Ya no tienes prioridad

changedHace un tiempo una escena cotidiana me llamó la atención. De hecho, me llamó la atención porque me llamó la atención. Explico ahora mi recursividad: iba en el tranvía de vuelta a mi casa y, como tantas otras veces, un pasajero que tenía al lado iba hablando por su móvil. Pero al llegar a su parada, y antes de que se abrieran las puertas, dijo a su interlocutor de manera brusca: “oye, te llamo en un rato“, para colgar acto seguido, casi sin esperar a la respuesta. ¿Por qué hizo eso? Porque fuera había una persona a la que saludó efusivamente. ¿Y qué es lo que me sorprendió? Que diera prioridad a lo presencial. ¿Y qué es lo siguiente que me sorprendió? Que esa escena me llamara la atención cuando hace unos años hubiera sido lo normal. Y digo hace unos años, porque a mi alrededor veo cada vez menos frecuentemente esa práctica.

Lo ilustro de nuevo con una vivencia personal (así que perdonadme la falta de objetividad de este post). Durante un tiempo estuve mandándome mensajes de WhatsApp con una amiga a la que hacía mucho tiempo que no veía y tenía ganas de volver a abrazar. Tras varios intentos de cruzar agendas, conseguimos poner día para una comida. ¿Y qué ocurrió ese día? Que se pasó toda la comida mirando a su móvil y respondiendo WhatsApps. No me atrevía a preguntarle sobre qué, pero me imaginé que podía ser otra persona con la que estaba intentando cerrar fecha para un encuentro, como sucedió en su día conmigo. Pero ahora yo no tenía ya la prioridad.

Sigo con más ejemplos que veo a mi alrededor: gente en reuniones consultando sus móviles sin ya reparo ni, para mi gusto, respeto a la persona o personas que están exponiendo una cuestión. Aún recuerdo cuando se miraba de manera furtiva, pero es que ahora parece que está socialmente aceptado hacerlo sin tener que esconderse.

Por no hablar de las pocas veces que, ante una llamada, el “tengo que cogerlo” es real. Seguro que podría esperar… Pero es que ya no tenemos la prioridad.

Esto me lleva a mi reflexión final (o más bien a una pregunta abierta que dejo para recabar vuestras opiniones y contrastarlas con la mía): ¿lo analógico ha perdido prioridad frente a lo digital?

Imagen de drinks machine (CC by-nc-nd)

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Lorena Fernández

Por el día, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto. Por la noche, rompiendo techos de cristal en Doce Miradas. Y como dormir está sobrevalorado, colaboro en Radio Bilbao en la sección "De las ondas a la red" del programa Hoy por Hoy Bilbao. Puedes saber más de mí o echar un vistazo a mis publicaciones, cursos y participación en congresos.

9 thoughts on “Ya no tienes prioridad

  1. Comparto tu sensación desde hace tiempo Lorena y yo misma caigo en la tontería de hacer más caso al móvil que al mundo que me rodea muchas veces. Pero si lo pienso, soy totalmente consciente de que es ridículo y de que me estoy perdiendo muchas cosas por mirar a una pantalla. Y es que parecemos tan bobos sonriendo a una pantalla cuando recibimos mensajes al tiempo privamos de nuestra sonrisa o nuestra conversación a quien tenemos al lado…
    En fin, yo intento ponerme limitaciones: no consultarlo en el transporte público, alejarlo de mi en las reuniones, esconderlo en las comidas… Pero debo recononer que tengo que hacer un esfuerzo y que a veces, me lo salto. ¡Pero sigo intentándolo! Como todo, con moderación mejor 🙂

  2. Muy interesante observación! Quizá… yo estoy en proceso de activar dietas digitales y tomar muy en serio el tema de la “conciencia plena”.

    De introducirlos he pasado a detestar los grupos de WhatsApp (soy la friki). Pero confieso que debo centrarme más en lo que hago cada momento analógico (incluso teniendo mis dispositivos casi siempre silenciados con notificaciones casi inexistentes o silenciosas).

  3. Tienes toda la razón, Lorena. Lo primero que ha cambiado es que no podems vivir sin móvil, como que vamos huérfanos, sin ayuda. Y, en segundo lugar, no sabemos dar la prioridad a lo que realmente tiene, en este caso a la persona que tenemos delante. Últimamente me estoy viendo silenciar más el móvil, dejarlo a propósito en casa, porque me conozco. Y me siento mucho mejor, aunque la preocupación persiste, “por si llama alguien importante”. Y veo que la gente normal entiende que no cojas el teléfono, pero llames más tarde. Vuelven las prioridades a su ser.

  4. Amaia, Mentxu, Agurtzane: ¡qué gustazo leer vuestros comentarios para ver que es una sensación generalizada y no una pedrada local! Y además se agradece también poder conversar en este rincón, no dejando todo para las redes sociales :-).

  5. ¡¡¡No me puedo creer que sigas con el mismo avatar de cuando te conocí!!!, cuanto tiempo ;).

    Me alegro un montón que sigas bien. Un abrazo.

  6. @Sega: ¡cuánto tiempo! Qué alegría recibir una visita tuya por este rincón. Este avatar me acompañará siempre… qué grandes recuerdos de mis primeros pasos por internet (y qué bien acompañada estaba :-)).

  7. Cuánta razón… Yo creo que muchos estamos llegando a ese punto en el que advertimos que el uso del teléfono nos genera un “problema” para nuestro día a día. Como dice Agurtzane, dejarlo a propósito en casa, alejarlo en las comidas, son estrategias que tomamos a propósito para intentar evitar algo que ya se ha convertido en adictivo. Ya no podemos simplemente ignorar el móvil naturalmente y sacarlo cuando lo necesitamos, ¡tenemos que buscar hasta formas de no consultarlo!

    El año pasado, en un voluntariado, estuve sin cobertura ni luz eléctrica para cargar el móvil durante una semana. El cambio que experimenta tu rutina es impresionante y además, te das cuenta de que la mayor parte de la información que consumes en el día a día es simplemente ruido para el cerebro.

  8. Hola Lorena,,,primero un saludo.Me llamo la atencion el comentario sobre los moviles.Comento una anecdota que me paso el Sabado en el tren,monte en Lemona,,direccion Bilbao, se monto a mi lado una señora de unos 40 años,,al poco tiempo sono su movil,bastante alto y con un tono para mi gusto estridente,me sobresalto,al poco,termino su conversacion .unos minutos despues,vuelve a sonar,,no queria oir cosas que no me interesan y me desplace a otra parte del vagon,,,,,unos minutos despues volvio a sonar,ya digo que alto y estridente,me empece a comer el coco,minutos despues volvio a sonar ,y empece a maquinar que decirle a la señora para indicarle lo molesto que podia ser para otro, el sonido de su movil,el viaje son 20 minutos a lo sumo,sono 5 veces,le dije ¨señora,por favor, podria bajar el sonido del telefono,es que me esta alterando¨ me contesto ¨no,por que lo llevo en el bolso y si le bajo el sonido no lo oigo¨,,,pense por la contestacion que donde no hay ,no se puede sacar. Me vinieron a la cabeza algunas maldiciones,el tren estaba parando en Atxuri y no le di mas vueltas.En ese momento arrancaba otro tren en sentido contrario,la señora salia del tren y por enesima vez el sonido del movil,con tan mala suerte que al cojerlo del bolso se le escapo de la mano y cayo en la via del tren que estaba saliendo,me quede paralizado sintiendome culpable por los pensamientos anteriores y espere a ver que le paso al movil,estaba destrozado,lo pillo la rueda de pleno,,mire a la señora ,no se que expresion tendria mi cara,pero lo cierto es que vi asomar sus lagrimas y su mirada era una peticion de perdon.

  9. @axakin: totalmente de acuerdo. Por eso yo no tengo datos en el móvil. Lo cual no me genera ningún problema, pero sí a las personas que me rodean, que me exigen la inmediatez de herramientas que se supone que son asíncronas… pero no hay manera. Así que por mucho que tratemos de desconectar, el entorno nos marca el ritmo. Necesitamos prácticas radicales como estar sin cobertura y luz eléctrica para agudizar otros sentidos.

    @txema: las historias de molestias de móviles en transporte público merecen unos cuantos posts más. Yo he sufrido un viaje completo a Donostia con una pasajera tres filas por delante hablando sin parar por el móvil a voz en grito. Por eso adoro la cultura japonesa, donde está mal visto que te suene el móvil en el tren.

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