Hace dos semanas me tocó dar una clase en la asignatura de libre elección Web Social que se imparte en la Universidad de Deusto. Invitada por Txipi, como el año anterior, él hizo una espléndida presentación de las redes sociales y a mí me tocó debatir sobre el poder y los peligros asociados a éstas, o cómo de importante es ya nuestra identidad digital.
La mecánica que usé para la clase fue preparar una serie de preguntas y montar grupos en clase de unas 5 personas para que las trabajasen. Cada grupo contaba con una cuenta de yammer (una especie de twitter que permite introducir más de 140 caracteres y que sólo deja crear comunidades con direcciones de correo del mismo dominio). En ella dejaban las respuestas, que se iban mostrando a toda la clase en el proyector. Tras responder cada pregunta, además debían usar la inteligencia colectiva y decidir entre todos la mejor respuesta.
Y hete aquí mi sorpresa: si bien mediante yammer no se cortaron ni un pelo para expresarse (aún estando cada grupo perfectamente identificado) e incluso decir unas cuantas tonterías, cada vez que les pedía que explicaran sus respuestas en voz alta al resto de la clase, todos bajaban las cabezas, daban codazos a sus compañeros de grupo para que fueron otros los que respondieran, etc…
¿Y luego dicen que los teclados y las pantallas no desinhiben?
Artículo publicado en la Revista Deusto Nº 102 (primavera 2009)
Parece que, cuando en los pasillos de la Universidad se introduce la palabra Internet en una conversación, es para asociarla inmediatamente al ocio. Sin embargo, se le pueden dar muchos otros usos cercanos al mundo profesional. En esta etapa en la que nos toca librar batalla con términos como recesión y crisis día sí y día también, hay que poner al mal tiempo buena cara y descubrir que, además de ser períodos de penurias, también pueden serlo de oportunidades para los emprendedores. Saber “venderse” utilizando las nuevas tecnologías puede ser el factor que incline la balanza de un candidato en una entrevista de trabajo o a la hora de hacer negocios. Las herramientas que nos pueden ayudar a ello son muchas y variadas pero con un denominador común: las redes sociales profesionales. Su mecanismo es muy similar a otras más conocidas como Facebook o Tuenti solo que el objetivo aquí es compartir el curriculum vitae con otras personas que pueden recomendar tu desempeño, generar sinergias de colaboración, etc… Es decir, llevar a la Red el networking de toda la vida: “yo conozco a alguien con el que he trabajado y del que te puedo dar muy buenas referencias“, aplicando así el factor confianza a las ventajas que ya ofrece de por sí Internet: sin límites temporales o geográficos.
Atrás quedan los convencionales portales de trabajo como InfoJobs o Monster donde se continúa con el sistema de encuentro entre oferta y demanda de empleo. Ahora toca aprovechar la potencia que brinda la interconexión de personas: duplicar tus contactos al poder ver los de tus conocidos.
Esta plataforma de origen norteamericano arranca con la frase: las relaciones importan. Y no puede tener más razón. Hoy en día, para obtener un buen empleo o hacer negocios, además de poseer la formación adecuada, es importante conocer a las personas idóneas y contar con referencias de su labor para evitar posteriores sorpresas. El funcionamiento del servicio gira en torno a nuestro perfil, en el que podremos relatar la educación que hemos recibido, los lugares y puestos en los que hemos trabajado, nuestras especialidades, etc… Se pueden agregar contactos y que estos hagan recomendaciones de tu dedicación, formando así una red de confianza. Además, gracias a su API, se han desarrollado módulos para integrar contenidos de otros sitios web como slideshare (lugar donde se cuelgan presentaciones online), wordpress (sistema de publicación de blogs) o box.net (gestión y almacenamiento de ficheros). También se pueden crear grupos de intereses comunes. Una forma idónea para darse a conocer, buscar trabajo u oportunidades de negocio y a su vez descubrir candidatos para una empresa. Además de la cuenta básica gratuita, LinkedIn también ofrece cuentas premium empresarial y empresarial plus que nos permiten acceder a las vistas de perfiles ampliadas fuera de nuestra red.
Es muy similar en concepto a LinkedIn. Cabe destacar de esta plataforma sus orígenes y cómo ha ido comprando otros portales similares. Se creó en Alemania en el 2003 bajo el nombre de OpenBC (Open Business Club) y años más tarde fagocitó las redes de habla hispana Neurona y eConozco. El nombre juega con su significado en chino: “es posible” y con el acortamiento de la palabra inglesa crossing: “cruzar o intercambiar contactos”. El uso básico es gratuito aunque ofrece utilidades extra a sus usuarios premium (ver quién ha visitado tu perfil, hacer búsquedas avanzadas, etc…). Otras funcionalidades a destacar son que tiene un sistema de publicación de ofertas de empleo dentro de la propia red o que permite gestionar qué partes de nuestro perfil pueden ver cada uno de nuestros contactos.
En esta comunidad el énfasis está puesto en los nuevos emprendedores. Se creó en 2001 con la idea de mantener en contacto a un grupo de amigos. Sin embargo, ha ido evolucionando hacia una red de negocios. Como en los anteriores ejemplos, cuenta con versión gratuita y de pago pero a diferencia de estos, no dispone aún de la traducción al español.
Sin duda se trata de la plataforma más social de todas, puesto que a la información de experiencia profesional y educación se suma la posibilidad de sincronizar nuestra actividad en otras redes como Flickr, YouTube, Del.icio.us,… lo que la convierte en el pegamento ideal donde recoger nuestra identidad digital.
Identidad digital que cada día va cobrando mayor importancia. Por eso no hay que descuidarla y ser conscientes de que todo lo que se hace en Internet queda registrado, para bien o para mal. Desde ese vídeo creativo que puede servir para que una empresa se fije en nosotros hasta esa foto en la que estamos de parranda y que hemos subido a Tuenti. Recientemente escuché una anécdota que sirve para ilustrar esto. Hace unos años, en una entrevista de trabajo, tras numerosas y largas pruebas, dejaron a todos los candidatos reunidos en una sala. Allí, tras los nervios, muchos fueron los que desataron sus lenguas arengados por uno de los participantes. Más tarde se supo que ese participante era un “topo” introducido por la propia empresa para recabar información más personal de los aspirantes. Parece una maniobra artera por parte de la compañía, casi denunciable. Sin embargo, si esa misma empresa hubiese hecho hoy la entrevista de trabajo no hubiese necesitado ese infiltrado. Le bastaría con tener un buscador web a mano para investigar la reputación digital de sus aspirantes. Cuidar esa identidad como lo hacemos en nuestra vida real es tan necesario como comprender que la frontera entre ambas ya no existe.
Ahora más que nunca coincido con Groucho Marx en aquello de que “Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo”.
Llega abril, llega la Semana Santa y llegan los eventos que ponen de manifiesto la importancia del blended networking: iCities y Nonick.
Segunda edición ya de iCities, unas jornadas sobre Open Government, e-Administración y Participación Digital que se celebran en Candelaria (Santa Cruz de Tenerife ) los días 24, 25 y 26 de abril. Como se va a hablar sobre participación digital, se han aplicado el cuento, y ya están recogiendo las preguntas para las mesas de debate mediante Google Moderator. Mesas donde se hablará de open government, open innovation, turismo 2.0, política 2.0, sanidad 2.0, periodismo 2.0, … Sin olvidarnos de la parte más importante: el Blogs&Gofio (quizás este año me atreva a probar el gofio… pero sólo quizás ). Tendré de nuevo la suerte de participar impartiendo un taller sobre Redes Sociales.
Nonick es el heredero “internacionalizado” de Blogak. Esta vez de la mano de eitb, tendremos unas sesiones centradas en el mundo del vídeo y la presentación de nuevas startups europeas. Será el 24 y 25 de abril en Bilbao. Habrá Facebook Developer Garage, donde se enseñarán los entresijos de crear aplicativos para la conocida red social, se entregarán los premios startup 2.0 e incluso habrá una fiesta de fuego con Deabru Beltzak. Aquí me ha tocado formar parte del comité de decisión junto a personajes de la talla de Tim O’Reilly, Craig Newmark o Loic Le Meur. Una pena que sea la única mujer
Como habréis podido comprobar cruzando fechas, ambos eventos coinciden en el tiempo, así que difícilmente estaré en los dos. Al menos de forma presencial. Pero recordad la potencia de los bits y los bytes
Dos días con sus noches. 5 desarrolladores. Una aplicación web totalmente funcional. Ese es el reto que se han planteado los chicos y chica de theCodeFarm, una empresa de la tierra formada por jóvenes emprendedores, que han lanzado un órdago en toda regla. Viéndoles, una encuentra respuesta a la cuestión de si realmente se innova y crea en la web social.
¡Mucha suerte! Estaremos alerta de cuál es el producto final obtenido el domingo.
- Abuelita, abuelita. Vuélveme a contar otra vez ese cuento.
- ¿Qué cuento cariño?
- ¡El de la intimadad!
- ¿Querrás decir intimidad?
- Eso, eso. Es que siempre se me olvida ese nombre.
- Es normal que se te olvide, mi niña. Ya hace más de diez años que retiraron esa palabra de la Real Academia de la Lengua Digital. Ya sabrás que la Real Academia introduce y elimina palabras según el uso que les dan las personas. ¿Recuerdas lo que significaba?
- No muy bien.
- Entonces acompaña a la abuela a su biblioteca.
- ¿A ese sitio lleno de polvo y de cosas cuadradas?
- ¿Libros?
- Sí, eso. Por ellos tomó Facebook su nombre, ¿verdad? No sé cómo erais capaces de almacenar eso en casa. Con lo fácil que es ahora con nuestro lector de contenidos incorporado en el cortex…
- Otro día te contaré el placer que supone el tacto del papel, querida. Bueno, aún mejor. Coge tu misma ese grandote que pone “Diccionario Edición 2009” y busca la palabra intimidad.
- ¿Y dónde está el buscador aquí, abuela?
- En tus dedos cariño. Debes pasar las páginas en busca de la letra I. Está todo ordenado alfabéticamente.
- ¡Pero eso me llevará mucho tiempo! ¡Por lo menos 20 segundos! ¿Ves por qué está mejor nuestro lector de contenidos?
- Pasa las páginas y calla. ¡Que no haces más que rechistar! ¿Qué pone bajo intimidad?
- “Dícese de la zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia”. Pero, ¿y cómo conseguíais relacionaros sin saberlo todo de la otra persona? ¿No os daba miedo que fuera un delincuente o algo peor? ¿Que ocultara algo…?
- Era parte de la gracia que tenía el relacionarse e ir descubriendo poco a poco a un semejante. Ahora eso se ha perdido. Con vuestros programas implantados de cálculo de compatibilidad social, desecháis conocer a gente. No sabéis cuánto os estáis perdiendo…
Érase una vez una cosa llamada intimidad o cómo la extimidad se está abalanzando sobre nuestras vidas. ¿Ciencia ficción o quizás no tanto?
Las redes sociales suponen un ahorro en dinero y tiempo. El bajo coste de éstas (en la mayoría de los casos se limita exclusivamente al de la conexión a Internet) ayuda a su crecimiento, dado que es una manera fácil y barata de mantener el contacto con las personas. Además, se reduce el tiempo empleado en la socialización: si con la interacción cara a cara tenemos que contar una historia casi tantas veces como contactos tenemos (es difícil que estén todos en el mismo momento y lugar en el que narramos los hechos), con las redes sociales bastará con que publiquemos esa experiencia una vez, para que nuestros contactos lo lean de forma asíncrona.
En 1992, Robin Dunbar, un antropólogo británico especializado en el comportamiento de los primates, llegó a la conclusión de que el poder cognitivo del cerebro limita el tamaño de la red social estable que un individuo puede establecer. Extrapolando los tamaños del cerebro y las redes sociales de los monos, Dunbar sugirió que el ser humano puede tener redes estables de alrededor de 148 contactos. Redondeado a 150, esto se conoce como “el número de Dunbar“.
Pero un fenómeno que me llama terriblemente la atención son los denominados cazadores de contactos, también conocidos como spammers sociales, que desafían ese número de Dunbar. Varias suelen ser las razones para esta actividad: fines comerciales, nuestro ombligo, … Pero al final todo se vuelve una colección de contactos, rompiendo la finalidad de la red: comunicarse.
¿Qué nos lleva a agregar a tantas personas? El ego de vernos populares en base al número de contactos, el miedo a ser rechazos o catalogados como antipáticos 2.0, el negocio, …
De hecho, continuamente pululan por la Red manuales para atrapar más y más contactos. Cada vez se aplica más aquello de que Internet es una tela de araña y los usuarios son los arácnidos ávidos de atrapar en sus redes a miles de moscas. ¿Pero para qué?
Yo, dependiendo de la red, suelo llevar una política diferente. En las que establezco una comunicación diaria, como pueda ser twitter, intento agregar sólo a las personas que conozco o bien personalmente o bien de alguna interacción en Internet para evitar que el ruido pierda la información que realmente me interesa. Sin embargo, en otras redes suelo ser más laxa. Y aún así supero el número de Dunbar con creces.
¿Cuál creéis que es la motivación de esta colección? ¿Qué políticas tenéis vosotros a la hora de establecer nexos de unión?
A mí no me queda ninguna duda: el papel sigue teniendo una mayor atracción que los bits y los bytes. Recientemente lo pude comprobar en mis carnes al aparecer en una foto de La Mirilla de el periódico El Correo. Para los que no lo conozcan, se trata de una sección con fotos y noticias de la vida social de Bizkaia. Vamos, que para aparecer aquí, el único mérito es estar en un acto. El caso es que cuando lo vieron en mi familia, se les hinchó el pecho. Sin embargo, cuando participo en algún congreso que sólo tiene repercusión en la Red, siguen sin enterarse muy bien de qué va la fiesta.
Y a mí me pasa un poco lo mismo. Esta semana he recibido en mi casa un libro que he hecho a través de Panraven con las fotos y la historia de mi viaje a Múnich. Y me he derretido ante el tacto y la sensación de que era algo profesional.
Panraven es un servicio web que permite contar nuestros viajes o crear historias para luego compartirlas de forma online o solicitar la impresión del ejemplar. Como punto positivo, la calidad de la estampación. Tenía miedo de que las imágenes quedaran pixeladas, dado que en pantalla se ven a un tamaño menor, pero nada de eso. Como punto negativo está el diseño encorsetado de las páginas. Me las he visto y deseado para intentar cambiar determinadas disposiciones ya fijas que ofrecen.
Sólo me queda darles las gracias por permitirme crear este libro a cambio de compartir mis fotos de Bilbao en su plataforma para que sean incluidas en otras historias.
El pasado domingo tuve la posibilidad de charlar de nuevo con Javi Vizcaíno en el programa de Radio Euskadi Más Que Palabras. Esta vez analizamos la caída de Gmail y el miedito que da la nube. Miedo que parece que sólo hace acto de presencia cuando sucede algo grave (momento en el que aprovechamos para echar de menos un backup o una replicación de datos en otra plataforma).
Si tenemos datos en servicios que no controlamos, toca jugar con sus reglas y acatar los problemas asociados. Y ya no nos salva ni pagar por ellos. O si no, que se lo digan a los usuarios premium de Ma.gnolia, que perdieron sus datos y la única solución que se les dió fue devolverles el dinero. ¿Y qué sucede con el tiempo que pasaron etiquetando páginas? Las horas de nuestra vida son las más caras. El día que se acaban, ni el dinero nos las puede devolver (es el riesgo de cuantificar todo con un precio confundiéndolo con su valor).
¿Y qué hacemos ante esto? Poco o nada. Si no quieres ser una isla en la Red, te toca moverte donde está el resto de gente (a mí me gustaba más jaiku… pero para hablar sola…). Así que sólo nos queda seguir aquello de “no pongas todos tus huevos en una misma cesta“. Usar diferentes plataformas para subir nuestros datos, intentar tener un backup en local de todo ello, … y cruzar los dedos para que la crisis no evapore la nube.
Como siempre, un placer, y más cuando a una la reciben con la canción Chemical Girl, aparecida en Silencio.
Sigo trabajando en mi comunicación para el Foro OcioGune 2009. Me gustaría lanzaros una sencilla encuesta: ¿Participas en alguna red social donde no conoces a nadie físicamente? (En caso de respuesta afirmativa, indicar en los comentarios cuál)
Encuesta ya cerrada. Resultado:
Sí: 27
No: 65
Os agradecería vuestra participación y que le dieseis publicidad para obtener cuantas más respuestas mejor.
Sé que los lectores que por aquí se pasan tienen un perfil más o menos similar: gente que se siente cómoda con la tecnología y que participa activamente en las redes sociales. Así que me diréis que la muestra estará muy sesgada. Cierto. Sin embargo, he estado reflexionando sobre el resto de rangos que se quedan fuera: los que aún no tienen identidad digital y los nativos digitales de corta edad. Los primeros conforman lo que se hace denominar brecha digital. En un post posterior intentaré analizar más a fondo ésto, pues es uno de los principales problemas a los que tendremos que a hacer frente en el futuro. Internet va ganando presencia en todos los ámbitos de nuestra vida: ocio, trabajo, comunicación, … Se está volviendo en algo transversal que cada día se va amortizando más y más, hasta volverse algo cotidiano. Pero es cotidiano para los que están conectados. ¿Qué pasa con los que no tienen acceso? ¿O con los que tienen acceso pero no la formación adecuada? Como ya os he dicho, abordaré este tema más adelante.
En el otro grupo están los nativos digitales. Los jóvenes que vienen con el dedo pulgar cada vez más gordo para adaptarse mejor al envío de SMS. Aquí lo tengo fácil: ellos usan las redes sociales para orquestar su espacio físico. Sus amigos en el messenger, Tuenti y demás herramientas, son con los que han estado por la tarde. Así que estos afianzan aún más mi premisa de que las redes sociales necesitan de un encuentro físico para evolucionar satisfactoriamente.
Hoy me han informado de que mi propuesta de comunicación para el Foro OcioGune 2009 ha sido aceptada. El eje de reflexión este año son los espacios de ocio en el siglo XXI, luces y sombras de una realidad inacabada. Ahora toca desarrollar la idea, pero necesito vuestra colaboración. Aquí va el boceto:
Espacio es una palabra con múltiples acepciones. La que aquí se quiere analizar se refiere a la extensión de terreno que ocupa todo objeto o persona. Si en tiempos pasados el ocio necesitaba en la mayoría de las ocasiones de un emplazamiento común donde llevar a cabo las actividades, la aparición de Internet ha acabado con dos limitaciones: la temporal y la geográfica.
Las redes sociales han concebido nuevos espacios en los que ya no es necesario ese componente terrenal. Muchas formaciones sociales se generan ahora en la web. Sin embargo, a pesar de que muchas son las voces que aseveran que esto derivará en un ser asocial que no requiera de contacto físico con otras personas, considerables son los estudios que afirman lo contrario: las nuevas tecnologías no mueven a la gente de las calles a sus casas, delante de su ordenador, sino que ejercen un efecto inverso, activando la sociabilidad. Y es que muchos contactos que se establecen a través de Internet terminan encontrándose en la vida 1.0.
El ocio está pasando a articularse en la Red para finalmente desembocar en encuentros presenciales. El que no asuma estos cambios y opte por el inmovilismo en la Red, verá su desvanecimiento al no contar con una reputación digital. Pero el que piense exclusivamente en Internet como generador de relaciones sociales sin tener en cuenta el componente presencial, también se estará equivocando.