Google Reader, descanse en paz

Hoy, día de Todos los Santos, tenemos un nuevo difunto por el que velar en años venideros: Google Reader.

Y es que ayer se hacía real uno de mis miedos: ver cómo Google se cargaba una de mis herramientas favoritas y de la que más réditos informacionales sacaba.

Desde hace un tiempo se venía escuchando por los mentideros de Internet que las redes sociales tipo Twitter estaban sustituyendo a los agregadores de contenidos de cara a informarnos. Pero yo seguía en mis trece por una de las funcionalidades más útiles de Google Reader: formarte tu comunidad de presciptores de información que compartían los enlaces que les habían hecho cambiar su habitual lectura vertical por una más sosegada. Muchos pensaréis ahora: ¡pero eso es lo que se hace en Twitter o en Facebook! Cierto, pero en esas redes sociales horizontales, entre pepita de oro y pepita de oro de información, también se colaban otros metales nobles (platos que engullimos, sitios que visitamos, series de televisión que vemos, … en definitiva, cosas más personales). Y que nadie se me cabree, pero con determinados usuarios, sólo me interesa compartir información más académica o más cercana a mi mundo laboral, sin necesidad de saber lo rico que estaba el pastel que le tocó en suerte comer ese día. Todo eso me lo ofrecía Google Reader.

Pues bien, ayer Google anunciaba un nuevo rediseño de la herramienta. Hasta ahí, nada malo. Un cambio de imagen no tiene por qué ser malo. Cuesta habituarte a las modificaciones de las cosas, pero normalmente las funcionalidades se mantienen intactas o incluso se mejoran. Pero bajo esa noticia, había un huevo de pascua escondido. Google se cargaba el botón “Compartir” (momento en el que mandabas a tu red de Reader un contenido que tú considerabas de interés) para poner el manido botón de +1, lo que hace que ahora esa información pase a tu perfil de Google+ en vez de a la comunidad exclusiva de Reader.

En esta era de infoxicación donde estamos desbordados día sí y día también por la carga de información, herramientas como Google Reader eran clave para acceder a la información de valor. ¿Y qué parte de la herramienta ofrecía precisamente eso? Su comunidad. Tener una serie de prescriptores que hacían las veces de filtradores y que compartían las cosas más reseñables. Google Reader tenía un fin muy claro: compartir cosas de interés para digerir sin mezclas personales. Pero como en Mountain View están viendo como languidece un nuevo intento de red social como es Google+, han decidido quemar todos los cartuchos. Uno de esos cartuchos es Google Reader, y me temo que muchos buscaremos una alternativa.

Para salir, eso sí, nos han dejado la puerta abierta con la herramienta de exportación de suscripciones.

R.I.P. Google Reader 🙁

Por el día, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto. Por la noche, rompiendo techos de cristal en Doce Miradas. Y como dormir está sobrevalorado, colaboro en Radio Bilbao en la sección "De las ondas a la red" del programa Hoy por Hoy Bilbao. Puedes saber más de mí o echar un vistazo a mis publicaciones, cursos y participación en congresos.

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