New York, New York (I)

Tenía pendiente el post resumen de mis vacaciones en Nueva York, como ya anteriormente hiciera con Múnich. Ha pasado ya más de medio año de aquello, pero dos personas me han preguntado de cara a la Semana Santa, así que aquí va la experiencia (por si a más gente le puede ser de utilidad). Lo dividiré en varias entregas contando costumbres, curiosidades y lugares de obligada visita. Si tú eres una de esas personas que se va a NYC, desde aquí te dedico toda mi envidia 😉

La ciudad de los rascacielos, la Gran Manzana, la capital del mundo, la película eterna, … Muchos son los nombres que se le pueden dar a Nueva York, un lugar donde todo es grande (sus edificios, sus ríos, sus parques, sus habitantes, …) a excepción de sus perros (no verás ningún pastor alemán por allí). Mezcla de culturas, razas, religiones, idiomas, olores, sabores, … la palabra diversidad es la que mejor la define. Por cierto, a todo aquel que no se atreva a emprender el viaje porque no controle el inglés, que se despreocupe: la inmensa mayoría sabe castellano. Desde los agentes de la aduana hasta cualquiera de los camareros que te atiendan. De hecho, mucha de la publicidad del metro estaba en inglés y castellano.

Para ponernos en antecedentes, decir que la ciudad de Nueva York está en el extremo este de Estados Unidos, a unos 8 horas de ida en avión y unas 7 de vuelta (esto viajando desde Alemania). La diferencia horaria entre la ida y la vuelta se debe a la pelea que mantiene el avión con la rotación del planeta (que se empeña en seguir girando en la ida a la contra y en la vuelta a favor). Tiene tres aeropuertos: el JFK, La Guardia y Newark. Bueno, para ser más exactos, Newark pertenece a New Jersey (ciudad que limita al oeste con NY).

La ciudad está dividida en cinco distritos: Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island. A su vez, Manhattan (donde está lo más característico) se divide en barrios: Downtown, Midtown, Greenwich Village, Chelsea, Chinatown, Upper East Side, Little Italy, Harlem, … De los cinco distritos, el único que está unido a tierra firme es el Bronx. Es decir, el resto son islas rodeadas por los ríos Hudson y East.

La ciudad se divide en cuadrículas gracias al orden de las calles que la arañan de este a oeste y las avenidas que lo hacen de norte a sur, como si fuera una malla. La única avenida que transcurre de forma diagonal es Broadway, la más larga de todas y que cruza por medio de Times Square. Las calles, en su mayoría, no tienen nombre sino números (del 1 a la 212 en el caso de Manhattan). El número 1 empieza en el sur y conforme subimos, aumenta ese número hasta llegar al Bronx (en el norte). En el caso de las avenidas, la más importante y que divide la isla de Manhattan en este y oeste es la 5ª avenida (lugar mítico donde encontraremos las mayores tiendas de lujo). Esta ordenación (que es de mucha ayuda para la orientación de los extranjeros), hace que para localizar un lugar sea necesario indicar siempre el cruce de calle y avenida. Así, el Empire State está en la 5ª Avenida con la 34th Street.

Con la climatología tuvimos mucha suerte, dado que muchos nos habían advertido que en Julio hace mucho calor (y sobre todo, mucha humedad), con constantes tormentas. Nosotros, a excepción de un día, tuvimos una temperatura muy agradable. Eso sí, soportar las temperaturas de los establecimientos es ya otra historia. Llegamos a pensar que los estadounidenses no saben para qué sirve ese aparatito llamado termostato. Aunque haga un sol de justicia, no se puede uno olvidar de meter una chaquetita en la mochila si no quiere terminar con principios de congelación comiendo o en los vagones del metro.

Cuando pises tierra, deberás retrasar tu reloj seis horas (un amigo ideó un truco para ser conscientes en todo momento de qué hora era en casa: los minutos son constantes pero para saber la hora sólo es necesario girar la mano). Deberás también empezar a pensar la temperatura en grados Fahrenheit, las distancias en millas, los pesos en libras, las cantidades en galones, … Otra cosa que cambia es la corriente eléctrica. Aquí es de 110 v (por lo que necesitaremos un adaptador para nuestros artilugios, no sólo por la diferencia de las clavijas). Los móviles también tendrán que ser tribanda para funcionar en la frecuencia americana.

En la próxima entrega, costumbres y curiosidades.

Por el día, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto. Por la noche, rompiendo techos de cristal en Doce Miradas. Y como dormir está sobrevalorado, colaboro en Radio Bilbao en la sección "De las ondas a la red" del programa Hoy por Hoy Bilbao. Puedes saber más de mí o echar un vistazo a mis publicaciones, cursos y participación en congresos.

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