Archivo de ‘Universidad de Deusto

Crowdfunding en la Red. Haciendo montañas con granos de arena

2 Comentarios »


Artículo publicado en la Revista Deusto Nº 114 (primavera 2012)

El modelo de negocio estrella hoy día en Internet es el freeconomics o, dicho en la lengua de Cervantes, la «economía de lo gratis». Este término fue acuñado por Chris Anderson en 2008 para referirse a la ola que nos inundaba e inunda de plataformas que ofrecen sus servicios por cero euros. Ahora bien, si los usuarios no pagamos, ¿cómo son capaces de subsistir? Pues la respuesta quizá esté en que no lo hacemos con dinero, pero sí con nuestros datos. Ese es el caso de gigantes como Facebook, Google, Twitter,… ¿Existe una alternativa a este modelo? Además del pago por suscripción, poco a poco se empieza a mover otra corriente en la que el usuario tiene un papel más participativo: el crowdfunding o microfinanciación colectiva distribuida. Si tienes un proyecto que quieres poner en marcha, lo presupuestas y abres al público para que las personas interesadas puedan hacerlo realidad mediante pequeñas donaciones/inversiones económicas u otros recursos (tareas dentro del proyecto, nuestro tiempo, etc…). Es decir, se trata de un mecenazgo aprovechando el poder de las masas y aquello de que las montañas se componen de pequeños granos de arena. A cambio, a esos usuarios que han colaborado se les ofrece una contraprestación: accionariado proporcional, el propio resultado del proyecto, experiencias o la satisfacción de ver algo cumplido. Normalmente se estima una cantidad de dinero que pudiera costar poner en marcha esa idea y se funciona con un todo o nada: si el proyecto no reúne el dinero necesario en un tiempo determinado no se lleva a cabo y tampoco se cobra a los usuarios interesados en colaborar.

Por este método han pasado mundos de lo más variopintos: el cinematográfico con casos como el de la película El Cosmonauta que, a cambio de dos euros, incluían nuestro nombre en los títulos de crédito; el musical, con bandas como el grupo británico de rock Marillion que consiguió sufragar su gira por Estados Unidos que costó 60.000 dólares; o el editorial, como es el caso del autor e ilustrador de web-cómics, Rich Burlew, que logró recaudar algo más de 1 millón de euros a través de las aportaciones de 14.952 fans para poder trasladar sus obras a la edición impresa.

Una de las plataformas más exitosas a nivel mundial para lanzar y financiar proyectos mediante crowdfunding es Kickstarter. Creada en 2009, ha recaudado la friolera de 20 millones de euros para más de 500 proyectos. En Kickstarter no se invierte ni se presta. Se participa. A cambio del dinero, los creadores ofrecen productos y experiencias únicas como premio a quienes hagan una aportación. Por ejemplo, si un músico quiere auto-producirse su álbum, recompensa a los internautas que le apoyen con la descarga digital del mismo o bien con el disco físico. Solo admite proyectos con base en Estados Unidos y no deja que se lancen campañas que busquen obtener dinero para la caridad. Un ejemplo de uso de esta lanzadera es el que hizo Diáspora, una propuesta de red social libre donde la privacidad está gestionada por el propio usuario y que recaudó 200.000 dólares de 6.500 donantes cuando únicamente solicitaban 10.000.

El año pasado la Fundación Fuentes Abiertas decidió también lanzar su propia red social de crowdfunding, Goteo. Sin embargo, no se trata de una iniciativa más sino que cuenta con una característica diferenciadora: está dirigida exclusivamente a proyectos con «ADN abierto». Su misión principal es potenciar la creación de bienes comunes o procomún mediante el desarrollo de proyectos sociales, culturales, educativos, tecnológicos… que contribuyan al fortalecimiento del dominio público y con retornos colectivos licenciables bajo copyleft. Gota a gota la comunidad puede hacer aportaciones monetarias y colaborar de manera distribuida con servicios, infraestructuras, microtareas y otros recursos. A cambio, toda la sociedad se debe beneficiar de los resultados de esas iniciativas.

Como vemos, este modelo se presenta como una alternativa a otros basados en la gratuidad pero de igual manera en la dependencia y la instrumentalización de la información que en ocasiones «donamos» de manera involuntaria a grandes plataformas. Además posibilita que los pequeños nichos pueden tener cabida en un mundo tan globalizado gracias a la existencia de usuarios interesados y activos que los apoyan y elevan. Ante la propuesta de unificación de comportamientos que nos ofrecen los grandes de Internet, aún nos quedará un reducto para los pequeños barrios. En época de crisis, ¿qué tal si volvemos al trueque?

Imagen de anieto2k (CC by-sa)


Encajando las piezas de la identidad digital de la Universidad de Deusto

8 Comentarios »

Ayer estuvimos de “charleteo” Tíscar Lara, Pedro Alberto Gónzalez y la que escribe, con la excusa del foro de la Facultad de Ingeniería por el 125 aniversario de la Universidad de Deusto. Y como viene siendo costumbre, dejamos testimonio textual por este cuaderno de bitácora.

La identidad digital de una institución, al igual que la de una persona, es distribuida y se compone de tantos pedazos como espacios digitales donde participa y espacios en los que se habla de ella (aunque no esté). Pero a diferencia de la identidad digital de una persona, la de una universidad no se compone exclusivamente de sus perfiles oficiales. Es más como un puzzle de mil piezas. Cada miembro de la entidad es una de esas piezas que comunica (“ecosistema digital”) y cuando las juntas todas obtienes el puzzle completo.

Para una correcta gestión de esta identidad hay que empezar por componer el mapa de “cuerpos comunicantes“. Una buena práctica, aunque sea paradójico, es la de tejer las redes offline para engrasar luego las redes online (¡sinergia macramental!): poner caras y nombres a esos perfiles e intercambiar buenas prácticas y consejos, además de identificar fácilmente a quién se le puede hacer una consulta que nos llega a través de las redes sociales (la clave esta en el conectivismo y no tanto en el conocimiento propio).

Las cuentas genéricas no pueden ni deben aspirar a comunicarlo todo porque sólo estarían contribuyendo a la infoxicación digital. Tal y como nos decían en el colegio, cuando nos poníamos subrayador en mano, “Si todo es importante, nada es importante” (Garr Reynolds). Por tanto, hay que trabajar los micronichos. Cada pieza de nuestro puzzle que se dirija a un público muy segmentado (que cubra una pequeña porción de terreno digital) y se convierta en un referente en ese micronicho. Luego, las cuentas genéricas ya se encargarán de estar a la escucha y destilar la información más relevante. Por cierto, para elaborar un cuadro de mandos de cara a la destilación nos bastará con un agregador de feeds y suscribirnos vía RSS (esa tecnología muerta, leáse con ironía ;-) ) al barrio blogosférico de nuestra comunidad, a las cuentas de twitter, a las páginas de facebook, etc…

A veces nos puede el ansia de los números. Creemos que somos influyentes si tenemos n-mil followers o fans y nos ponemos a seguir indiscriminadamente a personas. Pero la influencia no se mide con números. Se mide analizando el radio de actuación que tenemos sobre las personas que nos interesa que nos sigan. Esto no va de un concurso de popularidad. Y tampoco se consigue de la noche a la mañana. Tu comunidad se cuece y enriquece poco a poco. Haciendo un símil musical, tu identidad digital debe labrarse su reputación digital como Adele (por lo que eres y cantas) y no como Lady Gaga (por los fuegos artificiales que tiras alrededor), siendo una buena reputación digital el mejor marketing. Por cierto, cada pieza del puzzle construye también tu reputación digital (visión que otros tienen de nosotros).

Y con este juego de popularidad, también a veces se nos olvida que la identidad digital de una institución no es solo lo que mostramos hacia fuera. Igual de importante o más es la comunicación interna. Trabajar bien esa comunicación hará que podamos canalizar mejor hacia fuera lo que ocurre en nuestra institución. Acabar con situaciones en las que las personas se enteran de lo que sucede a su alrededor antes por lo medios externos que por la conversación interna. Cuanta más conversación, más relación y cuanta más relación, mayor fidelización. No todo el mundo ve la importancia de comunicar, por tanto, la conversación puede ser un buen caldo de cultivo para que nosotros extraigamos y destilemos esa información.

También hay que tratar de reducir al máximo la comunicación bulímica: comunicación en la que todos tragamos cantidades ingentes de información para vomitarla de inmediato, sin apenas masticarla. Pero además, no la vomitamos en un único espacio sino en todos los que podemos con esa idea preconcebida (y errónea) de que tenemos que llegar a todo el mundo (independientemente de que le interese nuestro mensaje o no), machacando como un martillo pilón y haciendo así que la información se multiplique de manera exponencial.

Para volvernos referentes en esos micronichos no basta con “hablar de nuestro libro”. Hay que ser prescriptores de esa temática y también se debe identificar, filtrar y agregar contenidos externos. Estos contenidos no necesitan ser incorporados a las plataformas propias, pudiendo ser utilizados simplemente enlazándolos (Juan Freire).

Lo bueno de las redes sociales y del espacio digital es que, como continuamente está cambiando, es un lugar ideal para la experimentación, lo que hace que se creen cuentas como setas (y sin un objetivo claro… ¡es que está de moda!). Pero no debemos preocuparnos por eso porque también se cumple la Teoría de Evolución de Darwin: con el paso del tiempo, quedan sólo los más fuertes y que mejor han sabido adaptarse al medio. Desde las cuentas genéricas debemos primar a los fuertes (constantes) y redirigir el tráfico y el público hacia ellos. También deberemos utilizar a esos usuarios como virus para el contagio. Es más fácil que el resto vea las posibilidades de los espacios digitales si alguien de dos despachos más allá se lo muestra con un ejemplo práctico y aplicable a su entorno (para acabar así con la manida pregunta “¿y esto para qué me sirve a mí?”).

Y para esas nuevas cuentas, les podemos recomendar que vayan superando fases como en los videojuegos ;-) :

  1. Escucha: saber qué se dice de nosotros o de la temática que queremos abordar.
  2. Automatización: envío a esas cuentas de contenidos que tengamos en nuestra web vía RSS, por ejemplo.
  3. Prescripción: publicación de contenidos propios y ajenos.
  4. Comunidad: entrar de lleno en la conversación.
  5. Fidelización: es el santo grial ;-) .

Es vital hacer un plan director de comunicación con el rumbo que se quiere tomar (aunque luego se deje un espacio amplio para la experimentación) porque en este mundo tan volátil donde aparecen (y desaparecen) plataformas como setas, hay que intentar tener los pies en el suelo digital y llenarnos de planes B por si determinado servicio cambia o desaparece, además de plantearnos continuamente los “paraqués” de las plataformas.

Intentar centralizar algo que por naturaleza es distribuido es una contradicción en sí mismo. Asumamos las reglas digitales y descentralicemos. «El desorden contiene una información que las empresas necesitan; estrechar las miras quizá aporta eficiencia, pero no es un paso muy inteligente» David Weinberger: Everything is miscellaneous. De hecho, no podemos esperar de brazos cruzados a que los cuerpos comunicantes nos manden la información para que nosotros la publiquemos. Tendremos que hacer escucha proactiva.


Cambio de aires

31 Comentarios »


Aviso a navegantes: este es uno de esos posts que giran en torno a la que escribe, así que todos aquellos que no estén interesados en mi ombligo, pueden parar aquí su lectura.

Qué curiosa es la raza humana. Año tras año, el 31 de diciembre nos ponemos a redactar listas de propósitos para cumplir al año siguiente: que si dejar de fumar, que si apuntarse al gimnasio (lo de ir ya es otro cantar…), que si ser más felices y menos gruñones, … Curioso que lo hagamos el 31, como si un hada con su varita mágica cambiara nuestras vidas de un día para otro (siento deciros que el 1 de enero lo único que es diferente es que la Tierra ha dado una vuelta más alrededor del sol y para algunos elegidos, que el dolor de cabeza que les acompaña es mayúsculo).

Yo soy un tanto escéptica con estas listas de papel mojado, pero se da la circunstancia que este año arranca para mí con cambios en el plano laboral. Abandono mi cargo como responsable tecnológica del CRAI tras más de dos años en ello (cómo pasa el tiempo…) para arrancar un nuevo camino que me apasiona. De mi paso por la biblioteca no tengo más que cosas positivas que decir. He aprendido y crecido tanto en el plano laboral como en el personal y he descubierto a unas instituciones y personas (bibliotecas y bibliotecarios) llenos de pasión y con un papel, en mi opinión, minusvalorado (y me temo que peor que se van a poner las cosas…). Como el gusanillo ya se ha instalado en mí, difícilmente podré desconectar de este mundo.

Pero como la cabra tira al monte, mi nuevo destino ahora es el de directora de identidad digital de la Universidad de Deusto. Esto significa trabajar en la presencia y comunicación tanto interna como externa en el plano tecnológico. Tocará hacer reflexión y estrategia de hacia dónde vamos y hacia dónde nos gustaría ir. Tejer redes en el plano analógico para llevarlas luego al digital y no caer en la comunicación bulímica.

La nueva orientación laboral también tendrá reflejo en este rincón, ya que tocará desahogarse por estos lares de las idas y venidas ;-) . Seguiré además compaginando todo esto como hasta ahora con la radio y el desarrollo del portal vasco de la cultura Kulturklik.

Como siempre que se produce un cambio, toca semanas de mariposas en el estómago. Eso sí, mariposas llenas de ilusión. Ahora toca trabajar duro para convertir en realidad lo que tenemos en la cabeza.


Contenidos digitales y Propiedad Intelectual en la educación

7 Comentarios »

Abro este cajón de (de)sastre para guardar el material preparado y usado en unos cursos de formación al profesorado de la Universidad de Deusto. Se trata de una evolución de un post que ya publiqué en su día, condimentado con esta excelente “pimienta” de la Universidad de Granada.

El mundo digital ha irrumpido en nuestras aulas generando muchas dudas, incertidumbres y miedos. Pero en vez de pelear por proteger nuestros ficheros para que nadie los pueda copiar, imprimir o consumir, la Universidad tiene que trabajar para lo contrario: difundir el conocimiento. El poder de la remezcla es la base del ámbito educativo y de la investigación. Conocida es la cita de Isaac Newton “Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes“, que en sí ya es un producto de la remezcla, pues deriva de la cita de Diego de Estella “unos pigmeos subidos a los hombros de unos gigantes verán más lejos que los gigantes mismos“, que a su vez lo hace de Robert Burton “un enano subido a los hombros de un gigante puede ver más lejos que el mismo gigante“.

Así que, en vez de empecinarnos en estudiar DRMs y demás zarandajas (lo prohibido genera aún más deseo ;-) ), lo mejor será conocer de primera mano en qué consiste eso de los “Derechos de autor” (eso sí, IANAL ;-) ).

 

Derechos de autor

Los derechos de autor son un conjunto de normas y principios que regulan los derechos morales y patrimoniales sobre las creaciones de esas personas. Tenemos aquí una primera división interesante:

  • Derechos morales (paternidad, integridad, divulgación, …): protegen la maternidad/paternidad de la obra. Estos derechos no se pueden ceder, vender o transferir, perpetuos en el caso de la legislación española e independientes de la licencia de la obra. Incluso siendo de dominio público, las derechos morales del autor deben ser reconocidos. En el caso de obras en las que participa más de un autor, se pueden distinguir dos categorías: obras en colaboración y obras colectivas. El primer caso es el resultado unitario de la colaboración de varios autores y los derechos corresponden a todos ellos. La obra colectiva, sin embargo, es aquella creada por la iniciativa y bajo la coordinación de una persona natural o jurídica que la edita y divulga bajo su nombre y está constituida por la reunión de aportaciones de diferentes autores cuya contribución personal se funde en una creación única y autónoma, siendo esa persona natural o jurídica la que tiene los derechos.
  • Derechos patrimoniales (reproducción, distribución, comunicación pública, transformación): aquí es donde vienen las trifulcas, dado que son todos aquellos que definen la explotación de la obra, las retribuciones por su uso, reproducción y difusión, etc… Estos sí se pueden ceder, vender o transferir. Y estos son los que se limitan o amplían con las diferentes licencias o contratos: copyright, copyleft, dominio público, creative commons, … En la legislación española actualmente tienen una duración de 70 años después del fallecimiento del autor (a excepción de las obras creadas por autores fallecidos antes del 7 diciembre de 1987, que tendrán una duración de 80 años), momento en el que la obra pasa al dominio público, pudiendo ser utilizada por cualquiera, de forma libre y gratuita. Para obras colectivas o de autores anónimos, los 70 años se cuentan desde la divulgación lícita de la obra. El cómputo de esos años empieza el 1 de enero del año siguiente al fallecimiento o divulgación.

Veamos más a fondo cada uno de estos contratos:

Diagrama de Txopi extraído de su presentación “Propiedad intelectual. Del software libre a los contenidos libres” – Dominio Público

 

  • Copyright: todos los derechos reservados. El término “copyright”, proviene del derecho anglosajón. En concreto, el Estatuto de la Reina Ana (1709, Inglaterra). En 1790, en los Estados Unidos se aprueba la primera ley sobre copyright que tenía una duración de 14 años tras la creación de la obra. Actualmente, como anteriormente hemos comentado, en España es de 70 años tras la muerte del autor (y en algunos casos puede llegar a ser incluso 80 años).
  • Dominio público: cuando los derechos patrimoniales han expirado o cuando se establece de forma directa, cualquiera podrá explotar esa obra (pero los derechos morales seguirán siendo del autor). Sin embargo, esta licencia permite que alguien tome la obra, la modifique y establezca una nueva licencia de copyright, por ejemplo. Hasta finales de los 80 todo lo que se generaba era de dominio público a no ser que se pusiera la gran ©. Sin embargo, en la actualidad, todo tiene copyright: los derechos de autor los tiene por ley todo creador desde el momento en el que aparece la obra, sin necesidad de hacer nada.
  • Copyleft: se eliminan las restricciones de distribución o modificación impuestas por el copyright, con la condición de que el trabajo derivado se mantenga con el mismo régimen de derechos de autor que el original.
  • Creative Commons: algunos derechos reservados. Especifica que se permiten ciertos usos de nuestras obras, bajo ciertas condiciones, que combinadas, forman las seis licencias existentes. Estas son las cuatro condiciones:
    • Reconocimiento (Attribution): En cualquier explotación de la obra autorizada por la licencia hará falta reconocer la autoría.
    • No Comercial (Non commercial): La explotación de la obra queda limitada a usos no comerciales.
    • Sin obras derivadas (No Derivate Works): La autorización para explotar la obra no incluye la transformación para crear una obra derivada.
    • Compartir Igual (Share alike): La explotación autorizada incluye la creación de obras derivadas siempre que mantengan la misma licencia al ser divulgadas.

    Y éstas son las seis licencias a escoger.

Creative Commons es una organización no gubernamental sin ánimo de lucro fundada por Lawrence Lessig, profesor de derecho en la Universidad de Stanford y especialista en ciberderecho.

En este gráfico se muestran a la perfección los grados de libertad que conceden cada una de las licencias anteriormente explicadas. Por un lado, tenemos los dos polos: copyright (todos los derechos reservados) y dominio público (cualquiera puede explotar esas obras) y luego están los estadios intermedios.

Diagrama de Txopi extraído de su presentación “Propiedad intelectual. Del software libre a los contenidos libres” – Dominio Público

 

¿Qué obras tienen derechos de autor?

Cualquier creación original artística, literaria o científica expresada por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, actualmente conocido o que se invente en el futuro. Por otra parte, el título de una obra, cuando sea original, quedará protegido como parte de ella. Además de las obras originales en sentido estricto, las leyes de derecho de autor protegen las denominadas obras derivadas, es decir, aquéllas que son el resultado de la transformación de otras obras preexistentes y que exigen esfuerzo creador (por ejemplo, las traducciones y adaptaciones).

 

Excepciones y/o limitaciones de los derechos de autor

  • Copia privada. Artículo 31.2 de la LPI:
No necesita autorización del autor la reproducción, en cualquier soporte, de obras ya divulgadas cuando se lleve a cabo por una persona física para su uso privado a partir de obras a las que haya accedido legalmente y la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa [...]. Quedan excluidas de lo dispuesto en este apartado las bases de datos electrónicas y, en aplicación del artículo 99.a, los programas de ordenador“.
  • Derecho a cita: no es preciso ningún tipo de autorización por parte del titular de los derechos (siempre y cuando se haya divulgado la obra). Las citas deberán mencionar “la fuente y el nombre del autor si ese nombre figura en la fuente”. En Internet, un enlace a una página web es el equivalente digital de la citación analógica (con contadas excepciones como son algunos casos de framing, deep linking e inlining). Artículo 32 de la LPI:
Es lícita la inclusión en una obra propia de fragmentos de otras ajenas de naturaleza escrita, sonora o audiovisual, así como la de obras aisladas de carácter plástico o fotográfico figurativo, siempre que se trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico. Tal utilización sólo podrá realizarse con fines docentes o de investigación, en la medida justificada por el fin de esa incorporación e indicando la fuente y el nombre del autor de la obra utilizada. Las recopilaciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa tendrán la consideración de citas. No obstante, cuando se realicen recopilaciones de artículos periodísticos que consistan básicamente en su mera reproducción y dicha actividad se realice con fines comerciales, el autor que no se haya opuesto expresamente tendrá derecho a percibir una remuneración equitativa. En caso de oposición expresa del autor, dicha actividad no se entenderá amparada por este límite”.
  • Ilustración de la enseñanza. Artículo 32.2 de la LPI:
No necesitará autorización del autor el profesorado de la educación reglada para realizar actos de reproducción, distribución y comunicación pública de pequeños fragmentos de obras o de obras aisladas de carácter plástico o fotográfico figurativo, excluidos los libros de texto y los manuales universitarios, cuando tales actos se hagan únicamente para la ilustración de sus actividades educativas en las aulas, en la medida justificada por la finalidad no comercial perseguida, siempre que se trate de obras ya divulgadas y, salvo en los casos en que resulte imposible, se incluyan el nombre del autor y la fuente. No se entenderán comprendidas en el párrafo anterior la reproducción, distribución y comunicación pública de compilaciones o agrupaciones de fragmentos de obras o de obras aisladas de carácter plástico o fotográfico figurativo“.
Es decir, podremos compartir estas obras en nuestras aulas, dentro de nuestra plataforma de e-learning (siempre y cuando esté restringido el acceso a nuestros alumnos), pero no en una web abierta a todo el mundo.
  • Disposiciones legales. Artículo 13 de la LPI:
“No son objeto de propiedad intelectual las disposiciones legales o reglamentarias y sus correspondientes proyectos, las resoluciones de los órganos jurisdiccionales y los actos, acuerdos, deliberaciones y dictámenes de los organismos públicos, así como las traducciones oficiales de todos los textos anteriores”.
  • Excepción para bibliotecas, museos, fonotecas, filmotecas, hemerotecas. Artículo 37 de la LPI:
Reproducción, préstamo y consulta de obras mediante terminales especializados en determinados establecimientos“.


¿Y cómo gestionamos los derechos de nuestras obras?

Para tener los derechos de una obra NO es necesario cumplir ningún tipo de requisito formal, ya sea la inscripción en un registro, el depósito legal o poner el símbolo del copyright (en el caso de seleccionar esa licencia sobre nuestra obra). Esos derechos corresponden ya al autor en el mismo momento de su creación (artículo 1 de la LPI), esté en formato físico o en formato digital (que la idea de que en Internet todo es más fácilmente copiable o accesible no nos lleve al equívoco de que aquí no hay derechos de autor).

Sin embargo, en determinadas ocasiones, es recomendable registrar nuestras obras. Para el contenido digital, tenemos fórmulas similares al Registro General de la Propiedad Intelectual para licenciar nuestros trabajos:

  • Safe Creative es una sede donde podremos registrar de forma on-line y gratuita nuestras obras bajo diferentes modelos de derechos de autor. De esta forma, queda constancia de quién es el autor, así como la licencia bajo la que está.
  • Para que una obra esté bajo CC, sólo es necesario incluir la imagen que define el “sabor” seleccionado así como la versión de la licencia (no hay que registrarla en ninguna parte). En la web de Creative Commons te ofrecen desde tres elementos:
    • Commons Deed: Es un resumen fácilmente comprensible del texto legal con los iconos relevantes.
    • Legal Code: El código legal completo en el que se basa la licencia que has escogido.
    • Digital Code: El código digital, que puede leer la máquina y que sirve para que los motores de búsqueda y otras aplicaciones identifiquen tu trabajo y sus condiciones de uso (metadatos que hacen que tu trabajo aparezca además en los buscadores de Creative Commons).

Los derechos de autor se gestionan frecuentemente, por razones prácticas, a través de sociedades de gestión colectiva (música – SGAE, libros – CEDRO, medios audiovisuales – DAMA, obras plásticas – VEGAP), organizaciones privadas de base asociativa y naturaleza no lucrativa.

Falsos mitos

  • Copyleft no es igual a Creative Commons. Hay obras que se pueden licenciar con Creative Commons y que no obligan a que el trabajo derivado se mantenga con el mismo régimen de derechos de autor que el original (requisito imprescindible en el copyleft).
  • Creative Commons es sinónimo de gratuito: ni mucho menos. Se pueden comercializar obras independientemente de que los usuarios luego puedan compartirlas, modificarlas, etc…
  • CC sólo sirve para obras que están en Internet: ¡mentira! Sirve para obras físicas y se licencian de igual manera (introduciendo un texto que indica que está bajo CC).


¿Dónde podemos encontrar contenidos para usar en nuestros materiales?

No sólo debemos preocuparnos de cómo los demás usan nuestros contenidos, sino también de respetar las licencias que establezcan el resto de usuarios. Por tanto, ¿dónde podemos buscar archivos multimedia para usar en nuestras clases, presentaciones, etc… respetando las licencias?

  • Búsqueda en Flickr de imágenes con licencia Creative Commons
  • Búsqueda de imágenes en Google, indicando en las opciones avanzadas el tipo de licencia
  • morgueFile: repositorio con imágenes libres (no es necesario ni citar al autor)
  • WikiCommons: mediateca de archivos multimedia libres
  • Buscador de Creative Commons
  • Jamendo: almacén de música bajo las seis licencias Creative Commons
  • Archive.org: cuenta con audios, vídeos y textos en dominio público o licencias que permiten la redistribución
  • Magnatune: sello discográfico estadounidense que distribuye música libre por internet
Diagrama de la Universidad de Granada, Derechos de autor en plataformas e-learning – Licencia CC by-nc-sa


Referencias


Her techno h(j)obby: Openlab sobre género y tecnología

2 Comentarios »

La primera vez que escuché el concepto de “conexiones improbables” fue en los labios de Ricardo Antón. Me pareció extremadamente sugerente, porque la idea de unir a personas, grupos o entidades aparentemente dispares para que co-creen puede hacer que surjan cosas, a priori, inesperadas. De esta forma se define el proyecto homónimo:

Conexiones improbables hace de la hibridación entre diferentes un entorno capaz de promover transformaciones, metamorfosis a menudo poco previsibles en las lógicas del pensamiento lineal y de la innovación direccional e incremental. Una slow innovation, más profunda, más radical, más sustentada en la investigación y experimentación conjuntas, en los valores y en las personas.

Una entidad pone sobre la mesa un problema y artistas y/o investigadores provenientes de las ciencias sociales lo analizan desde su punto de vista.

Dentro de este planteamiento surge la colaboración entre DeustoTech (unidad de I+D de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto) y Remedios Zafra (escritora y profesora de Arte e Innovación en la Universidad de Sevilla): Her techno h(j)obby. En este caso se está trabajando la relación entre las mujeres y la tecnología. ¿Por qué las carreras tecnológicas despiertan menos interés entre las mujeres que entre los hombres? ¿Volvemos a la eterna disputa entre lo genético y lo cultural?

Remedios analiza las vocaciones desde la relación con los imaginarios y modelos culturales, con las expectativas sociales, con los procesos de juego y educación, pero también con la propia constitución de las ingenierías y ámbitos de investigación tecnológica y con la no inocencia de las aficiones y juegos que les preceden.

Para hablar de todo esto y más, se plantea el próximo miércoles 2 de Noviembre un OPENLAB sobre género y tecnología. Allí os espero a los que podáis asistir. Es necesaria la inscripción en la web.

  • CUÁNDO: miércoles 2 de Noviembre, de 18h a 21h.
  • DÓNDE: Universidad de Deusto (Campus Bilbao), Sala de conferencias.

Pronto os contaré más sobre el proyecto porque ha supuesto desnudar mi historia de cómo llegué a estudiar Ingeniería. Pero para eso, habrá que esperar a un próximo estreno ;-) .


INprendedores, el libro

3 Comentarios »

Ya está aquí. Ya llegó. Una criaturita con muchos padres y madres, pero que aún así sonreirá orgullosa en el colegio de la EOI y la Fundación Telefónica.

Y un alma máter: David Bartolomé (¡mil gracias por todo el trabajo, campeón!). Nueve meses han sido los necesarios para la gestación. Y a pesar de la tendencia a procrastinar de los autores, el coordinador no ha tenido que sacar el látigo excesivas veces.

Los compañeros de viaje, de lujo: Fernando, Alberto. Eduardo, Rafa, Leo, Alberto, Iñaki, Jordi, Alex, Javier, Mari Luz, Pablo, Julen, Andrés y Dioni.

INprendedores, experiencias y reflexiones sobre el arte del intraemprendizaje dentro de las organizaciones” se libera bajo licencia CC by-sa y está disponible para su descarga en PDF. El 15 de Marzo se presentará en sociedad en un acto en la EOI (Madrid).

Mi capítulo se llama: “La empresa Gargantúa. El monstruo que engullía empleados“. Quedo a la espera de críticas y comentarios :-) .

Cuando pensamos en la figura del emprendedor normalmente imaginamos a una persona que, con cierta independencia y autonomía, se esfuerza por sacar adelante una idea de empresa para convertirla en un modelo viable. Por eso nos suele resultar más difícil concebir al emprendedor por cuenta ajena, que es aquella persona que promueve proyectos de cambio desde dentro de sus empresas o instituciones. Son los llamados intraemprendedores y ahora también INprendedores.


¿Si no lo haces en la calle, por qué lo haces en la Red?

14 Comentarios »

El pasado miércoles estuve dando la enésima charla sobre identidad digital (si ya has visto alguna presentación mía, no aporto mucha novedad ;-) ) dentro de los Wednesday Meetings que organiza la Universidad de Deusto.

Más presentaciones de Lorena Fernández.

Aprovechándome del excelente resumen que ha hecho Cristina Fernández para el blog del Colegio Vasco de Economistas, yo me limito a contaros una de los apartados de la charla: llevar al absurdo nuestra participación en la Web. Y es que en ocasiones parece que si no trasponemos al mundo off-line las actitudes que tomamos en Internet, no se nos saltan los colores.

Seleccionando las mejores y más míticas frases de madre, iniciemos el análisis ;-) :

  • No hables con extraños. Te subes a un medio de transporte público y ves como se produce el “efecto aceite“: según van entrando las personas, se sientan lo más separas posible de las que ya están dentro. Sin embargo, en Internet nos lanzamos a hablar con cualquiera. Curioso, ¿no?
  • No abras la puerta a nadie (ni dejes las llaves de tu casa ;-) ). Qué poco apego tenemos a veces por las llaves digitales de nuestra identidad: las contraseñas. Siempre que en una charla pregunto cuántos de los asistentes tienen la misma contraseña para todos los servicios, más de la mitad levantan la mano (y estoy convencida que otro porcentaje alto no lo hace por vergüenza). Imaginaros ahora que yo soy una persona maligna que monta una red social sólo con el ánimo de recabar la dirección de correo y contraseña de los participantes… ¿Usarías la misma llave tanto para la taquilla del gimnasio como para tu casa? Curioso, ¿no?
  • Sé educado. Exceptuando recintos deportivos, es raro encontrarse con personas que insultan a todo aquel con el que se cruzan. Pues ahora pasaros por las noticias de cualquier medio digital. Los trolls allí se retroalimentan unos a otros. Curioso, ¿no?
  • Contesta cuando te pregunten. Si te hago una pregunta, aunque no conozcas la respuesta, lo normal es que me respondas, ¿no? ¿Y por qué tanta gente da la callada por respuesta en los blogs, el correo electrónico, las redes sociales, …? Curioso, ¿no?
  • No robes. Cuando estás en el supermercado, ¿se te pasa por la cabeza coger algo si no tiene precio? ¿Y por qué en Internet cuando tenemos que buscar una imagen nos lanzamos a Google Images para usarla luego sin saber quién es el dueño? Curioso, ¿no?

Pues cada día que pasa es menos curiosa la inmadurez que demostramos en algunas participaciones, signo inequívoco de que la Red aún no es un terreno en el que nos movamos con plena naturalidad y donde nos queda mucho por explorar y experimentar. Experimentemos entonces, pero poniendo un poco de cabeza de vez en cuando ;-) .

Y para finalizar este post, me viene que ni pintado el vídeo de Douglas Rushkoff presentando su libro Program or Be Programmed:


En noviembre, saraos como setas

8 Comentarios »

Lo de los saraos es un no parar. Si por cada uno que se organizara, me dieran una cuenta premium de spotify, podría invitar a todo el barrio a escuchar música gratis ;-) . Chistes frikis y malos a parte, os cuento los que caerán este mes de mi cuenta:

  • Viernes, 12 de noviembre a las 11 de la mañana en la Cámara de Comercio (Alameda Rekalde, 50): mesa redonda “La innovación al servicio de los ciudadanos y las empresas” dentro de las jornadas Innovate Bilbao que organiza Telefónica. Aquí me pondré la gorra de la Universidad de Deusto para hablar del papel de la innovación dentro del sector educativo. Nos pasaremos después por el Elevator Pitch que se organiza en Ideateca.
  • Sábado, 20 de noviembre de 11:00 a 14:00 en la Escuela de Música “Andrés Isasi” de Las Arenas: “II Encuentro de Bloggers de Getxo… y alrededores” donde un grupo amplio de mujeres contaremos qué tratamos normalmente en nuestros blogs y cómo estos han cambiado en mayor o menor medida nuestras vidas.

¿Nos vemos en algún evento?

Imagen de Mr. Theklan (CC by-sa)


Las redes sociales y el ocio: ¿de las calles al ordenador o del ordenador a las calles?

11 Comentarios »

Casi un año después de la presentación de la comunicación “Las redes sociales y el ocio: ¿de las calles al ordenador o del ordenador a las calles?” en el Foro OcioGune 2009, por fin sale publicado el libro que la recoge: “Espacio y experiencia de ocio: consolidación, transformación y virtualidad” (ISBN: 978-84-9830-247-9).

Os dejo con mi capítulo (la introducción aquí y el documento completo en slideshare):

Las redes sociales no son un nuevo invento nacido al amparo de Internet. Desde el comienzo de los tiempos, las personas han sido tendentes a organizarse o, como bien planteaba Aristóteles en su libro de La política, a asociarse, formando familias, que a su vez constituían pueblos y, por último, modelaban el Estado. Se planteaba ya entonces que el ser humano es sociable por naturaleza y se dota de la palabra para establecer estas relaciones.

En la actualidad, Internet se ha convertido en la nueva polis virtual, cruzando de forma transversal todas nuestras actividades. Las nuevas tecnologías se presentan en nuestra sociedad de forma voluntaria o involuntaria, afectando tanto a las personas que están en contacto con ellas como a las que no lo están. «No hay interruptor que pueda aislarnos del efecto Internet» (Lessing, 2003:17).

La digitalización de esas redes sociales ha roto con dos limitaciones impuestas por la propia naturaleza del ser humano: el tiempo y el espacio. Ya en 1929, el escritor Frigyes Karinthy planteó en su obra Chains la teoría de los seis grados de separación. Más tarde, en la década de los 50 fue propuesta como teoría matemática por Ithiel de Sola Pool (MIT) y Manfred Kochen (IBM). Ésta expone que una persona puede estar conectada con cualquier otra del planeta a través de una cadena de conocidos de no más de seis enlaces. Ahora, este número se reduce gracias a lo fácil que resulta establecer contacto con personas alejadas físicamente y de una manera asíncrona.

El impacto de Internet se ha dejado notar en la actividad profesional, en la forma de comunicarse, educarse y por supuesto, en la de divertirse. Nuestro tiempo de ocio está cambiando. Vivimos en una época acelerada y necesitamos que sea el ocio el que venga a donde estamos y no salir nosotros a su encuentro. La inmediatez rige nuestras vidas. Es por esto que Internet va ganando terreno, dado que los tiempos se reducen y las respuestas son más inmediatas. De hecho, el futuro está viniendo ya de la mano de los dispositivos móviles, desde los que acceder a la información de manera rápida y desde cualquier lugar. A la telefonía le costó 75 años conseguir 50 millones de usuarios. A Internet sólo le ha llevado cinco.

Y a pesar de lo que pudiera parecer, las redes sociales pueden llegar a ser un instrumento insuperable para recuperar el espacio público. Mover a las personas de sus pantallas a las calles. O aún mejor, poder estar en la calle acompañados por la tecnología. La disparidad surge en que para interactuar en la polis física no es necesario ningún requisito para posibilitar esa relación, mientras que en la polis virtual hay una clara dependencia de dos elementos: la conexión y el conocimiento.


Google Apps para la Educación: ¿ángel o demonio?

5 Comentarios »

Gracias a la invitación (casi semi-trampa ;-) ) de Txipi a las II Jornadas de Educación Digital, estuvimos contando qué es eso de Google Apps para la Educación: en qué consiste y qué partes positivas y negativas tiene.

Josi mediante, aquí tenéis la charla (¡mil gracias!):



Y aquí la presentación utilizada:

Ahora la gran pregunta es: Google Apps, ¿ángel o demonio? Abran fuego.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...