No sé en que estaría pensando cuando decidí estudiar informática (a parte de que hay como 30 chicos por cada chica…). Y no lo digo porque no me guste lo que hago. Al contrario, me apasiona, pero en aquellos momentos no me daba cuenta de las implicaciones que tiene el saber algo de ordenadores, como por ejemplo, ser el típico pringao informático.
Todos tus familiares, vecinos, amigos, etc… (con que te hayan visto una vez y sepan que eres informático basta) se piensan que eres su técnico personal. Que tienen una granja de virus en su PC y se dedican a su cría masiva… pues llamadita al pringao informático de turno y asunto arreglado.
¿Y todo a cambio de qué? Pues de las gracias o si te descuidas de alguna crítica: “¿Y tú eres informático? Pero si no sabes programarme el vídeo para que se sincronice con el giro de la trócola del satélite de la TDT…”. Esto último sí que me revienta. ¡Qué sólo he estado cinco años estudiando informática y no mecánica + electrónica + industriales + ingeniería de caminos + etc…!
Pero todos nuestros problemas van a llegar a su fin porque gracias a un miembro del e-ghost que tenemos de corresponsal en los EEUU he descubierto que allí ya existe el escuadrón geek o Geek Squad. Se trata de un grupo de geeks disponibles las 24 horas que acuden a tu casa para ayudarte a solucionar tus problemas informáticos. Algo asi como un pringao ibérico pero remunerado . Tienen hasta servicio de emergencias.
The Geek Squad empezó siendo un proyecto de 60 personas hasta que Best Buy, la cadena de electrónicos más grande de EEUU, compró la idea en el 2002 y se convirtió en una empresa de 6200 empleados disponibles las 24 horas. Según ellos mismos indican:
Proporcionamos nuestros servicios en cualquier parte dónde y siempre que usted los necesite – 24 horas al día, siete días a la semana, 525.600 minutos al año.
Tienen incluso entrada en la wikipedia. Aquí y aquí podéis verles en acción (no tienen desperdicio).
Así que recordad: si sabéis de informática debéis tener una frase única: “NO voy a arreglar tu ordenador (o no gratis)”.
Andy Warhol dijo en una ocasión que “En el futuro, todos seremos mundialmente famosos durante 15 minutos“. Pues hoy me ha tocado a mí (no mundialmente pero casi ).
He llegado a casa de trabajar y me he encontrado con un par de emilios que me decían que había sido citada en Blogpocket. Al parecer han iniciado una nueva sección en la que presentarán semanalmente un blog y yo he sido la primera elegida (podríamos decir que he desvirgado la sección…).
Me ha hecho una ilusión tremenda (muchísimas gracias Antonio). Para que luego digan que los bloggers tenemos un ego enorme… el mío hoy no cogía por la puerta. De hecho, este post sólo es para contaros esto.
¡Papá, mamá, poned el vídeo que vuestra hija sale en Blogpocket!
La medianoche comenzó a ganar espectadores gracias a un programa llamado “Crónicas Marcianas”. Recuerdo que en sus inicios tenía buenos contenidos pero fue engullido por su propia fama y será recordado como un gran generador de telebasura.
Después de esto llegó un hombrecito con gafas que apenas era conocido por los telespectadores (exceptuando a los de Cataluña). Un tal Andreu, que sin embargo, llevaba ya muchos años trabajando y tenía hasta productora propia: “El Terrat”. En tan solo un año, derrocó a los marcianos a base de calidad y buen oficio. Y después de subir al podium del número uno, muchos creyeron que tardaría en ser desbancado.
Sin embargo, una rubia con ojos saltones y con apellido mudo le hace frente cada noche. Desde que la vi en el Certamen de Monólogos del Club de la Comedia supe que llegaría lejos. Su gran expresividad y esos ojos vivarachos hacen que te haga gracia hasta callada. Hizo incluso sus pinitos en la Hora Chanante (tengo que conseguir esos capítulos…) y después de ser colaboradora en varios programas (La Noche con Fuentes y Cía, Splunge, …) se atrevió a ponerse al frente de La Noche Hache.
Hace unos días me regalaron “Noche Hache. Así me lo aprendí yo”. Es un libro que recoge los monólogos de Eva Hache desde noviembre de 2005 hasta marzo 2006. Es totalmente recomendable sólo por leer cosas como ésta:
¿Recuerdan a Sadam? El malo aquel del bigote que tenía armas de destrucción masiva y luego resulta que no tenía, pero ya que nos hemos hecho el viaje nos quedamos a tomar algo. Claro que hay gente que toma una cerveza y gente que toma el país entero. Pues bien, hoy el ex primer ministro iraquí, Ayad Alaui, ha dicho que ahora mismo la situación en Irak es “igual o peor” que con Sadam. Míralo cómo se envalentona. Éste debe de pensar que como Irak ya está invadido no pueden hacerle nada. Pues ándate con ojito, Alaui, que los americanos son capaces de salir de Irak sólo para volver a invadirlo. Éstos son como los informáticos. “Irak no funciona, ¿qué hacemos?”. “Lo mismo que con el Windows: salir y volver a entrar”.
El otro día Txetxu me regaló el libro: Los blogs en la comunicación empresarial en España de Javier Celaya y Pablo Herrera (muchas gracias Txetxu ).
Hace ya unos meses que salió a la luz (sobre abril) y buscaba hacer un estudio del fenómeno blog en el ámbito empresarial. De hecho, tienen pensado editar este estudio anualmente para hacer un seguimiento más exhaustivo.
Durante varios posts iré analizando pequeños retazos que me han parecido interesantes para que los podamos “destripar” entre todos.
Empieza la narración con la definición del término blog y hay dos enunciados que me han gustado especialmente:
Un blog es información con opinión y/u opinión con información
Nunca he creído en la información objetiva. De hecho, estoy casi segura de que no existe. Por más que nos empeñemos, siempre quedará parte de lo que somos en una noticia, así que nunca será 100 % objetiva. Por eso me gusta un blog. No parte de esa falsa premisa que identifica a los periódicos o televisiones. Aquí todos sabemos que alguien está escribiendo su opinión y sus vivencias bajo un prisma totalmente personal. De ahí surge la fusión de opinión + información. Por que la subjetividad no tiene porque ser obligatoriamente mala ni estar reñida con la veracidad.
Primero se empieza leyendo un blog. Después de un tiempo vas descubriendo más y más a la persona que lo escribe. Si te gusta lo que lees sigues y si no te gusta, no vuelves (aunque siempre hay un tercer estado ocupado por los trolls a los que no les gusta lo que escribes pero vuelven para criticarte). Al final se crea una cierta complicidad con esa persona que está tras toda esa tecnología. Por tanto, cuando recomiende un libro o hable de un servicio, dependiendo de tu afinidad, te fiarás más o menos.
Un blog es un medio de comunicación alternativo a la prensa tradicional
Estoy cansada ya de las manipulaciones a las que somos sometidos diariamente por parte de la prensa. Al final no debemos olvidarnos que toda la información que nos llega viene de tan sólo unas pocas empresas que generan aquello que les interesa (obviamente los intereses son meramente económicos). Un ejemplo de esto lo podemos ver en este post de quimdil que nos cuenta cómo las presiones económicas hacen que dos noticias similares sean tratadas de diferente forma por los medios de comunicación españoles. Desde sitios como éste podemos abrir un poquito los ojos y salir del letargo en el que nos quiere sumir la prensa tradicional.
No te creas todo lo que veas, ni lo que escuches, ni lo que leas.
Leyendo el título de este post no penséis que me he dado a la bebida (o que no lo he hecho más de lo normal). Sólo que hoy he descubierto que los japoneses (quiénes si no…) han desarrollado un robot sumiller. Sí, habéis leído bien. El bicho en cuestión es capaz de enumerar en pocos segundos los múltiples matices del sabor y la procedencia del caldo.
¿Y cómo hace esto? Pues haciendo uso de rayos infrarrojos. Cito literalmente de la noticia aparecida en el Mundo: “Al calcular la longitud de las ondas absorbidas por la muestra, el equipo puede identificar con precisión los componentes orgánicos exclusivos de cada vino”. El uso que se le prevé es como agente aduanero identificando la autenticidad de los vinos y también como consejero de paladares, ayudando a particulares a seleccionar los vinos más adecuados a sus preferencias.
Miles de cuestiones abordan mi cabeza:
¿Cómo se les habrá ocurrido el desarrollo, quizás en una noche de quinito?
¿Se pasará el robotito el resto del día haciendo eses?
¿Si lleva a cabo su trabajo en la calle, le encarcelarán por botellón?
¿Le veremos en unos años con una tira tapando sus ojos y diciendo a un grupo de robots: “Hola, soy Vinobot y soy alcohólico” y el resto le contestará: “Vinobot, te queremos”?
¿Le ficharán en la cuadrilla para sustituir a Joxepo y tomarse txikitos?
Dos imágenes me han puesto hoy los pelos de punta mientras veía el telediario (la verdad es que no sé por qué lo sigo viendo).
Por un lado el vídeo de un cachorrito totalmente abrasado al que estaban intentando salvar mientras el animalito no hacía más que tiritar. Por otro, una noticia que ya tiene sus días en la que se ve a un “buen señor” machacando a su perro. Lo peor de todo es que los vecinos del maltratador le defienden a capa y espada.
Esto, por desgracia, no me resulta nada nuevo. Tanto mi padre como mi madre provienen de dos pueblos pequeñitos en los que he pasado buena parte de mis vacaciones infantiles. Cuando vives en un pueblo comienzas a habituarte al maltrato a los animales (algo duro pero es lo que sucede cuando es el pan de cada día).
Un ejemplo es el trato que se les da a los gatos. Como normalmente se les deja que campen a sus anchas, las gatas suelen pasarse más tiempo preñadas que en estado normal. Es por eso que he visto miles de veces como los gatitos recién nacidos eran aniquilados para no dar de comer a más bocas.
También es frecuente ver cómo mueren perros por envenenamiento. Si a algún vecino no le gusta que tengas un perro o te la tiene jurada, no tiene ningún problema en condimentar su comida para librarse de él.
Ya ni hablemos de los animales de tiro como podían ser los asnos, mulas y bueyes (que por suerte o desgracia han sido reemplazados por tractores). Esos sí que recibían palos de sus dueños si no realizaban la tarea.
A veces me cuestiono quién es más animal. Y esta viñeta de Jrmora que he visto en el blog Mitjalluna me ha venido que ni pintada.
La conmiseración con los animales está íntimamente unida con la bondad de carácter; de tal manera que se puede afirmar, de seguro, que quien es cruel con los animales no puede ser buena persona. Arthur Schopenhauer
Una de esas palabras que se han puesto de moda con todo el tinglado de la web 2.0 es ajax. La primera vez que la escuchamos, a todos nos viene a la cabeza ese famoso limpiahogar. Pero debemos aclarar que se trata de una nueva tecnología web.
Tiraremos de Wikipedia para tener una definición más tecnológicamente correcta:
AJAX, acrónimo de Asynchronous JavaScript And XML (JavaScript y XML asíncronos), es una técnica de desarrollo web para crear aplicaciones interactivas. Éstas se ejecutan en el cliente, es decir, en el navegador del usuario, y mantiene comunicación asíncrona con el servidor en segundo plano. De esta forma es posible realizar cambios sobre la misma página sin necesidad de recargarla.
En palabras llanas, ajax nos permite recargar una parte específica de una página sin tener que hacerlo de la página completa. Servicios como gmail, writely, digg, yahoo, … hacen uso de esto. Para mí, el ejemplo más claro es gmail, donde cuando nos llega un mensaje nuevo, aparece misteriosamente en nuestra bandeja sin que la página se haya recargado (y sin necesidad de ese botoncito de “Revisar Correo”).
Para lograr todo esto hacen uso de JavaScript. Primer problema: si el usuario no tiene habilitado JavaSript en su navegador, Ajax no funcionará. Esto rompe con uno de los criterios de accesibilidad web que establece que las páginas deben seguir siendo usables cuando los lenguajes de scripting están desactivados o no están soportados.
Todas las grandes compañías (Google, Microsoft, …) se están lanzando de lleno a incorporar esta tecnología en todos sus nuevos productos. Sin embargo, no se dan cuenta o se olvidan de nuevo de las minorías. Todas aquellas personas con deficiencias visuales que utilizan programas para “leer” las páginas web como pueda ser JAWS, se encuentran con que ajax no cumple con la accesibilidad. El problema es que estos programas por voz recorren la página en secuencia y no serán capaces de informar sobre los cambios que se produzcan en la página ya que ésta no se refresca.
No deberíamos hacer de Internet una segunda calle con obstáculos para personas con discapacidades. Bastantes bordillos, escalones, obras, tienen que sortear ya.
Hoy he estado viendo una página con fotografías de perros frikis (es lo que tiene el aburrimiento) y me ha venido a la cabeza una cuestión que llevaba mucho tiempo dándome vueltas.
El mundo es una Torre de Babel conformada por millones de lenguas que se entrelazan. Siempre creí que esta locura sólo correspondía a las personas pero al estudiar euskera me di cuenta de que no era así. Los perros, esos animalitos que vayas donde vayas te suenan igual, tienen también su onomatopeya idiomática propia. O lo que es lo mismo, parece ser que no todos los perros ladran igual.
Es decir, que lo que a mí me suena “guau, guau”, a una persona eusko-parlante le suena “zaunka, zaunka”, a un alemán “wuff, wuff” y a un koreano “mung-mung”. Así que ahora empiezo a entender por qué el mastín de mi tío no se lleva muy bien con el pastor alemán de la vecina: ¡Si no se entienden!
Eso sí, ya puedes ser de Teruel o de la Polinesia, que todo quisqui, para mandar sentar al perro le dice el típico: “Sit, sit!!” Y el pobre animal tiene que saber que sit es poner el culito en tierra.
Y esto no es algo exclusivo de los perros. Por ejemplo, los gallos españoles hacen “quiquiriquí”, mientras que los franceses “cocorico”, y ya los ingleses rizan el rizo con su “cock-a-doodle-doo” (entre que empienza a cantar y termina ha amanecido ya un par de veces).
Desde luego, hasta los animales tienen que saber idiomas para entenderse.
Aquí tenéis una página con todas las onomatopeyas de animales dependiendo de su procedencia. Aunque la web pueda parecer un poco cutre pertenece a la mítica Universidad de Georgetown, así que los datos son más que fiables.
Cuantas veces habré escuchado esta frase u otras del estilo como “Quien bien te quiere, te hará llorar”.
Hay que ver cómo nos gusta el sufrimiento y cómo nos regodeamos en él. Nos encantan las historias truculentas, el morbo, que nos pongan zancadillas en el camino y quejarnos durante horas de esas zancadillas. Todos llevamos a un pequeño masoquista en nuestro interior (y luego algunos dejan que ese pequeño crezca sin control).
Y os preguntaréis a raíz de qué vienen estas reflexiones a mi mente. Pues todo gracias a este más que interesante artículo de Alex de la Iglesia en el que muestra lo siguiente:
Si un libro no es ininteligible, es que no es lo suficientemente bueno. Es decir, que si leemos unas cuantas líneas y parecen comprensibles, deberemos desecharlo como obra maestra. Muchos suelen pensar: “Joer, pues vaya caca, si hasta yo puedo comprender lo que me quiere transmitir el autor…”
Si una película no dura más de dos horas y media con una argumento más denso que la arcilla a punto de secar o por su defecto no es de origen iraní, no pasa de ser un mero entretenimiento. Esto hace que la comedia nunca pueda ser catalogada como obra maestra. “Si yo con la comedia me echo unas risas pero nada más… Que luego vuelvo a casa y no me hace pensar”. ¡Y para qué quieres luego pensar, si sabes de sobra que eso te sienta fatal!
Si algo no es caro no puede ser de gran calidad. “No, no. Yo eso no me lo compro que con lo barato que es no me fío ni un pelo. Mejor este otro que es tres veces más caro”
Y así discurre nuestra vida… de momento malo en momento malo. Porque eso es lo que verdaderamente nos sustenta. Si no, la vida no tendría gracia. Si todo fuese de color de rosa, lleno de alegrías y sin ningún pesar (y sin poder criticar al de al lado porque la vida le va mejor), menudo aburrimiento…
Supongo que eso es lo que hace que los culebrones sean lo que más se consume en este país (eso y el deporte, que dependiendo a qué equipo pertenezcas, también tienes una buena ración de angustia). Porque nos encantan las desgracias (a poder ser ajenas). Más datos de esto: el record de máxima audiencia en un país como Austria está en las declaraciones de Natasha Kampush tras ocho años y medio de cautiverio.
Sin más, me gustaría desearos que una feliz semana. Uy no!! Mejor que no!!