Si estabais esperando el típico post recopilatorio de fin de año, con balances y promesas que seguramente no cumplamos en el 2010, eso está en el blog de la calle de al lado.
Yo últimamente ando con poca diarrea mental, así que me viene de perlas esta recopilación de deseos para Internet en este año que está a puntito de nacer que ha preparado la gente de Nickdutnik.
El mío es claro: que no nos la metan doblada con paquetes Telecom ni leyes de economía sostenible “Kinder” (con sorpresita dentro).
Pues eso. Hoy es jueves. Mañana será viernes (aunque algunos despierten ya en sábado) y lo único diferente será que toca actualizar el numerito del año. Qué ustedes disfruten de sus allegados… pero no sólo en navidades.
El día de la rumorología y la inocencia (o falta de ella) me ha traído a la cabeza a unos expertos en bulos y engaños: The Yes Men, un grupo subversivo que se auto-define como “corrector de identidades” y que se dedica a desenmascarar los agravios de los todopoderosos haciéndose pasar por sus dirigentes. Algo así como activismo de corbata.
Sus inicios fueron de lo más gamberro: intercambiaban el módulo de voz de muñecas Barbies con G.I. Joes para que éstos dijeran cosas como “Las matemáticas son difíciles” y las primeras “Los hombres muertos no mienten” o “mátenlos a todos”.
Después se pasaron al ciberactivismo, registrando el dominio gatt.org y suplantando a la OMC. A pesar de lo evidente que era el fake, les llovieron invitaciones a cumbres y charlas. De esta forma presentaron ideas de lo más peregrinas como ilegalizar la siesta o presentar un traje dorado con una especie de falo desplegable de casi un metro de longitud que permitía controlar a los empleados y dar descargas a distancia a los trabajadores más perezosos.
También la armaron como directivos de McDonalds, contando cómo los excrementos de los baños del Primer Mundo serían reutilizados para hacer hamburguesas en el Tercer Mundo.
E incluso falsificaron y repartieron un número del New York Times en el que el titular de portada era: “Se acaba la guerra de Irak“.
Pero sin duda, una de sus acciones más sonadas fue en 2004, con motivo del 20 aniversario de la catástrofe medioambiental en Bhopal (India), donde un escape de gas en una planta química dejó miles de muertos y una herencia en forma de residuos durante años. Uno de los componentes de los Yes Men suplantó a un ejecutivo de la compañía responsable, Dow Chemical, declarando en directo en la mismísima BBC que asumían la responsabilidad del accidente y prometiendo indemnizaciones de millones de dólares para los afectados. Las acciones de Dow Chemical cayeron cinco puntos en la bolsa.
Cuentan con un libro (The Yes Men. La verdadera historia del fin de la OMC Editorial El Viejo Topo. ISBN: 84-96356-53-1) y una versión cinematográfica en forma de documental:
En ocasiones, no todos los engaños son nocivos y como ellos mismos dicen: “a veces es necesaria una mentira para sacar a relucir una verdad“.
Habrá que estar alerta de sus acciones futuras a través de su cuenta de twitter.
Que los mazapanes y polvorones no nos hagan olvidar que el día 30 de diciembre, en un consejo de Ministros, se discutirá la ley que permitiría cerrar cualquier página web sin orden judicial por
supuesto delito (o incitación) contra la propiedad intelectual.
La Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos ha entregado ya al Ministerio de Cultura una lista de 200 webs que según su criterio deberían ser censuradas inmediatamente…
Así que toca ponerles el trabajo aún “más fácil” mediante esta campaña de desobediencia digital autoinculpándonos con un buscador de enlaces en nuestras web, y suscribiéndonos en esta página: http://lalistadesinde.net
Allí está toda la campaña explicada.
Que las luces de neón no nos cieguen en los momentos clave.
Con motivo de las jornadas de Telepolitika celebradas durante el mes de noviembre en Bilbao, tuvimos la suerte de entrevistar en Hoy por Hoy a Jose A. Pérez, autor de MiMesaCojea. Quién mejor para hablar del humor en el mundo de la política que un políticamente incorrecto. Y fue bastante tajante cuando le preguntamos sobre la relación de este dúo Pimpinela: los políticos no gastan ni una pizca de humor. Su ponencia “Lo único peor que un español imbécil es un vasco imbécil” no dejó a nadie indiferente.
El pasado 2 de noviembre tuvimos la suerte de contar en De las Ondas a la Red con Pedro Alberto González, también conocido como paGonzalez . Un experto en en el mundo de la privacidad y la seguridad que trabaja en la Agencia Vasca de Protección de Datos (AVPD). En el poco tiempo del que dispusimos, se habló del modelo Quid pro quo de las redes sociales: “yo te doy mi servicio gratuito pero tú me das tus datos para que mercantilice con ellos como estime oportuno”.
Un placer poder escuchar a un experto en la materia.
Llevo ya más de año y medio generando silencios y sonidos a partes iguales. Es costumbre que cada una de las recomendaciones musicales que publico vaya acompañada de su respectivo vídeo para poder disfrutar no sólo del audio (algunos videoclips son también auténticas obras de arte). Pero no siempre es fácil conseguirlo porque YouTube me devuelve su famoso mensaje de “Inserción desactivada por solicitud“. Dicho de otra manera: “me gusta Internet para promocionar a mis artistas pero lo ves donde yo te diga y como yo te diga”. Esa es la premisa que siguen las grandes discográficas cuando suben videoclips de sus grupos. Podrás contemplarlos en la famosa plataforma, pero que ni se te pase por la cabeza colocarlos en tu blog, no vaya a ser que las reproducciones dejen de estar acompañadas de la publicidad de la que reciben comisión.
Por eso, cuando me enteré del lanzamiento de Vevo, me inundó la alegría (qué poco dura últimamente… ). Esta plataforma está a apenas unas horas de ver la luz y será un lugar de encuentro para todos los videoclips de las bandas que publican bajo tres de las discográficas más poderosas: EMI, Universal y Sony. Eso sí, de nuevo vuelven con la misma cantinela: podrás ver lo que quieras en su plataforma pero que no se te pase por la cabeza poder enchufarlos en tu blog, tu perfil de facebook, tu página web, … Parece que la difusión de los internautas sí interesa en campañas virales como la de Looking for Paradise de Alejandro Sanz, pero no para el videoclip oficial del artista junto a Shakira. Tampoco los usuarios podrán contribuir con sus contenidos. Así que se confirma la función de mero escaparate (para más inri el slogan es VEVO: 1.music 2.videos 3.you… ¿dónde está el you?).
No deja de sorprenderme la relación de las discográficas con Internet (y más en los tiempos de rayos y centellas que nos azotan). Una relación cargada de hipocresía: dejamos que se vean nuestros contenidos pero necesitamos ingresos por ello y sin embargo, no valoramos la repercusión que tiene que millones de internautas lleguen hasta nuestros artistas. Si bien en radios se paga por reproducciones o números unos en listas, aquí no funciona esto.
Seguimos viendo que la balanza que impulsa la cultura es ni más ni menos que la publicidad. Luego se quejarán de las injerencias de la Red y el modelo del todo gratis. Ese modelo que hemos ido adaptando los internautas (y que no digo que sea el correcto) viene heredado no sólo de este medio: si funcionan televisiones, radios, algunas publicaciones, etc… de forma gratuita es porque entre col y col: lechuga. O lo que es lo mismo, a cambio de la publicidad, aquí tienes lo tuyo. Pero no se puede estar en misa y tocando las campanas. Así que o nos financiamos mediante publicidad o lo hacemos a través de los ingresos de los consumidores. Pero no vale darle a todos los palos.
El pasado 26 de octubre, coincidiendo con el último lunes de Gernika, estuvimos hablando en De las Ondas a la Red del proyecto Plantaré: el P2P de las semillas. La iniciativa consiste en compartir para lograr una mayor biodiversidad y fomentar el intercambio descentralizado. Algo que antes sólo se podía hacer de forma local en las ferias agrícolas o entre vecinos de un mismo lugar, con Internet ha roto las limitaciones de fronteras. Una idea intersantísima que conocí gracias a Ketari.
La semana pasada estuvimos en las III Jornadas Internacionales de trabajo con los Observatorios de Cultura, celebradas en Bilbao. Por primera vez tuvieron un carácter monográfico: los hábitos y las prácticas culturales de los jóvenes. Y por supuesto, salieron a la palestra las nuevas tecnologías y cómo éstas están modificando las costumbres de nuestros queridos nativos digitales.
Así que he recopilado una serie de tópicos que sería interesante derrumbar cuanto antes:
Los jóvenes son más diestros con las nuevas tecnologías. Lo he dicho una y mil veces, pero no me cansaré de repetirlo porque mi día a día en la Universidad me lo recuerda como un guantazo en la cara. Los jóvenes vienen con las tecnologías amortizadas y sin miedo a ellas porque ya no son nada nuevo. Desde que echaron sus primeras lágrimas en el paritorio, las TICs les rodeaban. Así que el temor a lo nuevo ya no está presente. Sin embargo, eso hace que pierdan una pizca de curiosidad sobre las mismas (dejan de preguntarse cosas). Y que hagan un uso muy inferior a las posibilidades que les ofrecen.
Las nuevas tecnologías se usan con especial énfasis en el mundo académico. El ocio es, sin duda alguna, el que ese lleva la palma. Nuestros alumnos te subirán una fotografía a tuenti en un periquete… pero igual les cuesta más subir una práctica a moodle .
Las TICs democratizan la cultura, dando acceso a todos a la información. ¿Y no será al revés? ¿No estaremos creando brechas de elitismo? Aún hay grupos importantes de personas que no tienen acceso a Internet o que, aún teniéndolo, no saben usar todas las herramientas. ¿Realmente las nuevas tecnologías mejoran la integración o la exclusión? ¿Qué sucede con los chavales/as que no están en la red social de sus amigos? La eterna dicotomía de estar o no estar. Por no hablar de la brecha que se está dando ahora mismo entre padres e hijos, profesores y alumnos, …
Internet es un lugar de fantasía donde las personas se reinventan. Internet es un lugar donde todos terminamos desembarcando tal y como somos. De hecho, cada uno de nosotros hace un uso diferente de las herramientas en base a sus gustos. No participará lo mismo en la Red una chica de 15 años que una mujer de 35. Tienen inquietudes diferentes y por ende, identidades digitales diferentes. De hecho, los jóvenes sienten un menor apego a su privacidad, así que lo que muestren será aún más fidedigno. Hoy mismo comentábamos que no existe un mundo real y otro virtual: ambos son reales pero ocupan diferentes espacios.
Con Internet los jóvenes se aíslan y sólo se relacionan a través de las pantallas. Alguna otra vez he hablado del blended networking y de cómo muchas de las relaciones que se establecen en Internet terminan desembocando en la “vida offline”. Y a la inversa. Además, cuanto mayor es la red física de contactos, mayor es la red virtual.
Nuestros jóvenes son la generación C (comunican, colaboran y crean). En la era de los prosumers (consumidores + productores) se cumple más que nunca el principio de Pareto 80-20: pocos generando mucho (20) y muchos generando poco (80).
Un caso interesante de estudio en Euskadi que nos presentó el Observatorio Vasco de la Cultura es el fenómeno de las lonjas. Para el que no viva por estos lares, es muy frecuente que los jóvenes alquilen entre su grupo de amigos una lonja, que amueblan y llenan de gadgets (televisiones, videoconsolas, ordenadores, …) y en la que pasan mucho tiempo. Este espacio separado de profesores y padres me recuerda mucho a redes sociales que triunfan a sus edades como Tuenti: espacios virtuales a los que sólo se accede mediante invitación y que, por tanto, están vetados a profesores y padres. Curiosa dualidad de comportamientos en ambos espacios
Este es el audio correspondiente al programa De las Ondas a la Red grabado el 19 de octubre, en el que contamos con la participación de Lord Epsylon y Pablo Caedes. Nos hablaron de Bilbao Open Day, evento que se celebró en Bilbao para disfrutar y difundir la cultura libre, organizado por la plataforma Arte Libre Digital. También tuvimos tiempo para charlar sobre el Paquete Telecom (hubiera quedado bien leer la Declaración de Independencia del Ciberespacio ).
Por cierto, no os podéis perder la red social de Arte Libre Digital, un elgg vitaminado donde sigue la conversación.
Hoy he participado en la mesa sobre política 2.0 del forum de comunicación Telepolitika. Como me tocaba hablar de lo que se había estado moviendo en la Red, he intentado hacer más un juego de prospectiva con mi querida abuela cibercebolleta.
Aquí os dejo la historia de la política 2.0 contada por la abuela cibercebolleta (Año 2059):
Abuelita, abuelita, … cuéntame otra vez esa historia de cómo un día fue el mundo de la política.
Bien pequeña. Siéntate en mi regazo, que ya sabes que es una historia muy larga. Hace ya muchos años existió una época en la que el apellido 2.0 no iba detrás de nada. Una época en la que los políticos daban mítines y soflamas única y exclusivamente en palacios de congresos, pabellones y plazas de toros. Así fue hasta que a finales de 2008 llegó un candidato a la Casa Blanca que revolucionó la manera de comunicar en una campaña política. Ya sabes que no podemos decir su nombre porque el todopoderoso mata un gatito cuando lo hacemos. Meses después, como casi todo, de aquellos polvos vinieron estos lodos a nuestras tierras: todos los políticos se lanzaron a la conquista de Internet. Y lo hicieron como elefantes en cacharrerías. Entraron como los turistas llegan a un país extraño: sin tener en cuenta a los ciudadanos que ya llevaban mucho tiempo habitando esas cibertierras. Una buena práctica a la hora de entrar en cada uno de los micromundos de Internet es escuchar mucho antes de lanzarse a hablar, porque esos micromundos tienen sus propias reglas no escritas de comportamiento y pueden ser ya de por sí grandes fuentes de información. Sin embargo, no siguieron esa senda. Entraron a la carrera, para ser los primeros en poner la bandera en cada cumbre. Sin definir un plan de acción, sin prever los costes que eso conllevaba, ni tener planes de contingencia en caso de morir de éxito. Olvidando la máxima en la Red de que los patinazos quedan guardados para siempre y son transmitidos por miles de pequeños repetidores en la Red. Y mientras a las palabras se las lleva el viento, los bits y los bytes quedan guardados en la nube, replicados en miles de servidores, con Google como eterno almacén y punto de acceso y sin poder prever cuándo van a aparecer de nuevo…
De repente, Internet se plagó de blogs yogurt con fecha de caducidad desde el mismo momento de su nacimiento: cuando finalizaran las elecciones.
Abuelita, ¿y por qué no seguían los políticos con sus blogs después de las elecciones?
Pues muchos porque ya no “necesitaban” comunicarse con sus ciudadanos una vez pasadas esas fechas. Otros porque perdían el control sobre sus propios contenidos al producirse un problema de falta de simetría.
¿Falta de simetría? ¿Y eso en qué consistía?
Consistía en muchos ciudadanos preguntando a una única persona. Se había llevado un problema de la política “offline” a la política “online”. Y es que era muy frecuente encontrar a los candidatos superman/superwoman. Esas mujeres y hombres con superpoderes capaces de ir de mitin en mitin, escribir un blog y responder a los cientos de comentarios recibidos, twittear, interactuar a través de Facebook, …y por supuesto, siempre saber de todas las áreas.
¿Y cómo era eso posible? ¿venían de otro planeta?
No, pero casi Lo lograban mediante la impostura. Una impostura poco creíble de cara a la ciudadanía, que no necesitaba de paternalismos porque era perfectamente consciente de que no eran ellos los que escribían sus blogs, twitteaban y sabían de absolutamente todo. Era vox populi que detrás de un candidato había un equipo de gente cualificada. De hecho, a los ciudadanos no les importaba si el candidato les contestaba él mismo o no. Sólo querían respuestas a sus problemas y, por supuesto, que no se les tomara por tontos. La propia impostura fue la kriptonita de muchos de los superpolíticos. Y es que al fin y al cabo, los políticos eran personas de a pie, como tú y como yo… aunque con una profesión bastante más ingrata, puesta siempre bajo una gran lupa.
¿Y tras eso qué paso?
Un giro inesperado en la historia, pequeña. Los políticos intentaban asimilar las nuevas herramientas y adaptarlas a las estructuras férreas del aparataje, llenando una y otra vez sus discursos de palabras como transparencia (cuando esa transparencia pasaba por un agujero que ellos mismos graduaban a su antojo). Los ciudadanos, sin embargo, cansados de esperar, tomaron sus propias armas y se pusieron en marcha. Desentumecieron su participación y aprendieron que su papel en la toma de decisiones no se limitaba única y exclusivamente a emitir un voto. Así que las pequeñas audiencias empezaron a ejercer papeles de lobby. Cada vez hacían más ruido, de forma que llegaba a oídos de los propios políticos, que tenían que rectificar sus rumbos de cara a no estrellarse contra un muro de críticas.
¿Y?
Y llegó el final feliz: el verdadero Open Government, en el que por fin la batuta estaba en manos de los ciudadanos. Esa batuta eran los datos de las administraciones públicas (que se pagaban con el dinero de todos los contribuyentes). Se pusieron a disposición de todos y entonces cada ciudadano hizo su pequeño mashup para explotarlos y manejarlos a su antojo. Hasta yo, que no tenía ni idea de informática pude hacerme mis propios mapas del barrio libres. Los partidos políticos tuvieron que redefinirse porque estaban demasiado agarrotados frente a la flexibilidad de la Red. Y pronto los papeles se fueron difuminando: ya no se sabía quién era ciudadano y quién político. Todos tomábamos decisiones y participábamos. Cambiamos el borreguismo por la inteligencia colectiva.