Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas (R. Tagore)
26 Jul
Últimamente no es que escriba entradas a diestro y siniestro… A pesar de lo que pudiera parecer, julio está siendo un mes cargadito de trabajo y el calor tampoco me incita a la actividad bloguera en demasía, teniendo en cuenta la potencia de horno-microondas que ha adquirido mi portátil. Así que a falta de posts, os dejo con un par de entrevistas que han salido publicadas este fin de semana en dos periódicos.
La primera en El Correo, acompañada de Toti Martínez de Lezea y con Lucía Martínez Odriozola como maestra de ceremonias. Un cara a cara para enfrentar libros físicos contra libros digitales: De papel y pantalla. Aunque, como ya le dije a Lucía cuando me propuso el “careo”, yo no concibo que un soporte vaya a reemplazar al otro. Cada uno tendrá su espacio y seguramente sus reglas. De hecho, siempre que se habla de los e-readers, se piensa en ellos como útiles para la lectura convencional que hasta ahora se estaba llevando a cabo con el papel. Pero espero que los caminos se despejen en la hipertextualidad y pronto nos sorprendan con nuevas formas de disfrutar de los contenidos.
Se están reproduciendo los mismos fallos que con la música. El músico puede dar un concierto pero, ¿el autor? ¡Como no dé una conferencia!
Y por otro lado dos artículos en Noticias de Gipuzkoa de la mano de Harri Hernández analizando la participación de los nativos digitales y las mujeres en la Red. Están otros sospechosos habituales como Igor San Román, José Antonio del Moral, Miren Berasategi y Naiara Pérez de Villareal.
Antes se decía que los niños nacían con un pan bajo el brazo, ahora vienen con un ordenador y conexión a Internet.
6 Jul
Tenía en mi lista de deseos el libro de Jeremy Rifkin “La era del acceso” y un angelito de la guarda me lo prestó recientemente. Lo he empezado con grandes expectativas y, como era de esperar, no me está defraudando. De hecho, nada más pasar las primeras hojas me ha dejado con la boca abierta.
Publicado en el año 2000, Rifkin ya hablaba de algo que cada día es más evidente en Internet: estamos pasando de la era de la propiedad a la era del acceso en cuanto a prácticas culturales se refiere. Pasando de la necesidad de poseer a la necesidad de disfrutar. De la necesidad de acumular pertenencias digitales a la necesidad de acumular experiencias (y luego dar buena cuenta de ellas en las redes sociales). De la cantidad ingente de canciones descargadas (muchas de las cuales ni siquiera escucharíamos) ocupando nuestro disco duro a la nube digital con el catálogo más grande jamás visto (que ahora es spotify pero mañana quién sabe…). De los libros en las estanterías y luego en formato pdf a la futura nube Googleliana donde lo que se pague sea la conexión y no la descarga. Así que dependemos más que nunca de dos cosas: el cable o wifi que nos permite llegar hasta los contenidos/experiencias y las compañías multinacionales (que son pocas pero poderosas) que estarán tras esas nubes. Lo más curioso de éstas últimas es que como las empresas culturales no se muevan, serán las tecnológicas las que se lleven el gato al agua.
Los espacios físicos también se verán afectados por esta tendencia: ¿que será de las librerías si lo que se prime en un futuro sea la conexión al contenido y no su posesión? ¿Y qué será de las bibliotecas que acumulan libros? ¿Se convertirán en la puerta de acceso?
¿Y dónde quedamos los coleccionistas? No sé si somos una raza a extinguir, pero sin duda, seremos el colectivo al que apunten las empresas. Un nicho jugoso al que atacar.
Muchas preguntas y muchos cambios. Cada vez más rápidos y virulentos. No terminamos de analizar algo para ver que está en plena mutación. Hay días en que gritaría sin parar aquello de “que pare este tren, que yo me bajo“. ¿Cuándo empezaremos a comprar y vender tiempo? Que no os extrañe ver una subasta en Ebay. Todo se andará…
La marcha capitalista, que comenzó con la mercantilización del espacio y de los materiales, terminará con la mercantilización del tiempo y la duración de la vida humana. J. Rifkin.
Imagen de dynet (CC by-nc-nd)
24 Jun
Este mes adelanto la publicación de mi artículo en la revista de Deusto porque la temática del mismo fue la que traté ayer en una charla sobre redes sociales junto a Teketen en el Hikaateneo (gracias por la invitación, Dani). Así que dejo texto y presentación
.
Artículo publicado en la Revista Deusto Nº 107 (verano 2010)
El título de este artículo puede tener un tinte apocalíptico, pero cuando los grandes monopolios avanzan, se estrechan los subterfugios para escapar de ellos. Y es que, con los números en la mano, Facebook no deja de sorprender con sus ya más de 400 millones de usuarios registrados en todo el mundo, superando incluso en visitas al todopoderoso buscador Google. Es raro encontrar a internautas que no tengan cuenta en esta red social, y como veremos a continuación, a pesar de que no la tengan, cada vez será más difícil que no topen con ella. Si fuera un país, estaríamos hablando del tercero más poblado tras China y la India. Muchos ciberciudadanos de una única plataforma que no es precisamente una democracia. Facebook es a Internet lo que los centros comerciales a la compra. Persiguen la masificación, concentrar todos los servicios que un usuario pueda necesitar en un único espacio para que no salga de allí. Y más si su modelo de negocio gira entorno a la publicidad dirigida, una vez analizado nuestro perfil de consumo, que necesita que pasemos tiempo allí para ser bombardeados con miles de pequeños impactos. Y también teniendo en cuenta que este país es muy costoso de mantener: más de 25 millones de dólares anuales sólo en servidores.
Así que, tras la conferencia anual Facebook F8, celebrada el pasado 21 de abril en San Francisco, a pocos les sorprendieron los cambios que se avecinan. Este tercer capítulo del plan de dominación del mundo que está escribiendo Facebook cuenta con varias líneas claras y con un único objetivo: que pasemos por ellos para hacer cualquier cosa, considerando que es el único espacio de Internet y que no hay nada fuera que merezca nuestra atención. Analicemos esas líneas con más detenimiento:
Temblemos pues de nuevo con otro intento concentrador. Y es que este tipo de movimientos se replican tanto en la calle como en la Red: los pequeños comercios o las pequeñas plataformas se ven ahogadas por los grandes, acabando con la variedad de opciones. Por la diversidad, movámonos de nuevo a los barrios pequeños.
Imagen de Balakov (CC by-nc)
14 Jun
Aquí van los audios de los programas correspondientes al mes de mayo de la sección De las Ondas a la Red en Hoy por Hoy Bilbao.
Analizamos la relación de los más jóvenes (conocidos por estos lares como nativos digitales) con las nuevas tecnologías, intentado derribar algún que otro mito.
Conmemorando el día de Internet damos un repaso a la corta vida de la criatura. Desde sus inicios, pasando por lo que es hoy y echando un vistazo a lo que se aproxima de cara a futuro.
En esta ocasión hablamos de los Barnetegis Tecnológicos de SPRI con Aitziber Hernández, responsable de la oficina técnica. El Barnetegi Tecnológico es un retiro de 24 horas, en un entorno aislado y cómodo, especialmente diseñado para que los asistentes puedan reflexionar sobre el futuro de sus organizaciones, comprender el valor y todas las posibilidades de la tecnología que ya está presente hoy en día en la sociedad, en la empresa y en los planteamientos de negocio, y entender la Sociedad de la Información en la que viven para tomar mejores decisiones para el futuro de su organización.
El todopoderoso de Internet no deja de presentarnos novedades. Por un lado, anunció que incluía el euskera en su sistema de traducciones online “Google Translate” (aunque de una manera muy precaria
). Por otro, el último bombazo que soltó la multinacional en un su congreso de novedades: Google TV, que fusiona Internet y televisión.
9 Jun
Las vacas sagradas del mundo editorial han movido su ficha digital. El resultado es Libranda, que ha sido hoy presentada pero hasta julio no arrancará motores. A la cabeza del experimento se ponen los líderes del papel: Planeta, Random House Mondadori, Santillana, SM, Alfaguara y un largo etcétera.
Lo primero de todo convendría aclarar de qué se trata. Si pensabais que sería una plataforma web desde la que se venderían contenidos en formato electrónico, ya vais mal encaminados. Según sus propios protagonistas la definen:
LIBRANDA es una plataforma que ofrece servicios auxiliares para la comercialización de contenidos digitales y para la promoción de los mismos.
Es decir, son un intermediario o, en este caso, distribuidor digital. Ellos ponen los ebooks y su almacenamiento, pero luego se venderán en librerías on-line. La razón de esto es, según ha comentado hoy en el programa de radio El Ojo Crítico Arantza Larrauri, directora general de Libranda, que quieren seguir manteniendo la cadena de valor existente en el mundo del papel. Aquí podemos ver el esquema de funcionamiento (pinchad sobre la imagen):
Es de agradecer que el formato que se ha seleccionado haya sido el estándar ePUB. Eso sí, con DRM de Adobe mediante.
Pero ahora viene cuando la matan: cuando se pregunta por el precio que tendrán esos contenidos, Arantza contesta que dependerá de la editorial (hasta ahí todo normal) pero que será sobre un 30% más barato que su hermano de papel. Pero se refiere al último hermano de papel que haya salido a la venta. Es decir, si el libro está en tapa dura, será un 30% más barato que su precio. Cuando salga en formato bolsillo, será un 30% más barato que ese precio. Por tanto, seguimos viendo que el papel marca el ritmo del digital a pesar de que el contenido sea el mismo. Seguimos viendo que el traje importa más que lo que va dentro
Ahora toca esperar a los movimientos de los “intrusos” del papel (es decir, Google y compañía
).
Imagen de brianjmatis (CC by-nc-sa)
10 May
Casi un año después de la presentación de la comunicación “Las redes sociales y el ocio: ¿de las calles al ordenador o del ordenador a las calles?” en el Foro OcioGune 2009, por fin sale publicado el libro que la recoge: “Espacio y experiencia de ocio: consolidación, transformación y virtualidad” (ISBN: 978-84-9830-247-9).
Os dejo con mi capítulo (la introducción aquí y el documento completo en slideshare):
Las redes sociales no son un nuevo invento nacido al amparo de Internet. Desde el comienzo de los tiempos, las personas han sido tendentes a organizarse o, como bien planteaba Aristóteles en su libro de La política, a asociarse, formando familias, que a su vez constituían pueblos y, por último, modelaban el Estado. Se planteaba ya entonces que el ser humano es sociable por naturaleza y se dota de la palabra para establecer estas relaciones.
En la actualidad, Internet se ha convertido en la nueva polis virtual, cruzando de forma transversal todas nuestras actividades. Las nuevas tecnologías se presentan en nuestra sociedad de forma voluntaria o involuntaria, afectando tanto a las personas que están en contacto con ellas como a las que no lo están. «No hay interruptor que pueda aislarnos del efecto Internet» (Lessing, 2003:17).
La digitalización de esas redes sociales ha roto con dos limitaciones impuestas por la propia naturaleza del ser humano: el tiempo y el espacio. Ya en 1929, el escritor Frigyes Karinthy planteó en su obra Chains la teoría de los seis grados de separación. Más tarde, en la década de los 50 fue propuesta como teoría matemática por Ithiel de Sola Pool (MIT) y Manfred Kochen (IBM). Ésta expone que una persona puede estar conectada con cualquier otra del planeta a través de una cadena de conocidos de no más de seis enlaces. Ahora, este número se reduce gracias a lo fácil que resulta establecer contacto con personas alejadas físicamente y de una manera asíncrona.
El impacto de Internet se ha dejado notar en la actividad profesional, en la forma de comunicarse, educarse y por supuesto, en la de divertirse. Nuestro tiempo de ocio está cambiando. Vivimos en una época acelerada y necesitamos que sea el ocio el que venga a donde estamos y no salir nosotros a su encuentro. La inmediatez rige nuestras vidas. Es por esto que Internet va ganando terreno, dado que los tiempos se reducen y las respuestas son más inmediatas. De hecho, el futuro está viniendo ya de la mano de los dispositivos móviles, desde los que acceder a la información de manera rápida y desde cualquier lugar. A la telefonía le costó 75 años conseguir 50 millones de usuarios. A Internet sólo le ha llevado cinco.
Y a pesar de lo que pudiera parecer, las redes sociales pueden llegar a ser un instrumento insuperable para recuperar el espacio público. Mover a las personas de sus pantallas a las calles. O aún mejor, poder estar en la calle acompañados por la tecnología. La disparidad surge en que para interactuar en la polis física no es necesario ningún requisito para posibilitar esa relación, mientras que en la polis virtual hay una clara dependencia de dos elementos: la conexión y el conocimiento.
2 May
Con pico y pala, muchos son hoy los que escudriñan cada rincón de la Red para extraer información y analizarla. Aunque nos queda la sensación semiparanoica-semireal de que hacen perfectas radiografías de nuestro yo digital (siempre suelo jugar en mis cursos al Gran Hermano con webs como 123people o PeekYou), esta minería también sirve para detectar otras cosas.
Ese es el caso de estudio llevado a cabo por la University College London sobre la obra de la prestigiosa escritora y filósofa Iris Murdoch, que padeció de Alzheimer. Analizando su producción literaria desde sus inicios allá por 1954 con la novela Bajo la red hasta la última publicada en 1995, El dilema de Jackson, se detecta el déficit cognitivo propio de la enfermedad que le fuera diagnosticada tras terminar de escribirla. La gramática y estructura apenas habían cambiado, sin embargo, su lenguaje se había ido simplificando mucho. Los investigadores de la UCL cogieron tres de sus trabajos: el primero, el último y uno publicado más o menos en el ecuador de su carrera (El mar, el mar, 1978). Digitalizaron todos los textos para analizar la frecuencia con la que aparecían determinadas palabras y la variedad de las mismas. Los resultados fueron claros: la novela con menos palabras distintas fue la última, frente El mar, el mar, que tenía el número más alto. Además de ser un vocabulario menos usual. Y es que el Alzheimer, además de robarnos lo más preciado de nuestras vidas (los recuerdos), dificulta que se encuentren las palabras que se quieren usar, sobre todo las menos comunes aunque todavía se pueda producir frases gramaticalmente correctas.
¿Llegará el día en que las arañas de Internet sean capaces de detectar este tipo de trastornos analizando blogs, redes sociales o lo que sea que suceda a esta amalgama de herramientas? ¿Tendrán nuestros sistemas sanitarios que ponerse a la cabeza de este tipo de investigaciones para detectar con premura enfermedades? No siempre el Gran Hermano tiene que usarse para el mal
Esta historia está extraída del libro Numerati. Lo saben todo de ti de Stephen Baker, muy sugerente en su título y sinopsis pero decepcionante luego por su simpleza y por no profundizar las teorías de minería de datos en todos los ámbitos en los que se plantea (política, empleo, marketing, medicina, relaciones personales, …).
Imagen de Anna Pallares (CC by-nc-nd)
13 Abr

Artículo publicado en la Revista Deusto Nº 106 (primavera 2010)
El P2P, YouTube, las descargas, … en definitiva, decir Internet en los pasillos de Hollywood es como mentar al diablo. Y es que una de las industrias más castigadas por la Red parece que empieza a ver de nuevo la luz con las técnicas 3D, que dicen moverán de nuevo a las masas a las salas de cine. Aún así, el negocio se resiente a pesar de que ya no se conciban estrategias comerciales sin un importante respaldo en la Web. ¿O más bien son los soportes los que están sufriendo…? El DVD se hunde mientras el Blue-ray nace ya muerto; los cines se vacían y entretanto las formas de consumo evolucionan a una velocidad vertiginosa.
Pero no todo lo que reside en Internet supone un problema para el mundo del celuloide. También existen sitios web con información interesante para los cinéfilos. IMDb (Internet Movie Database) es el máximo exponente en este sentido. Se trata de una base de datos inmensa que recoge información de películas, actores, directores, bandas sonoras, series, etc… relacionando todos los datos entre sí. El acceso es abierto aunque posee una versión de pago que recoge más datos de la industria. El uso más curioso de esta información lo hace una página de la Universidad de Virginia que trata de demostrar la teoría de los seis grados de separación usando como referente a uno de los actores secundarios más trabajadores: Kevin Bacon. El Oráculo de Bacon es una plataforma en la que podremos enlazar a cualquier actor o actriz con Kevin Bacon en menos de seis pasos.
IMDb fue una de las primeras páginas dedicada al cine que nació en los albores de la Web a través de un grupo de Usenet “rec.arts.movies” (1990). En 1998, Jeff Bezos, el fundador de Amazon, adquirió la plataforma vislumbrando las posibilidades que presentaba de cara a vender productos relacionados con el cine. De hecho, esta gran plataforma de venta on-line no se ha centrado exclusivamente en el mundo del libro y ha sacado servicios como Amazon Unbox: venta y alquiler de películas y capítulos de televisión bajo demanda, con un catálogo impresionante y con acuerdos comerciales con fabricantes de televisores que incluyen ya este canal de streaming en el propio dispositivo.
Mucho de cierto tiene el dicho de que si no puedes con tu enemigo, únete a él. Así que, poco a poco, también afloran alternativas en la Red (aunque casi todas en EEUU) que ofrecen nuevos modelos de negocio rentables en este medio. Los videoclubes tienen su presencia on-line gracias a Netflix. Con una tarifa plana no muy cara, se pueden ver películas en streaming directamente en nuestro navegador, sin tener que bajarlas, ahorrándonos tiempo y espacio en disco. Su punto fuerte está en un algoritmo de recomendaciones que hace que las películas más visualizadas curiosamente no estén siendo los éxitos de las salas de cines, sino otros metrajes menos conocidos.
El todopoderoso Google no podía dejar escapar otro terreno más a conquistar y ha entrado en competencia directa con Netflix mediante YouTube, arrancando una experiencia de alquiler de películas, también en EEUU, en colaboración con el Festival de cine de Sundance. Y es que el cine independiente es la semilla germinal del uso de Internet: una forma ideal de quitarse intermediarios y llegar a grandes audiencias a pesar de no copar los circuitos comerciales convencionales.
Que el tío Oscar no se enfade conmigo… pero a pesar de que muchos se empeñen en mostrar a Internet como uno de los principales males del cine, quizás parte de culpa también resida en la cada vez más limitada originalidad de los guiones, los mil y un remakes que inundan nuestras pantallas, la más que discutible calidad de algunas cintas, el precio del cine, … Veremos si Avatares y técnicas 3D devuelven el esplendor perdido de Hollywood o si, por lo contrario, algunos siguen entonando una adaptación de la memorable canción que interpretara en su día Rita Hayworth en Gilda: “Put the blame on… Internet”.
31 Mar
Amarillismo, según la RAE:
1. m. Tendencia a producir sensación, emoción o impresión, con noticias, sucesos, etc.
Empiezo ya a estar un poquito harta del trato que se le da a determinados temas de Internet en los medios de comunicación tradicionales… Para más inri, si ese medio de comunicación decide en su versión digital sacar en portada este titular: “Masiva campaña de demandas contra usuarios de redes P2P“:
Para pinchar sobre el enlace y llegar a esta noticia. ¿Notan algo que acompaña ahora al titular que antes no estaba?
Y la imagen con su pie es de traca (Los piratas informáticos, en el punto de mira).
Ahora es cuando me pregunto yo: ¿qué hace que un periódico prepare esto?
Como bien me decía hoy un buen amigo, si se preparan así los sucesos de Internet, ¿qué nos estarán metiendo en economía, los conflictos políticos de otros países, …? Y que nadie me venga con la típica excusa vacacional (useasé, los becarios).
28 Mar
Haciendo un inciso en mi narración neoyorkina, hoy toca apunte semanal de lecturas breves:
En esta ocasión, de regalo, en vez de un vídeo, os va una imagen de un anuncio publicitario:
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