Llevo ya más de año y medio generando silencios y sonidos a partes iguales. Es costumbre que cada una de las recomendaciones musicales que publico vaya acompañada de su respectivo vídeo para poder disfrutar no sólo del audio (algunos videoclips son también auténticas obras de arte). Pero no siempre es fácil conseguirlo porque YouTube me devuelve su famoso mensaje de “Inserción desactivada por solicitud“. Dicho de otra manera: “me gusta Internet para promocionar a mis artistas pero lo ves donde yo te diga y como yo te diga”. Esa es la premisa que siguen las grandes discográficas cuando suben videoclips de sus grupos. Podrás contemplarlos en la famosa plataforma, pero que ni se te pase por la cabeza colocarlos en tu blog, no vaya a ser que las reproducciones dejen de estar acompañadas de la publicidad de la que reciben comisión.
Por eso, cuando me enteré del lanzamiento de Vevo, me inundó la alegría (qué poco dura últimamente… ). Esta plataforma está a apenas unas horas de ver la luz y será un lugar de encuentro para todos los videoclips de las bandas que publican bajo tres de las discográficas más poderosas: EMI, Universal y Sony. Eso sí, de nuevo vuelven con la misma cantinela: podrás ver lo que quieras en su plataforma pero que no se te pase por la cabeza poder enchufarlos en tu blog, tu perfil de facebook, tu página web, … Parece que la difusión de los internautas sí interesa en campañas virales como la de Looking for Paradise de Alejandro Sanz, pero no para el videoclip oficial del artista junto a Shakira. Tampoco los usuarios podrán contribuir con sus contenidos. Así que se confirma la función de mero escaparate (para más inri el slogan es VEVO: 1.music 2.videos 3.you… ¿dónde está el you?).
No deja de sorprenderme la relación de las discográficas con Internet (y más en los tiempos de rayos y centellas que nos azotan). Una relación cargada de hipocresía: dejamos que se vean nuestros contenidos pero necesitamos ingresos por ello y sin embargo, no valoramos la repercusión que tiene que millones de internautas lleguen hasta nuestros artistas. Si bien en radios se paga por reproducciones o números unos en listas, aquí no funciona esto.
Seguimos viendo que la balanza que impulsa la cultura es ni más ni menos que la publicidad. Luego se quejarán de las injerencias de la Red y el modelo del todo gratis. Ese modelo que hemos ido adaptando los internautas (y que no digo que sea el correcto) viene heredado no sólo de este medio: si funcionan televisiones, radios, algunas publicaciones, etc… de forma gratuita es porque entre col y col: lechuga. O lo que es lo mismo, a cambio de la publicidad, aquí tienes lo tuyo. Pero no se puede estar en misa y tocando las campanas. Así que o nos financiamos mediante publicidad o lo hacemos a través de los ingresos de los consumidores. Pero no vale darle a todos los palos.
Hoy he participado en la mesa sobre política 2.0 del forum de comunicación Telepolitika. Como me tocaba hablar de lo que se había estado moviendo en la Red, he intentado hacer más un juego de prospectiva con mi querida abuela cibercebolleta.
Aquí os dejo la historia de la política 2.0 contada por la abuela cibercebolleta (Año 2059):
Abuelita, abuelita, … cuéntame otra vez esa historia de cómo un día fue el mundo de la política.
Bien pequeña. Siéntate en mi regazo, que ya sabes que es una historia muy larga. Hace ya muchos años existió una época en la que el apellido 2.0 no iba detrás de nada. Una época en la que los políticos daban mítines y soflamas única y exclusivamente en palacios de congresos, pabellones y plazas de toros. Así fue hasta que a finales de 2008 llegó un candidato a la Casa Blanca que revolucionó la manera de comunicar en una campaña política. Ya sabes que no podemos decir su nombre porque el todopoderoso mata un gatito cuando lo hacemos. Meses después, como casi todo, de aquellos polvos vinieron estos lodos a nuestras tierras: todos los políticos se lanzaron a la conquista de Internet. Y lo hicieron como elefantes en cacharrerías. Entraron como los turistas llegan a un país extraño: sin tener en cuenta a los ciudadanos que ya llevaban mucho tiempo habitando esas cibertierras. Una buena práctica a la hora de entrar en cada uno de los micromundos de Internet es escuchar mucho antes de lanzarse a hablar, porque esos micromundos tienen sus propias reglas no escritas de comportamiento y pueden ser ya de por sí grandes fuentes de información. Sin embargo, no siguieron esa senda. Entraron a la carrera, para ser los primeros en poner la bandera en cada cumbre. Sin definir un plan de acción, sin prever los costes que eso conllevaba, ni tener planes de contingencia en caso de morir de éxito. Olvidando la máxima en la Red de que los patinazos quedan guardados para siempre y son transmitidos por miles de pequeños repetidores en la Red. Y mientras a las palabras se las lleva el viento, los bits y los bytes quedan guardados en la nube, replicados en miles de servidores, con Google como eterno almacén y punto de acceso y sin poder prever cuándo van a aparecer de nuevo…
De repente, Internet se plagó de blogs yogurt con fecha de caducidad desde el mismo momento de su nacimiento: cuando finalizaran las elecciones.
Abuelita, ¿y por qué no seguían los políticos con sus blogs después de las elecciones?
Pues muchos porque ya no “necesitaban” comunicarse con sus ciudadanos una vez pasadas esas fechas. Otros porque perdían el control sobre sus propios contenidos al producirse un problema de falta de simetría.
¿Falta de simetría? ¿Y eso en qué consistía?
Consistía en muchos ciudadanos preguntando a una única persona. Se había llevado un problema de la política “offline” a la política “online”. Y es que era muy frecuente encontrar a los candidatos superman/superwoman. Esas mujeres y hombres con superpoderes capaces de ir de mitin en mitin, escribir un blog y responder a los cientos de comentarios recibidos, twittear, interactuar a través de Facebook, …y por supuesto, siempre saber de todas las áreas.
¿Y cómo era eso posible? ¿venían de otro planeta?
No, pero casi Lo lograban mediante la impostura. Una impostura poco creíble de cara a la ciudadanía, que no necesitaba de paternalismos porque era perfectamente consciente de que no eran ellos los que escribían sus blogs, twitteaban y sabían de absolutamente todo. Era vox populi que detrás de un candidato había un equipo de gente cualificada. De hecho, a los ciudadanos no les importaba si el candidato les contestaba él mismo o no. Sólo querían respuestas a sus problemas y, por supuesto, que no se les tomara por tontos. La propia impostura fue la kriptonita de muchos de los superpolíticos. Y es que al fin y al cabo, los políticos eran personas de a pie, como tú y como yo… aunque con una profesión bastante más ingrata, puesta siempre bajo una gran lupa.
¿Y tras eso qué paso?
Un giro inesperado en la historia, pequeña. Los políticos intentaban asimilar las nuevas herramientas y adaptarlas a las estructuras férreas del aparataje, llenando una y otra vez sus discursos de palabras como transparencia (cuando esa transparencia pasaba por un agujero que ellos mismos graduaban a su antojo). Los ciudadanos, sin embargo, cansados de esperar, tomaron sus propias armas y se pusieron en marcha. Desentumecieron su participación y aprendieron que su papel en la toma de decisiones no se limitaba única y exclusivamente a emitir un voto. Así que las pequeñas audiencias empezaron a ejercer papeles de lobby. Cada vez hacían más ruido, de forma que llegaba a oídos de los propios políticos, que tenían que rectificar sus rumbos de cara a no estrellarse contra un muro de críticas.
¿Y?
Y llegó el final feliz: el verdadero Open Government, en el que por fin la batuta estaba en manos de los ciudadanos. Esa batuta eran los datos de las administraciones públicas (que se pagaban con el dinero de todos los contribuyentes). Se pusieron a disposición de todos y entonces cada ciudadano hizo su pequeño mashup para explotarlos y manejarlos a su antojo. Hasta yo, que no tenía ni idea de informática pude hacerme mis propios mapas del barrio libres. Los partidos políticos tuvieron que redefinirse porque estaban demasiado agarrotados frente a la flexibilidad de la Red. Y pronto los papeles se fueron difuminando: ya no se sabía quién era ciudadano y quién político. Todos tomábamos decisiones y participábamos. Cambiamos el borreguismo por la inteligencia colectiva.
Aquí cuelgo el audio del programa De las Ondas a la Red emitido el 12 de octubre, en el que pudimos charlar con Silvia Muriel y Mikel Agirregabiria sobre el proyecto de participación ciudadana Colabora en nuestras ciudades. Esta iniciativa busca que sean los propios ciudadanos los que se organicen para poner soluciones a sus problemas, no puenteando a las administraciones, pero sí haciendo lo que esté en su mano para no sufrir de tanto “paternalismo” y reutilizando soluciones que se hayan usado en otras ciudades.
Al final del programa también analizamos los últimos datos de brecha digital en Euskadi. Unos datos que frecuentemente se limitan a la división simplista de “conectados” y “no conectados”, en vez de diferenciar entre las distintas brechas que existen en base a los grados de uso de Internet.
Tras unos problemas técnicos, vuelvo a colgar los audios de los programas de radio de la sección “De las Ondas a la Red“. Éste corresponde a la charla mantenida con Yuri Morejón, asesor de comunicación y director de Yescom Consulting, el 5 de octubre sobre política 2.0. Pudimos disfrutar de su experiencia en ésta nueva área que también ha adaptado el manido apellido “2.0″ y sobre todo, de su participación en las campañas electorales sudamericanas, donde Internet no tiene tanta incidencia a diferencia de los teléfonos móviles. Como dato curioso, constatar que en Venezuela se compra el 70% de todas las BlackBerrys de Latinoamérica. Me quedo con la reflexión de que Internet no es un fin, como muchos de los políticos creen, sino un medio.
Por cierto, mañana tendremos de nuevo a Yuri para hablarnos de las jornadas de Telepolítika que se van a organizar del 18 al 20 de noviembre en Bilbao. Y contaremos también con la presencia de un políticamente incorrecto como es Jose A. Pérez de MiMesaCojea. La cita es a las 13:45 en la 93,2 FM (990 OM).
Cada vez es más evidente que las conversaciones no se mantienen ya exclusivamente en los blogs sino que se dispersan en muchos hilos paralelos a través de las diferentes plataformas que pueblan la Red: Twitter, Facebook, FriendFeed, … Si sólo escuchas los comentarios que te dejan en una entrada, estarás perdiéndote parte del diálogo.
Por eso me parece interesante uberVU, una herramienta que sirve de pegamento de todo lo que se referencia de una palabra o URL en diferentes sitios. Si hacemos la búsqueda, nos mostrará la actividad en torno a esa información en los comentarios de blogs de WordPress o Blogger, Twitter, FriendFeed, YouTube, Flickr, Del.icio.us, … Además ordena los hilos en cascada para saber qué mensajes han surgido en respuesta a otros y marca los días que más actividad han suscitado en la Red.
Se puede usar el buscador sin necesidad de registro (por ejemplo, este es el resultado para esta entrada) y con una cuenta poner alertas a determinadas palabras. Podremos diseñar un widget para insertar en nuestro blog o instalar un plugin en firefox que vitamine a nuestro google reader.
Otra funcionalidad interesante es la API que permite reutilizar esos datos.
Y es que no podemos olvidar que la primera regla de oro de la Red es ESCUCHAR.
Artículo publicado en la Revista Deusto Nº 104 (otoño 2009)
Las calles de Internet andan revolucionadas estos días tras el anuncio del alcalde Google de la construcción de un nuevo edificio que promete ser espectacular: Google Wave. El pasado 28 de mayo, durante la conferencia Google I/O, fue presentado un nuevo proyecto que hará que rompamos todos nuestros esquemas mentales, porque se trata de algo que no existía hasta ahora. Muchas pueden ser las definiciones que se le den: un nuevo espacio en el que los usuarios podrán interactuar y colaborar. Un original concepto de correo electrónico, o mejor dicho, una refundación de la comunicación electrónica. Un pegamento de contenidos (correo, mapas, vídeos, contactos, imágenes,…). Un GMail (cliente de correo web de Google) con esteroides.
Veamos con mayor profundidad en qué consiste el servicio. Si en el correo electrónico la unidad mínima y central entorno a la que gira la actividad es un mensaje, aquí todo lo hace entorno a los waves. Un wave es un flujo de información compartida entre dos o más personas en tiempo real o en diferido. Un lienzo en blanco en el que se pueden editar documentos colaborativamente, arrastrar una carpeta de fotos desde el ordenador al navegador para subirlas a Internet, un mapa sobre el que grabar una ruta personalizada, un formulario o encuesta, e incluso un lugar donde poder jugar una partida de ajedrez. Todas las modificaciones que se hacen quedan registradas para poder volver hacia atrás y reproducir esos cambios como si fuese un vídeo (playback). Es una característica idónea para ver qué se ha hecho en nuestro tiempo de desconexión o para que un usuario que se incorpore más tarde al wave, se ponga al día. La información creada se podrá transformar luego en un archivo PDF, ser publicada en un blog, exportarla a texto plano, embeberla en otro sitio web,… Pasamos, por tanto, de muchos mensajes (el originario y las respuestas) a uno único que se modificará y enriquecerá con el tiempo.
Traerá de serie un corrector ortográfico (Spelly) capaz de analizar y entender el contexto de las conversaciones en más de cuarenta idiomas. Además también contaremos con un traductor en tiempo real (Rosy), con lo que nos podremos comunicar con alguien que esté en la otra punta del mundo y que hable en chino mandarín, por poner un ejemplo.
La distribución de la pantalla será la siguiente: en la parte izquierda tendremos los enlaces comunes de correo: buzón de entrada, papelera, carpeta de spam, lista de tareas pendientes, etc. junto con nuestros contactos (muy similar a como están en GMail). En la zona central, a modo de bandeja, estarán los waves. Y en la parte derecha, el wave sobre el que estemos trabajando actualmente, donde aparecerá el contenido y las personas que tienen acceso a él. Para agregar contactos a un wave será tan sencillo e intuitivo como arrastrarlos. De esta forma, si no están conectados, recibirán el wave cuando lo hagan y, si están en línea, trabajaremos con ellos como si fuese mensajería instantánea (pudiendo ver en tiempo real lo que escriben).
Además, tendrá una API abierta. Esto significa que cualquiera podrá codificar “gadgets” o pequeñas aplicaciones que provean de nuevas funcionalidades a la plataforma. Lo que se traducirá también en que se conecte a muchas otras sedes web punteras (Facebook, Twitter, Tuenti,…). Dicho en otras palabras: interoperabilidad = éxito asegurado. Fue una de las principales razones de crecimiento de Facebook y, sin duda, lo será de Google Wave. Y es que estoy más que convencida que los internautas se lanzarán a implementar mediante Open Social (el futuro estándar de las redes sociales) las ideas más peregrinas. Será difícil que se ponga el sol en el imperio Google.
¿Y qué necesitaremos los usuarios para poder trabajar con Google Wave? Solamente un navegador y una buena conexión a Internet. Eso será todo. De hecho, es la tendencia cada vez más habitual de la web 2.0, marcada por el cloud computing o computación en la nube: las aplicaciones y los documentos en servidores situados a miles de kilómetros de nuestras casas. Los ordenadores personales pasan a ser terminales tontos y la computación está en la nube. Esto abre un debate sobre la conveniencia de dejar todos nuestros datos en lugares que no controlamos y bajo las reglas de terceros. Sin embargo, Google nos ha tranquilizado un poco indicando que Google Wave tendrá una parte de código abierto y que trabajará con un protocolo abierto. Por lo tanto, cada uno se podrá instalar en su servidor su propia ola y comunicarse con el resto del mundo. Una excelente noticia para todas aquellas organizaciones que quieran implantar su plataforma de colaboración-comunicación en tiempo real y además hablar con otras empresas en el mismo idioma.
Sin embargo, para que esta herramienta triunfe en el mercado laboral, primero será necesario cambiar la cultura de trabajo que nos rodea. De nada vale poner una navaja suiza en manos de alguién que sigue usando cuchillos de madera. Y si un trabajador no sabe trabajar colaborativamente con un papel y un lápiz, no aprenderá porque se le ofrezca Google Wave. Aún estamos lejos de ser una colmena de abejas con inteligencia colectiva…
¿Wave será una simple ola o un tsunami que revolucione Internet? ¿Google será ese gigante omnipresente en todas nuestras comunicaciones a través de la Red? ¿Cambiará este servicio nuestra forma de trabajar? ¿Será la aplicación definitiva para la creación de entornos personales y colaborativos? Tendremos que esperar previsiblemente hasta finales de año, momento en el que abra sus puertas, para poder responder a todas estas preguntas, puesto que por el momento sólo lo han podido probar algunos “elegidos”. Hasta entonces, seguiremos salivando ante la sola idea de ver en acción herramientas tan atractivas y nos repetiremos día sí y día también: “Google, don’t be evil”.
Aquí va la segunda entrega del espacio dedicado a la Red en Hoy por Hoy Bilbao, que se emitió el pasado lunes 14 y en el que pudimos hablar de Twitter con Eneko e Iruri Knörr. Nos contaron el avance de Filesocial y de la Ideateca, esa fábrica de sueños interneteros mantenida por un gran equipo.
Tenía pendiente leerme las nuevas condiciones de uso de dos redes sociales que utilizo y que recientemente han sido modificadas: Twitter y Plaxo. Por ahora, sólo he podido procesar las de Twitter y éstas son las reglas con las que jugamos (no voy a entrar a juzgarlas, simplemente pongo en conocimiento un resumen de las mismas):
Tú eres responsable de todo lo que publiques. Si hay un contenido indebido, Twitter no se responsabilizará ni podrá ser enjuiciado por ello (y tampoco tiene obligación de retirarlo). De hecho, eres responsable hasta del uso que hagan terceros de tu contenido.
Pueden cesar el servicio en cualquier momento (de forma temporal o permanente) sin necesidad de avisar previamente.
El servicio podrá incluir publicidad. Ellos mismos indican que están dejando la puerta abierta a este área, pero que por ahora no van a poner en marcha nada.
Los contenidos son nuestros. Sin embargo, se les concede una licencia mundial, no exclusiva, libre de royalties y con derecho a sublicenciar. Con lo que podrán usar, copiar, reproducir, procesar, adaptar, modificar, publicar, transmitir, mostrar y distribuir dicho contenido en cualquier sitio. Luego nos aclaran que esto es necesario para poder mostrar nuestros tweets al resto del mundo… ¬_¬ Eso sí, también pueden pasar esa información a otras compañías, organizaciones o individuos que se trabajen con Twitter. Por supuesto, aclaran que de ese uso que se haga no recibiremos compensación monetaria.
Os he dicho que no iba a entrar a valorar… pero no me resisto a morderme el teclado. Parece ser que la tendencia de todas las plataformas es que si hay problemas, tú tienes que apechugar con ellos (es decir, te hacen responsable de todo lo que publiques). Cosa que hasta cierto punto me parece razonable… Pero luego se tiran en plancha a por esos datos para usarlos como más les plazca, avisando además de que si un día deciden cerrar la persiana, no te tienen por qué avisar. Así que todo aquel que tenga especial estima sobre su cháchara en Twitter, será mejor que vaya haciendo backup de ella. ¿Y cómo? Cada día tengo más claro que el futuro de los respaldos de información está en los feeds. Si vamos almacenando el rss de todo lo que publicamos, tendremos una copia de esa información.
Tercer y último módulo de este curso sobre web 2.0, tras la introducción y el apartado de blogs (dejo ya de machacaros con el tema ). Todo el material junto está en mi wiki.
Si con los blogs recalcábamos la importancia de usarlos cuando exista un marcado carácter temporal, los wikis son los complementos perfectos para estructurar y ordenar la información. Si a esto le añadimos control de cambios y una forma fácil de introducir contenidos por parte de cualquiera, tenemos una plataforma ideal para el trabajo colaborativo. Aquí, a diferencia de los blogs, todos los usuarios están al mismo nivel: no hay nadie que lleve el hilo conductor.
Cuando se habla de wikis, es imprescindible mencionar al más conocido: la Wikipedia, una enciclopedia colaborativa en la que muchas personas pueden contribuir con su conocimiento, aprovechando así esa “inteligencia colectiva” para construir un repositorio universal de saber.
El término tiene su origen en la palabra hawaiana “wiki, wiki” (rápido) que hace alusión a la velocidad con la que se pueden introducir contenidos. El espaldarazo definitivo a esta tecnología llegó cuando Jimbo Wales y Larry Sanger, responsables del proyecto de enciclopedia Nupedia, decidieron migrar sus contenidos a un software que ellos mismos habían creado: MediaWiki. Éste es el motor de código abierto que sustenta a la Wikipedia, el wiki más grande conocido y con más traducciones disponibles (en la actualidad la Wikipedia tiene 265 idiomas activos y 11 de ellos superan los 300.000 artículos). Si bien la Nupedia pibotaba entorno a la idea de que sólo colaboraran eruditos, con la Wikipedia, lo que se buscó es que cualquiera pudiera aportar su granito de arena. Al inicio, la Wikipedia se pensó como un campo de recolección de información para que luego fueran esos eruditos los que revisaran contenidos y los pasaran a Nupedia. Sin embargo, pronto la madre fue eclipsada por su descarada hija. Lo más sorprendente no es que la Wikipedia se alimente de colaboraciones desinteresadas, sino que hasta su propia organización también está basada en el voluntariado de los “bibliotecarios” (personas que supervisan qué cambios se realizan).
1.2. Características
Las más reseñables son:
Para un usuario, crear una página es tan fácil como enlazar una palabra. Si no existía anteriormente, al pinchar sobre el enlace, aparecerá el editor de texto para que la creemos. Si ya existía, nos llevará a sus contenidos.
Tienen un historial donde se almacena qué información se ha modificado y quién lo ha hecho. Esto posibilita también restaurar las páginas a estados anteriores, con lo que se reducen las probabilidades de pérdidas de datos y el miedo a editar (la filosofía es que sea fácil corregir los errores, en vez de que sea difícil cometerlos). Por no hablar de la solución al frecuente vandalismo y spam que llega.
Muchas plataformas usan un wikitexto propio para el formateo de contenidos (por ejemplo, MediaWiki). Otros, como Wikispaces, tienen un editor “más amigable” y muy similar a un procesador de textos.
Pueden ser públicos o privados. Permitir la escritura sin necesidad de tener una cuenta creada o requerir el registro.
Cuando estamos editando los contenidos, podremos previsualizarlos antes de guardar. Y es que cada vez que se guarda, se queda marcado como una edición nueva en el control de cambios.
Cada página tiene asociado un apartado de discusión para que los usuarios puedan intercambiar opiniones sobre el contenido.
De nuevo, la gente de Common Craft lo explica perfectamente en este vídeo.
1.3. Tipos
Los hay “en la nube” y también tenemos paquetes de software para instalar en nuestros servidores. La herramienta ideal para encontrar el motor de wikis que mejor se adapte a nuestras necesidades es Wikimatrix, una web en la que, tras hacernos una serie de preguntas, nos muestra qué sistemas cumplen todas las premisas.
Los más conocidos:
Paquetes de software:
Mediawiki: es código abierto (está bajo licencia GNU) y nos posibilita instalarnos tantos wikis como queramos en nuestro servidor. Está disponible la traducción a más de 100 idiomas. Se le pueden agregar nuevas funcionalidades mediante plugins (por ejemplo, podremos instalar un editor más fácil de usar). Para almacenar la información utiliza una base de datos. Podremos publicar texto, agregar imágenes y subir ficheros a enlazar.
DokuWiki: también es de código abierto. La sintaxis que utiliza es similar a la de MediaWiki. Para almacenar la información utiliza ficheros de texto plano. También se puede ampliar la funcionalidad mediante plugins.
PBWorks: es muy amigable para el usuario final. Gratuito aunque con limitaciones que se pueden eliminar pagando una licencia.
Wikispaces: es más complicado de usar que PBWorks pero, a su vez, más potente. Nos permite embeber vídeos, presentaciones, … Gratuito aunque con limitaciones que se pueden eliminar pagando una licencia.
Hemos hablado anteriormente de licencias y es importante no sólo definir la que cubra los contenidos que generemos, sino también respetar la que establezcan el resto de usuarios. Por tanto, ¿dónde podemos buscar archivos multimedia para usar en nuestros blogs, wikis, presentaciones, etc… respetando las licencias?
Búsqueda en Flickr de imágenes con licencia Creative Commons
morgueFile: repositorio con imágenes libres (no es necesario ni citar al autor)
WikiCommons: mediateca de archivos multimedia libres
Muchos son los nombres que reciben: blogs, bitácoras, weblogs, … y todos dan una idea del concepto. En el caso de la palabra en inglés, se trata de la suma de web + log. Es decir, una página web con formato de diario (como el que nos regalaban en la primera comunión, con la diferencia de que ése no se lo dejábamos leer a nadie y ahora lo mostramos al mundo entero). En el caso de la palabra en castellano, hace referencia a los cuadernos que acompañaban a los marineros, donde narraban las vicisitudes de sus viajes. Esto nos hará, por tanto, entender mejor el concepto: sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente texto o artículos de uno o más autores, apareciendo primero el más reciente.
1.2. Características
Las características a destacar son:
El importante componente temporal que tienen. La ordenación cronológica de los contenidos (los últimos serán los primeros) hace que este formato no tenga sentido para materiales estáticos que no deseamos que desaparezcan de la portada.
Son frecuentemente actualizados. Normalmente se suele escribir como mínimo una entrada por semana.
Son sindicables: cuentan con un feed para que los lectores puedan estar al tanto de esas actualizaciones sin necesidad de desplazarse a la página.
Pueden tener un único autor o varios.
Es muy importante categorizar y etiquetar la información. Dado que se actualizan frecuentemente y en la página principal de un blog se muestra un número limitado de entradas, será importante meterlas dentro de categorías genéricas para una búsqueda rápida y etiquetar con palabras clave que describan el contenido de cada entrada. En este maremagun de información que es Internet, es clave esta tarea. Además, cada categoría y etiqueta tendrá asociada su propio feed, por lo que nos podremos suscribir exclusivamente a una temática concreta dentro de un blog.
La estructura de los blogs hace que sean muy google-friendly, es decir, que tengan una gran visibilidad en buscadores.
Normalmente permiten los comentarios, para fomentar la conversación. Sin embargo, hay algunos que no lo hacen.
A los blogs se les puede aplicar el concepto de la larga cola, que nos viene a decir que hay un número muy elevado de bitácoras con pequeñas audiencias a su alrededor y un número muy reducido de bitácoras con muchos seguidores.
Pueden ser públicos o privados. Lo normal es que cualquiera pueda acceder a sus contenidos, pero los hay que nacen con la finalidad de preparar un proyecto o con sentido para un grupo reducido de personas, por lo que sólo podrán ser leídos por los componentes que tengan una contraseña para ello.
De nuevo, la gente de Common Craft lo explica perfectamente en este vídeo.
1.3. Partes
Partes de las que consta una bitácora:
Entrada o post: es la unidad mínima de un blog. Tiene su propia url (denominada permalink), lo que hace que podamos enlazar exclusivamente a este texto. Además puede contar con comentarios (si están permitidos), etiquetas (palabras clave que ha introducido el autor para describir el contenido del mismo). Toda entrada tiene que ir enmarcada en una o varias categorías. La diferencia entre el uso de categorías y etiquetas es que las primeras son sacos genéricos donde podremos “meter” nuestros posts y las etiquetas son palabras puntuales que describen el contenido. Las entradas pueden estar en diferentes estados:
Borrador: cuando aún estamos trabajando en un post y no está publicado (por tanto, sólo lo vemos nosotros).
Publicado: visible para todo el mundo. Aún así se podrán hacer cambios sobre él e incluso despublicarlo.
Programado: en la mayoría de plataformas de blogging se pueden dejar programadas las entradas para que se publiquen un día y hora determinados.
Páginas estáticas: se trata de contenidos estáticos, que no tienen que ir al ritmo temporal del resto. Por ejemplo, crearemos páginas estáticas para publicar la información de contacto, una breve descripción del blog o de su autor/a, … No todos los sistemas de blogging las permiten (por ejemplo, no se pueden crear en blogger pero sí en wordpress).
Feed (de entradas y comentarios): la mayoría de sistemas de blogging generan un feed para seguir las actualizaciones del mismo, otro para seguir todos los comentarios que se dejan e incluso, hay algunos que tienen uno por cada categoría y etiqueta, con la idea de poder filtrar aún más los contenidos.
Buscador: para poder bucear entre todos los contenidos, que van desapareciendo de la página de inicio, el buscador es una herramienta siempre presente.
Barra lateral: esta parte del blog es la más maleable. Se podrá configurar a nuestro antojo para decidir qué aparece. De hecho, dependiendo del diseño del blog, podremos tener una o varias columnas (o incluso ninguna). Aquí hay una serie de elementos que son muy utilizados:
Entradas recientes: el título y enlace a los últimos posts publicados.
Comentarios recientes: el autor y enlace a los últimos comentarios dejados.
Enlaces: a este apartado se le suele denominar “blogroll” o “barrio“. Son los enlaces a bitácoras o páginas web que nos parecen interesantes.
Archivo: enlace al conjunto de entradas agrupadas por mes. Por ejemplo, todas las escritas en enero de 2009.
Categorías: todos esos sacos donde vamos “metiendo” nuestros posts.
Nube de etiquetas: gracias a las etiquetas que hemos ido introduciendo en nuestros posts, se generará de forma automática una nube. En esta nube, el tamaño de cada etiqueta dependerá de la frecuencia con que la usemos. A mayor frecuencia, mayor tamaño. Es una forma óptima de comprobar de forma gráfica cuál es la temática de nuestro blog.
1.4. Licencias
La selección de la licencia que tendrán los contenidos de nuestro blog no es trivial dado que marcará el uso que podrán hacer de los mismos otros usuarios. Existen muchos tipos de licencias:
Copyright: todos los derechos reservados (si no se especifica nada, es la licencia por defecto). En 1790, en los Estados Unidos se aprueba la primera ley sobre copyright que tenía una duración de 14 años tras la creación de la obra. Actualmente, en España es de 70 años tras la muerte del autor (en algunos casos puede llegar a ser incluso 80 años).
Copyleft: se eliminan las restricciones de distribución o modificación impuestas por el copyright, con la condición de que el trabajo derivado se mantenga con el mismo régimen de derechos de autor que el original.
Creative Commons: algunos derechos reservados. Especifica que se permiten ciertos usos de nuestras obras, bajo ciertas condiciones, que combinadas, forman las seis licencias existentes. Estas son las cuatro condiciones:
Reconocimiento (Attribution): En cualquier explotación de la obra autorizada por la licencia hará falta reconocer la autoría.
No Comercial (Non commercial): La explotación de la obra queda limitada a usos no comerciales.
Sin obras derivadas (No Derivate Works): La autorización para explotar la obra no incluye la transformación para crear una obra derivada.
Compartir Igual (Share alike): La explotación autorizada incluye la creación de obras derivadas siempre que mantengan la misma licencia al ser divulgadas.
ColorIURIS: está dirigido a los creadores de contenidos que utilizan Internet para su difusión, publicación y/o puesta a disposición, y que quieran ceder los derechos patrimoniales de sus creaciones dentro y fuera de la Red. Usa códigos de colores para definir la política de derechos de autor.
1.5. Buenas prácticas o netiqueta
En los blogs, como en la calle, existen una serie de normas tácitas que mantienen el equilibrio de las relaciones. Es lo que se conoce como netiqueta o buenas prácticas que todo bloguero o blogger debería seguir:
Referenciar y enlazar. Cuantos más enlaces pongamos en nuestro texto para enriquecerlo, mejor. Hay que perder el miedo a que los lectores abandonen nuestras páginas. Si los contenidos son de interés, no lo harán. Además, si incluímos enlaces a otros blogs, es probable que se haga un pingback automático. Un pingback es una notificación en forma de comentario que le llega al post referenciado indicándole que en otro sitio se está siguiendo esa misma conversación.
Leer y comentar en otros blogs, para formar lo que se conoce como barrio blogosférico. No sólo nos inspirará para escribir cosas nuevas, sino que retroalimentará los contenidos de nuestros propios blogs con comentarios cruzados del resto de “vecinos” del barrio.
Respetar las licencias de los contenidos que utilicemos de otras personas. Si acompañamos nuestros posts de imágenes, buscar aquellas que sean libres o con licencias que nos lo permitan (indicando la autoría de las mismas): Creative Commons, colorIURIS, …
1.6. Plataformas
Muchos son los lugares donde podremos crear un blog de una forma rápida y sencilla. Pero antes de entrar en detalle sobre los principales sistemas de publicación de contenidos, vamos a dividirlos en dos grandes grupos, en base al alojamiento de los datos:
Por un lado tenemos los que están en plataformas ajenas que ofrecen un espacio bajo su propio dominio. Es decir, aquellos blogs de los que no nos tenemos que preocupar de su instalación. Sólo será necesario crear una cuenta y empezar a escribir. Los ejemplos más relevantes de este conjunto son Blogger, WordPress.com, Blogia, Nireblog, La Coctelera, TypePad, …
Por otro lado encontramos los paquetes de software que es necesario instalar y alojar en nuestro servidor y bajo nuestro dominio. A eso hay que sumar las posibles actualizaciones que habrá que aplicar para mejorar la funcionalidad o evitar vulnerabilidades de seguridad. Ejemplos: WordPress.org, Movable Type, Drupal,…
Nosotros nos vamos a centrar en WordPress.
1.7. WordPress
Con WordPress tenemos dos opciones: crearnos un blog en su plataforma comercial (wordpress.com) o en nuestro propio servidor gracias a su software bajo licencia GPL (wordpress.org). En ambos casos el gasto es cero pero con excepciones. En el primero, determinadas funcionalidades son de pago (por ejemplo, la posibilidad de editar el css de nuestra plantilla) y en el segundo, el coste estará en el servidor en el que decidamos montar nuestro blog.
En 2003, el proyecto b2\cafelog, que contaba con unos 2000 blogs, se dividió en dos ramas: b2evolution y WordPress. De la mano de Matt Mullenweg y Mike Little, la plataforma ganó muchos usuarios coincidiendo con el cambio de licencia de Movable Type.
Es de código abierto, está escrito en php y usa MySQL como gestor de base de datos. Uno de sus puntos más fuertes es la enorme comunidad de desarrolladores que tiene a sus espaldas. Al ser software libre, cualquiera puede escribir un plugin para agregar una funcionalidad determinada: desde la más rara (que nos aparezcan frases del musical Hello, Dolly! en nuestro panel de administración) a la más avanzada. Por esta razón tenemos un gran repositorio de plugins y plantillas para personalizar tanto como queramos nuestra bitácora.
Como curiosidad queda que cada nueva versión recibe el nombre de una leyenda del jazz: Miles Davis, Art Blakey, Charles Mingus, Billy Strayhorn,…
Pros de WordPress.org: es software libre, lo que nos aporta una transparencia de su funcionamiento. Además cuenta con una gran comunidad de desarrolladores que mantienen el sistema vivo y en continua evolución. El contenido es completamente tuyo dado que eres tú el que almacena los archivos y la base de datos del blog. Se tiene un control total sobre el diseño. Permite importar contenidos de otras plataformas como Blogger, LiveJournal, Movable Type, … Se puede ampliar fácilmente la funcionalidad de este gestor de contenidos mediante extensiones.
Contras de WordPress.org: somos los responsables de la instalación y del mantenimiento del software y WordPress se caracteriza por las continuas actualizaciones para mejorar versiones anteriores y arreglar los fallos que éstas pudieran tener. Se necesita disponer de alojamiento y de dominio. Las copias de seguridad corren de nuestra cuenta.
Pros de WordPress.com: la plataforma evoluciona al mismo ritmo que su hermana libre (WordPress.org), lo que hace que sea un sistema que se adapta a las novedades que aparecen en la cambiante Red. Nos ahorramos los gastos de un servidor y un dominio propio, así como el trabajo que supone actualizar la versión del software.
Contras de WordPress.com: si deseamos instalar plugins o hacer modificaciones sobre el diseño de nuestra bitácora, deberemos tirar de cartera. Lo mismo que para ampliar los 3 GB de espacio para el almacenamiento de imágenes y ficheros subidos. Nuestros datos están en servidores de “la nube”.