God save London! (III): Tanto para ver…

Enmarcado por las calles Regent Street al oeste, Oxford Street al norte, Charing Cross al este y Shaftesbury Anevue al sur, es dentro de este espacio donde encontraremos el barrio del Soho. Un lugar con muchísima vida y ambiente. No podéis dejar de tomaros una pinta en Carnaby Street y probar los tipos de comida que confluyen. Y como en toda ciudad grande que se precie, por supuesto no podía faltar un Chinatown, con Gerrard St como arteria principal, aunque bastante más pequeño que el de otras urbes.

En la parte este, junto al Támesis, tenemos también unos cuantos rincones con encanto. La Torre de Londres, un castillo donde están los famosos cuervos y los aún más conocidos Beefeaters. Dice la leyenda que el día que los cuervos emprendan viaje, se caerá la Torre y con ella la monarquía. Así que los tienen a cuerpo de rey ;-). Junto a la Torre está el único vestigio que queda del poblado romano que fue en su día Londinium: un pedazo de muralla junto a la estatua de Trajano. Y ese núcleo primigenio es lo que ahora se conoce como La City. También la llaman la milla cuadrada por su tamaño y porque es el centro financiero de Londres. Si os pasáis por ahí en domingo, parecerá un poblado fantasma. Sin embargo, entre semana se respira dinero. Tiene su propia policía y alcalde. Aquí hay impresionante edificios de oficinas como el Gherkin, de Norman Foster, más conocido como el pepino por su forma, Lloyds, … pero también obras arquitectónicas más viejitas como la altísima columna The Monument, con 61 metros. Justo la distancia a la que se originó el gran incendio que calcinó la ciudad en 1666 (con tanto seis, algo malo tenía que pasar…). La verdad es que Londres ha sido azotada por numerosísimos incendios, así que la mayoría de edificios han tenido que ser reconstruidos en multitud de ocasiones. Esta columna tiene un mirador en su parte superior, pero para llegar a él habrá que acoquinar 3 libras y subir 311 escalones.

Cerca está uno de los puentes más míticos: Tower Bridge. Se abre por la mitad (aunque ya es raro que suceda) y se puede recorrer por la parte superior. No hay que confundirlo con el London Bridge, que es justo el que está enfrente. Este último no es gran cosa arquitectónica pero tiene un mayor valor histórico puesto que fue el primero que se construyó para cruzar el Támesis. Entre la Torre de Londres y el puente, os recomiendo que sigáis caminando para llegar a St Katharine Docks, un muelle lleno de yates y con un hotelito muy cuco ;-). A la otra orilla del Támesis está el nuevo ayuntamiento de cristal diseñado también por Norman Foster con forma de concha en su interior. Si seguimos nuestro camino nos encontraremos con el Shakespeare Globe y la Tate Modern. El primero es una recreación del teatro original de William Shakespeare donde se siguen haciendo representaciones. La segunda es el Museo Nacional Británico de Arte Moderno, alojado en una antigua central de energía. Por fuera no es nada del otro mundo. De hecho, tira a feucha. Pero por dentro es otro cantar. Además de ser gratis (excepto las exposiciones itinerantes), está estupendamente estructurada y alberga obras de grandes artistas (Dalí, Warhol, Rothko, …). No os podéis perder las vistas desde la cafetería en su séptima planta. Nos encantó. Si os sobre tiempo y dinero, podéis coger un barco para recorrer el Támesis y llegar hasta su hermana mayor: la Tate Britain.


Justo frente a la Tate tenemos uno de los puentes más nuevos (del año 2000): el Millenium Bridge. ¿A que no adivináis quién fue su arquitecto? Exacto: Norman Foster. Pero éste vino con polémica porque a los tres días de su inauguración se tuvo que cerrar dado que se movía y mareaba a los viandantes :-S. Las vibraciones se corrigieron y por ahora no ha habido más sustos ;-). Conecta directamente con la enorme Catedral de St Paul (que todos recordamos de los títulos de crédito del Show de Benny Hill ;-)).

Hablando de museos, no podíamos olvidarnos del British Museum, uno de los mayores y más famosos museos de antigüedades de todo el mundo. Es también gratuito y cuando entras en él sientes una enorme vergüenza por el espíritu expoliador que han tenido los ingleses a lo largo de los años. Y es que medio Antiguo Egipto y parte del Partenón están allí. La principal atracción es la piedra Rosetta aunque nos impresionó bastante poco, dado que está siempre rodeada de cabezas que tratan de verla y sacarle una foto. Lo que más me gustó fue la parte de las momias y el nuevo Gran Atrio que ha construido Norman Foster (el estudio de este tío tiene mucho trabajo…) con acero y cristal.

Apenas hemos bajado al sur del Támesis, pero allí también hay un montón de cosas para ver. Por ejemplo, justo debajo de Hyde Park tenemos varios edificios juntos: el Museo de Ciencia Natural, muy orientado a los niños con muchos botoncitos que tocar (es gratis); el Royal Albert Hall, uno de los teatros más conocidos del mundo (y muy cerca, en Hyde Park, el Albert Memorial); el Museo de Historia Natural con un edificio que te quita el hipo y algunas cosas curiosas como el tronco de una secuoya contextualizado en años, el esqueleto de un dinosaurio o una gigantesca ballena (también es gratis); y por supuesto, los archiconocidos almacenes Harrods, que ya no son de Al Fayed porque los vendió este mismo año (hay que pasar por los baños :-)).

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Por el día, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto. Por la noche, rompiendo techos de cristal en Doce Miradas. Y como dormir está sobrevalorado, colaboro en Radio Bilbao en la sección "De las ondas a la red" del programa Hoy por Hoy Bilbao. Puedes saber más de mí o echar un vistazo a mis publicaciones, cursos y participación en congresos.

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