No puedes tenerlo todo... ¿Dónde lo meterías? (R.H.Grenier)
25 Feb
Tanto tiempo esperando escuchar una noticia, para que luego me quede más bien triste que contenta. En Estados Unidos se están replanteando la pena de muerte. ¡Bien! Aplausos, celebraciones, que corra el champán, … pero no descorchen aún sus botellas porque la única razón que les empuja a ello es que les sale muy caro. Vamos, que no lo hacen por las personas, sino por el dinero.
Parece ser que mantener a un recluso en el corredor de la muerte supone un montante de unos 175.000 dólares anuales (según datos de la ACLU, American Civil Liberties Union). Así que en tiempos de crisis dejamos de chamuscar a personas, porque no sale a cuento con las finanzas. Yo, igual que hace tres años, sigo en mis trece: Matar es matar.
Pero ahora ya sabemos que hay algo más importante que la vida: el dinero. Qué tristeza de sociedad…
22 Dic
Si hace unos posts hablábamos del turre que nos han dado por las tierras vascas con la palabra del año: la bendita innovación (incluso hasta el punto de perder el rumbo y convertirla en un fin y no en un medio), yo me atrevo a vaticinar la protagonista del 2009: austeridad. Obviamente no va a ser esa, porque no es nada romántica. Seguramente sea algo más folletinesco del tipo: creatividad, talento, qué bonitas son las flores, etc…
Pero está claro cuál es la consigna en las entidades públicas: austeridad. O mejor corrijo: falsa austeridad. Vamos a gastar menos en estos días, vamos a poner unos regalitos de menos, vamos a hacer como que nos apretamos los cinturones. Eso sí, nos sigue sobrando el dinero. Y encima se acerca el final de año, así que hay que dilapidar esos presupuestos o el que viene no nos darán más. Me parece totalmente absurdo que se compren sillas sin control (aunque se tengan que guardar en un almacén) porque existe una partida presupuestaria destinada a eso y sin embargo, no se pueda mover ese dinero a otro área que quizás lo necesite. ¡Eso sí que es innovador, oiga!
Pero por supuesto, vamos a solidarizarnos con el ciudadano. Ese que sí está pasándolas canutas para pagar su hipoteca. Total, como se chupa el dedo, seguro que si quitamos un par de pintxos de nuestro próximo sarao, pensará que también nosotros nos lo estamos tomando en serio. Que la crisis llega para todos… ¿o quizás no?
12 Oct
Viendo el otro día el programa de Buenafuente (ese que hace que pasee siempre con unas bonitas ojeras durante la semana…), descubrí a Leopoldo Abadía, todo un crack de la economía. Sin embargo, no es economista (es ingeniero) y dice que esos conocimientos los ha recogido con la fórmula “copia y pega” de los periódicos especializados.
Hizo una explicación magistral sobre las causas que nos han encaminado a la crisis actual a través de su teoría ninja:
Los bancos americanos, no contentos con todo lo que estaban ganando, deciden dar préstamos más arriesgados por los que cobrar más intereses. Así, empiezan a ofrecer hipotecas a un tipo de clientes, los “ninja” (no income, no job, no assets; o sea, personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo, sin propiedades). Vamos, a gente a la que no le prestarías ni 5 euros. Encima, se les cobra más precisamente por ese riesgo. A todo esto se suma las concesiones de créditos hipotecarios por un valor superior al valor de la casa que compraba el ninja, porque, con el citado boom inmobiliario, esa casa, en pocos meses, valdría más que la cantidad dada en préstamo (hipotecas subprime).
Como al principio todo iba estupendo, los bancos daban muchos préstamos hipotecarios y se les acababa el dinero. La solución fue pedir sopitas a bancos extranjeros para que se lo prestasen. Y para ello “empaquetan” las hipotecas. Es decir, hacen paquetitos de unas 200 hipotecas, donde meten buenas, malas, regulares y las denominadas “basura”, y se venden por todo el mundo. Con lo cual, por todo el mundo se ha esparcido basura (la globalización de la porquería).
Otra cuestión interesante es la diferencia entre esta crisis y la del 29: en aquella época se suicidaban los banqueros, los agentes de bolsa y los inversores. Pero la clase obrera no tenía acciones de la bolsa americana, por lo que no se vio tan afectada. Sin embargo, en la actualidad, el dinero que ponemos hoy en el banco de nuestro pueblo, dentro de 10 segundos estará en Estados Unidos y en 20, prestado a un ninja.
Por cierto, su repercusión ha llegado gracias a la viralidad de la red, esta vez, en forma de correo cadena (no todos los correos cadena son malos
).
P.D. Señores de la Sexta, sería una auténtica demostración de aperturismo el que se pudiesen embeber sus vídeos en otras páginas. Hasta que llegue ese momento, mis queridos lectores, os tendréis que desplazar hasta su página para ver a Leopoldo en acción.
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