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¿Revoluciones 2.0? Causa vs. efecto

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Este viernes tengo el inmenso placer de debatir en el Museo de San Telmo de Donosti el papel de las redes sociales en las movilizaciones ciudadanas que están transformando el mundo árabe. Y es que mi compañero de mesa es un auténtico lujo: Sofiène Ben Haj M’Hamed, uno de los blogueros más activos y significativos de Túnez. Por fin podremos conocer desde las entrañas cuál es la incidencia real de las redes sociales en las revoluciones de los países del norte de África.

Por mi parte, yo pondré mi punto de vista desde el cómodo sofá de mi casa, asomada a la pantalla de mi ordenador y a los medios convencionales de comunicación que nos rodean. Veremos si ambas visiones son coincidentes.

¿Y cuál es mi percepción? La dejo por aquí para contrastarla con la vuestra y enriquecerla antes del viernes.

¿Realmente se cuecen las revoluciones internamente en Internet o las redes sociales lo que son es una gran altavoz para comunicar hacia fuera lo que sucede?

Yo soy muy escéptica y me cuesta creer el papel que se nos ofrece desde los medios de comunicación tradicionales y la propia web donde se proclama a Twitter o Facebook como los motores del cambio social (y para más inri, luego transcienden noticias del calibre de “Padre egipcio llama a su hijo Facebook“).

Me cuesta creer ese papel porque la brecha digital es demasiado honda (en Egipto, por ejemplo, el índice de penetración de Internet era de un 20% en 2008; en Libia, hay cerca de 350.000 internautas en una población de más de seis millones). Y estos números sólo hablan de acceso (dentro del acceso hay que valorar las sub-brechas derivadas del conocimiento de plataformas y su uso).

Me cuesta creer ese papel, porque los ciberdisidentes tienen un papel muy difícil ante regímenes dictatoriales que controlan el acceso a Internet (por ejemplo, las autoridades egipcias cortaron la Red al inicio de la revuelta). No hay más que echar un ojo al mapa de cibercensura que han elaborado Reporteros Sin Fronteras.

Es por esto que merece la pena recalcar la diferencia entre causa y efecto. Los cambios sociales y políticos son fruto de unos precedentes en el mundo off-line. La mecha no se prendió en las redes sociales. Otra cosa es que las TIC sirvan de catalizador (desde el poderoso impacto que supuso los SMS a las manidas redes sociales). Pero yo no confundiría “altavoz viral” (efecto) con “germen de una revuelta” (causa). Ese altavoz viral lo que sí puede ejercer es una presión mediática en los países de Occidente para que reaccionen de manera que no pierdan popularidad ante sus conciudadanos (aunque seguimos viendo que nada tiene tanto efecto como oler el petroleo ;-)). Pero esto tampoco está causado por las redes sociales sino por la nueva forma del mundo en el que vivimos: un mundo globalizado, donde nos llegan noticias de cualquier rincón del planeta. ¿Que Twitter ha reducido a la mínima expresión el tiempo que tardan en llegar esas noticias hasta nuestros ojos? Totalmente de acuerdo.

Otra máxima que se cumple es la famosa frase de McLuhan: “El medio es el mensaje“. Las herramientas moldean la forma en que nos comunicamos. Las redes sociales nos imprimen su velocidad, su inmediatez, su brevedad, su autogestión, … Con el tiempo, las características de esas herramientas cambian lo que vemos y cómo lo vemos.

También se habla de las redes sociales como la panacea horizontal de la comunicación (la larga cola, que diría Chris Anderson) y, sin embargo, nuestra sociedad sigue estando necesitada de héroes con nombre y apellidos (o en este caso, nick) que pueblen nuestras pantallas. Y si no, que se lo digan al egipcio Wael Ghonim, ejecutivo de Google, que de la noche a la mañana se convirtió en un referente de la revolución egipcia. Es lo que se conoce como un “influyente” o más bien, “influenciador” (si existiera la palabra ;-)). Sin embargo, quizás el problema venga de pensar que todos sus compatriotas son iguales a él. De la misma manera que nosotros aplicamos la regla de tres al resto de la sociedad que nos rodea pensando que pasa el mismo tiempo en redes sociales o tiene el mismo conocimiento de la Red. Endogamia pura y dura que nos nubla la vista y nos pone un cristal que no nos permite ver que pertenecemos a una minoría sesgada. La marabunta social motor de las revueltas estaba compuesta por esas clases medias, cultivadas y occidentalizadas, que tienen acceso a las TIC y saben sacarles chispas, pero sobre todo de las clases populares, que no usan Facebook o Twitter. Esas clases populares fueron las que reventaron tras llegar al límite de su aguante.

Otra cosa que me parece paradójica hasta al extremo es que se hable de derrocar regímenes dictatoriales en plataformas tan sumamente cerradas, donde una fotografía de una madre amamantando a su bebé puede ser censurada. Recientemente leía al padre de la web, Tim Berners-Lee, lo siguiente: “Las Redes Sociales son sólo cotos cerrados que no favorecen el intercambio real de ideas o de intereses, sino simplemente sirven para reforzarlos y conectar personas de ideas similares, llegando incluso a los extremos, sin favorecer el debate“. También solemos asociar a Twitter o Facebook propiedades mágicas como las inherentes a un servicio distribuido, con miles de voces y difícilmente controlable por un regímen. ¡Mentira! De distribuido tienen muy poco estas plataformas. Son servicios muy centralizados y fácilmente controlables por los Estados (por no hablar de lo sencillo que es también infiltrarse, espiar o incluso manipular información y/u opinión).

Las revoluciones siguen cociéndose en las plazas y no apretando botones de “Me gusta”. O como decía Moisés Naím: Ni Facebook, ni Twitter: son los fusiles.

Imagen de Crethi Plethi (CC by-nc-sa)


¿Si no lo haces en la calle, por qué lo haces en la Red?

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El pasado miércoles estuve dando la enésima charla sobre identidad digital (si ya has visto alguna presentación mía, no aporto mucha novedad ;-)) dentro de los Wednesday Meetings que organiza la Universidad de Deusto.

Más presentaciones de Lorena Fernández.

Aprovechándome del excelente resumen que ha hecho Cristina Fernández para el blog del Colegio Vasco de Economistas, yo me limito a contaros una de los apartados de la charla: llevar al absurdo nuestra participación en la Web. Y es que en ocasiones parece que si no trasponemos al mundo off-line las actitudes que tomamos en Internet, no se nos saltan los colores.

Seleccionando las mejores y más míticas frases de madre, iniciemos el análisis ;-):

  • No hables con extraños. Te subes a un medio de transporte público y ves como se produce el “efecto aceite“: según van entrando las personas, se sientan lo más separas posible de las que ya están dentro. Sin embargo, en Internet nos lanzamos a hablar con cualquiera. Curioso, ¿no?
  • No abras la puerta a nadie (ni dejes las llaves de tu casa ;-)). Qué poco apego tenemos a veces por las llaves digitales de nuestra identidad: las contraseñas. Siempre que en una charla pregunto cuántos de los asistentes tienen la misma contraseña para todos los servicios, más de la mitad levantan la mano (y estoy convencida que otro porcentaje alto no lo hace por vergüenza). Imaginaros ahora que yo soy una persona maligna que monta una red social sólo con el ánimo de recabar la dirección de correo y contraseña de los participantes… ¿Usarías la misma llave tanto para la taquilla del gimnasio como para tu casa? Curioso, ¿no?
  • Sé educado. Exceptuando recintos deportivos, es raro encontrarse con personas que insultan a todo aquel con el que se cruzan. Pues ahora pasaros por las noticias de cualquier medio digital. Los trolls allí se retroalimentan unos a otros. Curioso, ¿no?
  • Contesta cuando te pregunten. Si te hago una pregunta, aunque no conozcas la respuesta, lo normal es que me respondas, ¿no? ¿Y por qué tanta gente da la callada por respuesta en los blogs, el correo electrónico, las redes sociales, …? Curioso, ¿no?
  • No robes. Cuando estás en el supermercado, ¿se te pasa por la cabeza coger algo si no tiene precio? ¿Y por qué en Internet cuando tenemos que buscar una imagen nos lanzamos a Google Images para usarla luego sin saber quién es el dueño? Curioso, ¿no?

Pues cada día que pasa es menos curiosa la inmadurez que demostramos en algunas participaciones, signo inequívoco de que la Red aún no es un terreno en el que nos movamos con plena naturalidad y donde nos queda mucho por explorar y experimentar. Experimentemos entonces, pero poniendo un poco de cabeza de vez en cuando ;-).

Y para finalizar este post, me viene que ni pintado el vídeo de Douglas Rushkoff presentando su libro Program or Be Programmed:


Facebook: El imperio contraataca

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Este mes adelanto la publicación de mi artículo en la revista de Deusto porque la temática del mismo fue la que traté ayer en una charla sobre redes sociales junto a Teketen en el Hikaateneo (gracias por la invitación, Dani). Así que dejo texto y presentación :-).

Artículo publicado en la Revista Deusto Nº 107 (verano 2010)

El título de este artículo puede tener un tinte apocalíptico, pero cuando los grandes monopolios avanzan, se estrechan los subterfugios para escapar de ellos. Y es que, con los números en la mano, Facebook no deja de sorprender con sus ya más de 400 millones de usuarios registrados en todo el mundo, superando incluso en visitas al todopoderoso buscador Google. Es raro encontrar a internautas que no tengan cuenta en esta red social, y como veremos a continuación, a pesar de que no la tengan, cada vez será más difícil que no topen con ella. Si fuera un país, estaríamos hablando del tercero más poblado tras China y la India. Muchos ciberciudadanos de una única plataforma que no es precisamente una democracia. Facebook es a Internet lo que los centros comerciales a la compra. Persiguen la masificación, concentrar todos los servicios que un usuario pueda necesitar en un único espacio para que no salga de allí. Y más si su modelo de negocio gira entorno a la publicidad dirigida, una vez analizado nuestro perfil de consumo, que necesita que pasemos tiempo allí para ser bombardeados con miles de pequeños impactos. Y también teniendo en cuenta que este país es muy costoso de mantener: más de 25 millones de dólares anuales sólo en servidores.

Así que, tras la conferencia anual Facebook F8, celebrada el pasado 21 de abril en San Francisco, a pocos les sorprendieron los cambios que se avecinan. Este tercer capítulo del plan de dominación del mundo que está escribiendo Facebook cuenta con varias líneas claras y con un único objetivo: que pasemos por ellos para hacer cualquier cosa, considerando que es el único espacio de Internet y que no hay nada fuera que merezca nuestra atención. Analicemos esas líneas con más detenimiento:

  • Facebook Connect quiere convertirse en la apuesta más clara para la identificación global en Internet. Esto implica que podamos usar nuestro nombre de usuario y contraseña de Facebook para iniciar sesión en otros sitios web ajenos a la plataforma, olvidando el engorroso proceso de darnos de alta en cada nuevo espacio en el que participemos. Para ello va a estandarizar las interacciones entre Facebook y terceros a través de un nuevo protocolo denominado Open Graph.
  • El texto “Me gusta” ha sustituido al de “Soy Fan” en las páginas. Además, ahora este botón se externalizará posibilitando a cualquiera ponerlo en su blog o página web. De esta forma, cuando pinchemos sobre el “me gusta” de un contenido cualquiera, aparecerá en nuestro perfil personal.
  • Geolocalización: tras él éxito de webs como Foursquare, donde se ha puesto de moda decir en cada momento dónde estamos físicamente, Facebook no quiere quedarse rezagado y también contempla esta nueva forma de exhibicionismo de ubicación.
  • Facebook Toolbar: al más puro estilo de las barras de navegación que han sacado los grandes como Google, Facebook también saca su propio invento que se podrá integrar tanto en los navegadores como en otras páginas web, reiterando el envite de que esté en todos los sitios y facilitando aún más el análisis de nuestro comportamiento cuando navegamos.
  • Pero el anuncio más importante a la par que inquietante ha sido el de Facebook Credit, la moneda propia de la red social. Este dinero virtual permitirá a los cibernautas comprar bienes y servicios, canjeando su moneda local por ésta más “universal” a través de Paypal o su tarjeta de crédito, contando con su propia tasa de cambio. Otras plataformas han intentado dar este paso en anteriores ocasiones: cuando tan en boga estuvo el metaverso Second Life, también contaba con su Linden Dólar ($L), pero nunca salió de allí. Sin embargo, las pretensiones de Facebook no se limitarán a que esos servicios u objetos que se comercialicen sean exclusivamente suyos, sino a convertirse en un estándar en el pago en Internet.

Temblemos pues de nuevo con otro intento concentrador. Y es que este tipo de movimientos se replican tanto en la calle como en la Red: los pequeños comercios o las pequeñas plataformas se ven ahogadas por los grandes, acabando con la variedad de opciones. Por la diversidad, movámonos de nuevo a los barrios pequeños.

Imagen de Balakov (CC by-nc)


Pequeño comercio vs. grandes superficies

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Si estabais esperando un post sobre el mundo del comercio, lo siento, os he engañado vilmente con el título (pido perdón también a las arañitas de google ;-)). Pero es que cada día lo tengo más claro: en la Red se replican los mismos patrones que en la vida off-line (y desde que están con nosotros las redes sociales virtuales, más con más).

Uno de esos patrones es el intento de concentración de servicios en manos de unos pocos para acabar con la diversificación. Y es que plataformas como Facebook o Google-Land son a Internet lo que los centros comerciales a la compra. Un lugar que intenta aglutinar todo lo que un ciberciudadano pueda necesitar (o pueda creer necesitar), sobre todo de cara al ocio, acabando así con los pequeños barrios blogosféricos y las plataformas más locales.

Muchos dirán: “Es que tecnológicamente son los mejores. Si lo hacen bien, qué podemos hacer”. En la mayoría de los casos es obvio que el pequeño comercio no podrá competir con las grandes superficies. Pero que queréis que os diga… Yo nunca he sido muy amiga de las masas. Los sitios con mucha gente me agobian. Por el contrario, sigo viviendo en el mismo barrio de mi infancia. Un barrio donde nos conocemos todos, desde los vecinos a los dependientes de panaderías, hipermercados, bares, … Para lo bueno y para lo malo. Un barrio con carácter propio. En esos comercios se da un trato personal. No podemos decir lo mismo de las grandes superficies (eres un número dentro del coleccionismo de contactos).

Con esto no digo que reniegue de los centros comerciales. Pero si el día de mañana no existiera el pequeño comercio, para mí supondría una gran pérdida. Y las grandes plataformas de Internet es lo que buscan: acumular minutos y más minutos de nuestra vida on-line. “No salgas de aquí. Fuera no hay nada que te pueda interesar“. Esperemos que las tiendas más antiguas de la Red no tengan que bajar la persiana por la tiranía de las grandes superficies.

Este post va dedicado a Gorka, con el que tuve una charla de menos de cinco minutos sobre esto pero me sobró para clarificar ideas.

Imagen de miguelandresen (CC by-nc-nd)


La Ventana “Digital” de JoHari

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El sábado estaré en la tercera edición de GetxoBlog hablando de Identidad Digital: sus ventajas e inconvenientes (espero no caer en el alarmismo que últimamente impregna esto…). Será a las 17:00 en la Fonoteca de la Escuela de Música “Andrés Isasi” de Las Arenas (Getxo).

A pesar de que a muchos les ha dado por satanizar a las herramientas en todo este proceso de ombliguismo y aireo de intimidades, me temo que ellas no tienen la culpa ;-). No es tanto analizar esto como los cambios en comportamientos y la forma en que interaccionamos y nos comunicamos. Por eso me voy más a tierras de la psicología (donde soy una extrajera, así que espero no profanar muchas tumbas…) que a tierras tecnológicas. Y la ventana de JoHari me viene de perlas para ilustrarlo.

Esta teoría fue expuesta por Joseph Luft y Harry Ingham, dos investigadores estadounidenses, allá por 1955. Se trata de un modelo que muestra nuestras interrelaciones desde dos prismas: cómo y cuánto nos exponemos a los demás y cómo y cuánto nos conocemos nosotros mismos.

Vemos que hay cuatro cristales en esta ventana:

  • I – Cristal abierto: lo que yo conozco de mí misma y que además sabe el resto del mundo. Dicho de otra manera, ese nuevo palabro que se está poniendo de moda: la extimidad, aquello que hacemos público y accesible a todos.
  • II – Cristal oculto: lo que yo sé de mí misma pero no comparto con los demás o ese bien cada vez menos preciado que es la intimidad.
  • III – Cristal ciego: todo aquello que los demás ven en nosotros y nosotros no detectamos (la impresión que causamos en los demás).
  • IV – Cristal desconocido: lo que no sabemos nosotros ni los demás (el inconsciente).

En este caso me voy a centrar en las dos primeras áreas, que son las que más están evolucionando. Si bien la zona I (abierta) antes crecía al mismo ritmo que la confianza (es decir, contra más conocías a alguien, más exponías de ti a esa persona), hoy en día esa zona está canibalizando a la II (oculta) sin casi necesidad de un contacto previo. Nos gusta mostrarnos, hablar de nosotros mismos (o como diría un buen amigo, escuchar cómo suena nuestra voz). Pocas cosas quedan en ese segundo cuadrante y casi siempre son cosas que nos avergüenzan o no queremos que se sepan por el “qué dirán”.

Pudiera parecer que tener una gran zona abierta es positivo porque somos más y más transparentes (analizando este término en su vertiente de franqueza y honradez). Sin embargo, desde mi opinión más personal, también veo que esto debilita los lazos de nuestras relaciones. Una persona que de buenas a primeras me cuenta sus intimidades no está reservando nada para cuando yo demuestre que efectivamente soy merecedora de esas intimidades (ya os digo que es una percepción totalmente personal).

Otra cuestión interesante es la fractura relacional que se produce entre personas de diferentes generaciones que tienen ventanas muy distintas: una con una zona abierta excesivamente amplia frente a otra que no funciona de la misma manera, juega con una clara desventaja ante esta asimetría. Pongamos un ejemplo muy típico en esto de las redes sociales: una entrevista de trabajo. Se habla de que en el futuro, los jóvenes que vayan en busca de empleo se tendrán que enfrentar a la temible lupa de Google. Esto ahora puede ser un problema si el empleador tiene una ventana de JoHari compensada (zona I y II similares) y el candidato una ventana descompensada (zona I inusitadamente grande). Pero en un futuro, esto cada vez se dará menos: tanto el empleador como el empleado tendrán una ventana similar.

Está claro que las nuevas tecnologías ayudan a reducir la zona II porque ayudan a comunicar. Pero no son las que encendieron la mecha (aunque sirvan de catalizador). Para todos aquellos que dicen que esta extimidad viene de la mano de las redes sociales virtuales, sólo un dato: el reality show Gran Hermano nació en 1997. Facebook lo hizo en 2004.


De las Ondas a la Red: Las redes sociales y nuestros datos

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El pasado 2 de noviembre tuvimos la suerte de contar en De las Ondas a la Red con Pedro Alberto González, también conocido como paGonzalez ;-). Un experto en en el mundo de la privacidad y la seguridad que trabaja en la Agencia Vasca de Protección de Datos (AVPD). En el poco tiempo del que dispusimos, se habló del modelo Quid pro quo de las redes sociales: “yo te doy mi servicio gratuito pero tú me das tus datos para que mercantilice con ellos como estime oportuno”.

Un placer poder escuchar a un experto en la materia.

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Hablando de redes sociales en El Correo de Andalucía

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El otro día se puso en contacto conmigo Paco Veiga (con cuenta en Twitter recién estrenada :D ) para hacerme una entrevista en El Correo de Andalucía a raíz del post publicado sobre Facebook: Denuncia a las políticas de protección de datos de Facebook: ¿sabías a lo que jugabas?. Ante las preguntas, intenté alejarme del tinte alarmista que suelen buscar los medios de comunicación tradicionales (aunque sean versiones on-line). Y es que a modo de resumen, para mí, el uso de redes sociales (con sus términos de uso y condiciones) son como practicar sexo: si sabemos qué riesgos existen y cómo se pueden evitar, podremos disfrutar sin ningún problema. Pero la solución no es la abstinencia.

Aquí van las respuestas completas, dado que, para ajustarse al medio (y eludir mi pesadez), tuvieron que hacer tijeretazo, lo que hace que algunas quedaran un tanto huérfanas:

¿Conoce algún caso concreto de abuso por parte de Facebook que pueda servir de ejemplo de lo expuestos que están nuestros datos?

Casos de abuso no, pero es evidente que se utilizan nuestros datos. Desde la configuración personalizada de la publicidad que nos muestran a otros usos que desconocemos. Por ejemplo, un amigo me comentaba que cuando su estado en Facebook era el de soltero, casi todos los anuncios que le aparecían en la barra lateral eran de plataformas de contactos. En cuanto cambió a comprometido, desaparecieron esas notificaciones. Por tanto, debemos ser conscientes que con la actividad que llevamos a cabo dentro de la plataforma, indicamos qué música nos gusta, a dónde nos vamos de vacaciones, qué estudios tenemos, dónde trabajamos, … Es decir, los datos que todo especialista en marketing siempre ha querido tener para analizar y generar patrones de comportamiento. Y es que un dato aislado puede carecer de valor, pero el cruce de muchos de forma distribuida es una mina de oro.

De todas formas, no podemos llamar abusos a hechos que nosotros hemos aceptado en las condiciones de servicio. Líneas como las que siguen están dentro de esos términos que nos muestran al crear nuestras cuentas y que en contadas ocasiones leemos:

” [...] Para el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y vídeos, nos concedes específicamente el siguiente permiso, de acuerdo con la configuración de privacidad y aplicaciones: nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser sub­ otorgada, sin royalties, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook. Esta licencia finaliza cuando eliminas tu contenido o tu cuenta (excepto en el caso en que tu contenido se ha compartido con terceros y éstos no lo han eliminado)”

Tampoco podemos olvidar que Facebook se rige bajo la legislación estadounidense en materia de protección de datos personales.

Este verano recibí un correo que me animaba a restringir una de las pestañas de opciones de Facebook para evitar que mis fotos acabaran anunciando productos de terceros. ¿Crees que eso era un bulo?

En este caso en concreto, Facebook tuvo que hacer un desmentido de los rumores sobre el uso de las fotos de sus usuarios en los anuncios de terceros. El matiz estaba en que podían usar tu imagen para indicar a tus contactos que usabas alguna aplicación (y que realmente tenías instalada), pero no en anuncios externos. Si no se desea tampoco aparecer como ejemplo, se puede indicar en la configuración de privacidad, seleccionando “Noticias y muro” y luego “Anuncios de Facebook”. Ahí podemos indicar que no deseamos mostrar a nadie nuestras acciones sociales en los anuncios.

¿Puedes dar consejos a neófitos para que usen esta herramienta sin que se corten los dedos?

Las redes sociales son nuevos espacios de comunicación y relación, pero no por ello se convierten en mundos de fantasía en los que nos reinventamos, sino que extienden nuestro día a día a Internet. Lo que haces en el “mundo off-line” es muy probable que lo traslades a este otro mundo “on-line”. Por tanto, el sentido común aquí nos puede ayudar como en muchos otros ámbitos de nuestra vida. Así que sólo es necesario combinar dos cosas: información y falta de miedo. Información para que podamos tomar nuestras propias decisiones y falta de miedo, porque “experimentar” es una de las máximas de Internet. La curiosidad debe sustentar nuestra actividad. Es como practicar sexo: si sabemos qué riesgos existen y cómo se pueden evitar, podremos disfrutar de él sin ningún problema. Pero la solución no es la abstinencia.

Eso sí, mi recomendación personal es que no publiquen en la Red algo que no deseen que sea público. Por mucho que pensemos que en plataformas como Facebook, nosotros decidimos quiénes tienen acceso a nuestro perfil, muchas veces, perdemos ese control.

¿Tiene la impresión de que hay seriedad en la persecución de los abusos por parte de la Agencia de Protección de Datos, etc?

La Agencia Española de Protección de Datos está atada de pies y manos en muchas ocasiones, ya que debe jugar con políticas legislativas nacionales ante la imposibilidad, hasta la fecha, de fijar unos estándares internacionales. Por ejemplo, puede interceder en plataformas españolas como Tuenti, obligándoles a adoptar medidas para verificar la edad de sus usuarios. Sin embargo, no puede hacer nada ante Facebook, MySpace, Twitter, … Son conscientes de que la mayoría de redes sociales “juegan” con avisos legales y políticas de privacidad redactados en un lenguaje de difícil comprensión para el usuario y que, además, cada día es menor la conciencia sobre la importancia de la privacidad.

En mi opinión, el peso no se tendría que poner tanto en acciones “a toro pasado”, sino ser más proactivos. La clave está en una buena formación y en hacer partícipes a los ciudadanos de los pros y contras de esa identidad digital distribuida que cada día nos creamos (y nos crean). Una baba de caracol que es difícil hacer desaparecer (para lo bueno y para lo malo).

No sé si conoces algunos otros malos hábitos, webs capciosas, o cosas similares. Si es así, háblame de ellos.

Casi todas las webs capciosas explotan uno de los fallos de seguridad más comunes y difíciles de resolver: la estupidez humana (para ella no hay parche). Y es que la ingeniería social es una de las técnicas preferidas por los crackers o interesados en recabar información. Para muestra, los muchos casos que se dan de despidos de empleados que, estando de baja, publican en redes sociales que se han ido de vacaciones, u otros usos de este mismo calibre. Aquí la debilidad de la cadena no está en la herramienta, sino en la persona.


Julio y Agosto en imágenes

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Agosto va tocando sus últimas notas. La semana que viene se acabará el mes, se acabará la jornada reducida, se acabarán las siestas, … Así que haciendo uso del cuaderno de bitácora, hoy toca recopilación de la actividad de los meses de julio y agosto, que aunque no han sido muy prolijos en posts, sí lo han sido en actividades (pronto llegarán también las entradas sobre el viaje a Nueva York).

A principios de Julio estuvimos hablando con la gente de Euskadi+innova sobre la experiencia de Aprendices y los diferentes modelos de aprendizaje digital. El vídeo lo podéis ver aquí porque no permiten embeber sus contenidos :(

Después vino el curso sobre redes sociales impartido en la UCJC. Está en youtube el resumen de varios de los que estuvimos allí (David Cierco, César Calderón, Ícaro Moyano, …):

Y por último, la participación en las jornadas sobre Universidad 2.0 que organizó la UIMP.
Participé en dos mesas. La primera fue sobre ciencia 2.0 junto con Laureano González Vega y Andrés Pedreño (¡qué auténtico descubrimiento! ¡todo un crack!).

Las transparencias usadas para relatar los siete pecados capitales de la ciencia 2.0 (veremos cuál será nuestra penitencia…):

Y luego las experiencias prácticas en la Universidad 2.0 contando la de Open Deusto:

Nota mental para el futuro: intentar que no me graben más en vídeo, porque no doy el plano… quizás las ondas se nos den mejor… veremos ;-)


Denuncia a las políticas de protección de datos de Facebook: ¿sabías a lo que jugabas?

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FacebookEl verano está calentito y no sólo por las altas temperaturas que nos derriten estos días. Y si no, que se lo digan a los responsables de Facebook, que acaban de recibir una denuncia en Los Angeles por parte de cinco usuarios, que les acusan de “violar las leyes de protección de datos y ofrecer a anunciantes información privada“.

Pero, ¿esos usuarios hicieron clic en el botón Registro, indicando con ello que habían leído y aceptado las Condiciones de uso y la Política de privacidad? Hay unas condiciones abusivas que todos deberíamos ya tener más que presentes: jugamos con sus reglas (no me vale la pataleta posterior). Está claro que Facebook no nos lo va a poner fácil (es una empresa que quiere monetizar su materia prima: los datos de los usuarios). Así que usará mucha palabrería y términos técnicos para que no entendamos ni jota o nos dé pereza la lectura completa de sus condiciones de uso. Pero aún así hay párrafos muy claritos:

” [...] Para el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y vídeos, nos concedes específicamente el siguiente permiso, de acuerdo con la configuración de privacidad y aplicaciones: nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser sub­ otorgada, sin royalties, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook. Esta licencia finaliza cuando eliminas tu contenido o tu cuenta (excepto en el caso en que tu contenido se ha compartido con terceros y éstos no lo han eliminado)”

Es decir, todo lo que subas al caralibro podrá ser usado y vendido a terceros. Pero hay más:

Cuando visitas Facebook nos proporcionas dos tipos de información: por un lado, datos personales que revelas conscientemente y, por otro lado, información de uso que recopilamos a medida que interactúas con nuestro sitio web.

[...] Como usuario, publicas contenido (tal y como éste se define en las Condiciones de uso de Facebook) en el sitio bajo tu propia responsabilidad. A pesar de que te permitimos establecer opciones de privacidad que limitan el acceso a tus páginas, debes tener en cuenta que ninguna medida de seguridad es perfecta o inexpugnable. Recuerda que no podemos controlar las acciones de los usuarios con quienes decides compartir tus páginas e información. Por lo tanto, no podemos garantizar ni aseguramos que el contenido que publiques en el sitio no será visto por personas no autorizadas. No nos hacemos responsables de que algún usuario burle las configuraciones de privacidad o las medidas de seguridad del sitio. Entiendes y aceptas que, incluso después de la eliminación de contenido perteneciente a un usuario, copias del mismo pueden permanecer visibles en páginas en memoria cache o archivadas, o bien si otros usuarios lo han copiado o almacenado.

[...] Facebook también puede recabar información sobre ti de otras fuentes, como periódicos, blogs, servicios de mensajería instantánea y a través del uso que otros usuarios hagan del servicio de Facebook (por ejemplo, al etiquetar fotos) para así proporcionarte información más útil y una experiencia más personalizada.

No sólo pueden usar tu información cuando quieran, sino que si la lías parda, eres el total responsable. Y por supuesto, si ellos pierden algo, no se hacen cargo. Pero es lo que hay. De hecho, en abril de este año, Facebook animó a sus usuarios a crear un borrador colaborativo de los Términos y Condiciones. Luego se sometió a votación el cambio a ese borrador o continuar con la anterior política. ¿Imagináis cuántos participaron? A pesar de que Facebook anunció la votación de los TOS en la página inicial de todos los usuarios, menos del 1% que lo vio, participó.

Nos reservamos el derecho de cambiar nuestra Política de privacidad y nuestras Condiciones de uso en cualquier momento. Los cambios no materiales y aclaraciones entrarán en vigor inmediatamente, mientras que los cambios materiales entrarán en vigor a los 30 días de su publicación en esta página.

Por cierto, también recordar que Facebook se rige por la legislación estadounidense.

Mi recomendación (no me cansaré de repetir una y otra vez): no compartir en Facebook información que no quieras que sea conocida por todo el mundo, porque no sabes qué usos futuros se podrá hacer de la misma. Esto no es un alegato para demonizar la herramienta, ni mucho menos. Es como decir que para evitar contagios virales no salgas de casa. Simplemente es para que seamos conscientes de a qué nos exponemos. Con toda la información en la mano, que cada uno decida qué hace y qué no.

Por cierto, en el último taller de Aprendices sobre propiedad intelectual se habló de un posible proyecto consistente en publicar en palabras fáciles y llanas las condiciones de uso de las plataformas web. ¿Alguien se anima?

Gracias a MaY por el aviso de la noticia.

Foto de robleto – CC-by-nc-nd


De cháchara en Twitter

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Geek And Poke - Humor TwitterLeo hoy las conclusiones de un estudio llevado a cabo por Pear Analytics sobre el uso que se hace de Twitter (los resultados son de Estados Unidos, por lo que quizás no sean aún extrapolables a estos lares). Pero lo que más me ha llamado la atención ha sido el titular del diario El Mundo: “Un 40.5% de lo que se habla en Twitter es simple ‘cháchara’” (por no mencionar el titular de Público: “El 40% de los mensajes en Twitter son chorradas“).

Cháchara. Un 40.5% de lo que se ‘habla’ en Twitter no es más que frases y palabras que no interesan a casi nadie. [...]

Y digo yo: ¿qué se supone que es Twitter? Para mí, por mucho que sus creadores lo nieguen, es una red social. Una red social que presenta ese importante componente comunicacional pero también el de establecer relaciones. Y como buena red social “digital”, sólo lleva a la Red lo que hacemos al otro lado de las pantallas. Y aún no conozco a nadie que mantenga conversaciones transcendentales de continuo con amigos, familiares, compañeros de trabajo, …

Así que con estos resultados, nada nuevo bajo el sol. Que el Dios digital perdone nuestros pecados por no estar emitiendo constantemente información de interés (que por cierto, ¿cuál es el criterio objetivo para definir lo que interesa o lo que no? ¿hay algo que interese a todos los usuarios de Twitterland?).

Aquí van otros usos que ya he comentado en anteriores ocasiones:

  • Durante los congresos, se ha convertido en un foro de discusión en tiempo real. Mientras que los ponentes están disertando a la masa, esa masa genera su conversación en paralelo, teniendo un papel más activo y logrando que personas que no están en ese evento, también participen.
  • Otro ejemplo lo encontramos en las pasadas elecciones estadounidenses, donde los candidatos han ido narrando todos sus movimientos a través de Twitter. La Red es ya un canal de comunicación más que ha logrado una alta movilización por parte de los ciberactivistas. En este caso se demostró que los demócratas llevaron a cabo una mejor campaña en Internet. Sólo era necesario comparar los seguidores del canal de Barack Obama (por encima de los 112.000) y sus más de 250 actualizaciones, frente a los cerca de 5.000 followers de John McCain con sólo 25 twitteos. Casos como el de las pasadas elecciones iraníes también lo corroboran.
  • Compartir información y conocimiento como en una lista de correo, un foro o como si fuera nuestro del.icio.us donde publicamos enlaces de interés.
  • También ofrece muchas posibilidades como canal de emisión corporativa para las empresas. Dell, compañía que desarrolla y vende ordenadores, ha creado una cuenta para lanzar ofertas especiales a sus seguidores.
  • Medios de comunicación como El País, CNN o Times lo usan para distribuir sus titulares y mantener informados a sus usuarios de noticias de última hora.
  • Socialización y networking.
  • Coordinar equipos de trabajo y proyectos (aunque para esto es más recomendable yammer.com, un twitter para empresas sin límite de caracteres y que agrupa por el dominio de nuestra dirección de correo).
  • Cubrir un evento o noticia. Twitter se suele sobreactivar ante sucesos importantes. Por ejemplo, el día de la muerte de Michael Jackson, se colapsó: 9 de los 10 Trending Topics eran referentes al Rey del Pop.
  • Incluso se pueden materializar ideas más peregrinas, como la que nos ofrece el proyecto Botanicalls: un nuevo canal de comunicación entre plantas y humanos. Se trata de un sistema que se conecta al vegetal y hace que éste mande su estado en tiempo real a la plataforma. Puede ser interesante ver a nuestro geranio lanzando mensajes de auxilio al ciberespacio si se queda sin agua.
  • Y existen casos más extremos derivados de la urgencia, como el ocurrido en marzo de 2008. Mientras un tornado azotaba Oklahoma, sus habitantes fueron narrando la localización exacta del mismo en cada momento. O el de los bomberos de Los Ángeles, que aprovechan la utilidad para informar en tiempo real de las alertas ocurridas en la ciudad.
  • Y por supuesto, también sirve para la cháchara ;-)
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