plantas y humanos. Se trata de un sistema que se conecta al vegetal y hace que éste mande su estado en tiempo real a la plataforma. Puede ser interesante ver a nuestro geranio lanzando mensajes de auxilio al ciberespacio si se queda sin agua.
Y existen casos más extremos derivados de la urgencia, como el ocurrido en marzo de 2008. Mientras un tornado azotaba Oklahoma, sus habitantes fueron narrando la localización exacta del mismo en cada momento. O el de los bomberos de Los Ángeles, que aprovechan la utilidad para informar en tiempo real de las alertas ocurridas en la ciudad.
Aquí está el material que usé ayer en el curso sobre redes sociales en la Universidad Camilo José Cela. La base es la del taller de iCities pero con tres nuevos apartados: una explicación más exhaustiva de Twitter, otra sobre Facebook y un último apartado de seguridad en las redes sociales. Todo está agregado en el wiki.
La vida está llena de sorpresas. Y si no, que se lo digan a los ingenieros de telecomunicaciones que idearon en su día un canal para mandarse mensajes de control. Si alguien les hubiese indicado que esos mensajes se popularizarían como un servicio de usuario para el envío de texto corto entre teléfonos móviles (los famosos SMS), no hubiesen dado crédito. Que se use ese canal y no el de voz es la razón de que la longitud máxima de un SMS sea de 160 caracteres.
Esta misma tendencia se ha trasladado recientemente a Internet de la mano del microblogging, también conocido como nanoblogging: publicaciones de texto de 140 caracteres como máximo para contar qué estamos haciendo en cada momento. Si a esto se le agrega el componente social que posibilita que seleccionemos nuestra red de amigos (aquellos que queremos que vean nuestros mensajes y de los que deseamos estar al tanto de sus vidas), ya tenemos un chat asíncrono en comunidad que requiere un alto nivel de atención. Es decir, se trata de la suma de blogs, redes sociales y mensajería instantánea, con un importante componente de inmediatez y movilidad.
Es el servicio gratuito de microblogging más popular y extendido en la Red, donde se publican tweets (mensajes) de no más de 140 caracteres. La red social se compone de followers (los que nos siguen) y following (a los que nosotros seguimos), que no tienen por qué coincidir. Podemos publicar cosas en abierto o tener nuestro canal privado, que sólamente lo leerán los usuarios a los que demos permiso. Nomenclatura: @nombredeusuario para dirigirnos a alguien en concreto; RT: @usuario texto para hacer de repetidor de un tweet que alguien ha escrito; #hashtag para etiquetar nuestro mensaje y que se encuentre más fácilmente (así se forman los denominados trending topics o temás más “calientes” en cada momento); d @usuario para mandarle un mensaje directo que sólo leerá él.
Sólo se puede publicar texto, pero existen servicios para agregar:
Archivos de toda clase como fotos, vídeos, documentos (word, power point, excel), archivos zip, plugins…: FileSocial
Canciones: se puede sincronizar con otros servicios como blip.fm de forma que cada vez que publiquemos una canción ahí, aparezca también en twitter
Posts de nuestros blogs (o de cualquier cosa que tenga RSS): gracias a Twitterfeed podremos configurar cualquier canal RSS para que, cada vez que se publique algo nuevo, aparezca en nuestra cuenta de Twitter. Podremos además configurar un prefijo o sufijo que acompañe al enlace a ese contenido
Los usos que se le dan a Twitter son muy variados y cada vez más alejados del inicial “¿Qué estás haciendo?”. Ejemplos:
Durante los congresos, se ha convertido en un foro de discusión en tiempo real. Mientras que los ponentes están disertando a la masa, esa masa genera su conversación en paralelo, teniendo un papel más activo y logrando que personas que no están en ese evento, también participen.
Otro ejemplo lo encontramos en las pasadas elecciones estadounidenses, donde los candidatos han ido narrando todos sus movimientos a través de Twitter. La Red es ya un canal de comunicación más que ha logrado una alta movilización por parte de los ciberactivistas. En este caso se demostró que los demócratas llevaron a cabo una mejor campaña en Internet. Sólo era necesario comparar los seguidores del canal de Barack Obama (por encima de los 112.000) y sus más de 250 actualizaciones, frente a los cerca de 5.000 followers de John McCain con sólo 25 twitteos. Casos como el de las pasadas elecciones iraníes también lo corroboran.
Compartir información y conocimiento como en una lista de correo, un foro o como si fuera nuestro del.icio.us donde publicamos enlaces de interés.
También ofrece muchas posibilidades como canal de emisión corporativa para las empresas. Dell, compañía que desarrolla y vende ordenadores, ha creado una cuenta para lanzar ofertas especiales a sus seguidores.
Medios de comunicación como El País, CNN o Times lo usan para distribuir sus titulares y mantener informados a sus usuarios de noticias de última hora.
Socialización y networking.
Coordinar equipos de trabajo y proyectos (aunque para esto es más recomendable yammer.com, un twitter para empresas sin límite de caracteres y que agrupa por el dominio de nuestra dirección de correo).
Cubrir un evento o noticia. Twitter se suele sobreactivar ante sucesos importantes. Por ejemplo, el día de la muerte de Michael Jackson, se colapsó: 9 de los 10Trending Topics eran referentes al Rey del Pop.
Incluso se pueden materializar ideas más peregrinas, como la que nos ofrece el proyecto Botanicalls: un nuevo canal de comunicación entre plantas y humanos. Se trata de un sistema que se conecta al vegetal y hace que éste mande su estado en tiempo real a la plataforma. Puede ser interesante ver a nuestro geranio lanzando mensajes de auxilio al ciberespacio si se queda sin agua.
Y existen casos más extremos derivados de la urgencia, como el ocurrido en marzo de 2008. Mientras un tornado azotaba Oklahoma, sus habitantes fueron narrando la localización exacta del mismo en cada momento. O el de los bomberos de Los Ángeles, que aprovechan la utilidad para informar en tiempo real de las alertas ocurridas en la ciudad.
Para seguir lo que se dice sobre un tema en concreto, tenemos el buscador. Si introducimos un término de búsqueda, nos genera un rss asociado que podremos seguir mediante nuestro lector de feeds favorito.
Si estamos siguiendo un congreso en el que se ha decidio una etiqueta común para todos los tweets, podemos usar Twubs , una especie de salón donde aparecen todos los mensajes de esa etiqueta y desde el que podemos escribir automatizando la inclusión de la misma.
Existen muchas otras plataformas de terceros, que gracias a la API de twitter, le agregan funcionalidad. Según Biz Stone (co-fundador), más del 50% del tráfico les llega a través de esa API. En Twituneando hay una buena recopilación.
Facebook
La wikipedia nos dice que se trata de un sitio web formado por muchas redes sociales o, dicho de otra manera, un pegamento donde los usuarios se crean perfiles en los que van agregando material de otros servicios (imágenes de flickr, vídeos de youtube y así hasta un largo etcétera) y que comparten con sus contactos. Desde Facebook se puede jugar, mostrar nuestras películas favoritas, descubrir nueva música, invitar a cervezas (eso sí, virtuales),… Todo ello gracias a que está abierto a desarrolladores, de manera que cualquiera puede hacer mini-aplicaciones que funcionen y se integren en la plataforma. Aquí tenemos la principal razón de su éxito y la que le da mayor valor puesto que ya cuenta con más de 20.000 programas de terceros.
Repasemos ahora un poco su historia y cómo se ha ido fraguando el proyecto. Allá por 2004, un estudiante de la Universidad de Harvard, Mark Zuckerberg, junto a dos amigos decidió empezar a construir una comunidad virtual. Originalmente esta red social fue creada exclusivamente para la comunicación entre estudiantes estadounidenses. De ahí proviene su nombre, ya que es el mismo que recibe el boletín que las universidades entregan a los alumnos que comienzan una nueva carrera para que se conozcan entre ellos (libro de caras). Es por esta razón que hasta 2006 no estaba permitido el registro ni la creación de cuentas a personas que no contasen con una dirección de correo electrónico de una universidad norteamericana. Sin embargo, tras comprobar el éxito que estaba cosechando, se eliminó la restricción para poder ampliar horizontes publicitarios. Esta decisión levantó una cierta polémica entre los usuarios que ya estaban haciendo uso de la plataforma, dado que se perdía la esencia estudiantil. Pero como diría Quevedo: Poderoso caballero es don dinero.
Su mayor crecimiento, en 2008, ha venido de la mano de personas con edades comprendidas entre los 35 y 49 años (24,1 millones). Sólo tardó cinco semanas en pasar del hito de los 150 millones de usuarios a los 175 y sigue creciendo a un ritmo de 600.000 por día (según estadísticas de comScore). Si fuese un país, sería ya el sexto más poblado.
El área principal de trabajo en Facebook es nuestro perfil, desde el que podremos ir configurando y añadiendo toda la información. Además de perfiles, existen grupos y páginas. Los perfiles son para las personas (éstas agregan contactos). Las páginas para las empresas, productos, … (éstas agregan fans). Los grupos son para un conjunto de personas que tienen un interés común (los miembros no tienen por qué ser contactos entre ellos).
En facebook seremos capaces de buscar y agregar amigos, así como de instalar aplicaciones. Esta instalación se hace en el propio portal (no se añade nada a nuestro ordenador). Se pueden lanzar eventos (es una plataforma ideal para avisar a la gente de dónde y cuándo se va a producir un acontecimiento). Mediante RSS se puede seguir la actividad de nuestros amigos e incluso cuenta con un chat propio. Por tanto, entretenimiento, comunicación e información se unen bajo un mismo paraguas. Además, si bien el proyecto arrancó inicialmente en el lenguaje de Shakespeare, ahora ya cuenta con versiones en francés, alemán y castellano, por lo que el idioma tampoco es una barrera.
En 2009 ha hecho una serie de cambios importantes:
Lavado de cara de su interfaz, con un parecido más que sospechoso a Twitter
Cambio en la forma de gestionar las actualizaciones de nuestros contactos. Ahora se puede decidir quién sale en la sección Noticias (página inicial que muestra la actividad de nuestros amigos), lo que potenciará el agregar a contactos con más alegría y que se establezcan lazos aún más débiles
Seguridad
La ingeniería social es el mayor peligro en las redes sociales. Las grandes compañías poseen servidores perfectamente bastionados ante intrusos externos. Sin embargo, la seguridad de estas redes es tan fuerte como el más débil de sus eslabones: el usuario. Si se engaña a éste para que dé sus claves o pinche en un enlace malintencionado, de nada servirán las barreras físicas que pongan las plataformas. Nathan Hamiel y Shawn Moyer indicaron en el Black Hat 2008: “Es posible que no pueda atacar a Facebook o a MySpace, pero sí puedo atacar a sus usuarios todos los días. No pongas nada en una cuenta de Facebook que no consideres público“. Además, los crackers cada día se tienen que esmerar menos porque nosotros mismos aireamos todos nuestros datos. Hasta el mismísimo nuevo jefe de los servicios secretos británicos ha visto su seguridad personal comprometida.
Otra cuestión a valorar son las condiciones de uso de casi todas las redes sociales virtuales (asustan). Juegan con un lenguaje complejo para que aceptemos cosas impensables sin leerlo siquiera. Muchas veces lo hacen para cubrirse las espaldas, pero otras tantas, para usar nuestros datos.
Por ejemplo, las condiciones de uso de Facebook cuentan con algunas cláusulas que le otorgan la propiedad sobre los contenidos que se crean en ella. Concretamente éste es el párrafo de la discordia:
Para el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y vídeos (“contenido de PI”), nos concedes específicamente el siguiente permiso, de acuerdo con la configuración de privacidad y aplicaciones: nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser sub-otorgada, sin royalties, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook (en adelante, “licencia de PI”). Esta licencia de PI finaliza cuando eliminas tu contenido de PI o tu cuenta (excepto en el caso en que tu contenido se ha compartido con terceros y éstos no lo han eliminado).
También hay que ser cuidadoso de cómo se dejan las opciones de privacidad (quién puede ver qué). Según Ofcon 2008, el 41-44% deja las opciones por defecto.
Como me decían vía twitter, últimamente me estoy volviendo la chica “Redes sociales” y como me dicen mis amigos: “me estoy encasillando”