Archivo de julio, 2009

“Inventando la Universidad 2.0″ desde la UIMP

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magdalenaGracias a la invitación de Pablo de Castro y Jose Carlos del Arco, los días 10 y 11 de agosto estaremos en el Palacio de la Magdalena, frente a las playas del Sardinero (pero mirándolas de lejos ;-) ), intentando dar forma a la Universidad 2.0.

En esta jornada “Inventando la Universidad 2.0“, que organiza la UIMP, podremos reencontrarnos con muy buenas compañías: David Sánchez Bote, Tíscar Lara, Juan Freire, Fernando Tricas, …

La fuerza de la nueva generación en red, la “Net Generation”, está llegando a la Universidad, como una “mar de fondo” todavía suave, pero que anticipa la llegada de una “tormenta imparable” que demandará para sobrevivirla nuevas formas de docencia y adquisición de los conocimientos, habilidades y competencias curriculares. Este efecto de “mar de fondo” nos empuja a la implantación de nuevos modelos de Universidad, más centrados en el alumno que en el profesor, más colaborativos y participativos. Bolonia supone un cambio en esta dirección pero ¿debemos profundizar mas allá e “inventar la Universidad 2.0″?

Participaré en dos mesas: una sobre Ciencia 2.0/Innovación 2.0 en la que se tratarán las nuevas formas de divulgación científica a través de blogs académicos, wikis y material audiovisual, fomentando la colaboración entre grupos de investigación y proponiendo alternativas de reputación científica basadas en la participación de los usuarios.

Y a continuación en una de experiencias prácticas. Allí hablaré un poco del proyecto Open Deusto que llevamos ya gestando desde hace unos meses y que pronto presentaré también por aquí.

Aquí tenéis el programa. Para inscribiros en el encuentro, lo podéis hacer a través de un formulario o por correo, siguiendo las instrucciones que aparecen en la web de la UIMP.

Imagen de ~Oryctes~ – Licencia by-nc-sa


Web 2.0 y Software Libre: una relación de amor-odio

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El miércoles pasado, en la semana paréntesis de mis vacaciones, di la charla “Web 2.0 y Software Libre. Una relación de amor-odio“, dentro de los cursillos de julio del e-ghost. Las sensaciones tras la misma fueron muy positivas, dado que hubo un interesante debate entre los asistentes (Mario, muchas gracias por tu activa participación :D ).

Como siempre, aquí tenéis la presentación y un poco de letra para que se entienda:

Arrancamos poniendo cara a cara a dos de los baluartes de ambos mundos: Tim O’Reilly por la web 2.0 y Richard Stallman por el mundo del software libre, con dos posiciones bastante diferenciadas y extremistas.

Por un lado Tim, que en la única conferencia en la que le he visto en directo, preguntó al auditorio si usaba software libre. Se trataba de un evento organizado por Empresa Digitala y los asistentes eran de lo más variopinto, así que pocos fueron los que levantaron la mano. Justo después preguntó quién usaba google para hacer búsquedas. Ahí sí se levantaron todas las manos. Entonces, dijo Tim, todos usáis software libre, porque los servidores de google están montados con herramientas libres. Es un planteamiento cogido con pinzas (es como decir que tú ayudas a los indígenas del Amazonas porque compras un producto que destina el 1% de sus ventas a ayudarles), pero viene genial para analizar las tripas de la Red. Por ejemplo, si miramos las estadísticas de netcraft de junio de 2009, vemos como Apache sigue siendo el servidor web más usado (a pesar de que, desde 2006, momento en que Goddady decidió cambiar sus servidores apache por IIS, no ha dejado de bajar).

Y en el otro polo tenemos a Richard Stallman, que en septiembre de 2008, hizo unas declaraciones para The Guardian en las que indicaba:

[...] “Una razón por la cual no deberían usar aplicaciones web es porque se pierde el control. Es tan malo como usar software propietario. Haz tu trabajo en tu propio ordenador con un programa que respete tus libertades. Si utilizas un software propietario o el servicio web de otra persona, estás sin defensas. Estás en las manos de la persona que desarrolló ese software.”

Como decía antes, una posición un poco extremista pero no falta de razón (como indicó Mario, en ocasiones, necesitamos este tipo de tirones de orejas, que aunque son un poco alejados del realismo, nos hacen plantearnos cosas).

Está claro que estamos ya metidos en el ciclón del cloud computing y es muy difícil salir de él. Nos reporta tremendas ventajas: acceso a nuestros datos desde cualquier parte, necesitando sólo una conexión a Internet y un navegador, usando servicios que son más fiables que nuestro propio ordenador (con su propio sistema de backups y mayor disponibilidad)… O al menos eso creemos, porque luego suceden casos como el de Magnolia, un sistema de marcadores sociales que hizo crack y perdió todos los datos de sus usuarios, dando de lado a los que tenían cuenta gratuita y devolviendo el dinero a los de pago (pero… ¿cómo se recompensa el tiempo y el conocimiento generado hasta entonces?). Además, siempre hablamos de cajas negras (nadie sabe cuál es el código fuente de google ni qué hace por debajo… igual que sucede con windows). Tampoco conocemos quiénes son los administradores de una plataforma ni cuáles son sus intenciones. Yo, como bofh de Nireblog, tengo acceso a los usuarios y contraseñas y estoy convencida de que más del 50% de ellos usarán ese mismo login y password en otros sitios. Por tanto, nadie nos puede asegurar que se monte una plataforma-trampa para recoger esos datos. Tampoco podemos cambiar esas plataformas y amoldarlas a nuestras necesidades (una de las razones que hicieron a Richard Stallman ponerse en pie de guerra e iniciar el proyecto GNU). La única libertad es la que nos otorgan las APIs. Por tanto, cada vez somos más esclavos de las plataformas: ¿y si cierran? ¿y si cambian de manos y por tanto, de filosofía? ¿y si pierden nuestros datos? ¿y si cambian las condiciones de uso? (bueno, de algunas plataformas, no hace falta que cambien porque ya hemos aceptado términos abusivos desde el inicio). No hay más que echar un vistazo a Twitter cuando se cae GMail para ser conscientes de nuestro nivel de dependencia. De hecho, es la mejor forma de ilustrar la diferencia de significado de la palabra inglesa free. El software libre es free como la libertad de expresión. La web 2.0 es free como la cerveza gratis. Aunque lo que es indudable es que ambos tienen la misma filosofía por detrás: la de generar conocimiento abierto y compartir con la comunidad.

Y entonces, ¿cuál es la solución ante esto? Sólo hay una salida: los estándares abiertos que nos permitan la portabilidad de nuestros datos de un lugar a otro. De esta forma, seremos capaces de movernos de una plataforma a otra, sin tener ese yugo. Para hablar de esa portabilidad, tenemos que diferenciar entre tres tipos de información que generamos en la Red: los contenidos propiamente dichos, la identidad con la que nos autenticamos en los lugares y las interacciones o relaciones que establecemos. Aunque pudiera parecer que los tres nos pertenecen, casos como el de Robert Scoble nos alertan de lo contrario. A este conocido bloguero americano le cerraron su cuenta en Facebook por intentar exportar los nombres, emails y cumpleaños de SUS contactos a plaxo mediante un script. En un alegato a la incoherencia, Facebook puede rastrear la libreta de direcciones de tu cuenta de correo para buscar contactos pero te prohíbe que los saques de allí (es lo que se conoce como walled garden o jardín cerrado). Y es que el mejor truco del ilusionista 2.0 es hacernos creer que nuestros datos nos pertenecen. Por ejemplo, diariamente alimento mi cuenta de last.fm con las canciones que escucho, participando en una base de conocimiento global que ayudará a otros usuarios a descubrir grupos relacionados. Hasta ahora, todo muy bonito y con un lazo rosa. Pero, ¿puedo obtener mis datos para, por ejemplo, pasárselos a Amazon y que me muestre esos discos y así poder comprarlos? NO.

DataPortability

Se trata de una plataforma que trata de plantear una serie de estándares abiertos para generar redes sociales abiertas:

  • OpenID: sistema de autenticación descentralizada. Ya en un post anterior contaba los pros y contras de esta tecnología que nos evita volver a introducir nuestros datos cada vez que nos queremos dar de alta en un servicio.
  • OAuth: protocolo de autorización. Una aplicación web puede acceder a la información de un usuario en otra sin tener que informarle del login y contraseña. Twitter, recientemente, ha adoptado oauth para comunicarse con otras plataformas que usan su api. De esta manera, podemos usar servicios como el de twitterfeed sin pasarle nuestra contraseña de Twitter.
  • OPML: formato xml para esquemas que nos permite exportar colecciones de RSS. Por ejemplo, podemos exportar todos los blogs a los que estamos suscritos en nuestro bloglines y luego importar ese fichero a Google Reader.
  • APML: mapa de intereses de un usuario. Es decir, una forma de almacenar todo lo que nos resulta interesante en una web: una canción en blip.fm, un estado en facebook, un enlace en del.icio.us, …
  • Microformatos: agregando significado semántico a los contenidos. Una forma de que las máquinas puedan interpretar como lo haría una persona. Ejemplos: hCard, XFN, …

Existen otras tecnologías como OpenSocial que, aunque en su nombre lleva la parte de Open, no nos puede llevar al engaño, puesto que no es un protocolo de comunicación entre redes, sino un estándar para el diseño de gadgets, de forma que si se crea uno, pueda funcionar en Google, LinkedIn, MySpace, Plaxo, Yahoo, … Pero como comentaba antes, lo de open lo limita luego cada plataforma. Por ejemplo, en LinkedIn se reservan el derecho de admisión de gadgets hechos con OpenSocial (por ahora sólo permiten una serie de aplicaciones).

En la línea de la interoperabilidad también está el open cloud manifesto, firmado por grandes nombres como AMD, eyeOS, Sourceforge, Sun, IBM, … pero sin el apoyo de Google, Microsoft, Amazon, … Y es que el gigante Google suele darnos cal y arena. Está claro que lo que hace, lo hace muy bien. Y su aportación al mundo del software libre no se puede desdeñar: su navegador google chrome basado en chromium (licencias BSD y CC-by 2.5), el sistema operativo para móviles android (apache license 2.0 y GPLv2) y muchas otras aplicaciones que podemos encontrar en google code (gears, jaiku, …). Por no hablar del próximo tsunami de Internet: Google Wave, que nos indican que será libre (cualquiera lo podrá instalar en su servidor), usará un protocolo libre (cualquiera podrá hablar con él) y tendrá una api abierta para desarrollar gadgets usando OpenSocial. De hecho, harán una apuesta arriesgada apostando por el HTML5 (que ahora mismo no funciona en Internet Explorer). Pero a pesar de todos estos regalos que nos hacen los chicos de Mountain View, tenemos que ser conscientes de que un único dueño y señor de Internet es nefasto.

Licencias en la web

  • GPL: es una licencia copyleft que está más pensada para el mundo del software que para el de la web. Lo que se cree derivado de algo con GPL tiene que mantener la misma licencia. Sin embargo, se pueden hacer modificaciones y no ponerlas a disposición del mundo, dado que al usuario final, lo que le llega es el código HTML. Paquetes con esta licencia: WordPress, MediaWiki, Drupal, Joomla, …
  • Affero Public License (AGPL): a diferencia de la GPL, todas las modificaciones que se hagan deben ser puestas a disposición de todo el mundo. Es curioso como Google tiene vetada esta licencia en Google Code (cada uno ate sus cabos ;-) ).
  • Apache License: es la que utiliza la Apache Foundation. No es copyleft (los productos derivados no tienen por qué tener esa licencia) y es mucho más laxa que las anteriores. Las obras se pueden modificar, se pueden redistribuir y se puede usar para cualquier propósito. Productos con esta licencia: Lucene, Android, …
  • MIT, BSD, … : licencias aún más laxas que permiten usar, copiar, modificar, integrar con otro software y sublicenciar.

Alternativas web libres

Excelentes enlaces recibidos a través de Twitter sobre el tema (gracias @txipi y @gallir :D ):


Nirelandia en Nickdutnik

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Hace ya un mes (más o menos), estuvimos grabando con la gente de Lostin.tv para el programa de ETB3 Nickdutnik. Tocaba presentar lo que ellos han denominado como emporio Nirelandia :)

Decir que el montaje que han hecho es espectacular (ni se me nota el ojo morado que me puse justo el día anterior) y que la grabación fue genial porque tanto Rubén como Cristina dan muy buen feeling. ¡Muchas gracias chicos!

¿Os gustan las oficinas de Nirelandia? Nos ha crecido mucha la enredadera ;-)


Redes Sociales Virtuales – Curso de Verano 2009 UCJC – Material

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Aquí está el material que usé ayer en el curso sobre redes sociales en la Universidad Camilo José Cela. La base es la del taller de iCities pero con tres nuevos apartados: una explicación más exhaustiva de Twitter, otra sobre Facebook y un último apartado de seguridad en las redes sociales. Todo está agregado en el wiki.

Twitter

¿Qué es el microblogging?

La vida está llena de sorpresas. Y si no, que se lo digan a los ingenieros de telecomunicaciones que idearon en su día un canal para mandarse mensajes de control. Si alguien les hubiese indicado que esos mensajes se popularizarían como un servicio de usuario para el envío de texto corto entre teléfonos móviles (los famosos SMS), no hubiesen dado crédito. Que se use ese canal y no el de voz es la razón de que la longitud máxima de un SMS sea de 160 caracteres.

Esta misma tendencia se ha trasladado recientemente a Internet de la mano del microblogging, también conocido como nanoblogging: publicaciones de texto de 140 caracteres como máximo para contar qué estamos haciendo en cada momento. Si a esto se le agrega el componente social que posibilita que seleccionemos nuestra red de amigos (aquellos que queremos que vean nuestros mensajes y de los que deseamos estar al tanto de sus vidas), ya tenemos un chat asíncrono en comunidad que requiere un alto nivel de atención. Es decir, se trata de la suma de blogs, redes sociales y mensajería instantánea, con un importante componente de inmediatez y movilidad.

¿Qué es Twitter?

Es el servicio gratuito de microblogging más popular y extendido en la Red, donde se publican tweets (mensajes) de no más de 140 caracteres. La red social se compone de followers (los que nos siguen) y following (a los que nosotros seguimos), que no tienen por qué coincidir. Podemos publicar cosas en abierto o tener nuestro canal privado, que sólamente lo leerán los usuarios a los que demos permiso. Nomenclatura: @nombredeusuario para dirigirnos a alguien en concreto; RT: @usuario texto para hacer de repetidor de un tweet que alguien ha escrito; #hashtag para etiquetar nuestro mensaje y que se encuentre más fácilmente (así se forman los denominados trending topics o temás más “calientes” en cada momento); d @usuario para mandarle un mensaje directo que sólo leerá él.

Sólo se puede publicar texto, pero existen servicios para agregar:

  • Imágenes: Twitpic
  • Archivos de toda clase como fotos, vídeos, documentos (word, power point, excel), archivos zip, plugins…: FileSocial
  • Canciones: se puede sincronizar con otros servicios como blip.fm de forma que cada vez que publiquemos una canción ahí, aparezca también en twitter
  • Posts de nuestros blogs (o de cualquier cosa que tenga RSS): gracias a Twitterfeed podremos configurar cualquier canal RSS para que, cada vez que se publique algo nuevo, aparezca en nuestra cuenta de Twitter. Podremos además configurar un prefijo o sufijo que acompañe al enlace a ese contenido

Los usos que se le dan a Twitter son muy variados y cada vez más alejados del inicial “¿Qué estás haciendo?”. Ejemplos:

  • Durante los congresos, se ha convertido en un foro de discusión en tiempo real. Mientras que los ponentes están disertando a la masa, esa masa genera su conversación en paralelo, teniendo un papel más activo y logrando que personas que no están en ese evento, también participen.
  • Otro ejemplo lo encontramos en las pasadas elecciones estadounidenses, donde los candidatos han ido narrando todos sus movimientos a través de Twitter. La Red es ya un canal de comunicación más que ha logrado una alta movilización por parte de los ciberactivistas. En este caso se demostró que los demócratas llevaron a cabo una mejor campaña en Internet. Sólo era necesario comparar los seguidores del canal de Barack Obama (por encima de los 112.000) y sus más de 250 actualizaciones, frente a los cerca de 5.000 followers de John McCain con sólo 25 twitteos. Casos como el de las pasadas elecciones iraníes también lo corroboran.
  • Compartir información y conocimiento como en una lista de correo, un foro o como si fuera nuestro del.icio.us donde publicamos enlaces de interés.
  • También ofrece muchas posibilidades como canal de emisión corporativa para las empresas. Dell, compañía que desarrolla y vende ordenadores, ha creado una cuenta para lanzar ofertas especiales a sus seguidores.
  • Medios de comunicación como El País, CNN o Times lo usan para distribuir sus titulares y mantener informados a sus usuarios de noticias de última hora.
  • Socialización y networking.
  • Coordinar equipos de trabajo y proyectos (aunque para esto es más recomendable yammer.com, un twitter para empresas sin límite de caracteres y que agrupa por el dominio de nuestra dirección de correo).
  • Cubrir un evento o noticia. Twitter se suele sobreactivar ante sucesos importantes. Por ejemplo, el día de la muerte de Michael Jackson, se colapsó: 9 de los 10 Trending Topics eran referentes al Rey del Pop.
  • Incluso se pueden materializar ideas más peregrinas, como la que nos ofrece el proyecto Botanicalls: un nuevo canal de comunicación entre plantas y humanos. Se trata de un sistema que se conecta al vegetal y hace que éste mande su estado en tiempo real a la plataforma. Puede ser interesante ver a nuestro geranio lanzando mensajes de auxilio al ciberespacio si se queda sin agua.
  • Y existen casos más extremos derivados de la urgencia, como el ocurrido en marzo de 2008. Mientras un tornado azotaba Oklahoma, sus habitantes fueron narrando la localización exacta del mismo en cada momento. O el de los bomberos de Los Ángeles, que aprovechan la utilidad para informar en tiempo real de las alertas ocurridas en la ciudad.

Para seguir lo que se dice sobre un tema en concreto, tenemos el buscador. Si introducimos un término de búsqueda, nos genera un rss asociado que podremos seguir mediante nuestro lector de feeds favorito.

Si estamos siguiendo un congreso en el que se ha decidio una etiqueta común para todos los tweets, podemos usar Twubs , una especie de salón donde aparecen todos los mensajes de esa etiqueta y desde el que podemos escribir automatizando la inclusión de la misma.

Existen muchas otras plataformas de terceros, que gracias a la API de twitter, le agregan funcionalidad. Según Biz Stone (co-fundador), más del 50% del tráfico les llega a través de esa API. En Twituneando hay una buena recopilación.

Facebook

La wikipedia nos dice que se trata de un sitio web formado por muchas redes sociales o, dicho de otra manera, un pegamento donde los usuarios se crean perfiles en los que van agregando material de otros servicios (imágenes de flickr, vídeos de youtube y así hasta un largo etcétera) y que comparten con sus contactos. Desde Facebook se puede jugar, mostrar nuestras películas favoritas, descubrir nueva música, invitar a cervezas (eso sí, virtuales),… Todo ello gracias a que está abierto a desarrolladores, de manera que cualquiera puede hacer mini-aplicaciones que funcionen y se integren en la plataforma. Aquí tenemos la principal razón de su éxito y la que le da mayor valor puesto que ya cuenta con más de 20.000 programas de terceros.

Repasemos ahora un poco su historia y cómo se ha ido fraguando el proyecto. Allá por 2004, un estudiante de la Universidad de Harvard, Mark Zuckerberg, junto a dos amigos decidió empezar a construir una comunidad virtual. Originalmente esta red social fue creada exclusivamente para la comunicación entre estudiantes estadounidenses. De ahí proviene su nombre, ya que es el mismo que recibe el boletín que las universidades entregan a los alumnos que comienzan una nueva carrera para que se conozcan entre ellos (libro de caras). Es por esta razón que hasta 2006 no estaba permitido el registro ni la creación de cuentas a personas que no contasen con una dirección de correo electrónico de una universidad norteamericana. Sin embargo, tras comprobar el éxito que estaba cosechando, se eliminó la restricción para poder ampliar horizontes publicitarios. Esta decisión levantó una cierta polémica entre los usuarios que ya estaban haciendo uso de la plataforma, dado que se perdía la esencia estudiantil. Pero como diría Quevedo: Poderoso caballero es don dinero.

Su mayor crecimiento, en 2008, ha venido de la mano de personas con edades comprendidas entre los 35 y 49 años (24,1 millones). Sólo tardó cinco semanas en pasar del hito de los 150 millones de usuarios a los 175 y sigue creciendo a un ritmo de 600.000 por día (según estadísticas de comScore). Si fuese un país, sería ya el sexto más poblado.

El área principal de trabajo en Facebook es nuestro perfil, desde el que podremos ir configurando y añadiendo toda la información. Además de perfiles, existen grupos y páginas. Los perfiles son para las personas (éstas agregan contactos). Las páginas para las empresas, productos, … (éstas agregan fans). Los grupos son para un conjunto de personas que tienen un interés común (los miembros no tienen por qué ser contactos entre ellos).

En facebook seremos capaces de buscar y agregar amigos, así como de instalar aplicaciones. Esta instalación se hace en el propio portal (no se añade nada a nuestro ordenador). Se pueden lanzar eventos (es una plataforma ideal para avisar a la gente de dónde y cuándo se va a producir un acontecimiento). Mediante RSS se puede seguir la actividad de nuestros amigos e incluso cuenta con un chat propio. Por tanto, entretenimiento, comunicación e información se unen bajo un mismo paraguas. Además, si bien el proyecto arrancó inicialmente en el lenguaje de Shakespeare, ahora ya cuenta con versiones en francés, alemán y castellano, por lo que el idioma tampoco es una barrera.

En 2009 ha hecho una serie de cambios importantes:

  • Lavado de cara de su interfaz, con un parecido más que sospechoso a Twitter
  • Cambio en la forma de gestionar las actualizaciones de nuestros contactos. Ahora se puede decidir quién sale en la sección Noticias (página inicial que muestra la actividad de nuestros amigos), lo que potenciará el agregar a contactos con más alegría y que se establezcan lazos aún más débiles

Seguridad

La ingeniería social es el mayor peligro en las redes sociales. Las grandes compañías poseen servidores perfectamente bastionados ante intrusos externos. Sin embargo, la seguridad de estas redes es tan fuerte como el más débil de sus eslabones: el usuario. Si se engaña a éste para que dé sus claves o pinche en un enlace malintencionado, de nada servirán las barreras físicas que pongan las plataformas. Nathan Hamiel y Shawn Moyer indicaron en el Black Hat 2008: “Es posible que no pueda atacar a Facebook o a MySpace, pero sí puedo atacar a sus usuarios todos los días. No pongas nada en una cuenta de Facebook que no consideres público“. Además, los crackers cada día se tienen que esmerar menos porque nosotros mismos aireamos todos nuestros datos. Hasta el mismísimo nuevo jefe de los servicios secretos británicos ha visto su seguridad personal comprometida.

Otra cuestión a valorar son las condiciones de uso de casi todas las redes sociales virtuales (asustan). Juegan con un lenguaje complejo para que aceptemos cosas impensables sin leerlo siquiera. Muchas veces lo hacen para cubrirse las espaldas, pero otras tantas, para usar nuestros datos.

Por ejemplo, las condiciones de uso de Facebook cuentan con algunas cláusulas que le otorgan la propiedad sobre los contenidos que se crean en ella. Concretamente éste es el párrafo de la discordia:

Para el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y vídeos (“contenido de PI”), nos concedes específicamente el siguiente permiso, de acuerdo con la configuración de privacidad y aplicaciones: nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser sub-otorgada, sin royalties, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook (en adelante, “licencia de PI”). Esta licencia de PI finaliza cuando eliminas tu contenido de PI o tu cuenta (excepto en el caso en que tu contenido se ha compartido con terceros y éstos no lo han eliminado).

También hay que ser cuidadoso de cómo se dejan las opciones de privacidad (quién puede ver qué). Según Ofcon 2008, el 41-44% deja las opciones por defecto.

Como me decían vía twitter, últimamente me estoy volviendo la chica “Redes sociales” y como me dicen mis amigos: “me estoy encasillando;-)


La música en la Red

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Foto de El Patojo

Artículo publicado en la Revista Deusto Nº 103 (verano 2009)

La música nos acompaña casi todos los días de nuestra vida: puede ser camino al trabajo o al estudio gracias a los cada vez más pequeños reproductores mp3, mp4, móviles y demás aparatos electrónicos de última generación. O también descansando del estrés de un duro día en nuestro sillón favorito y degustando un buen vinilo. O quizás en un bar mientras tomamos algo con los amigos, o en un concierto,…. Muchos son los momentos musicales y pocos los de silencio. Y como no podía ser menos, en la Red de Redes existen numerosos servicios para descubrir mejor este arte.

Last.fm es la red social más conocida entre las bambalinas musicales. Gracias a un cliente que se instala en el ordenador, cada canción que pase por nuestros reproductores quedará registrada (proceso que se denomina scrobbling), con lo que tendremos estadísticas de todo lo escuchado en nuestro perfil, facilitando así la creación de una base de conocimiento común que relaciona gustos y que nos hace recomendaciones de grupos y artistas en base a las preferencias de otras personas que oyen esa misma música. Como en toda red social que se precie, se pueden agregar amigos con los que contrastar nuestra compatibilidad musical. Asimismo nos avisa de los conciertos que se vayan a celebrar cerca de nuestra ciudad. Tanto la información de los artistas como la de los eventos es editable y por ende, colaborativa, por lo que cualquiera podrá introducirla, posibilitando etiquetar a grupos y artistas. Además, si haces música, puedes promocionarte en esta plataforma subiendo tu información y canciones para que cualquiera las escuche. También permite la creación de grupos de usuarios con gustos en común. En estos grupos hay foros, listas de canciones compartidas, etc…

Pero su sección más exitosa es, sin duda alguna, su radio on-line. Cada estilo musical y artista tiene su propia emisora, con canciones relacionadas. Last.fm tiene en su haber una colección de más de 100.000 canciones completas. El resto se pueden disfrutar mediante preescucha de 30 segundos. Precisamente esta funcionalidad ha estado en boca de todos tras el reciente anuncio de la intención de cobrar tres euros mensuales por concepto de suscripción. La polémica viene porque esta recaudación se iba a realizar en todos los países excepto Estados Unidos, Alemania y Reino Unido. Parece ser que, a pesar de haber sido adquirida en 2007 por la cadena estadounidense de radio y televisión CBS, necesitaba de nuevos ingresos.

Blip.fm es el sueño de todo DJ frustrado. Desde esta plataforma podremos pinchar canciones para que el resto de nuestros contactos las escuchen, acompañándolas de mensajes de no más de 150 caracteres. Si les gusta la recomendación, nos darán un voto. Una funcionalidad interesante es que interactúa con otros servicios. Por ejemplo, podremos configurar nuestra cuenta para que cada vez que publiquemos una recomendación, salga también en nuestro muro de Twitter. O que todo lo que escuchemos puede sincronizarse con Last.fm, para que queden también esas canciones registradas.

Si somos unos apasionados de las rarezas musicales, Internet está lleno de páginas para saciar nuestra curiosidad. Por ejemplo, dentro de la web IMDb (The Internet Movie Database) existe un apartado donde podremos buscar todas las apariciones de una melodía en las bandas sonoras de películas o series.

Una práctica común en el mundo de la música es versionar una y otra vez las canciones de otros. Dicen las bibliotecas musicales que la canción más tributada de la Historia es Yesterday, de los Beatles, con más de tres mil versiones desde 1965. Si queremos conocer todas las que tiene una determinada canción, podremos consultarlas en páginas web como The Covers Project o Second Hand Songs.

Pero sin duda, la revolución musical en Internet ha venido este año de la mano de Spotify, un software que se instala en nuestro ordenador y que nos da acceso a un catálogo impresionante a cambio de esporádicas cuñas publicitarias. Además existen cuentas de pago que eliminan esa publicidad. Por ahora, el acceso sólo es posible a través de invitaciones, aunque, no sé si intencionadamente, corrió como la pólvora un enlace desde el que se permitía la creación de cuentas. Con una interfaz muy simple e intuitiva, se pueden buscar discos, canciones y artistas fácilmente, además de crear listas de reproducción. Estas listas son el único apartado social de la aplicación, puesto que no permite tener contactos o enviar recomendaciones entre usuarios. Al igual que Blip.fm, permite sincronizar lo que escuchamos con Last.fm, siendo por tanto servicios complementarios. El mecanismo interno de funcionamiento se fundamenta en el P2P. Es decir, cuando estamos haciendo streaming de la música, no la escuchamos directamente de un servidor central, sino que vamos descargándola a nuestro ordenador y puede que nosotros sirvamos de servidor a otro usuario que esté accediendo a esa misma melodía.

La música ha ido pasando por diferentes cuerpos. Empezó encorsetada en los elegantes vinilos, para luego pasar a los populares casetes (cuántas veces habremos rebobinado uno con un bolígrafo para volver a escuchar nuestra canción favorita…). Luego llegaron los Compact Disc prometiendo ser el formato definitivo. Sin embargo, los reproductores mp3, las memorias usb y demás artefactos que son capaces de almacenar miles de millones de melodías en su interior, han hecho pasar al CD a mejor vida. De hecho, su abuelo el vinilo vuelve a ganarle terreno. Sólo en 2008 creció su venta un 200% respecto al año anterior. Parece ser que para la escucha fuera de casa, nos quedamos con los formatos electrónicos, pero para las audiciones intimistas, aún preferimos el glamour de antaño. Sin embargo, todos estos cuerpos encorsetan a la música y hacen que las casas de los coleccionistas pierdan espacio disco a disco. Internet aparece como el nuevo libertador, logrando que el ritmo fluya de un soporte a otro, o directamente a nuestros oídos.

Artículo en formato pdf [571 KB]


A menos de seis grados…

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En estos días de calor, el título del post no hace referencia a la temperatura. Ya he contado más de una vez por aquí la teoría de los seis grados, pero cada día estoy más convencida de que las nuevas tecnologías han bajado ese número ostensiblemente. Esta evidencia viene de la mano de una historia personal vivida recientemente (con alto componente emotivo, así que al que no le interese mi vida, que pare aquí ;-) la lectura).

Desde muy pequeña he veraneado en un pueblecito de León. Y anualmente teníamos por costumbre visitar la capital. Una ciudad impresionante y que recomiendo a cualquiera. La cuestión es que, casi todos los turistas se centran en su hermosa catedral gótica. Pero muy cerca, a menos de 200 metros, hay una pequeña casa que acoge a la Fundación Vela Zanetti (en la calle Pablo Flórez). Mis primas se molestaron en descubrirme a este desconocido artista y valorar su obra.

José Vela Zanetti fue un artista burgalés que, cuando era pequeño, se trasladó a León. No ha sido muy reconocido en España pero es el autor, nada más ni nada menos, que del mural “La lucha del hombre por la paz” que preside la sede de la ONU en Nueva York.

zanetti

Recientemente, recorriendo mi listado de feeds, en una casa amiga hablaban de un libro de María Vela Zanetti. En ese momento se encendió una vaga luz de recuerdo en mi cerebro. Le pregunté a Txetxu si tenía algún parentesco con el artista y resultó ser que era su hija.

Tras las indagaciones de mi consultor con valor, ha acabado en mis manos el libro de María, Maneras de no hacer nada, con una dedicatoria personalizada. Un detallazo de una escritora que se auto-define como una aficionada a las palabras, a la sombra de su luminosa vida privada, monótona pero llena de satisfacciones.

Como siempre pequeñas historias frutos de la casualidad, ¿o no tanto? ¿Hubiese pasado esto sin Internet? Quizás me he cruzado algún día por las calles de León con María, pero jamás hubiera sabido de su vena literaria, ni de su parentesco.

En unos días me voy para la Gran Manzana, aunque me temo que no me dejarán ver el mural. Si alguien lee este blog y, a través de sus contactos, puede lograr que lo contemple, se corroborará aún más la teoría de los seis grados (por probar… ;-) ).

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