God save London! (I)

Como ya va siendo costumbre por este rincón, toca una serie de posts contando la experiencia de mi viaje a Londres, para que quede como cuaderno de bitácora y por si a más gente le puede ser de utilidad. Estará dividido en varias entregas contando costumbres, curiosidades y lugares de obligada visita.

Londres, London, Londinium. Muchas ciudades en una, que lo tiene todo y bien mezclado: edificios históricos con diseños innovadores; antiquísimas guardias reales con lo más underground; nuevas tendencias con ambientes un tanto rancios (a veces enmascarados bajo la palabra vintage); muchas culturas y razas (y cada vez menos ingleses); cabinas de teléfono rojas; autobuses también rojos de dos plantas; sol, lluvia, viento, calor, frío, … pero todo en un único día.

De hecho, hay un objeto que no puede faltar en tu bolso: el paraguas. Por mucho que cuando amanezca, brille el sol y los pajarillos canten, no te puedes fiar. No hay más que ver cómo todas las borrascas que entran por Galicia tienen un eje de giro: Inglaterra. Es ilustrativo que en la BBC dan su “weather” mostrando cómo los bancos de lluvias se mueven a lo largo del día y no poniendo solecitos y nubes como aquí.

Por tanto, notaréis que existen dos Londres: el de la luz y el de la lluvia. En cuanto un rayo de sol aparece, la gente asoma sus cuernos por parques y calles, tomando los edificios otro color (no os podéis perder el dorado del Parlamento cuando está atardeciendo).

Los ingleses son especiales: tienen moneda diferente (libra), sistemas métricos diferentes (galones, millas, grados Fahrenheit, …), enchufes diferentes (con tres clavijas) y hasta conducen al revés (menos mal que en todos los pasos de cebra está pintado en el suelo para donde tenemos que mirar los despistados turistas…). Que sepáis que esto de conducir en la otra dirección no es un mero capricho. Más bien se trata de una costumbre heredada de cuando los carruajes de caballos llenaban las calles. Para que los conductores no diesen a los peatones con sus látigos, se movían por la izquierda.

Mis sensaciones más personales y subjetivas: es una ciudad cara (ya no sólo por el cambio de la libra), con mucho caos (Oxford Street me agobió mucho más que en su día Times Square en NY), con gente nativa no excesivamente amable pero llena de foráneos trabajando (que compensan lo secos que son los ingleses) y con un tiempo endiablado (si viviera aquí, terminaría con depresión por tanta lluvia y tan poco sol… y mira que vivo en Bilbao ;-)). Eso sí, se nota que es la cuna de las nuevas tendencias, de las expresiones culturales, de grandes bandas y cantantes que surgen en los pubs, de artistas callejeros como Banksy (es impresionante ver cómo el merchandising de sus obras se ha adueñado de la ciudad y, sin embargo, los funcionarios no dejan ni un graffiti vivo) y un lugar por el que puedes pasear con una maceta en la cabeza y nadie se te quedará mirando. Eso sí, encontrarás cámaras de vídeo grabando por todas las esquinas.

En cuatro palabras yo diría que Londres es im-prescindible e im-presionante.

Transporte

A pesar de que Inglaterra sea una isla, tenemos multitud de opciones para llegar hasta Londres: por aire, tierra o mar. Con sus nada más y nada menos que cinco aeropuertos, podremos llegar en avión con mucha facilidad. Si lo tuyo es el Low Cost, probablemente desembarques como nosotras en Stansted, un aeropuerto que está bastante lejos de la ciudad (a hora y media en autobús). Por mar tienes los ferrys y por tierra el Eurotúnel.

Una vez dentro de la ciudad también tenemos bastantes opciones: el archiconocido Metro, los aún más archiconocidos autobuses rojos de dos plantas, los trenes DLR y, por supuesto, tus pies (que al final son los más fiables). Lo mejor es cogerse un bono de transporte de varios días (hay travelcards de 1, 3 ó 7 días) o una tarjeta oyster que se puede recargar y te sirve para metro, autobús y tren.

El metro o Tube, como ellos lo conocen, es viejito aunque eficiente, pero hay días en los que se puede convertir en tu peor pesadilla: mucha gente, cortes de servicio sin previo aviso, calor, … Su famoso plano fue diseñado por Harry Beck hace casi 80 años. Ojo, porque no muestra la posición geográfica de las estaciones.

Los afamados autobuses son ideales para disfrutar de la ciudad en modo turista porque su segundo piso acristalado ofrece unas vistas envidiables. Eso sí, como tengas prisa, olvídate de usarlos porque el tráfico en Londres es horrible (a pesar de la cuota que cobran a los vehículos que quieren transitar por el centro).

El DLR (Docklands Light Railway) es el sistema de tren ligero. A no ser que queráis salir de Londres o acercaros a partes que no cubra el metro, seguramente no lo probéis.

En próximas entregas llegarán los sitios imprescindibles por los que pasar :-).

Por el día, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto. Por la noche, rompiendo techos de cristal en Doce Miradas. Y como dormir está sobrevalorado, colaboro en Radio Bilbao en la sección "De las ondas a la red" del programa Hoy por Hoy Bilbao. Puedes saber más de mí o echar un vistazo a mis publicaciones, cursos y participación en congresos.

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