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Curso sobre Web 2.0: Introducción

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Esta semana comienzo un curso sobre web 2.0 que impartiré al personal de la Universidad de Deusto. Iré publicando por aquí, cada día, todos los materiales. Éste es el primer módulo:

1. ¿Qué es la web 2.0?

Para entender mejor qué es eso de la web 2.0, hagamos primero un repaso a la historia de la Web.

Aunque Internet nació a finales de los años 60, su servicio estrella, la World Wide Web (WWW), conocida popularmente como Web no lo hizo hasta 1990, de la mano de dos científicos del CERN: Tim Berners-Lee y Robert Cailliau. La idea básica consistía en páginas interconectadas mediante hiperenlaces que permitían saltar de un sitio a otro de una forma rápida y sencilla. Al principio, pocos eran los que tenían los conocimientos suficientes para crear sus propias páginas web y por tanto, poblaban este nuevo espacio. Además, la relación era unidireccional: el usuario que navegaba por las webs, sólo lo hacía en modo lector, sin posibilidad de apenas interactuar con ellas.

Las buenas intenciones iniciales de esta web abierta y gratuita para todos, pronto se fueron “pervirtiendo”. Como consecuencia de esto, entre 1997 y 2001, se produjo la popular burbuja.com. De repente, la telaraña mundial se comenzó a ver como un espacio ideal para los negocios y la obtención rápida de dinero. No era raro entrar en una página y caer deslumbrado por montones de gifs animados anunciando algo. Esto produjo una rápida subida de la cotización en bolsa de muchas empresas del sector. Pero si fuerte fue la subida, más aún la bajada.

Esta etapa de especulación económica dio paso a otra de recesión y desaliento. Tras el crack, nadie quería invertir un duro en las compañías punto-com. Así que la recuperación está siendo muy lenta y costosa. Sin embargo, no todo lo que se forjó durante esos años fue malo ni estuvo avocado al fracaso. En 1997 nació el buscador de contenidos más famoso y utilizado en el mundo entero: Google. De la mano de dos estudiantes de doctorado en Ciencias de la Computación de la Universidad de Stanford, Larry Page y Sergey Brin, se intentó diseñar una herramienta con la que poner orden a la información y así llegar a todas las esquinas de la Red. Como curiosidad decir que el origen del nombre está en la palabra googol, que en inglés es el calificativo que se da a la cifra “10 elevado a 100″. Un número muy elevado que puede que un futuro sea el número de sitios en Internet.

En la actualidad, la madurez de la web viene impulsada por un nuevo concepto: la Web 2.0. Blogs, wikis, redes sociales,… pero sobre todo, un protagonista central: el usuario. Pero no un usuario como el de antes. El infociudadano de ahora desempeña un nuevo rol de prosumidor (productor + consumidor de información). Se ha pasado de las páginas estáticas, raramente actualizadas, a un modelo en el que cualquiera, sin necesidad de conocimientos informáticos, puede tener su espacio en la Red. Un aluvión de nuevas palabras nos invade: sindicación, permalinks, folcsonomías, … Una revolución tecnológica que ha dado paso a un gran cambio social, modificando la forma en que usamos las herramientas y primando la inteligencia colectiva (nadie sabe todo, todos saben algo). Pero aunque la participación es el eje central de esta web, se sigue cumpliendo la ley de Pareto: sólo unos pocos generan contenidos y muchos ejercen de “lurkers” o “mirones”.

El origen del término (que no de la concepción) es de la editorial O’Reilly Media (con su CEO, Tim O’Reilly, a la cabeza).

Podemos decir también que hemos pasado por tres etapas según el foco se ha ido centrando en diferentes elementos:

  1. Una primera en la que el hardware era lo realmente importante, con grandes ordenadores o mainframes a los que se conectaban los usuarios mediante terminales remotos “tontos” (sin apenas lógica de aplicación en ellos) y con IBM como compañía que marcaba el terreno.
  2. Una segunda protagonizada por el software y con Microsoft como abanderado. Todas las aplicaciones residían ya en nuestros ordenadores personales y apenas había conectividad hacia fuera. Todo lo que se necesitaba estaba instalado.
  3. La última (hasta ahora) donde la apuesta principal es la Red, con Google como dueño y señor. Los datos y aplicaciones están en la “nube” y en nuestros ordenadores sólo es necesaria una conexión a Internet y un navegador.

Para ilustrar mejor esas diferencias entre web 1.0 y web 2.0, esta imagen de blog.aysoon.com nos viene que ni pintada:

Diferencias entre web 1.0 y web 2.0
Diferencias entre web 1.0 y web 2.0

Otro concepto irrumpe de la mano de la web 2.0: el cloud computing. El cloud computing o computación en nube consiste en servicios en la Red que trabajan con los datos de los usuarios, almacenándolos en servidores de proveedores externos. Es decir, cambiamos nuestras aplicaciones de escritorio por las que están en Internet, dejando nuestra información en la nube y jugando con las reglas de otros. La mayoría de plataformas más exitosas funcionan de esta manera: Flickr, YouTube, Twitter, Facebook, … Por tanto, nos debatimos entre dos opciones claras: la primera que nos dice que tenemos que movernos a donde está la gente y no esperar lo contrario (que la gente se mueva a donde nosotros estamos). Pero la segunda es que la gente está en lugares donde no tenemos control: ¿quién decide si un contenido es apropiado? ¿qué hacemos ante una parada del servicio? ¿Y si nos borran nuestra información porque consideran que no cumplimos los términos de uso? Además no podremos pedir cuentas, dado que en la mayoría de los casos se tratan de servicios gratuitos.

2. Sindicación de contenidos: RSS y agregadores

Ahora que tenemos un poco más claro el concepto de web 2.0, vamos a pasar a uno de los pilares que han posibilitado ese cambio y que han dotado de dinamismo a la web: la sindicación. Pero, ¿qué es la sindicación? Para entender mejor el concepto, analicemos el origen de la palabra. Se trata de un anglicismo que proviene de syndication. En Estados Unidos, los dibujantes de tiras cómicas tipo Garfield, Calvin y Hobbes, etc. se apuntaban a un sindicato que se encargaba de redistribuir sus trabajos por diferentes publicaciones. Digamos que los feeds hacen también el mismo trabajo que ese sindicato, se encargan de la redifusión de contenidos. Nuestras páginas web, blogs, wikis, etc… tienen un feed, es decir, un fichero que recoge todos los contenidos que se publican en los mismos. Ese fichero tiene un formato xml que permite indicar cuándo se han introducido esos contenidos. Ahí es donde entran en escena los agregadores, que son aplicaciones (pueden ser web o de escritorio) que saben interpretar esos ficheros y decirnos si se ha introducido algo nuevo desde nuestra última lectura. De esta forma hemos roto con uno de los paradigmas de la web 1.0 que consistía en que teníamos que acudir a las páginas para enterarnos de si se había cambiado algo. Ahora son los contenidos los que viajan hasta nosotros para notificarnos de esos cambios, sin necesidad de visitar una por una todas nuestras páginas favoritas, con el consiguiente ahorro de tiempo. Para entenderlo aún mejor pondremos un ejemplo práctico: ¿Quién no conoce la L.O.E. (Ley Orgánica de Educación)? Bueno, más que nada conocemos su nombre, porque su contenido es imposible de seguir con tanta reforma. ¿No sería de gran ayuda una herramienta que nos fuese diciendo las novedades de esa ley cada vez que es modificada? Pues si existiese un agregador jurídico, haría exactamente eso.

El símbolo que indica que una página cuenta con un feed es el siguiente:

icono del feed
icono del feed

Otras formas de denominar a un feed son RSS o Atom, aunque realmente se tratan de diferentes formatos en los que puede encontrarse un feed.

Como comentábamos anteriormente, tenemos dos tipos de agregadores: los que funcionan vía web o los que lo hacen como aplicaciones de escritorio. Vamos a ver ejemplos de ambos:

  • Web: necesitaremos de una conexión a Internet para acceder y revisar nuestras lecturas, pero eso nos permitirá comprobar nuestra cuenta desde cualquier ordenador. Será necesario crear una cuenta. Ejemplos: Google Reader, Bloglines, …
  • Aplicación: no es necesario crearse una cuenta, pero si cambiamos de ordenador, ya no podremos acceder a nuestras suscripciones. Podemos usar nuestros propios navegadores, por ejemplo, Firefox. O también nuestros clientes de correo, como puede ser thunderbird.

Cuando estamos en una web que nos interesa y de la que queremos estar al día, deberemos buscar la dirección del feed de esa página. Normalmente, como indicábamos anteriormente, estará señalizada con el símbolo naranja. Debemos entonces copiar esa dirección y pegarla en nuestro agregador favorito. Estaremos entonces suscribiéndonos a sus contenidos.

La gente de Common Craft lo explica perfectamente en este vídeo.


Hablando de redes sociales en El Correo de Andalucía

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logo_web_el_correo
El otro día se puso en contacto conmigo Paco Veiga (con cuenta en Twitter recién estrenada :D ) para hacerme una entrevista en El Correo de Andalucía a raíz del post publicado sobre Facebook: Denuncia a las políticas de protección de datos de Facebook: ¿sabías a lo que jugabas?. Ante las preguntas, intenté alejarme del tinte alarmista que suelen buscar los medios de comunicación tradicionales (aunque sean versiones on-line). Y es que a modo de resumen, para mí, el uso de redes sociales (con sus términos de uso y condiciones) son como practicar sexo: si sabemos qué riesgos existen y cómo se pueden evitar, podremos disfrutar sin ningún problema. Pero la solución no es la abstinencia.

Aquí van las respuestas completas, dado que, para ajustarse al medio (y eludir mi pesadez), tuvieron que hacer tijeretazo, lo que hace que algunas quedaran un tanto huérfanas:

¿Conoce algún caso concreto de abuso por parte de Facebook que pueda servir de ejemplo de lo expuestos que están nuestros datos?

Casos de abuso no, pero es evidente que se utilizan nuestros datos. Desde la configuración personalizada de la publicidad que nos muestran a otros usos que desconocemos. Por ejemplo, un amigo me comentaba que cuando su estado en Facebook era el de soltero, casi todos los anuncios que le aparecían en la barra lateral eran de plataformas de contactos. En cuanto cambió a comprometido, desaparecieron esas notificaciones. Por tanto, debemos ser conscientes que con la actividad que llevamos a cabo dentro de la plataforma, indicamos qué música nos gusta, a dónde nos vamos de vacaciones, qué estudios tenemos, dónde trabajamos, … Es decir, los datos que todo especialista en marketing siempre ha querido tener para analizar y generar patrones de comportamiento. Y es que un dato aislado puede carecer de valor, pero el cruce de muchos de forma distribuida es una mina de oro.

De todas formas, no podemos llamar abusos a hechos que nosotros hemos aceptado en las condiciones de servicio. Líneas como las que siguen están dentro de esos términos que nos muestran al crear nuestras cuentas y que en contadas ocasiones leemos:

” [...] Para el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y vídeos, nos concedes específicamente el siguiente permiso, de acuerdo con la configuración de privacidad y aplicaciones: nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser sub­ otorgada, sin royalties, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook. Esta licencia finaliza cuando eliminas tu contenido o tu cuenta (excepto en el caso en que tu contenido se ha compartido con terceros y éstos no lo han eliminado)”

Tampoco podemos olvidar que Facebook se rige bajo la legislación estadounidense en materia de protección de datos personales.

Este verano recibí un correo que me animaba a restringir una de las pestañas de opciones de Facebook para evitar que mis fotos acabaran anunciando productos de terceros. ¿Crees que eso era un bulo?

En este caso en concreto, Facebook tuvo que hacer un desmentido de los rumores sobre el uso de las fotos de sus usuarios en los anuncios de terceros. El matiz estaba en que podían usar tu imagen para indicar a tus contactos que usabas alguna aplicación (y que realmente tenías instalada), pero no en anuncios externos. Si no se desea tampoco aparecer como ejemplo, se puede indicar en la configuración de privacidad, seleccionando “Noticias y muro” y luego “Anuncios de Facebook”. Ahí podemos indicar que no deseamos mostrar a nadie nuestras acciones sociales en los anuncios.

¿Puedes dar consejos a neófitos para que usen esta herramienta sin que se corten los dedos?

Las redes sociales son nuevos espacios de comunicación y relación, pero no por ello se convierten en mundos de fantasía en los que nos reinventamos, sino que extienden nuestro día a día a Internet. Lo que haces en el “mundo off-line” es muy probable que lo traslades a este otro mundo “on-line”. Por tanto, el sentido común aquí nos puede ayudar como en muchos otros ámbitos de nuestra vida. Así que sólo es necesario combinar dos cosas: información y falta de miedo. Información para que podamos tomar nuestras propias decisiones y falta de miedo, porque “experimentar” es una de las máximas de Internet. La curiosidad debe sustentar nuestra actividad. Es como practicar sexo: si sabemos qué riesgos existen y cómo se pueden evitar, podremos disfrutar de él sin ningún problema. Pero la solución no es la abstinencia.

Eso sí, mi recomendación personal es que no publiquen en la Red algo que no deseen que sea público. Por mucho que pensemos que en plataformas como Facebook, nosotros decidimos quiénes tienen acceso a nuestro perfil, muchas veces, perdemos ese control.

¿Tiene la impresión de que hay seriedad en la persecución de los abusos por parte de la Agencia de Protección de Datos, etc?

La Agencia Española de Protección de Datos está atada de pies y manos en muchas ocasiones, ya que debe jugar con políticas legislativas nacionales ante la imposibilidad, hasta la fecha, de fijar unos estándares internacionales. Por ejemplo, puede interceder en plataformas españolas como Tuenti, obligándoles a adoptar medidas para verificar la edad de sus usuarios. Sin embargo, no puede hacer nada ante Facebook, MySpace, Twitter, … Son conscientes de que la mayoría de redes sociales “juegan” con avisos legales y políticas de privacidad redactados en un lenguaje de difícil comprensión para el usuario y que, además, cada día es menor la conciencia sobre la importancia de la privacidad.

En mi opinión, el peso no se tendría que poner tanto en acciones “a toro pasado”, sino ser más proactivos. La clave está en una buena formación y en hacer partícipes a los ciudadanos de los pros y contras de esa identidad digital distribuida que cada día nos creamos (y nos crean). Una baba de caracol que es difícil hacer desaparecer (para lo bueno y para lo malo).

No sé si conoces algunos otros malos hábitos, webs capciosas, o cosas similares. Si es así, háblame de ellos.

Casi todas las webs capciosas explotan uno de los fallos de seguridad más comunes y difíciles de resolver: la estupidez humana (para ella no hay parche). Y es que la ingeniería social es una de las técnicas preferidas por los crackers o interesados en recabar información. Para muestra, los muchos casos que se dan de despidos de empleados que, estando de baja, publican en redes sociales que se han ido de vacaciones, u otros usos de este mismo calibre. Aquí la debilidad de la cadena no está en la herramienta, sino en la persona.


Jugando con mi primer twitterbot

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foto de un robotRetomando las razones que provocaron que empezara con este blog (es decir, el “bicheo”), me he puesto a probar el twitterbot que ha hecho Saghul en python (debo reconocer que estoy pez en este lenguaje… pero el script es bastante sencillote).

El androide de cerebro positrónico se encarga de buscar, cada cierto tiempo, todo lo que se haya tuiteado (la de verbos que estamos incluyendo en nuestro vocabulario “gracias” a las redes sociales e Internet…) con una cierta etiqueta, para retuitearlo después (el retuiteador que lo retuitee, buen retuiteador será). Es decir, es una especie de Twubs, pero multihashtag. La única finalidad es enterarme de qué se está diciendo sobre #redessociales, #socialnetworks, #redsocial, #redes_sociales, … Pero no me apetece mucho suscribirme al RSS de todas estas etiquetas, porque mi agregador terminaría explotando. Prefiero ir procesando de vez en cuando las pildoritas pero sin agobiarme con el Síndrome de Diógenes Digital. Así ha nacido @red_social, que con pocos días de existencia virtual, ya tiene más de 80 followers.

Lo más interesante del experimento está siendo ver cómo se comporta el público anglosajón frente a Twitter. Me ha sorprendido mucho, por ejemplo, ver que es una práctica bastante habitual agradecer los RT. Y por supuesto, lo activos que están los spammers. A los pocos minutos de crear la cuenta (sin aún usarla), ya tenía unos 10 followers.

Las instrucciones de instalación están en la página de Saghul. Le he hecho unas pequeñas modificaciones:

  • Poner el RT delante de cada mensaje, para que se vea claramente que es una redifusión y no una conversación con los usuarios.
  • Poder introducir como parámetro el idioma, adaptando así la búsqueda al lenguaje en el que esté la etiqueta.
  • Que no retuitee los mensajes que contienen su propio nombre de usuario, dado que serán respuestas o cosas que ya se han publicado anteriormente.

Si alguien quiere descargarlo, que me diga y se lo paso.

Esto de los robots tiene hasta su gracia. Aún recuerdo las risas que nos hicimos cuando Carlos nos animó a twittear que estábamos en la T4 durante el último iCities. Para entender el chiste, lo mejor es que hagáis la prueba ;-) .

Y ya que estamos en fregaos de microblogging, aprovecho la jugada para comentar otra herramienta que puede ser muy interesante para mantenerse a la escucha de quién nos retuitea o quién está publicando nuestros enlaces. Es ya más que evidente que las conversaciones se han desplazado de los blogs a las redes sociales. Casi me atrevería a decir que un post tiene ya tantas vidas como sitios a los que salte el enlace. Pues gracias a topsy podremos saber cuál es el recorrido dentro de Twitter. Aquí, por ejemplo, se puede ver en cuántos twitts ha aparecido una entrada en concreto. Un excelente buscador para combinar con el nativo de Twitter y llevar a cabo el primer paso de la receta de Alorza: escuchar, enlazar, compartir.

Foto de Warm ‘n Fuzzy (CC-by-nc-nd)


Julio y Agosto en imágenes

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Agosto va tocando sus últimas notas. La semana que viene se acabará el mes, se acabará la jornada reducida, se acabarán las siestas, … Así que haciendo uso del cuaderno de bitácora, hoy toca recopilación de la actividad de los meses de julio y agosto, que aunque no han sido muy prolijos en posts, sí lo han sido en actividades (pronto llegarán también las entradas sobre el viaje a Nueva York).

A principios de Julio estuvimos hablando con la gente de Euskadi+innova sobre la experiencia de Aprendices y los diferentes modelos de aprendizaje digital. El vídeo lo podéis ver aquí porque no permiten embeber sus contenidos :(

Después vino el curso sobre redes sociales impartido en la UCJC. Está en youtube el resumen de varios de los que estuvimos allí (David Cierco, César Calderón, Ícaro Moyano, …):

Y por último, la participación en las jornadas sobre Universidad 2.0 que organizó la UIMP.
Participé en dos mesas. La primera fue sobre ciencia 2.0 junto con Laureano González Vega y Andrés Pedreño (¡qué auténtico descubrimiento! ¡todo un crack!).

Las transparencias usadas para relatar los siete pecados capitales de la ciencia 2.0 (veremos cuál será nuestra penitencia…):

Y luego las experiencias prácticas en la Universidad 2.0 contando la de Open Deusto:

Nota mental para el futuro: intentar que no me graben más en vídeo, porque no doy el plano… quizás las ondas se nos den mejor… veremos ;-)


Open significa abrir, no moldear

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ventanaLlevamos ya un tiempo pergeñando el proyecto de Open Deusto y una de las cosas que más me preocupa y que más nos va a marcar su trayectoria va a ser su propio nombre: Open; abriendo la Universidad a la Red.

Y me preocupa precisamente el grado de esa apertura. Para mí es claro cuál tiene que ser: total. No me vale un agujerito a medida por el que sólo mostrar lo que nos interesa que se vea. Se trata de dejar todas tus vergüenzas al aire: las buenas, las no tan buenas y las peores. Ahora bien, para eso hay que estar preparado y tener una idea muy clara: que te critiquen no tiene por qué ser un problema. Tienes que convertirlo en una ventaja:

  • si te critican sin razón y estás a la escucha, podrás contestar (antes ya lo hacían y muchos terminarían creyendo eso porque nadie les corregía).
  • Si te critican con razón, acabas de descubrir que tienes un problema y podrás ponerle remedio. A veces, desde nuestros puestos de administración hay muchas cosas que pasan desapercibidas a nuestros ojos. Si yo no uso el coche para nada, nunca sabré si hay problemas en el tráfico.

Y todo esto me viene ahora a la cabeza con la excelente crítica de Txipi tras el chasco que todos nos hemos llevado con la apuesta de humo de Patxi López hacia el software libre. Es una crítica impecable, pausada, con argumentos y sin intenciones partidistas. ¿Y cuál ha sido la respuesta desde el Open Gobierno Vasco? Ninguna. No se ha dado ni una sola explicación de por qué se han tomado las medidas que se han tomado. No pido una comparecencia pública, con una simple respuesta en forma de comentario me hubiese bastado para intentar entender la postura. El método avestruz ya no funciona: callar, meter la cabeza bajo la tierra y esperar a que el temporal pase. Tengo una mala noticia: a las palabras se las lleva el viento pero a los bytes no.

Acompaño la lectura con este excelente post de Txetxu: crítica y gobierno.

Foto de My Buffo (licencia CC-by-nc-sa)


Denuncia a las políticas de protección de datos de Facebook: ¿sabías a lo que jugabas?

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FacebookEl verano está calentito y no sólo por las altas temperaturas que nos derriten estos días. Y si no, que se lo digan a los responsables de Facebook, que acaban de recibir una denuncia en Los Angeles por parte de cinco usuarios, que les acusan de “violar las leyes de protección de datos y ofrecer a anunciantes información privada“.

Pero, ¿esos usuarios hicieron clic en el botón Registro, indicando con ello que habían leído y aceptado las Condiciones de uso y la Política de privacidad? Hay unas condiciones abusivas que todos deberíamos ya tener más que presentes: jugamos con sus reglas (no me vale la pataleta posterior). Está claro que Facebook no nos lo va a poner fácil (es una empresa que quiere monetizar su materia prima: los datos de los usuarios). Así que usará mucha palabrería y términos técnicos para que no entendamos ni jota o nos dé pereza la lectura completa de sus condiciones de uso. Pero aún así hay párrafos muy claritos:

” [...] Para el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y vídeos, nos concedes específicamente el siguiente permiso, de acuerdo con la configuración de privacidad y aplicaciones: nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser sub­ otorgada, sin royalties, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook. Esta licencia finaliza cuando eliminas tu contenido o tu cuenta (excepto en el caso en que tu contenido se ha compartido con terceros y éstos no lo han eliminado)”

Es decir, todo lo que subas al caralibro podrá ser usado y vendido a terceros. Pero hay más:

Cuando visitas Facebook nos proporcionas dos tipos de información: por un lado, datos personales que revelas conscientemente y, por otro lado, información de uso que recopilamos a medida que interactúas con nuestro sitio web.

[...] Como usuario, publicas contenido (tal y como éste se define en las Condiciones de uso de Facebook) en el sitio bajo tu propia responsabilidad. A pesar de que te permitimos establecer opciones de privacidad que limitan el acceso a tus páginas, debes tener en cuenta que ninguna medida de seguridad es perfecta o inexpugnable. Recuerda que no podemos controlar las acciones de los usuarios con quienes decides compartir tus páginas e información. Por lo tanto, no podemos garantizar ni aseguramos que el contenido que publiques en el sitio no será visto por personas no autorizadas. No nos hacemos responsables de que algún usuario burle las configuraciones de privacidad o las medidas de seguridad del sitio. Entiendes y aceptas que, incluso después de la eliminación de contenido perteneciente a un usuario, copias del mismo pueden permanecer visibles en páginas en memoria cache o archivadas, o bien si otros usuarios lo han copiado o almacenado.

[...] Facebook también puede recabar información sobre ti de otras fuentes, como periódicos, blogs, servicios de mensajería instantánea y a través del uso que otros usuarios hagan del servicio de Facebook (por ejemplo, al etiquetar fotos) para así proporcionarte información más útil y una experiencia más personalizada.

No sólo pueden usar tu información cuando quieran, sino que si la lías parda, eres el total responsable. Y por supuesto, si ellos pierden algo, no se hacen cargo. Pero es lo que hay. De hecho, en abril de este año, Facebook animó a sus usuarios a crear un borrador colaborativo de los Términos y Condiciones. Luego se sometió a votación el cambio a ese borrador o continuar con la anterior política. ¿Imagináis cuántos participaron? A pesar de que Facebook anunció la votación de los TOS en la página inicial de todos los usuarios, menos del 1% que lo vio, participó.

Nos reservamos el derecho de cambiar nuestra Política de privacidad y nuestras Condiciones de uso en cualquier momento. Los cambios no materiales y aclaraciones entrarán en vigor inmediatamente, mientras que los cambios materiales entrarán en vigor a los 30 días de su publicación en esta página.

Por cierto, también recordar que Facebook se rige por la legislación estadounidense.

Mi recomendación (no me cansaré de repetir una y otra vez): no compartir en Facebook información que no quieras que sea conocida por todo el mundo, porque no sabes qué usos futuros se podrá hacer de la misma. Esto no es un alegato para demonizar la herramienta, ni mucho menos. Es como decir que para evitar contagios virales no salgas de casa. Simplemente es para que seamos conscientes de a qué nos exponemos. Con toda la información en la mano, que cada uno decida qué hace y qué no.

Por cierto, en el último taller de Aprendices sobre propiedad intelectual se habló de un posible proyecto consistente en publicar en palabras fáciles y llanas las condiciones de uso de las plataformas web. ¿Alguien se anima?

Gracias a MaY por el aviso de la noticia.

Foto de robleto – CC-by-nc-nd


De cháchara en Twitter

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Geek And Poke - Humor TwitterLeo hoy las conclusiones de un estudio llevado a cabo por Pear Analytics sobre el uso que se hace de Twitter (los resultados son de Estados Unidos, por lo que quizás no sean aún extrapolables a estos lares). Pero lo que más me ha llamado la atención ha sido el titular del diario El Mundo: “Un 40.5% de lo que se habla en Twitter es simple ‘cháchara’” (por no mencionar el titular de Público: “El 40% de los mensajes en Twitter son chorradas“).

Cháchara. Un 40.5% de lo que se ‘habla’ en Twitter no es más que frases y palabras que no interesan a casi nadie. [...]

Y digo yo: ¿qué se supone que es Twitter? Para mí, por mucho que sus creadores lo nieguen, es una red social. Una red social que presenta ese importante componente comunicacional pero también el de establecer relaciones. Y como buena red social “digital”, sólo lleva a la Red lo que hacemos al otro lado de las pantallas. Y aún no conozco a nadie que mantenga conversaciones transcendentales de continuo con amigos, familiares, compañeros de trabajo, …

Así que con estos resultados, nada nuevo bajo el sol. Que el Dios digital perdone nuestros pecados por no estar emitiendo constantemente información de interés (que por cierto, ¿cuál es el criterio objetivo para definir lo que interesa o lo que no? ¿hay algo que interese a todos los usuarios de Twitterland?).

Aquí van otros usos que ya he comentado en anteriores ocasiones:

  • Durante los congresos, se ha convertido en un foro de discusión en tiempo real. Mientras que los ponentes están disertando a la masa, esa masa genera su conversación en paralelo, teniendo un papel más activo y logrando que personas que no están en ese evento, también participen.
  • Otro ejemplo lo encontramos en las pasadas elecciones estadounidenses, donde los candidatos han ido narrando todos sus movimientos a través de Twitter. La Red es ya un canal de comunicación más que ha logrado una alta movilización por parte de los ciberactivistas. En este caso se demostró que los demócratas llevaron a cabo una mejor campaña en Internet. Sólo era necesario comparar los seguidores del canal de Barack Obama (por encima de los 112.000) y sus más de 250 actualizaciones, frente a los cerca de 5.000 followers de John McCain con sólo 25 twitteos. Casos como el de las pasadas elecciones iraníes también lo corroboran.
  • Compartir información y conocimiento como en una lista de correo, un foro o como si fuera nuestro del.icio.us donde publicamos enlaces de interés.
  • También ofrece muchas posibilidades como canal de emisión corporativa para las empresas. Dell, compañía que desarrolla y vende ordenadores, ha creado una cuenta para lanzar ofertas especiales a sus seguidores.
  • Medios de comunicación como El País, CNN o Times lo usan para distribuir sus titulares y mantener informados a sus usuarios de noticias de última hora.
  • Socialización y networking.
  • Coordinar equipos de trabajo y proyectos (aunque para esto es más recomendable yammer.com, un twitter para empresas sin límite de caracteres y que agrupa por el dominio de nuestra dirección de correo).
  • Cubrir un evento o noticia. Twitter se suele sobreactivar ante sucesos importantes. Por ejemplo, el día de la muerte de Michael Jackson, se colapsó: 9 de los 10 Trending Topics eran referentes al Rey del Pop.
  • Incluso se pueden materializar ideas más peregrinas, como la que nos ofrece el proyecto Botanicalls: un nuevo canal de comunicación entre plantas y humanos. Se trata de un sistema que se conecta al vegetal y hace que éste mande su estado en tiempo real a la plataforma. Puede ser interesante ver a nuestro geranio lanzando mensajes de auxilio al ciberespacio si se queda sin agua.
  • Y existen casos más extremos derivados de la urgencia, como el ocurrido en marzo de 2008. Mientras un tornado azotaba Oklahoma, sus habitantes fueron narrando la localización exacta del mismo en cada momento. O el de los bomberos de Los Ángeles, que aprovechan la utilidad para informar en tiempo real de las alertas ocurridas en la ciudad.
  • Y por supuesto, también sirve para la cháchara ;-)

“Inventando la Universidad 2.0″ desde la UIMP

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magdalenaGracias a la invitación de Pablo de Castro y Jose Carlos del Arco, los días 10 y 11 de agosto estaremos en el Palacio de la Magdalena, frente a las playas del Sardinero (pero mirándolas de lejos ;-) ), intentando dar forma a la Universidad 2.0.

En esta jornada “Inventando la Universidad 2.0“, que organiza la UIMP, podremos reencontrarnos con muy buenas compañías: David Sánchez Bote, Tíscar Lara, Juan Freire, Fernando Tricas, …

La fuerza de la nueva generación en red, la “Net Generation”, está llegando a la Universidad, como una “mar de fondo” todavía suave, pero que anticipa la llegada de una “tormenta imparable” que demandará para sobrevivirla nuevas formas de docencia y adquisición de los conocimientos, habilidades y competencias curriculares. Este efecto de “mar de fondo” nos empuja a la implantación de nuevos modelos de Universidad, más centrados en el alumno que en el profesor, más colaborativos y participativos. Bolonia supone un cambio en esta dirección pero ¿debemos profundizar mas allá e “inventar la Universidad 2.0″?

Participaré en dos mesas: una sobre Ciencia 2.0/Innovación 2.0 en la que se tratarán las nuevas formas de divulgación científica a través de blogs académicos, wikis y material audiovisual, fomentando la colaboración entre grupos de investigación y proponiendo alternativas de reputación científica basadas en la participación de los usuarios.

Y a continuación en una de experiencias prácticas. Allí hablaré un poco del proyecto Open Deusto que llevamos ya gestando desde hace unos meses y que pronto presentaré también por aquí.

Aquí tenéis el programa. Para inscribiros en el encuentro, lo podéis hacer a través de un formulario o por correo, siguiendo las instrucciones que aparecen en la web de la UIMP.

Imagen de ~Oryctes~ – Licencia by-nc-sa


Web 2.0 y Software Libre: una relación de amor-odio

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El miércoles pasado, en la semana paréntesis de mis vacaciones, di la charla “Web 2.0 y Software Libre. Una relación de amor-odio“, dentro de los cursillos de julio del e-ghost. Las sensaciones tras la misma fueron muy positivas, dado que hubo un interesante debate entre los asistentes (Mario, muchas gracias por tu activa participación :D ).

Como siempre, aquí tenéis la presentación y un poco de letra para que se entienda:

Arrancamos poniendo cara a cara a dos de los baluartes de ambos mundos: Tim O’Reilly por la web 2.0 y Richard Stallman por el mundo del software libre, con dos posiciones bastante diferenciadas y extremistas.

Por un lado Tim, que en la única conferencia en la que le he visto en directo, preguntó al auditorio si usaba software libre. Se trataba de un evento organizado por Empresa Digitala y los asistentes eran de lo más variopinto, así que pocos fueron los que levantaron la mano. Justo después preguntó quién usaba google para hacer búsquedas. Ahí sí se levantaron todas las manos. Entonces, dijo Tim, todos usáis software libre, porque los servidores de google están montados con herramientas libres. Es un planteamiento cogido con pinzas (es como decir que tú ayudas a los indígenas del Amazonas porque compras un producto que destina el 1% de sus ventas a ayudarles), pero viene genial para analizar las tripas de la Red. Por ejemplo, si miramos las estadísticas de netcraft de junio de 2009, vemos como Apache sigue siendo el servidor web más usado (a pesar de que, desde 2006, momento en que Goddady decidió cambiar sus servidores apache por IIS, no ha dejado de bajar).

Y en el otro polo tenemos a Richard Stallman, que en septiembre de 2008, hizo unas declaraciones para The Guardian en las que indicaba:

[...] “Una razón por la cual no deberían usar aplicaciones web es porque se pierde el control. Es tan malo como usar software propietario. Haz tu trabajo en tu propio ordenador con un programa que respete tus libertades. Si utilizas un software propietario o el servicio web de otra persona, estás sin defensas. Estás en las manos de la persona que desarrolló ese software.”

Como decía antes, una posición un poco extremista pero no falta de razón (como indicó Mario, en ocasiones, necesitamos este tipo de tirones de orejas, que aunque son un poco alejados del realismo, nos hacen plantearnos cosas).

Está claro que estamos ya metidos en el ciclón del cloud computing y es muy difícil salir de él. Nos reporta tremendas ventajas: acceso a nuestros datos desde cualquier parte, necesitando sólo una conexión a Internet y un navegador, usando servicios que son más fiables que nuestro propio ordenador (con su propio sistema de backups y mayor disponibilidad)… O al menos eso creemos, porque luego suceden casos como el de Magnolia, un sistema de marcadores sociales que hizo crack y perdió todos los datos de sus usuarios, dando de lado a los que tenían cuenta gratuita y devolviendo el dinero a los de pago (pero… ¿cómo se recompensa el tiempo y el conocimiento generado hasta entonces?). Además, siempre hablamos de cajas negras (nadie sabe cuál es el código fuente de google ni qué hace por debajo… igual que sucede con windows). Tampoco conocemos quiénes son los administradores de una plataforma ni cuáles son sus intenciones. Yo, como bofh de Nireblog, tengo acceso a los usuarios y contraseñas y estoy convencida de que más del 50% de ellos usarán ese mismo login y password en otros sitios. Por tanto, nadie nos puede asegurar que se monte una plataforma-trampa para recoger esos datos. Tampoco podemos cambiar esas plataformas y amoldarlas a nuestras necesidades (una de las razones que hicieron a Richard Stallman ponerse en pie de guerra e iniciar el proyecto GNU). La única libertad es la que nos otorgan las APIs. Por tanto, cada vez somos más esclavos de las plataformas: ¿y si cierran? ¿y si cambian de manos y por tanto, de filosofía? ¿y si pierden nuestros datos? ¿y si cambian las condiciones de uso? (bueno, de algunas plataformas, no hace falta que cambien porque ya hemos aceptado términos abusivos desde el inicio). No hay más que echar un vistazo a Twitter cuando se cae GMail para ser conscientes de nuestro nivel de dependencia. De hecho, es la mejor forma de ilustrar la diferencia de significado de la palabra inglesa free. El software libre es free como la libertad de expresión. La web 2.0 es free como la cerveza gratis. Aunque lo que es indudable es que ambos tienen la misma filosofía por detrás: la de generar conocimiento abierto y compartir con la comunidad.

Y entonces, ¿cuál es la solución ante esto? Sólo hay una salida: los estándares abiertos que nos permitan la portabilidad de nuestros datos de un lugar a otro. De esta forma, seremos capaces de movernos de una plataforma a otra, sin tener ese yugo. Para hablar de esa portabilidad, tenemos que diferenciar entre tres tipos de información que generamos en la Red: los contenidos propiamente dichos, la identidad con la que nos autenticamos en los lugares y las interacciones o relaciones que establecemos. Aunque pudiera parecer que los tres nos pertenecen, casos como el de Robert Scoble nos alertan de lo contrario. A este conocido bloguero americano le cerraron su cuenta en Facebook por intentar exportar los nombres, emails y cumpleaños de SUS contactos a plaxo mediante un script. En un alegato a la incoherencia, Facebook puede rastrear la libreta de direcciones de tu cuenta de correo para buscar contactos pero te prohíbe que los saques de allí (es lo que se conoce como walled garden o jardín cerrado). Y es que el mejor truco del ilusionista 2.0 es hacernos creer que nuestros datos nos pertenecen. Por ejemplo, diariamente alimento mi cuenta de last.fm con las canciones que escucho, participando en una base de conocimiento global que ayudará a otros usuarios a descubrir grupos relacionados. Hasta ahora, todo muy bonito y con un lazo rosa. Pero, ¿puedo obtener mis datos para, por ejemplo, pasárselos a Amazon y que me muestre esos discos y así poder comprarlos? NO.

DataPortability

Se trata de una plataforma que trata de plantear una serie de estándares abiertos para generar redes sociales abiertas:

  • OpenID: sistema de autenticación descentralizada. Ya en un post anterior contaba los pros y contras de esta tecnología que nos evita volver a introducir nuestros datos cada vez que nos queremos dar de alta en un servicio.
  • OAuth: protocolo de autorización. Una aplicación web puede acceder a la información de un usuario en otra sin tener que informarle del login y contraseña. Twitter, recientemente, ha adoptado oauth para comunicarse con otras plataformas que usan su api. De esta manera, podemos usar servicios como el de twitterfeed sin pasarle nuestra contraseña de Twitter.
  • OPML: formato xml para esquemas que nos permite exportar colecciones de RSS. Por ejemplo, podemos exportar todos los blogs a los que estamos suscritos en nuestro bloglines y luego importar ese fichero a Google Reader.
  • APML: mapa de intereses de un usuario. Es decir, una forma de almacenar todo lo que nos resulta interesante en una web: una canción en blip.fm, un estado en facebook, un enlace en del.icio.us, …
  • Microformatos: agregando significado semántico a los contenidos. Una forma de que las máquinas puedan interpretar como lo haría una persona. Ejemplos: hCard, XFN, …

Existen otras tecnologías como OpenSocial que, aunque en su nombre lleva la parte de Open, no nos puede llevar al engaño, puesto que no es un protocolo de comunicación entre redes, sino un estándar para el diseño de gadgets, de forma que si se crea uno, pueda funcionar en Google, LinkedIn, MySpace, Plaxo, Yahoo, … Pero como comentaba antes, lo de open lo limita luego cada plataforma. Por ejemplo, en LinkedIn se reservan el derecho de admisión de gadgets hechos con OpenSocial (por ahora sólo permiten una serie de aplicaciones).

En la línea de la interoperabilidad también está el open cloud manifesto, firmado por grandes nombres como AMD, eyeOS, Sourceforge, Sun, IBM, … pero sin el apoyo de Google, Microsoft, Amazon, … Y es que el gigante Google suele darnos cal y arena. Está claro que lo que hace, lo hace muy bien. Y su aportación al mundo del software libre no se puede desdeñar: su navegador google chrome basado en chromium (licencias BSD y CC-by 2.5), el sistema operativo para móviles android (apache license 2.0 y GPLv2) y muchas otras aplicaciones que podemos encontrar en google code (gears, jaiku, …). Por no hablar del próximo tsunami de Internet: Google Wave, que nos indican que será libre (cualquiera lo podrá instalar en su servidor), usará un protocolo libre (cualquiera podrá hablar con él) y tendrá una api abierta para desarrollar gadgets usando OpenSocial. De hecho, harán una apuesta arriesgada apostando por el HTML5 (que ahora mismo no funciona en Internet Explorer). Pero a pesar de todos estos regalos que nos hacen los chicos de Mountain View, tenemos que ser conscientes de que un único dueño y señor de Internet es nefasto.

Licencias en la web

  • GPL: es una licencia copyleft que está más pensada para el mundo del software que para el de la web. Lo que se cree derivado de algo con GPL tiene que mantener la misma licencia. Sin embargo, se pueden hacer modificaciones y no ponerlas a disposición del mundo, dado que al usuario final, lo que le llega es el código HTML. Paquetes con esta licencia: WordPress, MediaWiki, Drupal, Joomla, …
  • Affero Public License (AGPL): a diferencia de la GPL, todas las modificaciones que se hagan deben ser puestas a disposición de todo el mundo. Es curioso como Google tiene vetada esta licencia en Google Code (cada uno ate sus cabos ;-) ).
  • Apache License: es la que utiliza la Apache Foundation. No es copyleft (los productos derivados no tienen por qué tener esa licencia) y es mucho más laxa que las anteriores. Las obras se pueden modificar, se pueden redistribuir y se puede usar para cualquier propósito. Productos con esta licencia: Lucene, Android, …
  • MIT, BSD, … : licencias aún más laxas que permiten usar, copiar, modificar, integrar con otro software y sublicenciar.

Alternativas web libres

Excelentes enlaces recibidos a través de Twitter sobre el tema (gracias @txipi y @gallir :D ):


Redes Sociales Virtuales – Curso de Verano 2009 UCJC – Material

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Aquí está el material que usé ayer en el curso sobre redes sociales en la Universidad Camilo José Cela. La base es la del taller de iCities pero con tres nuevos apartados: una explicación más exhaustiva de Twitter, otra sobre Facebook y un último apartado de seguridad en las redes sociales. Todo está agregado en el wiki.

Twitter

¿Qué es el microblogging?

La vida está llena de sorpresas. Y si no, que se lo digan a los ingenieros de telecomunicaciones que idearon en su día un canal para mandarse mensajes de control. Si alguien les hubiese indicado que esos mensajes se popularizarían como un servicio de usuario para el envío de texto corto entre teléfonos móviles (los famosos SMS), no hubiesen dado crédito. Que se use ese canal y no el de voz es la razón de que la longitud máxima de un SMS sea de 160 caracteres.

Esta misma tendencia se ha trasladado recientemente a Internet de la mano del microblogging, también conocido como nanoblogging: publicaciones de texto de 140 caracteres como máximo para contar qué estamos haciendo en cada momento. Si a esto se le agrega el componente social que posibilita que seleccionemos nuestra red de amigos (aquellos que queremos que vean nuestros mensajes y de los que deseamos estar al tanto de sus vidas), ya tenemos un chat asíncrono en comunidad que requiere un alto nivel de atención. Es decir, se trata de la suma de blogs, redes sociales y mensajería instantánea, con un importante componente de inmediatez y movilidad.

¿Qué es Twitter?

Es el servicio gratuito de microblogging más popular y extendido en la Red, donde se publican tweets (mensajes) de no más de 140 caracteres. La red social se compone de followers (los que nos siguen) y following (a los que nosotros seguimos), que no tienen por qué coincidir. Podemos publicar cosas en abierto o tener nuestro canal privado, que sólamente lo leerán los usuarios a los que demos permiso. Nomenclatura: @nombredeusuario para dirigirnos a alguien en concreto; RT: @usuario texto para hacer de repetidor de un tweet que alguien ha escrito; #hashtag para etiquetar nuestro mensaje y que se encuentre más fácilmente (así se forman los denominados trending topics o temás más “calientes” en cada momento); d @usuario para mandarle un mensaje directo que sólo leerá él.

Sólo se puede publicar texto, pero existen servicios para agregar:

  • Imágenes: Twitpic
  • Archivos de toda clase como fotos, vídeos, documentos (word, power point, excel), archivos zip, plugins…: FileSocial
  • Canciones: se puede sincronizar con otros servicios como blip.fm de forma que cada vez que publiquemos una canción ahí, aparezca también en twitter
  • Posts de nuestros blogs (o de cualquier cosa que tenga RSS): gracias a Twitterfeed podremos configurar cualquier canal RSS para que, cada vez que se publique algo nuevo, aparezca en nuestra cuenta de Twitter. Podremos además configurar un prefijo o sufijo que acompañe al enlace a ese contenido

Los usos que se le dan a Twitter son muy variados y cada vez más alejados del inicial “¿Qué estás haciendo?”. Ejemplos:

  • Durante los congresos, se ha convertido en un foro de discusión en tiempo real. Mientras que los ponentes están disertando a la masa, esa masa genera su conversación en paralelo, teniendo un papel más activo y logrando que personas que no están en ese evento, también participen.
  • Otro ejemplo lo encontramos en las pasadas elecciones estadounidenses, donde los candidatos han ido narrando todos sus movimientos a través de Twitter. La Red es ya un canal de comunicación más que ha logrado una alta movilización por parte de los ciberactivistas. En este caso se demostró que los demócratas llevaron a cabo una mejor campaña en Internet. Sólo era necesario comparar los seguidores del canal de Barack Obama (por encima de los 112.000) y sus más de 250 actualizaciones, frente a los cerca de 5.000 followers de John McCain con sólo 25 twitteos. Casos como el de las pasadas elecciones iraníes también lo corroboran.
  • Compartir información y conocimiento como en una lista de correo, un foro o como si fuera nuestro del.icio.us donde publicamos enlaces de interés.
  • También ofrece muchas posibilidades como canal de emisión corporativa para las empresas. Dell, compañía que desarrolla y vende ordenadores, ha creado una cuenta para lanzar ofertas especiales a sus seguidores.
  • Medios de comunicación como El País, CNN o Times lo usan para distribuir sus titulares y mantener informados a sus usuarios de noticias de última hora.
  • Socialización y networking.
  • Coordinar equipos de trabajo y proyectos (aunque para esto es más recomendable yammer.com, un twitter para empresas sin límite de caracteres y que agrupa por el dominio de nuestra dirección de correo).
  • Cubrir un evento o noticia. Twitter se suele sobreactivar ante sucesos importantes. Por ejemplo, el día de la muerte de Michael Jackson, se colapsó: 9 de los 10 Trending Topics eran referentes al Rey del Pop.
  • Incluso se pueden materializar ideas más peregrinas, como la que nos ofrece el proyecto Botanicalls: un nuevo canal de comunicación entre plantas y humanos. Se trata de un sistema que se conecta al vegetal y hace que éste mande su estado en tiempo real a la plataforma. Puede ser interesante ver a nuestro geranio lanzando mensajes de auxilio al ciberespacio si se queda sin agua.
  • Y existen casos más extremos derivados de la urgencia, como el ocurrido en marzo de 2008. Mientras un tornado azotaba Oklahoma, sus habitantes fueron narrando la localización exacta del mismo en cada momento. O el de los bomberos de Los Ángeles, que aprovechan la utilidad para informar en tiempo real de las alertas ocurridas en la ciudad.

Para seguir lo que se dice sobre un tema en concreto, tenemos el buscador. Si introducimos un término de búsqueda, nos genera un rss asociado que podremos seguir mediante nuestro lector de feeds favorito.

Si estamos siguiendo un congreso en el que se ha decidio una etiqueta común para todos los tweets, podemos usar Twubs , una especie de salón donde aparecen todos los mensajes de esa etiqueta y desde el que podemos escribir automatizando la inclusión de la misma.

Existen muchas otras plataformas de terceros, que gracias a la API de twitter, le agregan funcionalidad. Según Biz Stone (co-fundador), más del 50% del tráfico les llega a través de esa API. En Twituneando hay una buena recopilación.

Facebook

La wikipedia nos dice que se trata de un sitio web formado por muchas redes sociales o, dicho de otra manera, un pegamento donde los usuarios se crean perfiles en los que van agregando material de otros servicios (imágenes de flickr, vídeos de youtube y así hasta un largo etcétera) y que comparten con sus contactos. Desde Facebook se puede jugar, mostrar nuestras películas favoritas, descubrir nueva música, invitar a cervezas (eso sí, virtuales),… Todo ello gracias a que está abierto a desarrolladores, de manera que cualquiera puede hacer mini-aplicaciones que funcionen y se integren en la plataforma. Aquí tenemos la principal razón de su éxito y la que le da mayor valor puesto que ya cuenta con más de 20.000 programas de terceros.

Repasemos ahora un poco su historia y cómo se ha ido fraguando el proyecto. Allá por 2004, un estudiante de la Universidad de Harvard, Mark Zuckerberg, junto a dos amigos decidió empezar a construir una comunidad virtual. Originalmente esta red social fue creada exclusivamente para la comunicación entre estudiantes estadounidenses. De ahí proviene su nombre, ya que es el mismo que recibe el boletín que las universidades entregan a los alumnos que comienzan una nueva carrera para que se conozcan entre ellos (libro de caras). Es por esta razón que hasta 2006 no estaba permitido el registro ni la creación de cuentas a personas que no contasen con una dirección de correo electrónico de una universidad norteamericana. Sin embargo, tras comprobar el éxito que estaba cosechando, se eliminó la restricción para poder ampliar horizontes publicitarios. Esta decisión levantó una cierta polémica entre los usuarios que ya estaban haciendo uso de la plataforma, dado que se perdía la esencia estudiantil. Pero como diría Quevedo: Poderoso caballero es don dinero.

Su mayor crecimiento, en 2008, ha venido de la mano de personas con edades comprendidas entre los 35 y 49 años (24,1 millones). Sólo tardó cinco semanas en pasar del hito de los 150 millones de usuarios a los 175 y sigue creciendo a un ritmo de 600.000 por día (según estadísticas de comScore). Si fuese un país, sería ya el sexto más poblado.

El área principal de trabajo en Facebook es nuestro perfil, desde el que podremos ir configurando y añadiendo toda la información. Además de perfiles, existen grupos y páginas. Los perfiles son para las personas (éstas agregan contactos). Las páginas para las empresas, productos, … (éstas agregan fans). Los grupos son para un conjunto de personas que tienen un interés común (los miembros no tienen por qué ser contactos entre ellos).

En facebook seremos capaces de buscar y agregar amigos, así como de instalar aplicaciones. Esta instalación se hace en el propio portal (no se añade nada a nuestro ordenador). Se pueden lanzar eventos (es una plataforma ideal para avisar a la gente de dónde y cuándo se va a producir un acontecimiento). Mediante RSS se puede seguir la actividad de nuestros amigos e incluso cuenta con un chat propio. Por tanto, entretenimiento, comunicación e información se unen bajo un mismo paraguas. Además, si bien el proyecto arrancó inicialmente en el lenguaje de Shakespeare, ahora ya cuenta con versiones en francés, alemán y castellano, por lo que el idioma tampoco es una barrera.

En 2009 ha hecho una serie de cambios importantes:

  • Lavado de cara de su interfaz, con un parecido más que sospechoso a Twitter
  • Cambio en la forma de gestionar las actualizaciones de nuestros contactos. Ahora se puede decidir quién sale en la sección Noticias (página inicial que muestra la actividad de nuestros amigos), lo que potenciará el agregar a contactos con más alegría y que se establezcan lazos aún más débiles

Seguridad

La ingeniería social es el mayor peligro en las redes sociales. Las grandes compañías poseen servidores perfectamente bastionados ante intrusos externos. Sin embargo, la seguridad de estas redes es tan fuerte como el más débil de sus eslabones: el usuario. Si se engaña a éste para que dé sus claves o pinche en un enlace malintencionado, de nada servirán las barreras físicas que pongan las plataformas. Nathan Hamiel y Shawn Moyer indicaron en el Black Hat 2008: “Es posible que no pueda atacar a Facebook o a MySpace, pero sí puedo atacar a sus usuarios todos los días. No pongas nada en una cuenta de Facebook que no consideres público“. Además, los crackers cada día se tienen que esmerar menos porque nosotros mismos aireamos todos nuestros datos. Hasta el mismísimo nuevo jefe de los servicios secretos británicos ha visto su seguridad personal comprometida.

Otra cuestión a valorar son las condiciones de uso de casi todas las redes sociales virtuales (asustan). Juegan con un lenguaje complejo para que aceptemos cosas impensables sin leerlo siquiera. Muchas veces lo hacen para cubrirse las espaldas, pero otras tantas, para usar nuestros datos.

Por ejemplo, las condiciones de uso de Facebook cuentan con algunas cláusulas que le otorgan la propiedad sobre los contenidos que se crean en ella. Concretamente éste es el párrafo de la discordia:

Para el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y vídeos (“contenido de PI”), nos concedes específicamente el siguiente permiso, de acuerdo con la configuración de privacidad y aplicaciones: nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser sub-otorgada, sin royalties, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook (en adelante, “licencia de PI”). Esta licencia de PI finaliza cuando eliminas tu contenido de PI o tu cuenta (excepto en el caso en que tu contenido se ha compartido con terceros y éstos no lo han eliminado).

También hay que ser cuidadoso de cómo se dejan las opciones de privacidad (quién puede ver qué). Según Ofcon 2008, el 41-44% deja las opciones por defecto.

Como me decían vía twitter, últimamente me estoy volviendo la chica “Redes sociales” y como me dicen mis amigos: “me estoy encasillando;-)

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