Se coje antes a un poligrafista que a un cojo

No es que tenga yo mucho tiempo para “disfrutar” de la televisión, pero es que llevo una temporada que cada vez que la enciendo sólo veo dos cosas: o babas de caracol o polígrafos.

Y es que la originalidad en el mundo televisivo no me deja de sorprender: sale una serie de médicos que tiene éxito e inmediatamente después tenemos 6 ó 7 más. Salen unos policías americanos resolviendo casos con más tecnología que en Bricomanía y al mes tenemos 3 ó 4 versiones patrias (pero estos con una tecnología un poco más cutre). Sale un horno microondas con cables largos y al día siguiente tenemos un polígrafo en todas las cadenas.

poligrafo
Pongámonos entonces a analizar esas supuestas máquinas de la verdad. Y es que con ese nombre empezamos ya mintiendo, puesto que los polígrafos no detectan las mentiras, sólo detectan las respuestas fisiológicas del organismo mediante la medición del cambio de flujo de corriente que se transmite a través del dedo índice de cada mano y la placa que se pone en el dedo. Por tanto, dependiendo de las personas, esas respuestas fisiológicas podrán variar.

Por suerte, estas herramientas son tan fiables que aquí no sirven ni para ser consideradas como evidencias en un juicio. Por supuesto, en EEUU sí (como siempre demostrando su alto nivel de desarrollo).

El origen del aparatito data de la Guerra Fría. Pero tiene antecedentes mucho más antiguos. Por ejemplo, los chinos, hace más de 3000 años hacían comer pan seco a sus sospechosos. Si se atragantaban, es que habían mentido.

Los israelitas iban un poco más lejos y hacían tocar una barra de hierro al rojo vivo con la lengua. Sí se quemaban: mentirosos (abrasados, pero mentirosos). Ambos casos tienen hasta una base lógica (que no digo que sea fiable): cuando alguien miente, el miedo a ser descubierto provoca que las glándulas salivales reduzcan su actividad.

Que digo yo, que igual que se sigue la antigua máxima romana de “Pan y Circo” hoy en día en la televisión, también podríamos exportar estos exámenes poligráficos. Ya me estoy imaginando ahora mismo a Julián Muñoz con la lengua en carne viva o a la Zaldibar escupiendo pan como una posesa.

Polígrafos con humor.

Por el día, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto. Por la noche, rompiendo techos de cristal en Doce Miradas. Y como dormir está sobrevalorado, colaboro en Radio Bilbao en la sección "De las ondas a la red" del programa Hoy por Hoy Bilbao. Puedes saber más de mí o echar un vistazo a mis publicaciones, cursos y participación en congresos.

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