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15-08-2011

Abuelita, ¿en qué momento pasamos a vivir en un mundo patentado en el que, por respirar, tenemos que pagar al que registró algo tan común?
No lo recuerdo muy bien, pequeña. Sólo sé que desde ese momento, el progreso tecnológico se frenó en seco y sólo viene de la mano de las grandes multinacionales. Ellas deciden el ritmo de la investigación y lo manipulan a su antojo. A todos aquellos locos que intentaron mejorar nuestro bienestar mediante pequeños (o grandes) avances, se les encarceló por violación de patentes. Los abogados se han convertido en los nuevos Einsteins de la época. Ellos deciden la balanza y nadie se atreve ya a innovar
.
Recupero a la abuela cibercebolleta que sigue enfrascada en su futuro distópico con un tema que está en boca de todos estos días, pero que lleva mucho tiempo cociéndose a fuego lento. Aún recuerdo cómo desde el e-ghost se hicieron ya movilizaciones allá por 2005 contra las patentes de software.
Y la cosa no ha ido a mejor, sino todo lo contrario. Las grandes multinacionales tecnológicas compran y compran patentes (tanto de hardware como de software). Hasta ahora no se meaban los pies unas a otras, porque necesitaban cromos que intercambiar. Pero la guerra fría ha empezado y los que más tenemos que perder somos los pequeños. ¿Sabías que el doble click está patentado? Pues sí, por Microsoft. ¿Y el apagado del ordenador? Más de lo mismo… ¿Y qué me dices de una aplicación móvil para reservar hoteles (así en general)? Patentado por Apple.
Podría hacer un listado aún más extenso de patentes ridículas porque Microsoft sólo tiene la friolera de 18.054 patentes registradas, Apple 4.082, Google 754 (bastantes más ahora que ha comprado Motorola), …
La guerra ha empezado: Microsoft quiere que Samsung pague sus cuotas de patentes por Android, Apple bloquea la comercialización de tablets a Samsung en Europa, Oracle sigue peleando contra Google, Apple gana su litigio a HTC, Google compra Motorola (y con ella, sus patentes), …
Cómo bien comentaba el dibujante Puño en esta charla (que os recomiendo encarecidamente que veáis):
No te creas tan original. Aunque sólo sea por probabilidad, en miles de años de existencia humana, a alguien se le ha tenido que ocurrir.
De hecho, el mundo de la investigación tiene también su propio lema de Isaac Newton: Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes. Si cobraran por sentarse en esos hombros, sólo unos pocos podrían subirse y la mayoría nos quedaríamos cortos de miras
. Y si gigantes de la talla de Einstein, Newton o Da Vinci hubieran puesto candado a sus creaciones, empresas como Microsoft, Apple o Google ahora no existirían.
Puede que ahora mismo esté infringiendo una patente usando este emoticono
. Si no os respondo a los comentarios, venid a visitarme a Basauri
.
19-11-2009
Hoy he participado en la mesa sobre política 2.0 del forum de comunicación Telepolitika. Como me tocaba hablar de lo que se había estado moviendo en la Red, he intentado hacer más un juego de prospectiva con mi querida abuela cibercebolleta.
Aquí os dejo la historia de la política 2.0 contada por la abuela cibercebolleta (Año 2059):
Fotografía de agirregabiria (CC-by-nc-sa)
31-05-2009
¿La estabais echando de menos, verdad? ¿Notabais un vacío y no sabíais por qué? ¿El buen tiempo y el sol no llenaba vuestras vidas? No tenéis que preocuparos más porque aquí está de nuevo nuestra entrañable abuela cibercebolleta y su preguntona nieta. Hoy toca entrega sobre las enfermedades digitales:
- Abuelita, yo, de mayor, quiero ser como tú.
- ¿Y eso cariño?
- Es que tú nunca te pones enferma. No coges virus ni otras cosas peores… y eso que te niegas a activar el firewall emocional.
- Será que mi código es más libre que el vuestro, pequeñaja
. Te voy a contar una historia. Cuando yo era aún joven…
- Buf… ¡De eso ya hace mucho!
- ¡Serás insolente! Calla un rato y escucha, que no todo se aprende con esos injertos digitales que os ponen en los brazos.
Como iba diciendo… cuando era joven, las enfermedades más terribles atacaban nuestro sistema inmunológico: el sida, la malaria, … Incluso hubo terribles pandemias que recorrieron el mundo entero: numerosas gripes transmitidas desde los animales a los seres humanos que tuvieron un componente de alarmismo social muy importante. Pero con el paso del tiempo y la inserción de Internet en toda la sociedad, otras muchas enfermedades afectaron a nuestro organismo. Bueno, para ser más concretos, a un único órgano: el cerebro. Al igual que los virus informáticos atacaban los sistemas, dejando cientos de ordenadores inutilizados, otro síndrome hacía lo mismo con nuestro procesador central. Se denominó diógenes digital.
- ¿Y qué es eso que suena tan mal, abuelita?
- Pues se produce cuando la información llega sin control a nuestros dispositivos. Flujos y flujos de datos. Todos importantes, o eso pensamos… La ansiedad se apodera de la bandeja de nuestros correos electrónicos y de nuestros lectores de feeds.
- ¿Y qué se puede hacer contra eso?
- Al principio, los médicos extendían recetas de horas sin acceso a Internet. Pero muchos fueron los yonkis de la Red que no eran capaces de desconectar, y lo que es más importante, de dejar de acumular toneladas y toneladas de bits y bytes sin procesar. Tantas personas rodeadas de miles de gadgets para mantenerse conectadas y a la vez, tan desconectadas…
Ante la baja efectividad de estas medidas, los gobiernos de los países más desarrollados obligaron por ley al antaño todopoderoso Google a hacer más grande el botón “Marcar todos como leídos” del GReader . Argumentaban esta medida diciendo que las personas se sentirían menos culpables al pulsarlo. Pero tampoco fue la solución…
- ¿Y qué pasó entonces?
- Pues que un día, ante tanta infoxicación, apareció un antídoto: el sentido común. Muchos empezaron a intuir que su comportamiento en la vida digital era diferente al de la vida off-line. Que a pesar de que las nuevas tecnologías habían hecho que todos los seres humanos estuviesen a menos de seis grados de separación… cada vez estaban más lejos unos de otros… Y todo porque no asumían que ambos perfiles formaban un único yo. Así que a partir de ese momento, dejaron de acumular información sin control y empezaron a filtrar. Sin agobios, sin angustias, sin inquietud, …
Si alguien se anima a dibujar a nuestra abuela cibercellota, sacamos un comic
.
26-04-2009
Hoy se cumplen cinco años del arranque de un blog de un gran amigo: Opinión con Valor.

Parece que fue ayer… y veremos cómo será mañana:
26-04-2029 – Año 25 d.d.O.c.V. (después de Opinión con Valor)
- Abuelita, abuelita, ¿por qué estás tan ensimismada mirando a la pantalla?
- Es que hoy es un día especial.
- Ah… ¿sí? Pues mi google calendar no me ha dicho nada.
- Eso te pasa por depositar todos tus recuerdos en las máquinas. Si aún conservases tu PDA…
- ¡Pero si la PDA la tengo sincronizada al calendario!
- Me refería a tu Papel De Apuntar, tontorrona.
- De verdad, abuela… Nunca entiendo tu humor analógico… Bueno, entonces ¿qué celebras?
- Hoy se cumplen 25 años del comienzo de un hito: el blog de Opinión con Valor, de un muy buen amigo.
- ¿Un blog? ¡Pero si los blogs murieron hace 15 años! Ahora lo que se llevan son las redes sociales metavérsicas con esquinas redondeadas.
- Pues precisamente por eso es tan importante para mí. ¿Sabías cómo conocí a Txetxu?
- Pues con lo raros que erais por aquellas épocas, lo mismo te aventuraste a hablar con él en un bar o un parque…
- Pues no, listilla. La Red de redes cruzó nuestros caminos. Luego un par de cervezas los unieron más, pero ese es otro cantar.
- ¡Anda, mírala! Y luego te pasas el día criticando nuestra forma de relacionarnos y nuestros programas implantados de cálculo de compatibilidad social…
- No me compares. Internet fue el inicio, pero el resto de pasos los dimos fuera de feisbuk y demás herramientas de control.
- Me encanta cuando no te pones tan crítica con Internet…, aunque sigas viendo el lado positivo.
- Pues claro, chiquilla. Ya sabes que yo no reniego de Internet. Más bien al contrario. Pero tiendo a ser más crítica con las cosas que realmente me importan.
- ¿Por eso me chillas siempre para que no haga mi wiki-tarea del cibercolegio?
- Por eso y porque te entretienes con el vuelo de un pop-up. Bueno, te dejo, que voy a felicitar a Txetxu.
- ¿Le vas a mandar una cerveza a través de Facebook?
- No. Aún mejor: he quedado con él en persona para tomárnosla juntos.
- ¡Qué raros sois los mayores!
¡Feliz aniversario Txetxu!
29-03-2009

Jey-Heich
Año 150 d.d. F. (después de Facebook)
- Abuelita, abuelita. Vuélveme a contar otra vez ese cuento.
- ¿Qué cuento cariño?
- ¡El de la intimadad!
- ¿Querrás decir intimidad?
- Eso, eso. Es que siempre se me olvida ese nombre.
- Es normal que se te olvide, mi niña. Ya hace más de diez años que retiraron esa palabra de la Real Academia de la Lengua Digital. Ya sabrás que la Real Academia introduce y elimina palabras según el uso que les dan las personas. ¿Recuerdas lo que significaba?
- No muy bien.
- Entonces acompaña a la abuela a su biblioteca.
- ¿A ese sitio lleno de polvo y de cosas cuadradas?
- ¿Libros?
- Sí, eso. Por ellos tomó Facebook su nombre, ¿verdad? No sé cómo erais capaces de almacenar eso en casa. Con lo fácil que es ahora con nuestro lector de contenidos incorporado en el cortex…
- Otro día te contaré el placer que supone el tacto del papel, querida. Bueno, aún mejor. Coge tu misma ese grandote que pone “Diccionario Edición 2009” y busca la palabra intimidad.
- ¿Y dónde está el buscador aquí, abuela?
- En tus dedos cariño. Debes pasar las páginas en busca de la letra I. Está todo ordenado alfabéticamente.
- ¡Pero eso me llevará mucho tiempo! ¡Por lo menos 20 segundos! ¿Ves por qué está mejor nuestro lector de contenidos?
- Pasa las páginas y calla. ¡Que no haces más que rechistar! ¿Qué pone bajo intimidad?
- “Dícese de la zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia”. Pero, ¿y cómo conseguíais relacionaros sin saberlo todo de la otra persona? ¿No os daba miedo que fuera un delincuente o algo peor? ¿Que ocultara algo…?
- Era parte de la gracia que tenía el relacionarse e ir descubriendo poco a poco a un semejante. Ahora eso se ha perdido. Con vuestros programas implantados de cálculo de compatibilidad social, desecháis conocer a gente. No sabéis cuánto os estáis perdiendo…
Érase una vez una cosa llamada intimidad o cómo la extimidad se está abalanzando sobre nuestras vidas. ¿Ciencia ficción o quizás no tanto?