El pasado lunes tuvimos la suerte de contar en el programa con Rubén Sánchez, alma máter de Factoría Crossmedia (echamos en falta a Cristina, pero había sido castigada con trabajo ).
Productores de contenidos audiovisuales centrados en Internet, tienen proyectos tan interesantes como Lostintv (videoblogs que ejercen de agenda cultural y que están ya replicados en muchas ciudades) o Nickdutnik (un programa que lleva Internet a la televisión). Grandes conocedores del medio y pioneros en muchos aspectos, como por ejemplo integrar Twitter con la televisión (hasta han sido contactados por la NBC para conocer su experiencia). Así que con estos antecedentes, no os podéis perder a Rubén hablando sobre la televisión 2.0: esa que permite interactuar, esa que nosotros decidimos cuándo vemos, desde dónde y cómo. En definitiva, esa que nosotros también hacemos.
Artículo publicado en la Revista Deusto Nº 104 (otoño 2009)
Las calles de Internet andan revolucionadas estos días tras el anuncio del alcalde Google de la construcción de un nuevo edificio que promete ser espectacular: Google Wave. El pasado 28 de mayo, durante la conferencia Google I/O, fue presentado un nuevo proyecto que hará que rompamos todos nuestros esquemas mentales, porque se trata de algo que no existía hasta ahora. Muchas pueden ser las definiciones que se le den: un nuevo espacio en el que los usuarios podrán interactuar y colaborar. Un original concepto de correo electrónico, o mejor dicho, una refundación de la comunicación electrónica. Un pegamento de contenidos (correo, mapas, vídeos, contactos, imágenes,…). Un GMail (cliente de correo web de Google) con esteroides.
Veamos con mayor profundidad en qué consiste el servicio. Si en el correo electrónico la unidad mínima y central entorno a la que gira la actividad es un mensaje, aquí todo lo hace entorno a los waves. Un wave es un flujo de información compartida entre dos o más personas en tiempo real o en diferido. Un lienzo en blanco en el que se pueden editar documentos colaborativamente, arrastrar una carpeta de fotos desde el ordenador al navegador para subirlas a Internet, un mapa sobre el que grabar una ruta personalizada, un formulario o encuesta, e incluso un lugar donde poder jugar una partida de ajedrez. Todas las modificaciones que se hacen quedan registradas para poder volver hacia atrás y reproducir esos cambios como si fuese un vídeo (playback). Es una característica idónea para ver qué se ha hecho en nuestro tiempo de desconexión o para que un usuario que se incorpore más tarde al wave, se ponga al día. La información creada se podrá transformar luego en un archivo PDF, ser publicada en un blog, exportarla a texto plano, embeberla en otro sitio web,… Pasamos, por tanto, de muchos mensajes (el originario y las respuestas) a uno único que se modificará y enriquecerá con el tiempo.
Traerá de serie un corrector ortográfico (Spelly) capaz de analizar y entender el contexto de las conversaciones en más de cuarenta idiomas. Además también contaremos con un traductor en tiempo real (Rosy), con lo que nos podremos comunicar con alguien que esté en la otra punta del mundo y que hable en chino mandarín, por poner un ejemplo.
La distribución de la pantalla será la siguiente: en la parte izquierda tendremos los enlaces comunes de correo: buzón de entrada, papelera, carpeta de spam, lista de tareas pendientes, etc. junto con nuestros contactos (muy similar a como están en GMail). En la zona central, a modo de bandeja, estarán los waves. Y en la parte derecha, el wave sobre el que estemos trabajando actualmente, donde aparecerá el contenido y las personas que tienen acceso a él. Para agregar contactos a un wave será tan sencillo e intuitivo como arrastrarlos. De esta forma, si no están conectados, recibirán el wave cuando lo hagan y, si están en línea, trabajaremos con ellos como si fuese mensajería instantánea (pudiendo ver en tiempo real lo que escriben).
Además, tendrá una API abierta. Esto significa que cualquiera podrá codificar “gadgets” o pequeñas aplicaciones que provean de nuevas funcionalidades a la plataforma. Lo que se traducirá también en que se conecte a muchas otras sedes web punteras (Facebook, Twitter, Tuenti,…). Dicho en otras palabras: interoperabilidad = éxito asegurado. Fue una de las principales razones de crecimiento de Facebook y, sin duda, lo será de Google Wave. Y es que estoy más que convencida que los internautas se lanzarán a implementar mediante Open Social (el futuro estándar de las redes sociales) las ideas más peregrinas. Será difícil que se ponga el sol en el imperio Google.
¿Y qué necesitaremos los usuarios para poder trabajar con Google Wave? Solamente un navegador y una buena conexión a Internet. Eso será todo. De hecho, es la tendencia cada vez más habitual de la web 2.0, marcada por el cloud computing o computación en la nube: las aplicaciones y los documentos en servidores situados a miles de kilómetros de nuestras casas. Los ordenadores personales pasan a ser terminales tontos y la computación está en la nube. Esto abre un debate sobre la conveniencia de dejar todos nuestros datos en lugares que no controlamos y bajo las reglas de terceros. Sin embargo, Google nos ha tranquilizado un poco indicando que Google Wave tendrá una parte de código abierto y que trabajará con un protocolo abierto. Por lo tanto, cada uno se podrá instalar en su servidor su propia ola y comunicarse con el resto del mundo. Una excelente noticia para todas aquellas organizaciones que quieran implantar su plataforma de colaboración-comunicación en tiempo real y además hablar con otras empresas en el mismo idioma.
Sin embargo, para que esta herramienta triunfe en el mercado laboral, primero será necesario cambiar la cultura de trabajo que nos rodea. De nada vale poner una navaja suiza en manos de alguién que sigue usando cuchillos de madera. Y si un trabajador no sabe trabajar colaborativamente con un papel y un lápiz, no aprenderá porque se le ofrezca Google Wave. Aún estamos lejos de ser una colmena de abejas con inteligencia colectiva…
¿Wave será una simple ola o un tsunami que revolucione Internet? ¿Google será ese gigante omnipresente en todas nuestras comunicaciones a través de la Red? ¿Cambiará este servicio nuestra forma de trabajar? ¿Será la aplicación definitiva para la creación de entornos personales y colaborativos? Tendremos que esperar previsiblemente hasta finales de año, momento en el que abra sus puertas, para poder responder a todas estas preguntas, puesto que por el momento sólo lo han podido probar algunos “elegidos”. Hasta entonces, seguiremos salivando ante la sola idea de ver en acción herramientas tan atractivas y nos repetiremos día sí y día también: “Google, don’t be evil”.
Aquí va la segunda entrega del espacio dedicado a la Red en Hoy por Hoy Bilbao, que se emitió el pasado lunes 14 y en el que pudimos hablar de Twitter con Eneko e Iruri Knörr. Nos contaron el avance de Filesocial y de la Ideateca, esa fábrica de sueños interneteros mantenida por un gran equipo.
Tenía pendiente leerme las nuevas condiciones de uso de dos redes sociales que utilizo y que recientemente han sido modificadas: Twitter y Plaxo. Por ahora, sólo he podido procesar las de Twitter y éstas son las reglas con las que jugamos (no voy a entrar a juzgarlas, simplemente pongo en conocimiento un resumen de las mismas):
Tú eres responsable de todo lo que publiques. Si hay un contenido indebido, Twitter no se responsabilizará ni podrá ser enjuiciado por ello (y tampoco tiene obligación de retirarlo). De hecho, eres responsable hasta del uso que hagan terceros de tu contenido.
Pueden cesar el servicio en cualquier momento (de forma temporal o permanente) sin necesidad de avisar previamente.
El servicio podrá incluir publicidad. Ellos mismos indican que están dejando la puerta abierta a este área, pero que por ahora no van a poner en marcha nada.
Los contenidos son nuestros. Sin embargo, se les concede una licencia mundial, no exclusiva, libre de royalties y con derecho a sublicenciar. Con lo que podrán usar, copiar, reproducir, procesar, adaptar, modificar, publicar, transmitir, mostrar y distribuir dicho contenido en cualquier sitio. Luego nos aclaran que esto es necesario para poder mostrar nuestros tweets al resto del mundo… ¬_¬ Eso sí, también pueden pasar esa información a otras compañías, organizaciones o individuos que se trabajen con Twitter. Por supuesto, aclaran que de ese uso que se haga no recibiremos compensación monetaria.
Os he dicho que no iba a entrar a valorar… pero no me resisto a morderme el teclado. Parece ser que la tendencia de todas las plataformas es que si hay problemas, tú tienes que apechugar con ellos (es decir, te hacen responsable de todo lo que publiques). Cosa que hasta cierto punto me parece razonable… Pero luego se tiran en plancha a por esos datos para usarlos como más les plazca, avisando además de que si un día deciden cerrar la persiana, no te tienen por qué avisar. Así que todo aquel que tenga especial estima sobre su cháchara en Twitter, será mejor que vaya haciendo backup de ella. ¿Y cómo? Cada día tengo más claro que el futuro de los respaldos de información está en los feeds. Si vamos almacenando el rss de todo lo que publicamos, tendremos una copia de esa información.
Qué mejor forma de celebrar el Software Freedom Day que colgando el audio del primer programa “De las Ondas a la Red“, en el que pudimos charlar con Pablo Garaizar “Txipi” sobre software libre y educación 2.0 (con los controvertidos portátiles que se implantarán en primaria). Una forma estupenda de inaugurar la nueva sección de Hoy por Hoy Bilbao, de la mano de Azul Tejerina.
Gracias a la inestimable ayuda de Jon Laiseca, redactor de Radio Bilbao, podré ir colgando aquí todos los programas. Finalmente he seleccionado como plataforma para albergar este material ivoox, que me recomendaron los expertos en podcasting a través de Twitter. Desde aquí cualquiera podrá descargar el archivo mp3 para escucharlo en su reproductor. Si lo necesitáis en cualquier otro formato (ogg, wma, …), me lo pedís a través de los comentarios. Que ustedes disfruten del buen criterio de Pablo.
Tercer y último módulo de este curso sobre web 2.0, tras la introducción y el apartado de blogs (dejo ya de machacaros con el tema ). Todo el material junto está en mi wiki.
Si con los blogs recalcábamos la importancia de usarlos cuando exista un marcado carácter temporal, los wikis son los complementos perfectos para estructurar y ordenar la información. Si a esto le añadimos control de cambios y una forma fácil de introducir contenidos por parte de cualquiera, tenemos una plataforma ideal para el trabajo colaborativo. Aquí, a diferencia de los blogs, todos los usuarios están al mismo nivel: no hay nadie que lleve el hilo conductor.
Cuando se habla de wikis, es imprescindible mencionar al más conocido: la Wikipedia, una enciclopedia colaborativa en la que muchas personas pueden contribuir con su conocimiento, aprovechando así esa “inteligencia colectiva” para construir un repositorio universal de saber.
El término tiene su origen en la palabra hawaiana “wiki, wiki” (rápido) que hace alusión a la velocidad con la que se pueden introducir contenidos. El espaldarazo definitivo a esta tecnología llegó cuando Jimbo Wales y Larry Sanger, responsables del proyecto de enciclopedia Nupedia, decidieron migrar sus contenidos a un software que ellos mismos habían creado: MediaWiki. Éste es el motor de código abierto que sustenta a la Wikipedia, el wiki más grande conocido y con más traducciones disponibles (en la actualidad la Wikipedia tiene 265 idiomas activos y 11 de ellos superan los 300.000 artículos). Si bien la Nupedia pibotaba entorno a la idea de que sólo colaboraran eruditos, con la Wikipedia, lo que se buscó es que cualquiera pudiera aportar su granito de arena. Al inicio, la Wikipedia se pensó como un campo de recolección de información para que luego fueran esos eruditos los que revisaran contenidos y los pasaran a Nupedia. Sin embargo, pronto la madre fue eclipsada por su descarada hija. Lo más sorprendente no es que la Wikipedia se alimente de colaboraciones desinteresadas, sino que hasta su propia organización también está basada en el voluntariado de los “bibliotecarios” (personas que supervisan qué cambios se realizan).
1.2. Características
Las más reseñables son:
Para un usuario, crear una página es tan fácil como enlazar una palabra. Si no existía anteriormente, al pinchar sobre el enlace, aparecerá el editor de texto para que la creemos. Si ya existía, nos llevará a sus contenidos.
Tienen un historial donde se almacena qué información se ha modificado y quién lo ha hecho. Esto posibilita también restaurar las páginas a estados anteriores, con lo que se reducen las probabilidades de pérdidas de datos y el miedo a editar (la filosofía es que sea fácil corregir los errores, en vez de que sea difícil cometerlos). Por no hablar de la solución al frecuente vandalismo y spam que llega.
Muchas plataformas usan un wikitexto propio para el formateo de contenidos (por ejemplo, MediaWiki). Otros, como Wikispaces, tienen un editor “más amigable” y muy similar a un procesador de textos.
Pueden ser públicos o privados. Permitir la escritura sin necesidad de tener una cuenta creada o requerir el registro.
Cuando estamos editando los contenidos, podremos previsualizarlos antes de guardar. Y es que cada vez que se guarda, se queda marcado como una edición nueva en el control de cambios.
Cada página tiene asociado un apartado de discusión para que los usuarios puedan intercambiar opiniones sobre el contenido.
De nuevo, la gente de Common Craft lo explica perfectamente en este vídeo.
1.3. Tipos
Los hay “en la nube” y también tenemos paquetes de software para instalar en nuestros servidores. La herramienta ideal para encontrar el motor de wikis que mejor se adapte a nuestras necesidades es Wikimatrix, una web en la que, tras hacernos una serie de preguntas, nos muestra qué sistemas cumplen todas las premisas.
Los más conocidos:
Paquetes de software:
Mediawiki: es código abierto (está bajo licencia GNU) y nos posibilita instalarnos tantos wikis como queramos en nuestro servidor. Está disponible la traducción a más de 100 idiomas. Se le pueden agregar nuevas funcionalidades mediante plugins (por ejemplo, podremos instalar un editor más fácil de usar). Para almacenar la información utiliza una base de datos. Podremos publicar texto, agregar imágenes y subir ficheros a enlazar.
DokuWiki: también es de código abierto. La sintaxis que utiliza es similar a la de MediaWiki. Para almacenar la información utiliza ficheros de texto plano. También se puede ampliar la funcionalidad mediante plugins.
PBWorks: es muy amigable para el usuario final. Gratuito aunque con limitaciones que se pueden eliminar pagando una licencia.
Wikispaces: es más complicado de usar que PBWorks pero, a su vez, más potente. Nos permite embeber vídeos, presentaciones, … Gratuito aunque con limitaciones que se pueden eliminar pagando una licencia.
Hemos hablado anteriormente de licencias y es importante no sólo definir la que cubra los contenidos que generemos, sino también respetar la que establezcan el resto de usuarios. Por tanto, ¿dónde podemos buscar archivos multimedia para usar en nuestros blogs, wikis, presentaciones, etc… respetando las licencias?
Búsqueda en Flickr de imágenes con licencia Creative Commons
morgueFile: repositorio con imágenes libres (no es necesario ni citar al autor)
WikiCommons: mediateca de archivos multimedia libres
Muchos son los nombres que reciben: blogs, bitácoras, weblogs, … y todos dan una idea del concepto. En el caso de la palabra en inglés, se trata de la suma de web + log. Es decir, una página web con formato de diario (como el que nos regalaban en la primera comunión, con la diferencia de que ése no se lo dejábamos leer a nadie y ahora lo mostramos al mundo entero). En el caso de la palabra en castellano, hace referencia a los cuadernos que acompañaban a los marineros, donde narraban las vicisitudes de sus viajes. Esto nos hará, por tanto, entender mejor el concepto: sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente texto o artículos de uno o más autores, apareciendo primero el más reciente.
1.2. Características
Las características a destacar son:
El importante componente temporal que tienen. La ordenación cronológica de los contenidos (los últimos serán los primeros) hace que este formato no tenga sentido para materiales estáticos que no deseamos que desaparezcan de la portada.
Son frecuentemente actualizados. Normalmente se suele escribir como mínimo una entrada por semana.
Son sindicables: cuentan con un feed para que los lectores puedan estar al tanto de esas actualizaciones sin necesidad de desplazarse a la página.
Pueden tener un único autor o varios.
Es muy importante categorizar y etiquetar la información. Dado que se actualizan frecuentemente y en la página principal de un blog se muestra un número limitado de entradas, será importante meterlas dentro de categorías genéricas para una búsqueda rápida y etiquetar con palabras clave que describan el contenido de cada entrada. En este maremagun de información que es Internet, es clave esta tarea. Además, cada categoría y etiqueta tendrá asociada su propio feed, por lo que nos podremos suscribir exclusivamente a una temática concreta dentro de un blog.
La estructura de los blogs hace que sean muy google-friendly, es decir, que tengan una gran visibilidad en buscadores.
Normalmente permiten los comentarios, para fomentar la conversación. Sin embargo, hay algunos que no lo hacen.
A los blogs se les puede aplicar el concepto de la larga cola, que nos viene a decir que hay un número muy elevado de bitácoras con pequeñas audiencias a su alrededor y un número muy reducido de bitácoras con muchos seguidores.
Pueden ser públicos o privados. Lo normal es que cualquiera pueda acceder a sus contenidos, pero los hay que nacen con la finalidad de preparar un proyecto o con sentido para un grupo reducido de personas, por lo que sólo podrán ser leídos por los componentes que tengan una contraseña para ello.
De nuevo, la gente de Common Craft lo explica perfectamente en este vídeo.
1.3. Partes
Partes de las que consta una bitácora:
Entrada o post: es la unidad mínima de un blog. Tiene su propia url (denominada permalink), lo que hace que podamos enlazar exclusivamente a este texto. Además puede contar con comentarios (si están permitidos), etiquetas (palabras clave que ha introducido el autor para describir el contenido del mismo). Toda entrada tiene que ir enmarcada en una o varias categorías. La diferencia entre el uso de categorías y etiquetas es que las primeras son sacos genéricos donde podremos “meter” nuestros posts y las etiquetas son palabras puntuales que describen el contenido. Las entradas pueden estar en diferentes estados:
Borrador: cuando aún estamos trabajando en un post y no está publicado (por tanto, sólo lo vemos nosotros).
Publicado: visible para todo el mundo. Aún así se podrán hacer cambios sobre él e incluso despublicarlo.
Programado: en la mayoría de plataformas de blogging se pueden dejar programadas las entradas para que se publiquen un día y hora determinados.
Páginas estáticas: se trata de contenidos estáticos, que no tienen que ir al ritmo temporal del resto. Por ejemplo, crearemos páginas estáticas para publicar la información de contacto, una breve descripción del blog o de su autor/a, … No todos los sistemas de blogging las permiten (por ejemplo, no se pueden crear en blogger pero sí en wordpress).
Feed (de entradas y comentarios): la mayoría de sistemas de blogging generan un feed para seguir las actualizaciones del mismo, otro para seguir todos los comentarios que se dejan e incluso, hay algunos que tienen uno por cada categoría y etiqueta, con la idea de poder filtrar aún más los contenidos.
Buscador: para poder bucear entre todos los contenidos, que van desapareciendo de la página de inicio, el buscador es una herramienta siempre presente.
Barra lateral: esta parte del blog es la más maleable. Se podrá configurar a nuestro antojo para decidir qué aparece. De hecho, dependiendo del diseño del blog, podremos tener una o varias columnas (o incluso ninguna). Aquí hay una serie de elementos que son muy utilizados:
Entradas recientes: el título y enlace a los últimos posts publicados.
Comentarios recientes: el autor y enlace a los últimos comentarios dejados.
Enlaces: a este apartado se le suele denominar “blogroll” o “barrio“. Son los enlaces a bitácoras o páginas web que nos parecen interesantes.
Archivo: enlace al conjunto de entradas agrupadas por mes. Por ejemplo, todas las escritas en enero de 2009.
Categorías: todos esos sacos donde vamos “metiendo” nuestros posts.
Nube de etiquetas: gracias a las etiquetas que hemos ido introduciendo en nuestros posts, se generará de forma automática una nube. En esta nube, el tamaño de cada etiqueta dependerá de la frecuencia con que la usemos. A mayor frecuencia, mayor tamaño. Es una forma óptima de comprobar de forma gráfica cuál es la temática de nuestro blog.
1.4. Licencias
La selección de la licencia que tendrán los contenidos de nuestro blog no es trivial dado que marcará el uso que podrán hacer de los mismos otros usuarios. Existen muchos tipos de licencias:
Copyright: todos los derechos reservados (si no se especifica nada, es la licencia por defecto). En 1790, en los Estados Unidos se aprueba la primera ley sobre copyright que tenía una duración de 14 años tras la creación de la obra. Actualmente, en España es de 70 años tras la muerte del autor (en algunos casos puede llegar a ser incluso 80 años).
Copyleft: se eliminan las restricciones de distribución o modificación impuestas por el copyright, con la condición de que el trabajo derivado se mantenga con el mismo régimen de derechos de autor que el original.
Creative Commons: algunos derechos reservados. Especifica que se permiten ciertos usos de nuestras obras, bajo ciertas condiciones, que combinadas, forman las seis licencias existentes. Estas son las cuatro condiciones:
Reconocimiento (Attribution): En cualquier explotación de la obra autorizada por la licencia hará falta reconocer la autoría.
No Comercial (Non commercial): La explotación de la obra queda limitada a usos no comerciales.
Sin obras derivadas (No Derivate Works): La autorización para explotar la obra no incluye la transformación para crear una obra derivada.
Compartir Igual (Share alike): La explotación autorizada incluye la creación de obras derivadas siempre que mantengan la misma licencia al ser divulgadas.
ColorIURIS: está dirigido a los creadores de contenidos que utilizan Internet para su difusión, publicación y/o puesta a disposición, y que quieran ceder los derechos patrimoniales de sus creaciones dentro y fuera de la Red. Usa códigos de colores para definir la política de derechos de autor.
1.5. Buenas prácticas o netiqueta
En los blogs, como en la calle, existen una serie de normas tácitas que mantienen el equilibrio de las relaciones. Es lo que se conoce como netiqueta o buenas prácticas que todo bloguero o blogger debería seguir:
Referenciar y enlazar. Cuantos más enlaces pongamos en nuestro texto para enriquecerlo, mejor. Hay que perder el miedo a que los lectores abandonen nuestras páginas. Si los contenidos son de interés, no lo harán. Además, si incluímos enlaces a otros blogs, es probable que se haga un pingback automático. Un pingback es una notificación en forma de comentario que le llega al post referenciado indicándole que en otro sitio se está siguiendo esa misma conversación.
Leer y comentar en otros blogs, para formar lo que se conoce como barrio blogosférico. No sólo nos inspirará para escribir cosas nuevas, sino que retroalimentará los contenidos de nuestros propios blogs con comentarios cruzados del resto de “vecinos” del barrio.
Respetar las licencias de los contenidos que utilicemos de otras personas. Si acompañamos nuestros posts de imágenes, buscar aquellas que sean libres o con licencias que nos lo permitan (indicando la autoría de las mismas): Creative Commons, colorIURIS, …
1.6. Plataformas
Muchos son los lugares donde podremos crear un blog de una forma rápida y sencilla. Pero antes de entrar en detalle sobre los principales sistemas de publicación de contenidos, vamos a dividirlos en dos grandes grupos, en base al alojamiento de los datos:
Por un lado tenemos los que están en plataformas ajenas que ofrecen un espacio bajo su propio dominio. Es decir, aquellos blogs de los que no nos tenemos que preocupar de su instalación. Sólo será necesario crear una cuenta y empezar a escribir. Los ejemplos más relevantes de este conjunto son Blogger, WordPress.com, Blogia, Nireblog, La Coctelera, TypePad, …
Por otro lado encontramos los paquetes de software que es necesario instalar y alojar en nuestro servidor y bajo nuestro dominio. A eso hay que sumar las posibles actualizaciones que habrá que aplicar para mejorar la funcionalidad o evitar vulnerabilidades de seguridad. Ejemplos: WordPress.org, Movable Type, Drupal,…
Nosotros nos vamos a centrar en WordPress.
1.7. WordPress
Con WordPress tenemos dos opciones: crearnos un blog en su plataforma comercial (wordpress.com) o en nuestro propio servidor gracias a su software bajo licencia GPL (wordpress.org). En ambos casos el gasto es cero pero con excepciones. En el primero, determinadas funcionalidades son de pago (por ejemplo, la posibilidad de editar el css de nuestra plantilla) y en el segundo, el coste estará en el servidor en el que decidamos montar nuestro blog.
En 2003, el proyecto b2\cafelog, que contaba con unos 2000 blogs, se dividió en dos ramas: b2evolution y WordPress. De la mano de Matt Mullenweg y Mike Little, la plataforma ganó muchos usuarios coincidiendo con el cambio de licencia de Movable Type.
Es de código abierto, está escrito en php y usa MySQL como gestor de base de datos. Uno de sus puntos más fuertes es la enorme comunidad de desarrolladores que tiene a sus espaldas. Al ser software libre, cualquiera puede escribir un plugin para agregar una funcionalidad determinada: desde la más rara (que nos aparezcan frases del musical Hello, Dolly! en nuestro panel de administración) a la más avanzada. Por esta razón tenemos un gran repositorio de plugins y plantillas para personalizar tanto como queramos nuestra bitácora.
Como curiosidad queda que cada nueva versión recibe el nombre de una leyenda del jazz: Miles Davis, Art Blakey, Charles Mingus, Billy Strayhorn,…
Pros de WordPress.org: es software libre, lo que nos aporta una transparencia de su funcionamiento. Además cuenta con una gran comunidad de desarrolladores que mantienen el sistema vivo y en continua evolución. El contenido es completamente tuyo dado que eres tú el que almacena los archivos y la base de datos del blog. Se tiene un control total sobre el diseño. Permite importar contenidos de otras plataformas como Blogger, LiveJournal, Movable Type, … Se puede ampliar fácilmente la funcionalidad de este gestor de contenidos mediante extensiones.
Contras de WordPress.org: somos los responsables de la instalación y del mantenimiento del software y WordPress se caracteriza por las continuas actualizaciones para mejorar versiones anteriores y arreglar los fallos que éstas pudieran tener. Se necesita disponer de alojamiento y de dominio. Las copias de seguridad corren de nuestra cuenta.
Pros de WordPress.com: la plataforma evoluciona al mismo ritmo que su hermana libre (WordPress.org), lo que hace que sea un sistema que se adapta a las novedades que aparecen en la cambiante Red. Nos ahorramos los gastos de un servidor y un dominio propio, así como el trabajo que supone actualizar la versión del software.
Contras de WordPress.com: si deseamos instalar plugins o hacer modificaciones sobre el diseño de nuestra bitácora, deberemos tirar de cartera. Lo mismo que para ampliar los 3 GB de espacio para el almacenamiento de imágenes y ficheros subidos. Nuestros datos están en servidores de “la nube”.
Esta semana comienzo un curso sobre web 2.0 que impartiré al personal de la Universidad de Deusto. Iré publicando por aquí, cada día, todos los materiales. Éste es el primer módulo:
Para entender mejor qué es eso de la web 2.0, hagamos primero un repaso a la historia de la Web.
Aunque Internet nació a finales de los años 60, su servicio estrella, la World Wide Web (WWW), conocida popularmente como Web no lo hizo hasta 1990, de la mano de dos científicos del CERN: Tim Berners-Lee y Robert Cailliau. La idea básica consistía en páginas interconectadas mediante hiperenlaces que permitían saltar de un sitio a otro de una forma rápida y sencilla. Al principio, pocos eran los que tenían los conocimientos suficientes para crear sus propias páginas web y por tanto, poblaban este nuevo espacio. Además, la relación era unidireccional: el usuario que navegaba por las webs, sólo lo hacía en modo lector, sin posibilidad de apenas interactuar con ellas.
Las buenas intenciones iniciales de esta web abierta y gratuita para todos, pronto se fueron “pervirtiendo”. Como consecuencia de esto, entre 1997 y 2001, se produjo la popular burbuja.com. De repente, la telaraña mundial se comenzó a ver como un espacio ideal para los negocios y la obtención rápida de dinero. No era raro entrar en una página y caer deslumbrado por montones de gifs animados anunciando algo. Esto produjo una rápida subida de la cotización en bolsa de muchas empresas del sector. Pero si fuerte fue la subida, más aún la bajada.
Esta etapa de especulación económica dio paso a otra de recesión y desaliento. Tras el crack, nadie quería invertir un duro en las compañías punto-com. Así que la recuperación está siendo muy lenta y costosa. Sin embargo, no todo lo que se forjó durante esos años fue malo ni estuvo avocado al fracaso. En 1997 nació el buscador de contenidos más famoso y utilizado en el mundo entero: Google. De la mano de dos estudiantes de doctorado en Ciencias de la Computación de la Universidad de Stanford, Larry Page y Sergey Brin, se intentó diseñar una herramienta con la que poner orden a la información y así llegar a todas las esquinas de la Red. Como curiosidad decir que el origen del nombre está en la palabra googol, que en inglés es el calificativo que se da a la cifra “10 elevado a 100″. Un número muy elevado que puede que un futuro sea el número de sitios en Internet.
En la actualidad, la madurez de la web viene impulsada por un nuevo concepto: la Web 2.0. Blogs, wikis, redes sociales,… pero sobre todo, un protagonista central: el usuario. Pero no un usuario como el de antes. El infociudadano de ahora desempeña un nuevo rol de prosumidor (productor + consumidor de información). Se ha pasado de las páginas estáticas, raramente actualizadas, a un modelo en el que cualquiera, sin necesidad de conocimientos informáticos, puede tener su espacio en la Red. Un aluvión de nuevas palabras nos invade: sindicación, permalinks, folcsonomías, … Una revolución tecnológica que ha dado paso a un gran cambio social, modificando la forma en que usamos las herramientas y primando la inteligencia colectiva (nadie sabe todo, todos saben algo). Pero aunque la participación es el eje central de esta web, se sigue cumpliendo la ley de Pareto: sólo unos pocos generan contenidos y muchos ejercen de “lurkers” o “mirones”.
El origen del término (que no de la concepción) es de la editorial O’Reilly Media (con su CEO, Tim O’Reilly, a la cabeza).
Podemos decir también que hemos pasado por tres etapas según el foco se ha ido centrando en diferentes elementos:
Una primera en la que el hardware era lo realmente importante, con grandes ordenadores o mainframes a los que se conectaban los usuarios mediante terminales remotos “tontos” (sin apenas lógica de aplicación en ellos) y con IBM como compañía que marcaba el terreno.
Una segunda protagonizada por el software y con Microsoft como abanderado. Todas las aplicaciones residían ya en nuestros ordenadores personales y apenas había conectividad hacia fuera. Todo lo que se necesitaba estaba instalado.
La última (hasta ahora) donde la apuesta principal es la Red, con Google como dueño y señor. Los datos y aplicaciones están en la “nube” y en nuestros ordenadores sólo es necesaria una conexión a Internet y un navegador.
Para ilustrar mejor esas diferencias entre web 1.0 y web 2.0, esta imagen de blog.aysoon.com nos viene que ni pintada:
Diferencias entre web 1.0 y web 2.0
Otro concepto irrumpe de la mano de la web 2.0: el cloud computing. El cloud computing o computación en nube consiste en servicios en la Red que trabajan con los datos de los usuarios, almacenándolos en servidores de proveedores externos. Es decir, cambiamos nuestras aplicaciones de escritorio por las que están en Internet, dejando nuestra información en la nube y jugando con las reglas de otros. La mayoría de plataformas más exitosas funcionan de esta manera: Flickr, YouTube, Twitter, Facebook, … Por tanto, nos debatimos entre dos opciones claras: la primera que nos dice que tenemos que movernos a donde está la gente y no esperar lo contrario (que la gente se mueva a donde nosotros estamos). Pero la segunda es que la gente está en lugares donde no tenemos control: ¿quién decide si un contenido es apropiado? ¿qué hacemos ante una parada del servicio? ¿Y si nos borran nuestra información porque consideran que no cumplimos los términos de uso? Además no podremos pedir cuentas, dado que en la mayoría de los casos se tratan de servicios gratuitos.
2. Sindicación de contenidos: RSS y agregadores
Ahora que tenemos un poco más claro el concepto de web 2.0, vamos a pasar a uno de los pilares que han posibilitado ese cambio y que han dotado de dinamismo a la web: la sindicación. Pero, ¿qué es la sindicación? Para entender mejor el concepto, analicemos el origen de la palabra. Se trata de un anglicismo que proviene de syndication. En Estados Unidos, los dibujantes de tiras cómicas tipo Garfield, Calvin y Hobbes, etc. se apuntaban a un sindicato que se encargaba de redistribuir sus trabajos por diferentes publicaciones. Digamos que los feeds hacen también el mismo trabajo que ese sindicato, se encargan de la redifusión de contenidos. Nuestras páginas web, blogs, wikis, etc… tienen un feed, es decir, un fichero que recoge todos los contenidos que se publican en los mismos. Ese fichero tiene un formato xml que permite indicar cuándo se han introducido esos contenidos. Ahí es donde entran en escena los agregadores, que son aplicaciones (pueden ser web o de escritorio) que saben interpretar esos ficheros y decirnos si se ha introducido algo nuevo desde nuestra última lectura. De esta forma hemos roto con uno de los paradigmas de la web 1.0 que consistía en que teníamos que acudir a las páginas para enterarnos de si se había cambiado algo. Ahora son los contenidos los que viajan hasta nosotros para notificarnos de esos cambios, sin necesidad de visitar una por una todas nuestras páginas favoritas, con el consiguiente ahorro de tiempo. Para entenderlo aún mejor pondremos un ejemplo práctico: ¿Quién no conoce la L.O.E. (Ley Orgánica de Educación)? Bueno, más que nada conocemos su nombre, porque su contenido es imposible de seguir con tanta reforma. ¿No sería de gran ayuda una herramienta que nos fuese diciendo las novedades de esa ley cada vez que es modificada? Pues si existiese un agregador jurídico, haría exactamente eso.
El símbolo que indica que una página cuenta con un feed es el siguiente:
icono del feed
Otras formas de denominar a un feed son RSS o Atom, aunque realmente se tratan de diferentes formatos en los que puede encontrarse un feed.
Como comentábamos anteriormente, tenemos dos tipos de agregadores: los que funcionan vía web o los que lo hacen como aplicaciones de escritorio. Vamos a ver ejemplos de ambos:
Web: necesitaremos de una conexión a Internet para acceder y revisar nuestras lecturas, pero eso nos permitirá comprobar nuestra cuenta desde cualquier ordenador. Será necesario crear una cuenta. Ejemplos: Google Reader, Bloglines, …
Aplicación: no es necesario crearse una cuenta, pero si cambiamos de ordenador, ya no podremos acceder a nuestras suscripciones. Podemos usar nuestros propios navegadores, por ejemplo, Firefox. O también nuestros clientes de correo, como puede ser thunderbird.
Cuando estamos en una web que nos interesa y de la que queremos estar al día, deberemos buscar la dirección del feed de esa página. Normalmente, como indicábamos anteriormente, estará señalizada con el símbolo naranja. Debemos entonces copiar esa dirección y pegarla en nuestro agregador favorito. Estaremos entonces suscribiéndonos a sus contenidos.
La gente de Common Craft lo explica perfectamente en este vídeo.
El contenido de este post ha sido retirado tras la petición de la Fundación Gizakia al entender que este tipo de contenido no debe aparecer en un blog personal.
Tenía ganas y hasta un cierto grado de “mono” de volver a la radio, después de mi paso por La Ventana. Y, como no podía ser de otra manera, regreso de la mano de Azul Tejerina. Repetimos colaboración, aunque en esta ocasión dejamos de lado la tertulia (eso de opinar sobre todo, no me terminaba de convencer) para centrarnos en lo que se mueve por Internet. Será en el programa Hoy por Hoy Bilbao (Cadena SER Bilbao, 93.2 FM), todos los lunes a las 13:40, en la sección “De las ondas a la Red“.
Y mañana nos estrenaremos por todo lo alto: entrevistando a Txipi, para que nos hable de la Educación 2.0 y que nos relate en primera persona lo sucedido en torno a los “famososportátiles” del Gobierno Vasco.
He creado un salón en twubs para seguir todo lo que se diga en twitter con el hashtag #hoyporhoybilbao. No sé si podré seguir el hilo cuando estemos en directo, pero seguro que estaremos a la escucha para futuros programas.