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Los jóvenes, la cultura y las nuevas tecnologías

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Foto de nativos digitalesLa semana pasada estuvimos en las III Jornadas Internacionales de trabajo con los Observatorios de Cultura, celebradas en Bilbao. Por primera vez tuvieron un carácter monográfico: los hábitos y las prácticas culturales de los jóvenes. Y por supuesto, salieron a la palestra las nuevas tecnologías y cómo éstas están modificando las costumbres de nuestros queridos nativos digitales.

Así que he recopilado una serie de tópicos que sería interesante derrumbar cuanto antes:

  • Los jóvenes son más diestros con las nuevas tecnologías. Lo he dicho una y mil veces, pero no me cansaré de repetirlo porque mi día a día en la Universidad me lo recuerda como un guantazo en la cara. Los jóvenes vienen con las tecnologías amortizadas y sin miedo a ellas porque ya no son nada nuevo. Desde que echaron sus primeras lágrimas en el paritorio, las TICs les rodeaban. Así que el temor a lo nuevo ya no está presente. Sin embargo, eso hace que pierdan una pizca de curiosidad sobre las mismas (dejan de preguntarse cosas). Y que hagan un uso muy inferior a las posibilidades que les ofrecen.
  • Las nuevas tecnologías se usan con especial énfasis en el mundo académico. El ocio es, sin duda alguna, el que ese lleva la palma. Nuestros alumnos te subirán una fotografía a tuenti en un periquete… pero igual les cuesta más subir una práctica a moodle ;-).
  • Las TICs democratizan la cultura, dando acceso a todos a la información. ¿Y no será al revés? ¿No estaremos creando brechas de elitismo? Aún hay grupos importantes de personas que no tienen acceso a Internet o que, aún teniéndolo, no saben usar todas las herramientas. ¿Realmente las nuevas tecnologías mejoran la integración o la exclusión? ¿Qué sucede con los chavales/as que no están en la red social de sus amigos? La eterna dicotomía de estar o no estar. Por no hablar de la brecha que se está dando ahora mismo entre padres e hijos, profesores y alumnos, …
  • Internet es un lugar de fantasía donde las personas se reinventan. Internet es un lugar donde todos terminamos desembarcando tal y como somos. De hecho, cada uno de nosotros hace un uso diferente de las herramientas en base a sus gustos. No participará lo mismo en la Red una chica de 15 años que una mujer de 35. Tienen inquietudes diferentes y por ende, identidades digitales diferentes. De hecho, los jóvenes sienten un menor apego a su privacidad, así que lo que muestren será aún más fidedigno. Hoy mismo comentábamos que no existe un mundo real y otro virtual: ambos son reales pero ocupan diferentes espacios.
  • Con Internet los jóvenes se aíslan y sólo se relacionan a través de las pantallas. Alguna otra vez he hablado del blended networking y de cómo muchas de las relaciones que se establecen en Internet terminan desembocando en la “vida offline”. Y a la inversa. Además, cuanto mayor es la red física de contactos, mayor es la red virtual.
  • Nuestros jóvenes son la generación C (comunican, colaboran y crean). En la era de los prosumers (consumidores + productores) se cumple más que nunca el principio de Pareto 80-20: pocos generando mucho (20) y muchos generando poco (80).

Un caso interesante de estudio en Euskadi que nos presentó el Observatorio Vasco de la Cultura es el fenómeno de las lonjas. Para el que no viva por estos lares, es muy frecuente que los jóvenes alquilen entre su grupo de amigos una lonja, que amueblan y llenan de gadgets (televisiones, videoconsolas, ordenadores, …) y en la que pasan mucho tiempo. Este espacio separado de profesores y padres me recuerda mucho a redes sociales que triunfan a sus edades como Tuenti: espacios virtuales a los que sólo se accede mediante invitación y que, por tanto, están vetados a profesores y padres. Curiosa dualidad de comportamientos en ambos espacios ;-)

Imagen de angermann (CC-by-sa)


Telepolitika: La Política 2.0 vista por la abuela cibercebolleta

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telepolitikaHoy he participado en la mesa sobre política 2.0 del forum de comunicación Telepolitika. Como me tocaba hablar de lo que se había estado moviendo en la Red, he intentado hacer más un juego de prospectiva con mi querida abuela cibercebolleta.

Aquí os dejo la historia de la política 2.0 contada por la abuela cibercebolleta (Año 2059):

  • Abuelita, abuelita, … cuéntame otra vez esa historia de cómo un día fue el mundo de la política.
  • Bien pequeña. Siéntate en mi regazo, que ya sabes que es una historia muy larga. Hace ya muchos años existió una época en la que el apellido 2.0 no iba detrás de nada. Una época en la que los políticos daban mítines y soflamas única y exclusivamente en palacios de congresos, pabellones y plazas de toros. Así fue hasta que a finales de 2008 llegó un candidato a la Casa Blanca que revolucionó la manera de comunicar en una campaña política. Ya sabes que no podemos decir su nombre porque el todopoderoso mata un gatito cuando lo hacemos. Meses después, como casi todo, de aquellos polvos vinieron estos lodos a nuestras tierras: todos los políticos se lanzaron a la conquista de Internet. Y lo hicieron como elefantes en cacharrerías. Entraron como los turistas llegan a un país extraño: sin tener en cuenta a los ciudadanos que ya llevaban mucho tiempo habitando esas cibertierras. Una buena práctica a la hora de entrar en cada uno de los micromundos de Internet es escuchar mucho antes de lanzarse a hablar, porque esos micromundos tienen sus propias reglas no escritas de comportamiento y pueden ser ya de por sí grandes fuentes de información. Sin embargo, no siguieron esa senda. Entraron a la carrera, para ser los primeros en poner la bandera en cada cumbre. Sin definir un plan de acción, sin prever los costes que eso conllevaba, ni tener planes de contingencia en caso de morir de éxito. Olvidando la máxima en la Red de que los patinazos quedan guardados para siempre y son transmitidos por miles de pequeños repetidores en la Red. Y mientras a las palabras se las lleva el viento, los bits y los bytes quedan guardados en la nube, replicados en miles de servidores, con Google como eterno almacén y punto de acceso y sin poder prever cuándo van a aparecer de nuevo…

    De repente, Internet se plagó de blogs yogurt con fecha de caducidad desde el mismo momento de su nacimiento: cuando finalizaran las elecciones.

  • Abuelita, ¿y por qué no seguían los políticos con sus blogs después de las elecciones?
  • Pues muchos porque ya no “necesitaban” comunicarse con sus ciudadanos una vez pasadas esas fechas. Otros porque perdían el control sobre sus propios contenidos al producirse un problema de falta de simetría.
  • ¿Falta de simetría? ¿Y eso en qué consistía?
  • Consistía en muchos ciudadanos preguntando a una única persona. Se había llevado un problema de la política “offline” a la política “online”. Y es que era muy frecuente encontrar a los candidatos superman/superwoman. Esas mujeres y hombres con superpoderes capaces de ir de mitin en mitin, escribir un blog y responder a los cientos de comentarios recibidos, twittear, interactuar a través de Facebook, …y por supuesto, siempre saber de todas las áreas.
  • ¿Y cómo era eso posible? ¿venían de otro planeta?
  • No, pero casi ;-) Lo lograban mediante la impostura. Una impostura poco creíble de cara a la ciudadanía, que no necesitaba de paternalismos porque era perfectamente consciente de que no eran ellos los que escribían sus blogs, twitteaban y sabían de absolutamente todo. Era vox populi que detrás de un candidato había un equipo de gente cualificada. De hecho, a los ciudadanos no les importaba si el candidato les contestaba él mismo o no. Sólo querían respuestas a sus problemas y, por supuesto, que no se les tomara por tontos. La propia impostura fue la kriptonita de muchos de los superpolíticos. Y es que al fin y al cabo, los políticos eran personas de a pie, como tú y como yo… aunque con una profesión bastante más ingrata, puesta siempre bajo una gran lupa.
  • ¿Y tras eso qué paso?
  • Un giro inesperado en la historia, pequeña. Los políticos intentaban asimilar las nuevas herramientas y adaptarlas a las estructuras férreas del aparataje, llenando una y otra vez sus discursos de palabras como transparencia (cuando esa transparencia pasaba por un agujero que ellos mismos graduaban a su antojo). Los ciudadanos, sin embargo, cansados de esperar, tomaron sus propias armas y se pusieron en marcha. Desentumecieron su participación y aprendieron que su papel en la toma de decisiones no se limitaba única y exclusivamente a emitir un voto. Así que las pequeñas audiencias empezaron a ejercer papeles de lobby. Cada vez hacían más ruido, de forma que llegaba a oídos de los propios políticos, que tenían que rectificar sus rumbos de cara a no estrellarse contra un muro de críticas.
  • ¿Y?
  • Y llegó el final feliz: el verdadero Open Government, en el que por fin la batuta estaba en manos de los ciudadanos. Esa batuta eran los datos de las administraciones públicas (que se pagaban con el dinero de todos los contribuyentes). Se pusieron a disposición de todos y entonces cada ciudadano hizo su pequeño mashup para explotarlos y manejarlos a su antojo. Hasta yo, que no tenía ni idea de informática pude hacerme mis propios mapas del barrio libres. Los partidos políticos tuvieron que redefinirse porque estaban demasiado agarrotados frente a la flexibilidad de la Red. Y pronto los papeles se fueron difuminando: ya no se sabía quién era ciudadano y quién político. Todos tomábamos decisiones y participábamos. Cambiamos el borreguismo por la inteligencia colectiva.
  • Abuelita, bien está lo que bien acaba :-)

Fotografía de agirregabiria (CC-by-nc-sa)


De las Ondas a la Red: Colabora en nuestras ciudades

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Aquí cuelgo el audio del programa De las Ondas a la Red emitido el 12 de octubre, en el que pudimos charlar con Silvia Muriel y Mikel Agirregabiria sobre el proyecto de participación ciudadana Colabora en nuestras ciudades. Esta iniciativa busca que sean los propios ciudadanos los que se organicen para poner soluciones a sus problemas, no puenteando a las administraciones, pero sí haciendo lo que esté en su mano para no sufrir de tanto “paternalismo” y reutilizando soluciones que se hayan usado en otras ciudades.

Al final del programa también analizamos los últimos datos de brecha digital en Euskadi. Unos datos que frecuentemente se limitan a la división simplista de “conectados” y “no conectados”, en vez de diferenciar entre las distintas brechas que existen en base a los grados de uso de Internet.

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De las Ondas a la Red: Política 2.0

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Tras unos problemas técnicos, vuelvo a colgar los audios de los programas de radio de la sección “De las Ondas a la Red“. Éste corresponde a la charla mantenida con Yuri Morejón, asesor de comunicación y director de Yescom Consulting, el 5 de octubre sobre política 2.0. Pudimos disfrutar de su experiencia en ésta nueva área que también ha adaptado el manido apellido “2.0″ y sobre todo, de su participación en las campañas electorales sudamericanas, donde Internet no tiene tanta incidencia a diferencia de los teléfonos móviles. Como dato curioso, constatar que en Venezuela se compra el 70% de todas las BlackBerrys de Latinoamérica. Me quedo con la reflexión de que Internet no es un fin, como muchos de los políticos creen, sino un medio.

Por cierto, mañana tendremos de nuevo a Yuri para hablarnos de las jornadas de Telepolítika que se van a organizar del 18 al 20 de noviembre en Bilbao. Y contaremos también con la presencia de un políticamente incorrecto como es Jose A. Pérez de MiMesaCojea. La cita es a las 13:45 en la 93,2 FM (990 OM).

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Declaración de Independencia del Ciberespacio

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espino

Ante el Paquete Telecom que se presenta en el Parlamento Europeo impulsado por los lobbies de la industria y que quiere limitar nuestras libertades en la Red, sólo nos queda recurrir a la famosa Declaración de Independencia del Ciberespacio que presentó John Perry Barlow, co-fundador de la Electronic Frontier Foundation, allá por 1996 (fuente: Wikisource):

Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos. No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo, así que me dirijo a vosotros sin mas autoridad que aquella con la que la libertad siempre habla.

Declaro el espacio social global que estamos construyendo independiente por naturaleza de las tiranías que estáis buscando imponernos. No tenéis ningún derecho moral a gobernarnos ni poseéis métodos para hacernos cumplir vuestra ley que debamos temer verdaderamente.

Los gobiernos derivan sus justos poderes del consentimiento de los que son gobernados. No habéis pedido ni recibido el nuestro. No os hemos invitado.

No nos conocéis, ni conocéis nuestro mundo. El Ciberespacio no se halla dentro de vuestras fronteras. No penséis que podéis construirlo, como si fuera un proyecto público de construcción. No podéis. Es un acto natural que crece de nuestras acciones colectivas.

No os habéis unido a nuestra gran conversación colectiva, ni creasteis la riqueza de nuestros mercados. No conocéis nuestra cultura, nuestra ética, o los códigos no escritos que ya proporcionan a nuestra sociedad más orden que el que podría obtenerse por cualquiera de vuestras imposiciones.

Proclamáis que hay problemas entre nosotros que necesitáis resolver. Usáis esto como una excusa para invadir nuestros límites. Muchos de estos problemas no existen. Donde haya verdaderos conflictos, donde haya errores, los identificaremos y resolveremos por nuestros propios medios. Estamos creando nuestro propio Contrato Social. Esta autoridad se creará según las condiciones de nuestro mundo, no del vuestro. Nuestro mundo es diferente. El Ciberespacio está formado por transacciones, relaciones, y pensamiento en sí mismo, que se extiende como una quieta ola en la telaraña de nuestras comunicaciones. Nuestro mundo está a la vez en todas partes y en ninguna parte, pero no está donde viven los cuerpos.

Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento. Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o al conformismo.

Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia.

Aquí no hay materia. Nuestras identidades no tienen cuerpo, así que, a diferencia de vosotros, no podemos obtener orden por coacción física.

Creemos que nuestra autoridad emanará de la moral, de un progresista interés propio, y del bien común. Nuestras identidades pueden distribuirse a través de muchas jurisdicciones. La única ley que todas nuestras culturas reconocerían es la Regla Dorada. Esperamos poder construir nuestras soluciones particulares sobre esa base. Pero no podemos aceptar las soluciones que estáis tratando de imponer. En Estados Unidos hoy habéis creado una ley, el Acta de Reforma de las Telecomunicaciones, que repudia vuestra propia Constitución e insulta los sueños de Jefferson, Washington, Mill, Madison, DeToqueville y Brandeis. Estos sueños deben renacer ahora en nosotros.

Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestra burocracia las responsabilidades paternas a las que cobardemente no podéis enfrentaros. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, de las más viles a las más angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia de aquel sobre el que las alas baten.

En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapur, Italia y los Estados Unidos estáis intentando rechazar el virus de la libertad erigiendo puestos de guardia en las fronteras del Ciberespacio. Puede que impidan el contagio durante un pequeño tiempo, pero no funcionarán en un mundo que pronto será cubierto por los medios que transmiten bits.

Vuestras cada vez más obsoletas industrias de la información se perpetuarían a sí mismas proponiendo leyes, en América y en cualquier parte, que reclamen su posesión de la palabra por todo el mundo. Estas leyes declararían que las ideas son otro producto industrial, menos noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita ser realizado por vuestras fábricas. Estas medidas cada vez más hostiles y colonialistas nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros “yos” virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos.

Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes.

Davos, Suiza a 8 de febrero de 1996


Los tres canteros

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catedralEl miércoles estuve escuchando al filósofo José Antonio Marina en el Forum Deusto y hoy ha vuelto a mí esta pequeña historia que nos contó.

Hace ya muchos años se estaba construyendo una catedral. Un hombre, siguiendo la costumbre más perpetuada en este país, se pasó por las obras para ver cómo otros trabajaban. Y allí se encontró con tres maestros canteros que, cincel en mano, estaban trabajando la piedra para construir el templo.

Se acercó al primero y le preguntó qué es lo que estaba haciendo. La respuesta fue contundente y malhumorada:

  • Pues es bastante evidente, ¿no? Aquí picando esta piedra con la solana que hace… y con la sed que yo tengo. ¡Y lo que me queda aún! Por no hablar de lo que me fastidia el capataz por aquí de paseo, sin dar un palo al agua. A mí también me gustaría ser capataz…

Al acercarse al segundo cantero, esto fue lo que le dijo sin apenas mirarle a la cara:

  • Pues aquí ando haciendo lo que me han mandado. Tengo mujer y cuatro hijos, ¿sabe?, así que toca obedecer para poder llevar el pan a casa.

Al acercarse al tercero, comprobó que éste trabajaba con un entusiasmo inusitado. Al hacerle la misma pregunta que a los dos anteriores, éste le respondió con satisfacción y orgullo:

  • ¿Que qué estoy haciendo? Acaso no lo ve caballero: UNA CATEDRAL.

Y vosotros, ¿qué cantero sois? ¿El que se queja de la situación que tiene pero no hace nada para cambiarla, el que se resigna aunque no sea la tarea que le guste desempañar o bien el que ve con claridad que forma parte de un proyecto más grande que su pequeño ombligo?


El sesgo de edad en las redes sociales

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generaciones
Las redes sociales están de moda. Es algo indudable porque hasta los menos diestros en Internet están en ellas. Esto y que los altos cargos y directivos de empresas quieren conquistarlas (aunque no sepan utilizarlas), son claros indicios. “Mi empresa tiene que estar en todas“, es la frase que últimamente más escucho. Una pena no tener a mano este botón para pulsar.

Me maravilla cómo dejan de contabilizar el esfuerzo en horas de sus empleados para estar en redes sociales que es, más que probable, que no le interesen a la actividad de su empresa. Y para identificar esos sitios, lo primero que tenemos que meditar es el sesgo de edad existente en las principales plataformas. Por ejemplo, si te dedicas a vender mecedoras, quizás no sea muy acertado que gastes tiempo en Tuenti.

Veamos las más populares por estos lares:

  • Tuenti: aquí el propio nombre de la red nos indica la edad que más o menos tendrán sus usuarios: unos 20. Yo me atrevería a decir que pasados los 25, el uso empieza a bajar y se mueven a sitios “más serios”. La migración lógica nos dice que suele ser a Facebook. Analizando los accesos a Internet de la Universidad de Deusto, podemos constatar que esta red es la más exitosa entre nuestros alumnos, muy por encima de Facebook. Es por tanto la Universidad la época de cambio, en la que conviven ambos perfiles y tras finalizar esta etapa, Tuenti deja paso a Facebook, asomando ya LinkedIn (por aquello de empezar a buscar trabajo).
  • Facebook: como ya indicábamos anteriormente, los usuarios de esta red empiezan con los twenty muy avanzados. Su tiempo de vida es más largo que el de Tuenti, alargándose hasta casi los 40.
  • LinkedIn: sin duda, es la red más seria de todas. Tiene una premisa que limita la edad de sus usuarios: éstos, normalmente, tienen un trabajo o están a la búsqueda de uno. El networking laboral suele nacer tras unos años de desempeño.
  • Twitter: aunque pudiera parecer un servicio colonizado por la gente más joven, recientes estudios indican lo contrario. Según una encuesta realizada por la Universidad de Pace, a pesar de que el 99% de los estadounidenses de 18 a 24 años tiene un perfil (o más) en una red social, apenas un 22% utiliza Twitter. Sorprende además que el 54% lo usa para seguir a celebridades (supongo que será el tirón de Ashton Kutcher, Demi Moore y demás familia). Desde comScore también nos dicen que las personas que más usan Twitter son las de 45 a 54 años.

Una vez analizado esto, otro error muy común es desembarcar en todas las redes con el mismo mensaje y lenguaje, sin valorar la forma en la que se “habla” allí. Y es que está claro que no se conversa de igual manera en Tuenti que en LinkedIn. Esto se puede ilustrar estupendamente con el típico ejemplo de tus padres intentando usar palabras como “mola, chachi, …“. De hecho, en las anteriores elecciones nacionales, muchos fueron los partidos que se atrevieron a entrar en Tuenti con su mensaje político igualito al de la campaña. Resultado: un cero a la izquierda.

Por cierto, ya que hace un tiempo hablábamos del sentimiento de pertenencia, éste también es un dato importante a valorar, dado que la raza, las etnias o el nivel de educación también hacen ghettos en el cibermundo.


El Síndrome de Diógenes de la era digital

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Síndrome de Diógenes¿La estabais echando de menos, verdad? ¿Notabais un vacío y no sabíais por qué? ¿El buen tiempo y el sol no llenaba vuestras vidas? No tenéis que preocuparos más porque aquí está de nuevo nuestra entrañable abuela cibercebolleta y su preguntona nieta. Hoy toca entrega sobre las enfermedades digitales:

- Abuelita, yo, de mayor, quiero ser como tú.
- ¿Y eso cariño?
- Es que tú nunca te pones enferma. No coges virus ni otras cosas peores… y eso que te niegas a activar el firewall emocional.
- Será que mi código es más libre que el vuestro, pequeñaja ;-) . Te voy a contar una historia. Cuando yo era aún joven…
- Buf… ¡De eso ya hace mucho!
- ¡Serás insolente! Calla un rato y escucha, que no todo se aprende con esos injertos digitales que os ponen en los brazos.

Como iba diciendo… cuando era joven, las enfermedades más terribles atacaban nuestro sistema inmunológico: el sida, la malaria, … Incluso hubo terribles pandemias que recorrieron el mundo entero: numerosas gripes transmitidas desde los animales a los seres humanos que tuvieron un componente de alarmismo social muy importante. Pero con el paso del tiempo y la inserción de Internet en toda la sociedad, otras muchas enfermedades afectaron a nuestro organismo. Bueno, para ser más concretos, a un único órgano: el cerebro. Al igual que los virus informáticos atacaban los sistemas, dejando cientos de ordenadores inutilizados, otro síndrome hacía lo mismo con nuestro procesador central. Se denominó diógenes digital.
- ¿Y qué es eso que suena tan mal, abuelita?
- Pues se produce cuando la información llega sin control a nuestros dispositivos. Flujos y flujos de datos. Todos importantes, o eso pensamos… La ansiedad se apodera de la bandeja de nuestros correos electrónicos y de nuestros lectores de feeds.
- ¿Y qué se puede hacer contra eso?
- Al principio, los médicos extendían recetas de horas sin acceso a Internet. Pero muchos fueron los yonkis de la Red que no eran capaces de desconectar, y lo que es más importante, de dejar de acumular toneladas y toneladas de bits y bytes sin procesar. Tantas personas rodeadas de miles de gadgets para mantenerse conectadas y a la vez, tan desconectadas…
Ante la baja efectividad de estas medidas, los gobiernos de los países más desarrollados obligaron por ley al antaño todopoderoso Google a hacer más grande el botón “Marcar todos como leídos” del GReader . Argumentaban esta medida diciendo que las personas se sentirían menos culpables al pulsarlo. Pero tampoco fue la solución…
- ¿Y qué pasó entonces?
- Pues que un día, ante tanta infoxicación, apareció un antídoto: el sentido común. Muchos empezaron a intuir que su comportamiento en la vida digital era diferente al de la vida off-line. Que a pesar de que las nuevas tecnologías habían hecho que todos los seres humanos estuviesen a menos de seis grados de separación… cada vez estaban más lejos unos de otros… Y todo porque no asumían que ambos perfiles formaban un único yo. Así que a partir de ese momento, dejaron de acumular información sin control y empezaron a filtrar. Sin agobios, sin angustias, sin inquietud, …

Si alguien se anima a dibujar a nuestra abuela cibercellota, sacamos un comic ;-) .


Sentimiento de pertenencia: identidad social vs. identidad personal

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Sentimiento de pertenencia: dícese de la necesidad que casi todos albergamos en nuestro interior de formar parte de un conjunto social: una clase, un grupo, una comunidad, una institución, etc…

El otro día, con el post en el que contaba lo sucedido en Bilbao con la final de la copa del rey, vino a mi cabeza una reflexión en forma de comentario (mi Pepito Grillo no descansa nunca ;-) ): ¿se trata de un sentimiento de pertenencia un tanto gregario, no?. Muy cierto, ¿pero acaso no lo son la mayoría de las cosas que nos invitan a agruparnos?.

Para ilustrar esto, me viene que ni pintado el experimento sobre formación de grupos artificiales que realizó Henri Tajfel. Este psicólogo inglés juntó a un grupo de jóvenes y los separó en base a sus gustos hacia las obras de dos pintores abstractos: Klee y Kandinsky. Esos jóvenes ni siquiera conocían a los artistas. Después, por separado, se les fue contando que pertenecían al grupo de Klee o al de Kandinsky, pero sin indicar quién más estaba en ese grupo ni ninguna característica que les definiera, sólo el nombre del grupo. No se dijo por tanto nada que pudiera fortalecer alianzas ni crear prejuicios. Luego se les entregó una cantidad de dinero para repartir entre los participantes en el experimento y se les preguntó cuál sería el reparto que ellos harían: la misma cantidad a todos, mismo reparto entre ambos grupos, más cantidad al grupo que tuviera más miembros, … ¿Y cómo creéis que se comportaron? Pues premiando a los miembros de su grupo y castigando al grupo contrario. Increíble: en su propio grupo podría estar la persona que más odiasen del mundo, pero esa fue la respuesta. Así que… ¿no son gregarias las razones que nos unen e identifican muchas veces? Esto llevado aún más al límite fue repetido, pero en vez de usar los gustos pictóricos como elemento categorizador, se lanzó una moneda al aire para definir los grupos. Y el comportamiento fue el mismo. Al ensayo se le denominó paradigma del grupo mínimo (MGP).

Klee vs. Kandinsky

Identidad social vs. identidad personal: pudiera pensarse que ambas identidades funcionan como un interruptor, cuando se activa una, se desactiva la otra. Y es que cuando pensamos en nosotros mismos, dejamos de hacerlo en el grupo, y a la inversa. Pero lo más curioso de nuestra actuación grupal es la tendencia a valorar negativamente al resto para mejorar la cohesión de nuestro grupo, forjando lo que se conoce como competitividad social. Esto se ve claramente en el fútbol y también en muchos ámbitos de nuestra vida. Alorza siempre nos decía que, por la salud de un grupo, siempre tiene que existir dentro un cabrón (y perdón por la expresión). De esta manera, todas las iras del grupo recaen sobre él y se fortalecían los nexos de sus miembros. En cuanto ese elemento del grupo lo abandonaba, otra persona tiene que ocupar su lugar.

Pero mucho cuidado no confundir esa identidad social con la creación de estereotipos o etiquetas para referirse a todos los miembros de un mismo grupo. A pesar de ser una colmena, cada abeja tiene sus características propias.

Y vosotros, ¿de qué grupo sois, de Klee o de Kandinsky? ;-)


La comunicación, más allá del canal

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Tengo pendiente publicar mis impresiones sobre la Feria del Libro de Sevilla y esas jornadas sobre los futuros del libro, pero mientras las escribo, os dejo con esta historia tan preciosa que viene en forma de corto y que me ha pasado Nacho Cabrera. En ella se muestra que la comunicación puede tener muchos cauces y caminos.

Es una producción de Publicis Mojo y @RadicalMedia bajo la batuta de Patrick Hughes. Podéis verla en alta calidad aquí.

Sencillamente preciosa.

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