El Blog de Loretahur

Los problemas ni se crean, ni se resuelven, sólo se transforman (Ley de esto noesvida)

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… Y del acceso a la propiedad

a las 21:39

Si en el anterior post hablábamos de la importancia que están tomando las experiencias en nuestro ocio, algunas raras seguimos necesitando inmortalizarlas de alguna manera. Por cada viaje destacado, he intentado atraparlo con fotos (sin llegar al extremo de dejar de disfrutar del entorno por no sacar el ojo de la cámara) y luego con un álbum. Uno de esos que se puede degustar con el sentido del tacto (aunque si también tiene versión digital, mejor que mejor).

Así que hoy toca presentar una plataforma para hacer este trabajo de una manera sencilla que he podido probar gracias a Bloguzz: Pixmigo. Se pueden crear álbumes subiendo las fotos directamente (lo hace a todo meter y te avisa si estás intentando volver a subir una que ya tenías) o conectando nuestra cuenta de Facebook, Flickr, Picasa, … Funciona en la nube: no es necesario instalarse un programa para interactuar con ella (lo que la hace multiplataforma), pero a veces, el flash con el que trabaja ralentiza un poco la marcha. Con múltiples plantillas y formas de colocar las fotos, ahí es donde entra nuestra imaginación (el texto siempre ayuda a darle aún mayor personalidad). Es muy intuitivo para trabajar aunque se echa en falta un botón de deshacer (para las patosas de dedos gordos).

Una vez acabada la obra, te da la posibilidad de compartir el álbum de forma on-line, para que lo vean aquellas personas a las que les demos permisos y por supuesto, mandarlo a imprimir (con unos precios bastante majos). Y aquí es donde entra lo mejor, en mi opinión: el acabado. Un tacto envidiable, tapas duras, calidad de fotos y una fundita para guardarlo:

Así que transcurrido un año, por fin puedo volver a palpar mi viaje a Nueva York :-) .

New York, New York (IV): Lugares imprescindibles

a las 23:02

Aquí va el último post de esta saga con lugares de obligada visita en la ciudad de los rascacielos. Como veréis, la mayoría corresponden al distrito de Manhattan pero es que, o estáis tres meses en la ciudad, o es imposible disfrutar de los cinco “boroughs” de una forma pausada.

Central Park

La madre de todos los parques. A pesar de que Nueva York es reconocida por su asfalto y ladrillo, en mitad de Manhattan tiene un pulmón verde de 3.4 km² (4 Km. x 800 m. en forma rectangular). Es tal su tamaño, que alberga en su interior un castillo (Belvedere Castle), un lago enorme, una fuente de película (Bethesda Fountain), un zoo, canchas de béisbol, las carreteras lo cruzan y tiene 93 Km. de caminos. Y si impresionante es ver esa isla en medio del gris reinante, aún lo es más cuando se observa desde el cielo por la noche: es como un agujero negro entre tanta “estrella de neón”. Mi recomendación es visitarlo en fin de semana, para ver a los neoyorquinos disfrutando de su tiempo libre allí. Además, alquilar unas bicicletas para dar rienda suelta al instinto “Verano azul” que todos llevamos dentro.

Dentro de Central Park no se os puede pasar Strawberry Fields, monumento erigido en honor de John Lenon (justo frente al Edificio Dakota, donde vivía y donde fue asesinado). Un lugar de peregrinación para los amantes de la música donde siempre encontrarás a alguien entonando el Imagine.

Por cierto, en este parque descubriréis que en la Gran Manzana las adorables ardillitas son las palomas de aquí: hay multitud de ellas y apenas tienen ya miedo a los humanos.

Times Square

El centro de las luces donde se cruzan la Séptima Avenida y Broadway. Pasaréis por allí mil veces y nunca dejará de agobiaros ;-) . Miles de carteles publicitarios digitales, a cada cual más ostentoso; miles de luces y por supuesto, miles de tiendas (Planet Hollywood, un Toys ‘R’ Us con una noria dentro, Quicksilver, Billabong, Element, Footlocker, …).

El conocido anuncio de Coca-Cola que preside esta plaza es uno de los sponsors que menos paga porque su contrato es de renta antigua: ¡un millonejo de dólares al año! Aquí también se reúnen los neoyorquinos cada 31 de diciembre para despedir al año. Ahora cuenta con una amplia zona peatonal para que ningún turista despistado sea arroyado por un taxi amarillo. Asimismo hay una escalinata roja a modo de gradas donde poder descansar. Tras esa escalinata se encuentra Tkts, un lugar donde se pueden comprar entradas para los espectáculos de Broadway a un precio asequible (hay hasta 43 teatros). Funciona a modo de bolsa: según se va acercando la hora del espectáculo (normalmente suelen empezar a las 8 de la tarde), baja el precio. Por supuesto, asistir a una obra de teatro en Broadway también es obligado. Nosotros disfrutamos de Mary Poppins y puedo decir que nos quedamos con la boca abierta cuando la actriz se puso a volar por el teatro (estos americanos no escatiman en efectos especiales ni siquiera en el teatro ;-) ).

Edificios Singulares

De entre sus más de 4.500 rascacielos podemos destacar los siguientes buques insignia:

  • Empire State Building: el faro de la ciudad. Tras los atentados del 11-S y la caída de las Torres Gemelas, ha vuelto a ser el edificio más alto (102 pisos). Lo cual acojona un poco si tenemos en cuenta que se construyó en ¡menos de un año! sobre el hotel Waldorf-Astoria. Recordado por la película de King Kong, está abierto al público y se ha convertido en un mirador espectacular del resto de la ciudad. Mi recomendación es que vayáis de día a éste y de noche al Rockefeller Center, donde hay más espacio para pasear y disfrutar de las vistas. Por las noches su cima se ilumina de diferentes colores, dependiendo de la ocasión.
  • Rockefeller Center: el otro mirador oficial de Nueva York. Es un complejo comercial que consta de 19 edificaciones (entre ellos está el famoso Radio City Music Hall). En invierno se coloca la pista de patinaje que más veces ha aparecido en las películas. El ascensor que sube al mirador (Top Of the Rock) tiene sorpresa en su techo: una proyección de un recorrido por la historia de la ciudad. Sólo una pega a esta vista: la perspectiva nos impide ver el edificio Chrysler (otro rascacielos lo tapa).
  • Chrysler: edificio de la compañía automovilística, decorado en su cima por gárgolas en forma de águilas y trozos de metal emulando a los antiguos tapacubos o las tapas de los radiadores. Una preciosidad cuando el sol se mira la cara sobre él.
  • Flatiron: en la esquina de la Quinta con Broadway hay una plancha gigante en forma de edificio ;-) . Espectacular por su arquitectura y recordado por todas las veces que ha aparecido en la serie Friends.
  • La Biblioteca Pública de NY. Cuando viajé a la ciudad aún no había empezado mi nueva ocupación en la Universidad. Aún así, esta biblioteca me dejó con la boca abierta. La arquitectura es impresionante, y por supuesto, no nos resistimos a hacernos el carnet ;-)

La Estatua de la Libertad

Como contábamos en el anterior post, hay un ferry gratuito que te lleva a Staten Island, pero ver de lejos a la estatua, no es suficiente. Necesitas poner los pies en su isla y en la de Ellis. Un regalo de Francia de 46 metros de altura. La trajeron desmontada desde allí en nada más y nada menos que 350 piezas. De nuevo se puede subir a su diadema, pero reservando con mucha antelación ya que, por motivos de seguridad, sólo pueden entrar 200 personas por día. El ferry (éste de pago) que te lleva a la estatua también te acerca a la isla de Ellis, primer lugar que pisaban los inmigrantes que llegaban a Nueva York, donde eran inspeccionados tanto legal como médicamente.

El puente de Brooklyn

Une Manhattan con Brooklyn mediante única y exclusivamente hierro. Permite el tránsito de vehículos y personas. El camino peatonal para personas, corredores y ciclistas está en la parte superior central. Mi recomendación es que lo recorráis de día y de noche: podéis hacer la ida de día hacia el distrito de Brooklyn y volver en metro. Otro día el viaje inverso: ir en metro y volver andando hasta Manhattan. Una vez en Brooklyn hay que bajar a un mirador que hay junto al puente, en la orilla, donde las vistas son preciosas (la mítica foto del skyline).

Museos

La mayoría están en la milla de los museos (lateral este de Central Park), una zona donde antiguamente vivían los multimillonarios y los museos fueron comprando poco a poco sus recintos.

  • MET (Museo Metropolitano de Arte): es una mini-ciudad metida dentro de un museo. El precio de la entrada es la voluntad. Podéis examinar su colección completa a través de su página web. Y no os podéis perder el balcón que tiene en la última planta desde el que se puede ver Central Park.
  • MoMa: museo de arte contemporáneo. Aquí están los relojes blandos de Dalí (La persistencia del tiempo) pero seguro que saldréis sorprendidos por el tamaño del cuadro porque es enano (menuda decepción que me llevé). Si os apasiona el impresionismo, aquí os podéis poner morados: Monet, Cézzane, Gauguin, … Los viernes por la tarde la entrada es gratis (aunque ojo, porque los museos en NY cierran a las 17h.)
  • Solomon R. Guggenheim: diseñado por Frank Yoid Wright, es una especie de concha enroscada en blanco. Sin embargo, su arquitecto, que falleció antes de verlo acabado, lo había concebido rojo.
  • Museo de Ciencias Naturales: si habéis visto la película Noche en el museo, ya habéis paseado por él.
  • Intrepid: si te gusta el belicismo, este es tu portaaviones ;-) . “Aparcado” en el muelle 86, en el West Side de Manhattan, dentro de este bicho de la Segunda Guerra Mundial hay helicópteros, aviones de combate, … y hasta un Concorde.

Barrios

Los barrios de Nueva York tienen carácter propio:

  • Chinatown: una ciudad dentro de la ciudad. Canal Street es su arteria. Es un sitio estupendo para descubrir las enormes trastiendas que tienen los establecimientos ;-) .
  • Little Italy: cada vez más little (Chinatown lo está engullendo), casi se reduce ya a una calle llena de restaurantes italianos.
  • El barrio judío: la comunidad judía de Nueva York es muy numerosa y reconocible, puesto que continúan con sus costumbres y su forma de vestir. Ojo con las tiendas allí puesto que los sábados estarán cerradas ;-) .
  • SoHo: el barrio del hierro forjado. En los 50 se llenó de artistas y en los 70 se puso de moda, subiendo los precios y dejando los artistas paso a los yuppies. Aún así aún quedan muchas galerías de arte.
  • Harlem: barrio afro-americano por excelencia. De visita obligada el domingo por la mañana para disfrutar de una misa gospel. Tremendo. Nosotros fuimos a la Antioch Baptist Church (515 West 125th St). Se trata de una comunidad pequeña y familiar con una iglesia de una sola planta. La misa empieza a las 11 (hay que estar sobre las 10,15 porque suele haber cola esperando fuera). No te cobran entrada. Eso sí, te piden la voluntad (antes de entrar te dan un sobrecito para que metas el dinerito ;-) ). Estamos hablando de más de 3 horas de celebración en las que estás cantando, bailando y gritando ¡Amén! (“eimen!”, no confundirse con “hey, man!” como me pasó a mí ;-) ). Se puede uno marchar cuando quiera, pero por respeto es mejor aprovechar un momento de alboroto. También hay que ver la Universidad de Columbia que anda por la inmediaciones.
  • Y muchos más como Grenwich Village, Chelsea, …

La Zona Cero

La reconstrucción está siendo peliaguda porque hay litigios entre las diferentes partes implicadas: familiares, autoridades, políticos, … Se supone que el año que viene tiene que estar construida una gigantesca aguja de más de 500 metros de altura, pero como no hayan pegado un acelerón final, me temo que no llegarán. Aún se respira la catástrofe al visitar la St Paul’s Chapel, una antigua capilla que se salvó de los ataques y sirvió de “campamento base” para policías y bomberos durante los días posteriores al 11-S.

Plazas

De todas las que hay por la ciudad (Times Square, Washington Square, Unisphere, …), la que más me gustó fue Union Square, un lugar con una vida increible: gente jugando al ajedrez, bandas tocando, abrazos gratis, venta de cosas peculiares (como por ejemplo gatitos), … En la parte sur de esta plaza hay una curiosa instalación de arte (por decir algo…) llamada Metronome que pretende ser una reflexión sobre el hombre y el tiempo (y justo lo ponen en la ciudad de la calma…). En la parte derecha se representan las fases de la luna y en la izquierda una serie de números que parecen aleatorios, pero que en realidad muestran las horas transcurridas desde medianoche y las que faltan hasta la siguiente.

Si lo vuestro son las compras, la Quinta Avenida hará vuestras delicias. Las tiendas más caras están allí: desde Tiffany’s hasta la Apple Store. Y cerca está también el conocido y deseado hotel Plaza, la juguetería Fao (la del piano que se toca con los pies de la película Big), el edificio de Cazafantasmas, …

Otros lugares imprescindibles pero que si me pongo aquí a describir, no termino (y bastante Biblia me ha quedado ya este post): el edificio Woolworth, el ayuntamiento (City Hall) justo al la plaza de los afectados por el SIDA, el edificio de la ONU, Madison Square Garden, Wall Street, el estadio de los Yankees, la catedral de San Patrick, Coney Island, US Parcel Post Buliding, la Reserva Federal, Gran Central Terminal, …

Como indica el conocido merchandising: I LOVE NY.

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  • New York, New York (III): Transporte

    a las 1:04

    El metro… ese extraño medio de locomoción que vertebra la ciudad de norte a sur (de Uptown a Downtown) las 24 horas del día durante todo el año. No voy a andarme por las ramas: es siniestro, sucio y está bastante deteriorado. La mayoría de sus estaciones dan miedo, pero es rápido y sirve para lo que sirve: cruzar una enorme ciudad de lado a lado. Muchas de sus estaciones son asadores públicos. Es bajar a las entrañas de la tierra y pensar que estás cerca del infierno. Pero esa idea se te quita de la cabeza en cuanto entras en uno de los vagones: la edad de hielo ha llegado. Con el metro hay que tener cuidado, puesto que existen dos tipos de servicios: express y local. Los express no se detienen en todas las paradas, así que habrá que andarse con ojo a la hora de cogerlos. Existen bonos de 7 días, que por unos $20 te permiten hacer todos los viajes que quieras (los bonos son baratos, los billetes de un solo viaje no tanto).

    Si en algún momento se te había pasado por la cabeza alquilar un coche para moverte por la ciudad, a no ser que tengas muy poco aprecio por tu vida, será mejor que declines la idea. Y es que la conducción es caótica, con miles de taxis amarillos que van como van… y el resto de vehículos que son como tanques (los galones de gasolina en EEUU son muy baratos, por lo que no les importa tener coches gigantescos que tragan combustible).

    Otros vehículos que transitan y llaman la atención: numerosas limusinas (que no son excesivamente caras de alquilar) de todos los colores: blancas, negras, … y hasta vimos una rosa; bicicletas, aunque la mayoría estaban por Central Park (es obligado alquilarse unas y revivir verano azul por este inmenso parque); coches de policía y camiones de bomberos. Nos sorprendió el trabajo que tienen estos últimos, ya que no hacíamos más que verles pasar con la sirena en marcha (desconozco si iban a apagar fuegos o a bajar gatitos de los árboles…).

    Nueva York es una ciudad todo-terreno que permite ser recorrida por tierra, mar y aire. En el caso del mar (o mejor dicho, de los ríos), tendremos ferrys gratuitos para movernos hasta Staten Island. La razón de que no cuesten ni un duro es que antiguamente era una línea privada propiedad de una familia de multimillonarios de Staten Island. Un día la cedieron a la ciudad de Nueva York con una condición: que el precio fuera inferior a 25 centavos. Pero el gasto originado por la gestión de tickets de la compañía era mayor que los beneficios, así que se volvió gratuito. Parten cada media hora desde Battery Park y su recorrido ida y vuelta pueda llegar a la hora y media. Es una mezcla curiosa: neoyorkinos viajando a su lugar de trabajo habitual (sentaditos y calmados) junto a turistas exaltados por ver a la Estatua de la Libertad. El truco es ponerse al inicio en la proa para disfrutar de las mejores vistas y luego situaros en el lado derecho (cuando vais dirección Staten Island) y en el izquierdo a la vuelta a Manhattan para que podáis disfrutar de las mejores vistas. Aún así una recomendación: se os quedará corto cuando veáis la Estatua tan cerca pero a la vez tan lejos teniendo en cuenta que esta ciudad sólo se visita una vez ;-) . Necesitaréis ir luego a su isla.

    Y en el caso del aire, existen varias compañías que ofertan viajes en helicóptero. Es una experiencia única (y eso que “acojona” un poco la suavidad con la que despegan). Nosotros lo hicimos a través de la compañía Liberty Helicopters. No vuelan sobre la ciudad, sino que la “bordean” desde sus ríos. Se pueden obtener instantáneas como ésta:

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  • New York, New York (II): Costumbres y curiosidades

    a las 0:14

    Si había dos pasiones en julio entre los neoyorkinos eso era Obama y Michael Jackson (no sé cómo estará ahora la cosa ;-) ). El presidente de los Estados Unidos está presente en casi todos los rincones de la ciudad: desde su figura de cera en el Madame Tussaud hasta los Obama Condoms que venden en Times Square.

    El rey del pop tampoco se queda atrás: una venta ambulante muy común son láminas de la ciudad. Estos puestos se reparten por toda la metrópoli y casi siempre son de edificios típicos, a excepción de las de Michael y John Lennon. Durante la misa de Gospel en la que estuvimos el domingo también fue nombrado en varias ocasiones en el sermón.

    Si en Múnich me sorprendió la cantidad de apothekes (farmacias) que había por la ciudad, aquí me quedé boquiabierta con el emporio Duane Reade: una cadena de parafarmacias (bueno, más que parafarmacias eso parecía el supermercado del medicamento con otras muchas cosas de droguería, papelería, alimentación, …). Si os preguntabais como yo quién sería esa o ese Duane Reade (para cazarlo, porque tiene que atesorar una riqueza de órdago…), deciros que el nombre no corresponde a ninguna persona sino que hace mención a la localización del primer establecimiento: entre las calles Duane y Reade.

    También nos dio tiempo a catar un poco la televisión norteamericana en el hotel. Lo suficiente para descubrir que los estadounidenses lo hacen todo mejor que aquí: si se ponen a hacer telebasura, nos dan mil vueltas. Y es que una de las mañanas, mientras esperábamos el turno de ducha, pudimos “disfrutar” de una especie de Diario de Patricia en el que se presentaban chicas de unos 15 años que querían quedarse embarazadas a toda costa. Inquietante… (por decirlo de alguna manera). Otra costumbre que no me terminó de convencer es que los cortes publicitarios son más cortos pero más frecuentes: un capítulo de “Salvados por la Campana” (sí, veíamos esta serie por las mañanas :-) ), tenía cuatro interrupciones. Y otro dato curioso: a pesar del no-fichaje de Ricky Rubio en la NBA, ya aparecía en spots publicitarios.

    Ahora bien, si lo que realmente te gusta es la música y no la televisión, Nueva York es tu ciudad. Se organizan numerosos conciertos de alto nivel de forma gratuita. Por ejemplo, el Today Show de la NBC prepara conciertos de Abril a Septiembre los viernes de entrada libre (el primero que llega, entra) con artistas como Keane, Coldplay, Alicia Keys, … Eso sí, es necesario madrugar una pizca ;-) . También es muy corriente poder disfrutar de un recital improvisado en el metro, en algún parque o plaza. Hasta se hacen festivales en la isla de la Estatua de la Libertad. Por no hablar de los locales de Jazz y el espectáculo musical que se prepara en las misas de Gospel.

    En el ámbito tecnológico es claro que nos llevan una buena ventaja. El acceso a Internet allí es el día a día del neoyorkino medio: desde cualquier Starbucks con wifi gratis hasta una piedra aislada en medio de Central Park con dispositivos GPRS (antes tenían wifi pero ante la falta de financiación, quitaron los puntos de acceso). No me extraña que se hayan puesto en pie de guerra en los bares con los portátiles, dado que es muy chocante entrar en una cafetería y ver todas las mesas ocupadas únicamente por una persona (eso sí, chateando con sus amigos a través de Facebook ;-) ). La Gran Manzana hace honor a su nombre porque el dueño y señor es Apple. Desde su impresionante Apple Store hasta todos los portátiles, ipods y iphones que inundan la ciudad. Y el uso de las redes sociales está mucho más asimilado que aquí. Así se puede comprobar en este cartel de restaurante, donde además del menú nos indican cuál es su cuenta de Twitter y Facebook:

    Por supuesto, encontramos abrazos gratis en Union Square (me encantó esta plaza… pero ya llegará el post de los lugares a visitar):

    Y la publicidad del todopoderoso Google ha llegado hasta las farolas:

    Por concluir esta sección de curiosidades, comentar por aquí que yo tengo más que pensado mi trabajo en la Gran Manzana: por las mañanas a pasear perros y por las tardes a basurear en los barrios ricos para vender lo recogido luego en las plazas neoyorkinas. No me digáis que no es un buen plan ;-) .

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  • New York, New York (I)

    a las 0:47

    Tenía pendiente el post resumen de mis vacaciones en Nueva York, como ya anteriormente hiciera con Múnich. Ha pasado ya más de medio año de aquello, pero dos personas me han preguntado de cara a la Semana Santa, así que aquí va la experiencia (por si a más gente le puede ser de utilidad). Lo dividiré en varias entregas contando costumbres, curiosidades y lugares de obligada visita. Si tú eres una de esas personas que se va a NYC, desde aquí te dedico toda mi envidia ;-)

    La ciudad de los rascacielos, la Gran Manzana, la capital del mundo, la película eterna, … Muchos son los nombres que se le pueden dar a Nueva York, un lugar donde todo es grande (sus edificios, sus ríos, sus parques, sus habitantes, …) a excepción de sus perros (no verás ningún pastor alemán por allí). Mezcla de culturas, razas, religiones, idiomas, olores, sabores, … la palabra diversidad es la que mejor la define. Por cierto, a todo aquel que no se atreva a emprender el viaje porque no controle el inglés, que se despreocupe: la inmensa mayoría sabe castellano. Desde los agentes de la aduana hasta cualquiera de los camareros que te atiendan. De hecho, mucha de la publicidad del metro estaba en inglés y castellano.

    Para ponernos en antecedentes, decir que la ciudad de Nueva York está en el extremo este de Estados Unidos, a unos 8 horas de ida en avión y unas 7 de vuelta (esto viajando desde Alemania). La diferencia horaria entre la ida y la vuelta se debe a la pelea que mantiene el avión con la rotación del planeta (que se empeña en seguir girando en la ida a la contra y en la vuelta a favor). Tiene tres aeropuertos: el JFK, La Guardia y Newark. Bueno, para ser más exactos, Newark pertenece a New Jersey (ciudad que limita al oeste con NY).

    La ciudad está dividida en cinco distritos: Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island. A su vez, Manhattan (donde está lo más característico) se divide en barrios: Downtown, Midtown, Greenwich Village, Chelsea, Chinatown, Upper East Side, Little Italy, Harlem, … De los cinco distritos, el único que está unido a tierra firme es el Bronx. Es decir, el resto son islas rodeadas por los ríos Hudson y East.

    La ciudad se divide en cuadrículas gracias al orden de las calles que la arañan de este a oeste y las avenidas que lo hacen de norte a sur, como si fuera una malla. La única avenida que transcurre de forma diagonal es Broadway, la más larga de todas y que cruza por medio de Times Square. Las calles, en su mayoría, no tienen nombre sino números (del 1 a la 212 en el caso de Manhattan). El número 1 empieza en el sur y conforme subimos, aumenta ese número hasta llegar al Bronx (en el norte). En el caso de las avenidas, la más importante y que divide la isla de Manhattan en este y oeste es la 5ª avenida (lugar mítico donde encontraremos las mayores tiendas de lujo). Esta ordenación (que es de mucha ayuda para la orientación de los extranjeros), hace que para localizar un lugar sea necesario indicar siempre el cruce de calle y avenida. Así, el Empire State está en la 5ª Avenida con la 34th Street.

    Con la climatología tuvimos mucha suerte, dado que muchos nos habían advertido que en Julio hace mucho calor (y sobre todo, mucha humedad), con constantes tormentas. Nosotros, a excepción de un día, tuvimos una temperatura muy agradable. Eso sí, soportar las temperaturas de los establecimientos es ya otra historia. Llegamos a pensar que los estadounidenses no saben para qué sirve ese aparatito llamado termostato. Aunque haga un sol de justicia, no se puede uno olvidar de meter una chaquetita en la mochila si no quiere terminar con principios de congelación comiendo o en los vagones del metro.

    Cuando pises tierra, deberás retrasar tu reloj seis horas (un amigo ideó un truco para ser conscientes en todo momento de qué hora era en casa: los minutos son constantes pero para saber la hora sólo es necesario girar la mano). Deberás también empezar a pensar la temperatura en grados Fahrenheit, las distancias en millas, los pesos en libras, las cantidades en galones, … Otra cosa que cambia es la corriente eléctrica. Aquí es de 110 v (por lo que necesitaremos un adaptador para nuestros artilugios, no sólo por la diferencia de las clavijas). Los móviles también tendrán que ser tribanda para funcionar en la frecuencia americana.

    En la próxima entrega, costumbres y curiosidades.

    De las Ondas a la Red: febrero 2010

    a las 2:10

    Aquí van los audios de los programas correspondientes al mes de febrero de la sección De las Ondas a la Red en Hoy por Hoy Bilbao. Un mes corto pero intenso ;-)

    01-02-2010: Aitor García Rey analiza Irekia

    Aitor García Rey, de Linking Paths, analiza Irekia, la nueva plataforma lanzada por el Gobierno Vasco que busca la participación ciudadana y el open government.

    08-02-2010: Plootu, guías turísticas a la carta

    En esta ocasión contamos con los creadores de Plootu: Alex Dolara e Iñigo Atutxa. En Plootu trabajan con las oficinas de turismo para ofrecer al usuario la posibilidad de generar guías de viaje personalizadas y disponibles en formato PDF para imprimir o visualizar desde cualquier dispositivo portátil.

    15-02-2010: I Jornada Ciudades, ciudadanía e Internet

    El pasado 20 de febrero se celebró en la Universidad de Deusto la jornada “Ciudades, ciudadanía e Internet” de la mano de la plataforma “Colabora en Nuestras Ciudades“, que se dedica a facilitar el empoderamiento de la ciudadanía en la gestión de las capitales, ciudades y pueblos de la la CAV. Jose Antonio del Moral nos presenta el evento.

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    La erótica del papel

    a las 22:58

    A mí no me queda ninguna duda: el papel sigue teniendo una mayor atracción que los bits y los bytes. Recientemente lo pude comprobar en mis carnes al aparecer en una foto de La Mirilla de el periódico El Correo. Para los que no lo conozcan, se trata de una sección con fotos y noticias de la vida social de Bizkaia. Vamos, que para aparecer aquí, el único mérito es estar en un acto. El caso es que cuando lo vieron en mi familia, se les hinchó el pecho. Sin embargo, cuando participo en algún congreso que sólo tiene repercusión en la Red, siguen sin enterarse muy bien de qué va la fiesta.

    Y a mí me pasa un poco lo mismo. Esta semana he recibido en mi casa un libro que he hecho a través de Panraven con las fotos y la historia de mi viaje a Múnich. Y me he derretido ante el tacto y la sensación de que era algo profesional.

    Libro hecho en panraven

    Panraven es un servicio web que permite contar nuestros viajes o crear historias para luego compartirlas de forma online o solicitar la impresión del ejemplar. Como punto positivo, la calidad de la estampación. Tenía miedo de que las imágenes quedaran pixeladas, dado que en pantalla se ven a un tamaño menor, pero nada de eso. Como punto negativo está el diseño encorsetado de las páginas. Me las he visto y deseado para intentar cambiar determinadas disposiciones ya fijas que ofrecen.

    Sólo me queda darles las gracias por permitirme crear este libro a cambio de compartir mis fotos de Bilbao en su plataforma para que sean incluidas en otras historias.

    Viaje a Múnich III: lugares de obligada visita

    a las 23:02

    Aquí llega el último capítulo de mi viaje a Múnich. En este post repasaré lugares de visita obligada por todo aquel que quiera descubrir esta estupenda ciudad.

    Para hacernos una idea de su magnitud, debemos saber que la superficie aproximada de la urbe es de 310 km2 dividida en 25 distritos.

    Si existe el dicho que todos los caminos llevan a Roma, en Múnich yo lo cambiaría por todos llevan a Hauptbahnhof y Marienplatz. La primera es la estación central de la capital bávara. La segunda es la plaza central y centro del casco antiguo. Cerca de ella están los edificios más emblemáticos:

    • Frauenkirche (en alemán es una abreviatura de Kirche Unserer Lieben Frauen, es decir, Iglesia de Nuestra Amada Señora). Es de estilo gótico. Sus imponentes dos torres de 99 metros se ven desde casi toda la ciudad. Hay una historia curiosa que le da un aire de misticismo. Se cuenta que el arquitecto hizo un pacto con el diablo para construirla: le prometió que no tendría ninguna ventana. Sin embargo, lo que hizo fue diseñarla de tal forma que, desde un punto, no se ve ninguna. Cuando vino el diablo, le llevó a ese punto y el diablo se regocijó ante la obra. Sin embargo, se terminó dando cuenta del engaño y estalló de ira dejando su huella en ese punto, al que se le denomina “La huella del diablo” (Der Teufelstritt). También aquí está la tumba de Luis IV de Baviera.
    • Neues RathausNeues Rathaus: es el nuevo ayuntamiento, aunque lo de nuevo no nos debe llevar a engaño pues fue construido entre 1867 y 1909. Es de estilo neogótico. Tiene un carrillón que sólo se pone en marcha a las 11 y a las 12 de la mañana y que muestra la historia de Múnich. En sus soportales está la oficina de turismo (¡donde te cobran por casi todo!).
    • Altes Rathaus: el antiguo ayuntamiento está justo al lado del nuevo. Éste fue construido entre 1470 y 1480. En la actualidad, en su interior alberga el museo del juguete. Tiene un soportal debajo por el que se puede pasar y ver un curioso artilugio mecánico que suena cada pocos minutos como una especie de caja de música.
    • Viktualienmarkt: es la plaza de las vituallas. Un mercado donde comprar y degustar los productos típicos de la tierra.
    • Hofbräuhaus: la cervecería centenaria más famosa, fundada en 1589. Es enorme y dispone de varias salas. En ellas hay mesas corridas de madera en las que degustar una buena mass (jarra de 1 litro de cerveza que pesa el doble y que hay que coger con una sola mano para que no te tomen por un pardillo ;-) ). Allí te sientas con el resto de gente, por lo que es un lugar excelente para relacionarte. Aunque la mayoría éramos guiris, también pudimos charlar con alemanes. Hay espectáculos musicales y además sirven comida. De hecho, allí probamos nuestro primer pretzel, una especie de panecillo salado en forma de lazo (que por cierto, no nos gustó nada). No es muy caro para lo turístico que es: unos 7 € la mass. Recomiendo probar la cerveza Original y la Dunkel (negra).
    • Karlstor e Isartor (las puertas de Karl e Isar). Karlstor está junto a Karlsplatz, donde en invierno montan una pista de hielo. Es el sitio ideal para iniciar tu paseo hasta la Marienplatz, terminando luego en Isartor.
    • Englischer Garten (Jardín Inglés): es el jardín más grande de la ciudad con 373 hectáreas. Una especie de Central Park muniqués que le sirve de pulmón. En su interior podemos encontrar desde una torre china hasta intrépidos surferos que moldean los rápidos del río Isar. Se dice que a los alemanes les gusta mucho tomar baños de sol desnudos sobre la hierba, aunque obviamente, con -6º C no vimos a ninguno.
    • Como en todo viaje que se precie hay que comprar regalos a alguien, toca visitar Los Cinco Patios (Die Fünf Höfe), un pasaje comercial de arquitectura premiada, situado entre las calles Theatiner y Maffei.

    En otro extremo de la ciudad tenemos juntas las instalaciones que acogieron los juegos olímpicos de 1972 (tristemente recordados por el asesinato de atletas israelíes a manos de terroristas palestinos) y el museo BMW. Olympiapark tiene estructuras sorprendentemente modernas para la época en las que fueron construidas, aunque están un poco descuidadas. Una enorme torre de televisión (Olympiaturm) de más de 290 metros de altura lo domina todo. En su parte superior hay un restaurante y un mirador que giran lentamente. A su lado, el museo BMW, visto desde las alturas, tiene la forma de unos enormes pistones de motor. Tiene tres partes diferencias: la cadena de montaje (donde si pides cita puedes ver a los enormes brazos mecanizados construyendo coches como churros), el museo propiamente dicho y una especie de concesionario donde se pueden probar y comprar vehículos. Aquí fui un poco obligada por un apasionado del motor y debo decir, aún así, que el museo me gustó mucho por su elegancia en la forma de presentar las cosas. Puedes ver desde el BMW que usó James Bond, hasta los coches de Fórmula Uno o esta rareza llamada Gina cuya carrocería es de un material similar al nylon.

    Museo BMW - Múnich

    Al este tenemos una zona llena de museos de arte: el Alte Pinakothek, el Neue Pinakothek y el Pinakothek der Moderne. El Alte Pinakothek recoge obras desde la Edad Media hasta el siglo XVIII; el Neue Pinakothek desde finales del XVIII hasta la década de 1920; Pinakothek der Moderne guarece el arte moderno. Los GirasolesYo tenía especial empeño en ir al segundo puesto que allí se encuentra el famoso cuadro de Los Girasoles de Van Gogh. De hecho, hay una graciosa anécdota con esto. Cuando llegamos el domingo a eso de las 17:30, nos dijeron que cerraba a las 18:00 así que me llevé una gran decepción porque pensé que ya me había quedado sin verlo. Para mi suerte, el lunes no cerraban. Cuando nos íbamos, un amigo me comentó que igual no estaba ese cuadro porque él lo había visto en agosto en la National Gallery de Londres. La decepción se apoderó de mí así que, antes de irme, le pregunté a una amable señora del museo. Ella me comentó que sí que estaba, pero para no dejar que mi decepción disminuyera, agregó que había muchas copias por el mundo. Y es que parece ser que Los girasoles es una serie de cuadros: hay tres similares con quince girasoles en un jarrón, y dos con doce girasoles, también en un jarrón. Me queda la esperanza de que el primer jarrón pintado con doce girasoles es el de Múnich. Otra cosa curiosa es que en este museo puedes sacar todas las fotos que quieras, así que no pude evitar inmortalizarme con mi famoso fetiche ;-) .

    Se nos quedaron en el tintero otros muchos sitios como el Allianz Arena (el campo de fútbol del FC Bayern y el TSV 1860), la Residenz (un hermoso palacio real), el Deutsches Museum (museo de la Historia de la Ciencia y la Técnica Alemana), … Pero bastante recorrimos en sólo cuatro días.

    Para terminar, os recomiendo el capítulo del programa Planeta Finito dedicado a la ciudad bávara presentado por Carlos Chamarro (el canijo de Cámera Café).

    En capítulos anteriores:

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  • Viaje a Múnich II: Dachau

    a las 0:30

    Dachau
    Seguimos con la saga Viaje a Múnich. En este capítulo toca contar la parte más dura del viaje. Y con lo de dura, me refiero a la más emotiva, porque supuso echar la vista atrás a la Historia más negra de Alemania.

    El domingo lo reservamos para visitar Dachau, una pequeña localidad cercana a Múnich (a unos 20 km.), tristemente conocida porque en ella se construyó el primer campo de concentración de Alemania en marzo de 1933, pocos días después de que Hitler fuese nombrado Führer. El 29 de abril de 1945 fue liberado por las tropas estadounidenses. Ahora se ha convertido en un recinto conmemorativo que honra la memoria de todas las personas que allí sufrieron al peor enemigo del ser humano: el propio ser humano.

    Theodor Eicke fue el comandante de este campo, así como el ideólogo del plan organizativo que más tarde sirvió de modelo para el resto de centros de internamiento. Se dice que era experto en destrozar psicológica, moral y físicamente a los presos.

    Ya sólo atravesando la puerta de entrada, los pelos se te ponen de punta al leer el famoso letrero que “adorna” la puerta: “Arbeit Macht Frei” (El trabajo os hará libres).Arbeit Macht Frei

    Una vez dentro, hay diferentes partes que visitar. Se puede empezar por el edificio de mantenimiento, construido por los propios prisioneros. Allí empezaban los degradantes registros de los nuevos cautivos. En la actualidad acoge el museo central con la mayoría del material gráfico. Se pueden ver los mapas con todos los campos que existieron en Europa, información sobre los prisioneros (religiosos, de una determinada orientación sexual, contrarios al régimen, o simplemente polacos), etc… En la azotea del edificio estaba pintado en grandes letras: “There is a path to freedom. Its milestones are: Obedience, Honesty, Cleanliness, Sobriety, Truthfulness, Love of thy Fatherland“.

    malariaLa parte más escalofriante es la que narra los terribles experimentos médicos que se llevaron a cabo con los reclusos a cargo del doctor nazi Sigmund Rascher (amigo del no menos sombrío Josef Mengele). Se les sometía a enormes cambios de presión de cara a estudiar cómo sufrirían los pilotos nazis en las alturas. Se hacían pruebas para determinar a qué temperatura morían por hipotermia. E incluso tenían pequeñas redecillas que colocaban en los brazos de los penados junto con mosquitos infectados de malaria para luego probar posibles antídotos.

    Tras esto, se pueden visitar los barracones de los prisioneros. En su día había 34. Ahora sólo se conservan dos: uno tal cual estaba y otro reconstruido. El resto fueron demolidos aunque unas marcas en el suelo indican su ubicación. Allí podemos ver camastros de madera, baños compartidos y demás “comodidades”. En las épocas de verano, les obligaban a cerrar las ventanas y les ponían la calefacción. Sin embargo, en invierno, les hacían abrirlas y les quitaban el calor.

    Siguiente paso, visitar el bunker. Así se conocía a las celdas en las que los encerraban para someterlos a terribles interrogatorios.

    Y cuando crees que nada te va a sorprender más, acabas en el crematorio, la cámara de gas y las cámaras de desinfección. Si bien en un principio el campo se usó como lugar de reclutamiento, a partir de 1941 comenzó el exterminio en sus instalaciones. En cifras se dice que pasaron por allí más de 200.000 prisioneros y que 30.000 murieron asesinados, sin contar los que fallecieron por las malas condiciones en las que vivían. Por cierto, las mujeres no entraron hasta los últimos años.

    El proceso que seguían era:

    • Les hacían desvestirse con la excusa de darles un baño. Sus ropas eran movidas a las cámaras de desinfección para poder ser reutilizadas por otros presos.
    • Ese supuesto baño incluso tenía un rótulo en el que ponía brausebad (en alemán, cuarto de duchas). Sin embargo, lo que salía por las alcachofas no era agua, sino gas venenoso.
    • Una vez que ya estaban muertos, se quemaban sus cuerpos en el crematorio.

    crematorio

    A Dachau se puede ir en tren con el S2 dirección Petershausen hasta Dachau Station y luego allí hay un autobus con un cartel que te lleva al campo de concentración. Desde Múnich se tardan unos 25 minutos desde la estación central, Hauptbahnhof.

    La entrada es gratuita.

    Más información.

    En capítulos anteriores:

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  • Viaje a Múnich I: costumbres

    a las 13:53

    Achtung: Ya estoy de vuelta de mi mini-incursión bávara y amenazo con escribir una serie de posts largos contando la experiencia. Porque no hay mejor forma de recordar en el futuro este viaje. E incluso puede que la información le pueda ayudar a alguien ;-)

    Escudo de MunichHe pasado cuatro días en Múnich (o München en alemán) y vuelvo encantada. La ciudad es preciosa aunque imposible de ver en tan poco tiempo. Por ponernos un poco en situación, decir que es la tercera en número de habitantes de Alemania (tras Berlín y Hamburgo). Está al sur (pero no penséis por ello que hace calor ;-) ) y es la capital de Baviera (Bayern en alemán). El nombre proviene del lugar de fundación, puesto que estaba cerca de una comunidad de monjes Benedictos y así fue referido como Zu Den Munchen (sitio de los pequeños monjes). Por eso en su escudo aparece un monje (y no una cerveza como cabría pensar ;-) ).

    La única pega de este viaje ha sido el frío que hace allí en estas fechas (entre 4 ºC y -6 ºC). Cuesta un poco adaptarse y más cuando está nevando casi de continuo. Eso sí, se trata de nieve seca. Sales a dar una vuelta y pareces un muñeco de nieve, pero te sacudes y apenas estás mojada. De hecho, me pareció curioso lo difícil que es encontrar termómetros por la calle (será para no generar frío psicológico ;-) ).

    A pesar de esto, los muniqueses hacen mucha vida en la calle. Es increíble ver cómo está la ciudad plagada de puestos donde comprar comida y comerla de pies (algo que no te hace tanta gracia cuando buscas un sitio para alimentarte y estás más cansada que un perro tras estar todo el día andando…).

    En estas fechas el sol se esconde sobre las 16:30, por lo que las horas de luz son pocas. Y esto también hace que las avenidas se queden casi desiertas (a excepción de los guiris) sobre las 10 de la noche. Y si quieres salir de fiesta hazte una idea de que como mucho lo alargarás hasta la 1.

    Transporte

    Múnich está altamente conectada mediante trenes (S), metros (U), tranvías y autobuses. Puedes sacar un bono para tres días que te permite utilizarlos todos cuanto quieras y por un precio muy económico (incluso te hacen descuentos en algunos museos con él). Casi todas las paradas de tren y metro son como otra ciudad alternativa subterránea, pues van acompañadas de tiendas y puestos de comida.

    Una cosa llamativa es que todos los medios de transporte son abiertos. Es decir, si quieres usar el metro o el tren, tienes máquinas canceladoras, pero no hay barreras. En los autobuses la gente entra por la puerta delantera y trasera sin picar en ningún sitio. Se supone que si te pillan sin billete, te cae una multa de 50 euros, pero durante nuestra estancia no hemos visto a nadie controlando. Eso nos hace una idea del civismo de los alemanes. Si se hace esto aquí… me temo que no pagaba nadie.

    Otro ejemplo de civismo lo muestran en la carretera. Parece una contradicción que, no teniendo límites de velocidad, conduzcan con tanta prudencia. Nos llevamos una buena sorpresa al comprobar cómo los taxistas paraban en los pasos de peatones a que pasásemos. Aquí, si un taxista te ve poniendo un pie en el paso de cebra, acelera.

    En las principales estaciones había pantallas enormes donde emitían noticias, anuncios, etc… Fue curioso, en un momento determinado, ver a la gente ensimismada mirando un mensaje de error ;-)

    Los metros y trenes son de lo más variopinto. No cogerás uno igual. Los hay nuevos, viejos y aún más viejos. Mucho cuidado a la hora de coger un tren, porque en ocasiones van varias máquinas encadenadas que se separan en las bifurcaciones. Nosotros casi no llegamos al aeropuerto por montarnos en la máquina delantera que, a una parada de llegar, se iba para otro destino. Menos mal que nos enteramos y nos cambiamos a tiempo ;-)

    bicisPero, sin duda alguna, el transporte estrella es la bicicleta. Está todo plagadito de ellas. Ya puede estar cayendo la mayor de las nevadas, que ahí los tienes dándole a los pedales. Hay auténticos aparcamientos de bicis por las calles. Incluso las dejan allí por las noches, por lo que las encontrarán con una capita maja de nieve al día siguiente.

    Comunicándonos
    Me ha sorprendido desagradablemente el nivel del inglés de los muniqueses. En la mayoría de los sitios nos hemos hecho entender, pero les cuesta horrores hablarte en inglés. Incluso nos hemos topado con gente en el info-point de la estación central que no sabía ni una palabra. En el otro extremo estaba una camarera que sabía alemán, inglés e incluso castellano.

    Cada dos pasos te encuentras con un hotel, una farmacia (qué mosqueo llevaba hasta que descubrí lo que significaba apotheke…) o un puesto de comida. Por contra, no subimos ni una sola cuesta. Nosotros, que estamos acostumbrados a los desfiladeros de Basauri, no nos lo podíamos ni creer.

    Como ya casi en la mayoría de ciudades europeas, no está permitido fumar en ningún establecimiento. Así que ves a la gente tomando un café en una terraza con -4 ºC. Eso es vicio, porque además el precio del tabaco está por las nubes (aunque también su sueldo mínimo). Por otro lado, el índice Big Mac está parejo al de España. Es decir, te cuesta lo mismo una hamburguesa en un McDonalds de aquí, que en uno de allí (pero vuelvo a reiterar lo de sus sueldos mínimos).

    Por lo demás, todo más o menos parecido: mismo huso horario, mismos enchufes (y casi mismo voltaje), misma moneda, … Una ciudad recomendable. En futuros posts iré contando los sitios que visitamos.

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