Sentimiento de pertenencia: identidad social vs. identidad personal

Sentimiento de pertenencia: dícese de la necesidad que casi todos albergamos en nuestro interior de formar parte de un conjunto social: una clase, un grupo, una comunidad, una institución, etc…

El otro día, con el post en el que contaba lo sucedido en Bilbao con la final de la copa del rey, vino a mi cabeza una reflexión en forma de comentario (mi Pepito Grillo no descansa nunca 😉 ): ¿se trata de un sentimiento de pertenencia un tanto gregario, no?. Muy cierto, ¿pero acaso no lo son la mayoría de las cosas que nos invitan a agruparnos?.

Para ilustrar esto, me viene que ni pintado el experimento sobre formación de grupos artificiales que realizó Henri Tajfel. Este psicólogo inglés juntó a un grupo de jóvenes y los separó en base a sus gustos hacia las obras de dos pintores abstractos: Klee y Kandinsky. Esos jóvenes ni siquiera conocían a los artistas. Después, por separado, se les fue contando que pertenecían al grupo de Klee o al de Kandinsky, pero sin indicar quién más estaba en ese grupo ni ninguna característica que les definiera, sólo el nombre del grupo. No se dijo por tanto nada que pudiera fortalecer alianzas ni crear prejuicios. Luego se les entregó una cantidad de dinero para repartir entre los participantes en el experimento y se les preguntó cuál sería el reparto que ellos harían: la misma cantidad a todos, mismo reparto entre ambos grupos, más cantidad al grupo que tuviera más miembros, … ¿Y cómo creéis que se comportaron? Pues premiando a los miembros de su grupo y castigando al grupo contrario. Increíble: en su propio grupo podría estar la persona que más odiasen del mundo, pero esa fue la respuesta. Así que… ¿no son gregarias las razones que nos unen e identifican muchas veces? Esto llevado aún más al límite fue repetido, pero en vez de usar los gustos pictóricos como elemento categorizador, se lanzó una moneda al aire para definir los grupos. Y el comportamiento fue el mismo. Al ensayo se le denominó paradigma del grupo mínimo (MGP).

Klee vs. Kandinsky

Identidad social vs. identidad personal: pudiera pensarse que ambas identidades funcionan como un interruptor, cuando se activa una, se desactiva la otra. Y es que cuando pensamos en nosotros mismos, dejamos de hacerlo en el grupo, y a la inversa. Pero lo más curioso de nuestra actuación grupal es la tendencia a valorar negativamente al resto para mejorar la cohesión de nuestro grupo, forjando lo que se conoce como competitividad social. Esto se ve claramente en el fútbol y también en muchos ámbitos de nuestra vida. Alorza siempre nos decía que, por la salud de un grupo, siempre tiene que existir dentro un cabrón (y perdón por la expresión). De esta manera, todas las iras del grupo recaen sobre él y se fortalecían los nexos de sus miembros. En cuanto ese elemento del grupo lo abandonaba, otra persona tiene que ocupar su lugar.

Pero mucho cuidado no confundir esa identidad social con la creación de estereotipos o etiquetas para referirse a todos los miembros de un mismo grupo. A pesar de ser una colmena, cada abeja tiene sus características propias.

Y vosotros, ¿de qué grupo sois, de Klee o de Kandinsky? 😉

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Lorena Fernández

Por el día, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto. Por la noche, rompiendo techos de cristal en Doce Miradas. Y como dormir está sobrevalorado, colaboro en Radio Bilbao en la sección "De las ondas a la red" del programa Hoy por Hoy Bilbao. Puedes saber más de mí o echar un vistazo a mis publicaciones, cursos y participación en congresos.

26 thoughts on “Sentimiento de pertenencia: identidad social vs. identidad personal

  1. Y luego me dices que no aburra a la gente en clase con Psicología, y lo cascas en el blog, siejqueeeeeee :-/ ;-D

    En Psicología de Grupos (asignatura apasionante) se comentan otras cosas muy interesantes también como el “Groupthink” (http://en.wikipedia.org/wiki/Groupthink) que propicia cagadas de proporciones bíblicas (y también se puede asociar a lo pasado con el Athletic y la (no)celebración organizada por el ayunta en un claro caso de groupthink), o la influencia del tipo de sociedad según Hofstede (http://www.geert-hofstede.com/) a la hora de resolver conflictos.

    Lo dicho, alucinante para tratarlo en grupos “reales” y “virtuales” (lo de virtual nunca me ha gustado, pongamos telemáticos).

  2. Genial este post!!
    Me aclara muchas cosas que a veces solo percibes por intuición. Pero es que es lo que observo en los diferentes grupos.
    Esta frase es muy ilustrativa :
    “todas las iras del grupo recaen sobre él y se fortalecían los nexos de sus miembros. En cuanto ese elemento del grupo lo abandonaba, otra persona tiene que ocupar su lugar”

    Se puede aplicar a cuadrillas, club, asociaciones, mundo laboral , uff!

  3. ¡Cuidado porque si tu pepito grillo está fuera de ti tendrás un buen lío con la identidad personal y social y más si el teórico pepito piensa que tú puedas ser si Pepita.
    ¡Qué lío de identidades cruzadas externalizadas!

  4. Yo del Athletic. Eso si que es abstracto. 😛

    Na, curioso cuanto menos. Conozco el caso de personas que, aún no gustandoles el fútbol, innatamente, el día de la final, se han vestido combinando colores rojos y blancos para salir a la calle. Una buena explicación para el sentimiento gregario.

  5. @Txipi: ¡si la culpa de que publique estas cosas es toda tuya! 😛

    Me apunto todos los enlaces para rumiarlos con calma

    @Tomás: yo también lo he vivido en unos cuantos ámbitos de mi vida, así que es una teoría muy extendida 😉

    @Txetxu: está muy bien que intercambiemos roles de Pepitos. Así no bajaremos la guardia nunca.

    @MaY: el fútbol tiene estas cosas… y más si se vive en Bilbao

  6. Y en ese sentido recomiendo ver la película “la Ola”.

    Da miedo comprobar lo sencillo que resulta manipular a un grupo. En estos tiempos de crisis (económicas, de valores) es cuando más fácil resulta crear estrategias de miedo, o de identidad, o de rechazo al “otro” que promueven realidades xenófobas o de carácter autoritario.

  7. El grupo es a la vez la salvación y la perdición del individuo. ¿Será el ciudadano hacker quien deshaga ese nudo gordiano al no aceptar que alguien le giga de qué grupo es, así sin más y porque sí?

  8. @dicky: eso es lo que más miedo da: ese rechazo que se produce hacia los que no están en nuestro grupo. Al fin y al cabo, un sentimiento de pertenencia gregario no sería problemático si fuera acompañado de un “vive y deja vivir”

    @mak: ese ciudadano hacker al que haces mención que no pertenece a ningún grupo tiene un nombre: anacoreta. Si eres un ser social tienes que pertenecer a un grupo, por mínimo que sea

  9. Hay un buen montón de experimentos en psicología social así de ingeniosos y todos son igual de concluyentes: estamos diseñados para la identificación grupal… y para la confrontación con el grupo de al lado.

    Para un enfoque aún más amplio de la “socialización grupal” recomiendo el inquietante, brillante y contundente libro “El Mito de la Educación”, de Judith Rich Harris.

    Como decía ayer “Huesos”: “el grupo de amigos es más influyente que tú en la educación de tu hijo”.

  10. Conviene relativizar un poco todos estos experimentos sociológicos sobre todo por una razón: porque el hecho de llevarlos a cabo y difundir sus resultados altera la pauta futura de comportamiento. Me gustaría saber si al llevarlo a cabo por segunda vez, con las mismas personas y enteradas bien de la problemática, no cambiaría la distribución de los dineros aunque solo fuera un poquito en favor de la igualdad.

    Es cierto que las personas tienden a comportarse como borregos cuando están en grupo, pero la idea de que existe una identidad social distinta de una identidad individual -incluso contrapuesta a ella- es algo que debemos siempre coger con pinzas.

    Asimismo lo que dice Alberto sobre la necesidad de que exista un cabrón en todo grupo. En realidad es algo inevitable. A veces hay varios. Pero su utilidad no reside en el fortalecimiento de los vínculos, ya que con frecuencia su actividad produce el efecto contrario: fragmentar el grupo en facciones. El realismo político y el sentido comun nos indican que un cabrón es imprescindible porque puede hacer cosas que no haría una persona normal.

    Cosas como el trabajo sucio, engañar, intrigar, reestructurar empresas, manejar el cuchillo, etc.

  11. Lore: Claro, el grupo de los anacoretas 🙂 Muy buena apreciación de Patxi: es como en física: observar una muestra la cambia, así que ¿cuánto no más en psicología, donde la “muestra” es tiene, por lo menos, consciencia de sí? Por otro lado, no veo la conexión lógica “pertenecer a un grupo” –> “los de otro grupo son escoria”, yo no lo siento así. Además, ¿qué pasa cuando perteneces a muchos grupos?

  12. @alorza: me apunto el libro. ¡Muchas gracias majo! ¿Huesos? ¿Esa es la prota de Bones?

    @patxi: discrepo un poco (pero sólo un poco 😉 ). ¿De los que hemos comentado en este post, cuántos conocíamos este experimento? Supongo que casi nadie. Ahora, después de saberlo, si nos cambian un poco el escenario, ¿seríamos capaces de darnos cuenta?

    Lo del cabrón, en mi opinión, sí que fortalece. Igual que lo hacen las desgracias. Tras el 11-S, los neoyorkinos hicieron piña.

    @mak: no me creo que hayas dicho esta frase no veo la conexión lógica “pertenecer a un grupo” –> “los de otro grupo son escoria”, yo no lo siento así, cuando tú eres el primero que les tienes un especial aprecio a los barcelonistas y athléticos 😛 No hablamos de odio y navajazos 😉 , simplemente de que consideras a tu grupo mejor

  13. Este tipo experimentos dejan la descubierto la importancia del papel de liderazgo en la estructuración de los grupos, en los conflictos y en la capacidad para reconducir las pulsiones.

  14. Lore: es que yo no aprecio o desprecio personas por ser de un grupo u otro. Nunca se me ocurriría decir de un culé a quien no conozca que es escoria por ser culé. Eso no quiere decir que deje de querer que su equipo pierda hasta las maletas, pero a las personas no les deseo mayores males en lo personal. Y no considero “mi grupo mejor” (¿cómo hacerlo en stas circustancias dolorosas para el madridismo ;P ? ), porque yo no soy parte del Madrid.

  15. Suelto mi rollo con mis conocimientos de psicología antropológica (¿existirá algo así?) de andar por casa:
    – La identificación de los individuos con un grupo está determinado por la “memoria”. El hombre y la mujer primitivos no podían subsistir en solitario en un entorno que le era del todo hostil. Somos animales que precisamos de cuidados durante mucho más tiempo que cualquier otro, no destacamos en el reino animal ni por velocidad ni por fuerza. Era el grupo, la tribu, quien podía darnos más posibilidades de sobrevivir. El trabajo en equipo, el reparto de funciones para quien tuviera mejores capacidades… El otro grupo, la otra tribu, “los otros·, eran rivales. Querían apoderarse de las mejores zonas de caza y cultivo. Pretendían cuestionar a nuestro líder e imponer al suyo, querían robarnos la comida porque era más fácil que obtenerla de otra forma…
    Eso ocurrió durante cientos de miles de años, tal vez millones. Alguna huella debe quedar de todo eso en nuestro cerebro animal.

  16. @mak: te reitero que el formar un grupo en el que sus miembros se beneficien mutuamente en vez de beneficiar a otros grupos no consiste en despreciar o llamar escoria. Y no me creo que seas un ente independiente de cualquier agrupación 😉

    @picapiedra: tus conocimientos de psicología antropológica de andar por casa van muy bien encaminados: nuestro cerebro es como una taza de café en la que va quedando los posos de todo lo pasado. Lo vivido por nuestros padres y por los padres de nuestros padres, … nos ha enriquecido a nosotros.

  17. soy estudiante de psicologia de segundo año y en mi clase de psicologia social decidi realizar un estudio acerca de la pertenencia social y la directa influencia que tiene en la expresion de la personalidad del individuo.
    Es la interaccion social un medio para expresarnos y coexistir o realmente es una limitante al talento humano y se vuelve excluyente,aniquilando lentamente nuestra individualidad y globalizando y matando nuestras ideas.

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