Viaje a Múnich I: costumbres

Achtung: Ya estoy de vuelta de mi mini-incursión bávara y amenazo con escribir una serie de posts largos contando la experiencia. Porque no hay mejor forma de recordar en el futuro este viaje. E incluso puede que la información le pueda ayudar a alguien 😉

Escudo de MunichHe pasado cuatro días en Múnich (o München en alemán) y vuelvo encantada. La ciudad es preciosa aunque imposible de ver en tan poco tiempo. Por ponernos un poco en situación, decir que es la tercera en número de habitantes de Alemania (tras Berlín y Hamburgo). Está al sur (pero no penséis por ello que hace calor ;-)) y es la capital de Baviera (Bayern en alemán). El nombre proviene del lugar de fundación, puesto que estaba cerca de una comunidad de monjes Benedictos y así fue referido como Zu Den Munchen (sitio de los pequeños monjes). Por eso en su escudo aparece un monje (y no una cerveza como cabría pensar ;-)).

La única pega de este viaje ha sido el frío que hace allí en estas fechas (entre 4 ºC y -6 ºC). Cuesta un poco adaptarse y más cuando está nevando casi de continuo. Eso sí, se trata de nieve seca. Sales a dar una vuelta y pareces un muñeco de nieve, pero te sacudes y apenas estás mojada. De hecho, me pareció curioso lo difícil que es encontrar termómetros por la calle (será para no generar frío psicológico ;-)).

A pesar de esto, los muniqueses hacen mucha vida en la calle. Es increíble ver cómo está la ciudad plagada de puestos donde comprar comida y comerla de pies (algo que no te hace tanta gracia cuando buscas un sitio para alimentarte y estás más cansada que un perro tras estar todo el día andando…).

En estas fechas el sol se esconde sobre las 16:30, por lo que las horas de luz son pocas. Y esto también hace que las avenidas se queden casi desiertas (a excepción de los guiris) sobre las 10 de la noche. Y si quieres salir de fiesta hazte una idea de que como mucho lo alargarás hasta la 1.

Transporte

Múnich está altamente conectada mediante trenes (S), metros (U), tranvías y autobuses. Puedes sacar un bono para tres días que te permite utilizarlos todos cuanto quieras y por un precio muy económico (incluso te hacen descuentos en algunos museos con él). Casi todas las paradas de tren y metro son como otra ciudad alternativa subterránea, pues van acompañadas de tiendas y puestos de comida.

Una cosa llamativa es que todos los medios de transporte son abiertos. Es decir, si quieres usar el metro o el tren, tienes máquinas canceladoras, pero no hay barreras. En los autobuses la gente entra por la puerta delantera y trasera sin picar en ningún sitio. Se supone que si te pillan sin billete, te cae una multa de 50 euros, pero durante nuestra estancia no hemos visto a nadie controlando. Eso nos hace una idea del civismo de los alemanes. Si se hace esto aquí… me temo que no pagaba nadie.

Otro ejemplo de civismo lo muestran en la carretera. Parece una contradicción que, no teniendo límites de velocidad, conduzcan con tanta prudencia. Nos llevamos una buena sorpresa al comprobar cómo los taxistas paraban en los pasos de peatones a que pasásemos. Aquí, si un taxista te ve poniendo un pie en el paso de cebra, acelera.

En las principales estaciones había pantallas enormes donde emitían noticias, anuncios, etc… Fue curioso, en un momento determinado, ver a la gente ensimismada mirando un mensaje de error 😉

Los metros y trenes son de lo más variopinto. No cogerás uno igual. Los hay nuevos, viejos y aún más viejos. Mucho cuidado a la hora de coger un tren, porque en ocasiones van varias máquinas encadenadas que se separan en las bifurcaciones. Nosotros casi no llegamos al aeropuerto por montarnos en la máquina delantera que, a una parada de llegar, se iba para otro destino. Menos mal que nos enteramos y nos cambiamos a tiempo 😉

bicisPero, sin duda alguna, el transporte estrella es la bicicleta. Está todo plagadito de ellas. Ya puede estar cayendo la mayor de las nevadas, que ahí los tienes dándole a los pedales. Hay auténticos aparcamientos de bicis por las calles. Incluso las dejan allí por las noches, por lo que las encontrarán con una capita maja de nieve al día siguiente.

Comunicándonos
Me ha sorprendido desagradablemente el nivel del inglés de los muniqueses. En la mayoría de los sitios nos hemos hecho entender, pero les cuesta horrores hablarte en inglés. Incluso nos hemos topado con gente en el info-point de la estación central que no sabía ni una palabra. En el otro extremo estaba una camarera que sabía alemán, inglés e incluso castellano.

Cada dos pasos te encuentras con un hotel, una farmacia (qué mosqueo llevaba hasta que descubrí lo que significaba apotheke…) o un puesto de comida. Por contra, no subimos ni una sola cuesta. Nosotros, que estamos acostumbrados a los desfiladeros de Basauri, no nos lo podíamos ni creer.

Como ya casi en la mayoría de ciudades europeas, no está permitido fumar en ningún establecimiento. Así que ves a la gente tomando un café en una terraza con -4 ºC. Eso es vicio, porque además el precio del tabaco está por las nubes (aunque también su sueldo mínimo). Por otro lado, el índice Big Mac está parejo al de España. Es decir, te cuesta lo mismo una hamburguesa en un McDonalds de aquí, que en uno de allí (pero vuelvo a reiterar lo de sus sueldos mínimos).

Por lo demás, todo más o menos parecido: mismo huso horario, mismos enchufes (y casi mismo voltaje), misma moneda, … Una ciudad recomendable. En futuros posts iré contando los sitios que visitamos.

Por el día, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto. Por la noche, rompiendo techos de cristal en Doce Miradas. Y como dormir está sobrevalorado, colaboro en Radio Bilbao en la sección "De las ondas a la red" del programa Hoy por Hoy Bilbao. Puedes saber más de mí o echar un vistazo a mis publicaciones, cursos y participación en congresos.

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