No te tomes tan en serio la vida, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella
24 May
Sentimiento de pertenencia: dícese de la necesidad que casi todos albergamos en nuestro interior de formar parte de un conjunto social: una clase, un grupo, una comunidad, una institución, etc…
El otro día, con el post en el que contaba lo sucedido en Bilbao con la final de la copa del rey, vino a mi cabeza una reflexión en forma de comentario (mi Pepito Grillo no descansa nunca
): ¿se trata de un sentimiento de pertenencia un tanto gregario, no?. Muy cierto, ¿pero acaso no lo son la mayoría de las cosas que nos invitan a agruparnos?.
Para ilustrar esto, me viene que ni pintado el experimento sobre formación de grupos artificiales que realizó Henri Tajfel. Este psicólogo inglés juntó a un grupo de jóvenes y los separó en base a sus gustos hacia las obras de dos pintores abstractos: Klee y Kandinsky. Esos jóvenes ni siquiera conocían a los artistas. Después, por separado, se les fue contando que pertenecían al grupo de Klee o al de Kandinsky, pero sin indicar quién más estaba en ese grupo ni ninguna característica que les definiera, sólo el nombre del grupo. No se dijo por tanto nada que pudiera fortalecer alianzas ni crear prejuicios. Luego se les entregó una cantidad de dinero para repartir entre los participantes en el experimento y se les preguntó cuál sería el reparto que ellos harían: la misma cantidad a todos, mismo reparto entre ambos grupos, más cantidad al grupo que tuviera más miembros, … ¿Y cómo creéis que se comportaron? Pues premiando a los miembros de su grupo y castigando al grupo contrario. Increíble: en su propio grupo podría estar la persona que más odiasen del mundo, pero esa fue la respuesta. Así que… ¿no son gregarias las razones que nos unen e identifican muchas veces? Esto llevado aún más al límite fue repetido, pero en vez de usar los gustos pictóricos como elemento categorizador, se lanzó una moneda al aire para definir los grupos. Y el comportamiento fue el mismo. Al ensayo se le denominó paradigma del grupo mínimo (MGP).

Identidad social vs. identidad personal: pudiera pensarse que ambas identidades funcionan como un interruptor, cuando se activa una, se desactiva la otra. Y es que cuando pensamos en nosotros mismos, dejamos de hacerlo en el grupo, y a la inversa. Pero lo más curioso de nuestra actuación grupal es la tendencia a valorar negativamente al resto para mejorar la cohesión de nuestro grupo, forjando lo que se conoce como competitividad social. Esto se ve claramente en el fútbol y también en muchos ámbitos de nuestra vida. Alorza siempre nos decía que, por la salud de un grupo, siempre tiene que existir dentro un cabrón (y perdón por la expresión). De esta manera, todas las iras del grupo recaen sobre él y se fortalecían los nexos de sus miembros. En cuanto ese elemento del grupo lo abandonaba, otra persona tiene que ocupar su lugar.
Pero mucho cuidado no confundir esa identidad social con la creación de estereotipos o etiquetas para referirse a todos los miembros de un mismo grupo. A pesar de ser una colmena, cada abeja tiene sus características propias.
Y vosotros, ¿de qué grupo sois, de Klee o de Kandinsky?
19 May
Tengo pendiente publicar mis impresiones sobre la Feria del Libro de Sevilla y esas jornadas sobre los futuros del libro, pero mientras las escribo, os dejo con esta historia tan preciosa que viene en forma de corto y que me ha pasado Nacho Cabrera. En ella se muestra que la comunicación puede tener muchos cauces y caminos.
Es una producción de Publicis Mojo y @RadicalMedia bajo la batuta de Patrick Hughes. Podéis verla en alta calidad aquí.
Sencillamente preciosa.
3 May

Últimamente está cayendo en mis manos bastante información sobre el papel de la mujer en los tiempos que corren y la (des)igualdad de género: desde las interesantes clases de feminismo para dummies de María Ptqk hasta el informe de UNIFEM (Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer) sobre el progreso de las mujeres en el mundo 2008/2009: ¿Quién responde a las mujeres?.
Cada vez que leo sobre este tema me encuentro con dos posturas bien diferenciadas que marcan las causas de esa desigualdad: los pro-cultura y los pro-naturaleza humana. A mí me gustaría pensar que estoy en el medio. Es decir, es evidente que hombres y mujeres somos distintos físicamente: no tenemos la misma fisonomía, nuestro cerebro tampoco es igual (cuidado con caer en comparaciones de quién es más inteligente…), nuestras hormonas nos afectan de manera diferente, … Y eso hace que, por tanto, seamos diferentes. De hecho, nuestro código genético no es un disco duro en blanco que empiece a escribir sus bits y bytes el día que nacemos. Viene ya con una precarga de serie con lo aprendido durante generaciones.
Ahora bien, también estoy de acuerdo con los que hablan de la cultura como factor desequilibrante. Estos días de fiesta, se me ha caído el alma al suelo al ver la televisión por las mañanas. Esa televisión está destinada a los más pequeños y los anuncios describen a la perfección los roles que se nos intenta colar: las muñequitas para las niñas y los coches para los niños. Apenas pude ver un par en el que chicos y chicas convivían en una escena cotidiana, realizando la misma actividad.
Esta cultura se ha venido gestando a lo largo de la Historia. Echando la vista atrás, nos llevamos desagradables sorpresas de la mano de muchos personajes que son recordados por sus hallazgos o investigaciones. Por ejemplo, lindezas del tipo:
Y no hay que echarse tan atrás. Y si no, mirad lo que enseñaban en las escuelas en 1970 (pinchad en la imagen si queréis ver más burradas):
Pero, ahora ¿cómo son las cosas? En el año 2000, los dirigentes mundiales firmaron Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) donde se comprometían a lograr, entre otras cosas, la igualdad de hombres y mujeres (no voy a entrar en los indicadores de medida, aunque me parecen un poco flojos). La fecha para llegar a esa meta es 2015. Transcurrido algo más de la mitad del camino, ese objetivo mundial es casi una utopía. Y más teniendo en cuenta que aún existen países donde, por legislación, se niega a las mujeres muchos de sus derechos.
Como un buen amigo diría, ahora analizamos el papel de la mujer a lo largo de la Historia con el prisma de la actualidad, que difiere mucho del pasado. Pero una cosa tengo clara: diferente no es inferior o superior. Es decir, diferencia no es sinónimo de desigualdad. Por eso no me gusta aplicar la la igualdad indiscriminada para todo. En estos casos me quedo con las palabras de la escritora Virginia Woolf:
Sería una lástima terrible que las mujeres escribieran como los hombres, se parecieran físicamente a los hombres. Porque dos sexos son ya pocos, dada la vastedad y variedad del mundo: ¿Cómo nos las arreglaríamos pues con uno solo?
17 Abr
Los nativos digitales (ponles ese apellido o el que más te guste: generación Y, generación IM, millennials,… ) están llegando (yo no me voy a poner a establecer un estúpido límite de quiénes lo son y quiénes no) y pensamos que todo cambiará. Su estilo de vida viene marcado por unas 10 horas/semana en internet, 30 minutos de móvil/día, entre 6 y 10 SMS/día, … Nacieron rodeados de tecnología, ¿pero realmente la saben utilizar?
Tengo una cosa clara: la tecnofobia disminuirá, porque en la mayoría de los casos, a parte de la falta de motivación, no se trata más que de una reacción de lo más humana: miedo a lo desconocido. Y esa es la única ventaja que traerán las nuevas generaciones: la tecnología amortizada y asimilada y con 0 complejos ante las herramientas. Pero que esto no nos lleve a pensar que serán maestros de las TIC’s. Los habrá más diestros y menos diestros, como hasta ahora. Pero TODOS necesitarán de formación. ¡Pero si están todo el día en Tuenti y Facebook! me diréis. Ya, pero el resto de herramientas de la Red son invisibles para ellos o usan un 10% de sus capacidades. Si pensamos que ya no es necesario formarles, no es que no avancemos sino que daremos tres pasos hacia atrás.
De hecho, se presenta un nuevo reto ante nuestras narices: mostrarles que lo que hoy, con 15 años, hagan en la Red, quedará grabado a fuego hasta que mueran (suena a exageración, pero es que una es de Bilbao
). Si a nosotros nos avergüenza ver una foto de nuestros años mozos (foto que tenemos perfectamente aislada del espectro público en nuestro álbum de casa), imaginaos lo que supondrá cargar con ella para siempre. La baba de caracol que dejamos por Internet se extiende a diestro y siniestro. Creemos tenerla controlada, pero nunca más lejos de la realidad. Ya no depende exclusivamente de nosotros, desde que hemos cambiado nuestro rol privado por el de personaje público. Como proponía Txipi en su explicación de la Redes Sociales, igual lo que necesitamos es una nueva asignatura: Educación para la Ciudadanía… Digital.
29 Mar
- Abuelita, abuelita. Vuélveme a contar otra vez ese cuento.
- ¿Qué cuento cariño?
- ¡El de la intimadad!
- ¿Querrás decir intimidad?
- Eso, eso. Es que siempre se me olvida ese nombre.
- Es normal que se te olvide, mi niña. Ya hace más de diez años que retiraron esa palabra de la Real Academia de la Lengua Digital. Ya sabrás que la Real Academia introduce y elimina palabras según el uso que les dan las personas. ¿Recuerdas lo que significaba?
- No muy bien.
- Entonces acompaña a la abuela a su biblioteca.
- ¿A ese sitio lleno de polvo y de cosas cuadradas?
- ¿Libros?
- Sí, eso. Por ellos tomó Facebook su nombre, ¿verdad? No sé cómo erais capaces de almacenar eso en casa. Con lo fácil que es ahora con nuestro lector de contenidos incorporado en el cortex…
- Otro día te contaré el placer que supone el tacto del papel, querida. Bueno, aún mejor. Coge tu misma ese grandote que pone “Diccionario Edición 2009” y busca la palabra intimidad.
- ¿Y dónde está el buscador aquí, abuela?
- En tus dedos cariño. Debes pasar las páginas en busca de la letra I. Está todo ordenado alfabéticamente.
- ¡Pero eso me llevará mucho tiempo! ¡Por lo menos 20 segundos! ¿Ves por qué está mejor nuestro lector de contenidos?
- Pasa las páginas y calla. ¡Que no haces más que rechistar! ¿Qué pone bajo intimidad?
- “Dícese de la zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia”. Pero, ¿y cómo conseguíais relacionaros sin saberlo todo de la otra persona? ¿No os daba miedo que fuera un delincuente o algo peor? ¿Que ocultara algo…?
- Era parte de la gracia que tenía el relacionarse e ir descubriendo poco a poco a un semejante. Ahora eso se ha perdido. Con vuestros programas implantados de cálculo de compatibilidad social, desecháis conocer a gente. No sabéis cuánto os estáis perdiendo…
Érase una vez una cosa llamada intimidad o cómo la extimidad se está abalanzando sobre nuestras vidas. ¿Ciencia ficción o quizás no tanto?
25 Feb
Tanto tiempo esperando escuchar una noticia, para que luego me quede más bien triste que contenta. En Estados Unidos se están replanteando la pena de muerte. ¡Bien! Aplausos, celebraciones, que corra el champán, … pero no descorchen aún sus botellas porque la única razón que les empuja a ello es que les sale muy caro. Vamos, que no lo hacen por las personas, sino por el dinero.
Parece ser que mantener a un recluso en el corredor de la muerte supone un montante de unos 175.000 dólares anuales (según datos de la ACLU, American Civil Liberties Union). Así que en tiempos de crisis dejamos de chamuscar a personas, porque no sale a cuento con las finanzas. Yo, igual que hace tres años, sigo en mis trece: Matar es matar.
Pero ahora ya sabemos que hay algo más importante que la vida: el dinero. Qué tristeza de sociedad…
5 Nov

Anoche fue uno de esos días memorables en los que sales de fiesta y pasas casi toda la noche de parloteo mientras tomas algo. Dentro de esa charla calmada me enteré de un dato de lo más curioso a la vez que espeluznante: Japón, un país supuestamente de lo más moderno, mantiene aún la pena capital y el modo de ejecución es la horca (sí, sí, un país donde posiblemente se esté desarrollando el último iPod de nueva generación mantiene la horca como pena capital).
Y todo esto viene a mi mente después de escuchar también que Saddam Hussein ha sido condenado también hoy. Pues que queréis que os diga, al final ha terminado ganando él, porque sus ejecutores se van a rebajar a su mismo nivel.
La pena de muerte me parece una atrocidad. Como bien dice el lema de Amnistía Internacional: “Matar es matar” y da igual quién sea la mano ejecutora y la razón. A todo esto hay que sumar que puede que el culpable no lo sea y tras su muerte es difícil rectificar (así como con una cadena perpetua se le podría devolver la libertad).
Aquí os dejo un extracto de cifras y datos que ofrece Amnistía Internacional:
Desde este blog: PENA DE MUERTE NO.
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