Cuidado con las redes sociales, que las carga el diablo

Las redes sociales son como los cuchillos. Dependiendo de las habilidades o no habilidades del que las maneja, pueden ser una herramienta útil o la peor de las armas. Hoy os traigo ejemplos de aquellos que se hicieron el harakiri digital. Los casos más sonados corresponden a celebridades de diferentes ámbitos que se han lanzado al mundo twittero o facebookero sin leerse el libro de instrucciones (o mejor dicho, dejándose el sentido común aparcado a un lado). Está claro que todos podemos cometer errores, pero la repercusión de los mismos toma ahora dimensiones incontrolables.

Empecemos con los políticos, esos yogures con fecha de caducidad que entran en acción en época de elecciones y luego se desactivan. Pero aún en ese corto periodo de tiempo les da tiempo de sobra para meter la pata. Una de las más sonadas y primerizas en estas lides fue Rosa Díez, que pronto descubrió los sinsabores de no ser honesta en estos espacios en los que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. En 2009, mientras intervenía en un programa de televisión en directo, su cuenta se actualizaba de manera simultánea. Es lo que tiene la ubicuidad de su persona. El problema estaba en que juraba y perjuraba que ella misma se encargaba de alimentar sus cuentas en redes sociales.

Más reciente es el caso de la ministra Fátima Bañez, que tras un tiempo de inactividad en su perfil de twitter volvió a la carga con el siguiente mensaje: “¡Obtuve 5390 puntos en Bubble Shooter Adventures! ¿Puedes mejorarlo?“. Unas horas después se excusaba diciendo que se trataba de una chiquillada producto del uso por parte de su hijo de su teléfono móvil.

Otro “sucedido” es el de la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, que ni corta ni perezosa, publicó también en Twitter, en medio del fervor de un partido de la selección española contra la francesa el siguiente mensaje: “Habéis visto un tío más feo que Ribery“. En este caso hubo una entonación del mea culpa “Pido disculpas por mi comentario estúpido. Ha sido el calor del partido pero he hecho mal. Buenas noches”.

Dejemos a los políticos, que ya hemos visto que son una especie propensa a armarla allá donde están, y empecemos ahora con otras profesiones que también son capaces de cubrirse de gloria con pocos caracteres. Es el caso de los cantantes. Encabezando nuestra lista tenemos a David Bisbal y su ya archiconocido mensaje que nos ha legado para la posteridad: “Nunca se han visto las pirámides de Egipto tan poco transitadas, ojalá que pronto se acabe la revuelta“. Al ver la repercusión de este tweet, el cantante procedió a borrarlo. Craso error el suyo, porque de ahí nació la revolución #turismobisbal con millones de parodias.

Otro habitual de las meteduras de pata twitteras es Alejandro Sanz, que cuenta en su haber con unas cuantas: confundir a Marta Domínguez con Marta del Castillo, escribir “buestra” en lugar de “vuestra”.

El mundo del fútbol tampoco se libra de pecado. Y si no, que se lo digan a Guti, que está tan acostumbrado a las noches de fiesta, que confundió al motociclista Marco Simoncelli con una bebida: “Madre mía, cómo pueden pasar estas cosas, descansa en paz Limoncelli, ahora en estos momentos me doy más cuenta de que la vida son dos días, qué asco“. Y como no se debió de quedar a gusto con esto, a la réplica en catalán que alguien le dio tras su error, él siguió cubriéndose de gloria con un: “Lo siento, no entiendo ese dialecto o ese idioma. ¿Es polaco?“.

Siguiendo con la excusa de hijos traviesos de Fátima Bañez, el portero Santi Cañizares también tendrá que contratar a la SuperNanny 2.0 para que mantenga a raya a sus criaturas, porque este fin de semana ha sido Trending Topic tras aparecer una foto de su mujer desnuda publicada en su perfil.

Ahora le llega el turno a una mujer famosa y que me resulta difícil de clasificar laboralmente: Carmen Lomana. Esta “empresaria” mató por error a Emilio Botín “Ha muerto Emilio Botín-Sanz de Satuola, en memoria de un gran trabajador, descanse en Paz. Lo siento“. Pero no os penséis que ha sido la única “asesina” del twitter. Al ex secretario general de la OTAN, Javier Solana, también le pudieron las ganas de dar una primicia y publicó la defunción de Ariel Sharon.

No se libran ni los que primero se lanzaron a esto de Twitter y que más seguidores han ido acumulando. Ese es el caso del actor Ashton Kutcher, que un día se conectó a su cuenta y vio que habían despedido al entrenador de su equipo de fútbol americano, mostrando su contrariedad por esto, sin informarse de cuál había sido la razón y dando por hecho que la consecuencia habían sido los resultados. Horas después tenía a toda una masa enfurecida contra su mensaje. La razón: el despido se había debido a una denuncia por abusos sexuales.

Pero no solo las personas famosas incurren en barbaridades a través de las redes sociales. Anónimos (aunque es un eufemismo emplear este término hoy en día en Internet… ;-)) pierden el norte publicando información. Es el caso de muchos usuarios que suben imágenes a Twitter de sus tarjetas de crédito y débito. La cuenta @NeedADebitCard busca todas esas ocurrencias y las retuitea para, precisamente, concienciar de los peligros que esta práctica tiene. De hecho, en la descripción de esta cuenta aparece el texto “Please quit posting pictures of your debit cards, people.”

La próxima vez que publiquéis algo, recordad que ahora estamos bajo la lupa de millones de ojos ;-).

Por el día, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto. Por la noche, BOFH en Nirelandia. Colaboro en Radio Bilbao en la sección "De las ondas a la red" del programa Hoy por Hoy Bilbao. Puedes saber más de mí o echar un vistazo a mis publicaciones, cursos y participación en congresos.

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